MI MARIDO ES UN BRUTO

Creado el: 2023-01-22 12:45 pm

Historias

“Esta mujer inteligente de quien les voy a contar se casó enamorada, ilusionada por un compañero que la complementaba maravillosamente. Llevan ya muchos años juntos, han sido años hermosos, con altibajos por supuesto pero marcados por una camaradería personal singular.

 

La cosa es que el esposo ha cambiado, o al menos ha dejado ver mejor su lado menos emprendedor, su lado apático y disuasivo. Las comodidades que la vida ha traído han hecho que él ya no esté en pie de lucha y que más bien se refugie en la determinación de ella que no cesa ni con los años.

 

Mientras ella estudia y sigue aprendiendo de la vida él se viene acostumbrando a excusarse, a evadir incluso las responsabilidades más personales, y como si fuera poco al parecer la inteligencia del cabellero se encuentra en declive. Sí, ella nota que no recuerda cosas importantes, que sus cálculos o análisis no son los de antes, que aquello que él resolvía con maestría ha comenzado a ser su responsabilidad.

 

A su sorpresa el amor de su vida se está haciendo tonto, y la verdad es que se encuentra bastante molesta, justo porque ella se siente creciendo, aprendiendo cosas fabulosas, progresando.

 

Resulta que mi amiga se encuentra en una tarea que me gustaría llamar en este momento aprendizaje adverso, si ella de verdad se siente progresando pues quiero ponerla a prueba. No es que el señor esté cayendo en un deterioro cognitivo, o que ella ahora sea intolerante y despiadada, es que quiero enseñarle a entender a quien no aprende.

 

El esposo, que se siente cómodo, ha dejado de aprender. Quiere descansar, verse satisfecho y con sus metas alcanzadas. Ella por su parte es una inconforme buscadora que prefiere desacomodar ella misma las cosas antes que sentirse pasiva o sin progresos. En ese sentido los dos esposos son contrarios. Para ella progresar es seguir transformando cosas, para él el progreso está representado más bien en molestias mínimas o nulas y placer sin esfuerzo.

 

¿Quién tiene la razón?, ninguno en particular, son dos enfoques, dos modos de vida igual de auténticos: no causar problemas, o causarlos para progresar. 

 

¿Qué si yo prefiero alguno de los dos?, pues claro, tengo más que hacer por quienes aprenden y se retan, pero ello no quiere decir que la gente que evita los conflictos o los cambios no tiene también exigencias profundas que no los dejan estar conformes. En cualquiera de los casos los dos habrán de aprender, si aprenden como ella van a ir un paso adelante, y eso a veces es desgaste; si aprenden como él esperarán sentados sobre una piedra a que el camino se forje y habrán desperdiciado la vida que ocurre al forjar por la propia mano.

 

Se los dije, dos estilos, dos modos de enfrentar la vida. 

 

Lo delicado aquí es que ella viene viviendo tan desconectada de su compañero que se siente vacía, sola, y hasta humillada. Les voy a contar mi solución, ella solo tiene que entender, incluso lo que él no puede entender, verlo como un individuo con su propia manera de vivir. Se ha engañado amándolo como un igual y eso ahora evidentemente se derrumba. 

 

Cuidado, se derrumba lo de ser iguales, no el amor. El amor en la gente que ya se ha hecho familia va más allá de los caminos individuales, ella debe recordar que no se casó con una propiedad intelectual, y plantearse una nueva idea de su pareja a partir de lo que él quiere ser ahora.

 

Si mi amiga deja de asumir las carencias de su esposo va a sentir un gran alivio, también le he recomendado que se siente a vivirse ella misma, tiene esta idea de que todo es en pareja y la verdad es que mucho de la madurez que ya van enfrentando corresponde más a la intimidad personal, y ella, estoy seguro, puede respetar eso.

 

Una distancia, una sana, entre las responsabilidades compartidas y las netamente personales le hará bien. Si su compañero descuida su salud o sus finanzas ella solo puede encargarse de la parte en la que él la deje participar, finalmente son de su propiedad, y creo que ese pedacito aún le cuesta verlo.

 

Eso sí, les contaré una infidencia, a las mujeres les es más sencillo seguir aprendiendo, ser luchadoras, a los hombres la vida se les hace excesivamente simple y les cuesta ver más allá. No digo que siempre, no digo todos, lo que digo es sobre su naturaleza y su verdad, que seguro se encuentra en una verdadera transformación.

 

Pero querida, si te tocó un hombre de esos que apenas inicia el camino trascendente solo te queda tener paciencia, comprensión, y llevar tus aprendizajes al siguiente nivel, al respeto por quien no aprende y no quiere aprender. Decides amarlo, respeta eso, solo no esperes que él vuelva a ser otro tú, eso ocurrió para la etapa del enamoramiento, ahora que son una familia solo queda respetar su individualidad. Hazte feliz mejor de tus riquezas y deja de llorar sobre sus pobrezas, sé la luz ahora que tú brillas mas”.

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Olga Castaño

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Comentarios (7)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Olga Castaño
Hola, como notarán la declaración de paro liberó la tarea 👏🏼 De nuevo gracias 💛

2023-01-22 12:51 pm

Ayda Mary Portilla
Diría que estar en pareja ya es un reto permanente y garantía de aprendizaje... con los años he visto notado que mis favoritas son las disparejas, las que suelen ser honestas y no se llevan bien todo el tiempo pero buscan con devoción la manera de equilibrarse en nombre del amor...

2023-01-24 10:24 am

Olga Castaño
“Gracias Mary, sí, las parejas disparejas, contrarias de algún modo, tienen la oportunidad única de complementarse. Me atrevo a decir que quien busca a un igual se está equivocando”

2023-01-27 10:51 am

Consuelo lopez
Muy valioso para reflexionar. La vida en pareja es un reto para el aprendizaje, cada día trae sus enseñanza pero llega el momento que el aprendizaje no es igual para los dos y ahí es donde el más inteligente comprende al otro sin dejar de ser, porque cada persona es un mundo diferente al igual sus cambios, no es fácil pero que VIVA EL AMOR .

2023-01-24 06:26 pm

Olga Castaño
“Muy sabio mi querida Consuelo, rara vez el aprendizaje es igual para los dos miembros de una pareja, más con el tiempo donde se ha sumado tanto”

2023-01-27 10:53 am

Monica
Un estilo de escritura muy cercano, fresco y conciso para cada uno de nosotros aprendices del camino . Porque cuando logras conectar con experiencias cotidianas; la grandeza y aprendizaje espiritual llega mas sencilla y deliciosamente a nuestras mentes y corazones . Es así que la pareja que puede ser ese otro compañero del camino o simplemente esa otra parte de nosotros que en ocasiones se quiere devorar el mundo y otras veces simplemente dedicarse a la sencilla tarea de simplemente ser. es quizás ahí en el difícil hilo que divide los dos caminos donde el amor de pareja, el amor propio o el respeto por la diferencia hacen todo más sencillo y fácil de captar.

2023-01-30 09:27 pm

Olga Castaño
Gracias Mónica por compartir tu conocimiento. Esperemos que este nuevo estilo de escritura sirva para extrapolar más fácilmente los aprendizajes más íntimos, para percibir mejor el susurro personal que espera en un dictado.

2023-01-31 09:53 pm

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VIOLETA Y SU PAPÁ
Paseaban despacio por el parque, el aire estaba fresco y las flores bailaban con él. Mientras caminaban, Violeta se arrojó en el prado para jugar con la hierba, y poco después su padre se puso de rodillas para observar.”Este es el cielo”, dijo la niña. Su papá, enfático, replicó: “No mi niña, el cielo es algo mucho más hermoso, rodeado de paz y felicidad”. A lo que la niña desprevenida respondió: “Tú y yo ya somos felices, papá”. Él, esforzándose por elaborar su mejor respuesta, dijo “Sí, pero existen lugares mucho más hermosos que este”. La pequeña interrumpió: “¿Como el lago de la montaña?”Entonces, al hombre lo detuvo un suspiro, no tenía argumentos para convencer a su hija de que lo que hasta ahora conocía no era el cielo, y consideró que tal vez debía respetar en ella la ilusión. Aun así, el padre siguió pensando en una posible explicación, lo que le hizo preguntarse, ahora para sí mismo, ¿qué es el cielo?, ¿son las nubes y las estrellas?, ¿acaso se trata de un mundo ideal tan solo hipotético?, ¿o mejor pensar en algo más cercano?Después de divagar, entre pensamientos y sensaciones, quiso el dulce hombre animar a su hija a creer que ella iba a construir su propio cielo, para lo que desprevenido intentó explicarle cómo es que este mundo que ya tenemos es el cielo en sí mismo según como lo mires.Violeta observaba a su padre, algo confundido inventando una historia que no le salía tan bien, así que la niña mejor llevó su pequeña mano al brazo vigoroso de su compañero de aventuras para invitarlo a recostarse sobre el suelo. Allí quedó tendido papá, sorprendido sintiendo la tierra en la piel, casi escuchándola; dominado por un golpe de amor de su pequeña, y un descubrimiento fascinante… él también sabía sentirse en el cielo.Finalmente, la niña no necesitaba una explicación, más bien el padre necesitaba el derecho a pensar que por imperfecto que resulte este mundo también es el cielo, lo tiene todo, aquí también se encuentran los seres más puros y elevados… por estas calles también camina Dios.
DISCERNIR: IR POR LO MÁS GRANDE
“Les contaré de Gerundio, un amigo que me ayudará a mostrar lo difícil que es discernir, pues discernir es cambiar a consciencia, es elegir ser más grande y elevado en vez de más cómodo y feliz en el momento, lo que para ustedes los humanos es un verdadero conflicto.En una sala de casa, de esas que da con la cocina, la familia se encuentra conversando, y en medio de ellos la mamá del hogar prepara algunas tortas. Qué puede ser más cómodo que una conversación al calor del hogar, es como una fogata, un momento de regocijo.Entre los presentes hay parientes del lado de la madre, la menor rodea los cincuenta años; está la abuela, el ingeniero, el empresario. 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Pronto se ofrecen sillas provenientes de otros cuartos de la casa; se sientan cerca, hacen bromas, entran en calor, todo en un mismo movimiento.Para la madre pastelera, el parecido de Gerundio con quien fuera su padre es indiscutible, ella lo mira con cariño a la vez que sabe a dónde conducen sus historias cada vez que le otorgan oportunidad. Los hombres de la sala, bajo el efecto de espejo, prestan atención a quien pronto toma el centro de la conversación. Para las demás, una tarde tranquila y sin expectativas puede ser bien ocupada por algún personaje que se promete interesante. Quienes conocen a Gerundio saben que es normal que se adueñe de las conversaciones, y que en ellas reporte sus ingresos, sus haberes, sus logros y pareceres. También saben que cita con énfasis sus títulos, uno en especial que lo representa: patrón. Y habla de gente que se encuentra debajo suyo en la escala social, aparentando que los conoce, demostrando que los gobierna.El grupo suele mirarlo con cariño, está más o menos acostumbrado, e identifica, aunque sea inconscientemente, la necesidad del pobre hombre de recibir reconocimiento. Hoy, en el hogar, se cocina algo más que pastel, y lo que está por venir dejará claro que no hay tregua al llamado de la vida, incluso para los más incautos.Gerundio nació en un hogar donde tuvo poco reconocimiento y más bien mucha responsabilidad. Su concepto de sí mismo se ha construido sobre logros materiales, porque es lo que su entorno ha sabido apreciar. 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El silencio reina, y la palabra de Gerundio no da espera. Una tras otra, las historias se hilvanan, se puede sentir como mi amigo necesitaba una confesión, y cómo el público sometido aprecia algo extraordinario sin más respuesta que algún gesto de empatía.Gerundio documenta al menos tres historias de evidencia acerca del llamado que está recibiendo de trascender. Las cuenta al detalle, pudiendo incluso reportar los aprendizajes que debe conseguir. Insisto, reportar. Habla de sus carencias: orgullo, soberbia, negligencia. Y deja al auditorio doméstico convencido de su reflexión, y de un hombre que necesita ser diferente.Los llamados de Gerundio ocurrieron en una iglesia, tuvo esa sensación maravillosa de sentirse sensible al amor divino; en una camilla en medio de un trance, donde recibió el regaño que estaba necesitando hasta sentirlo en las entrañas; y en la humillación de su cancer al ser despojado de su honor masculino. Todas experiencias contundentes, evidentes incluso al corazón ciego de Gerundio.Para muchos de ustedes esos llamados ocurren más fácilmente, en sueños, en dolores de cabeza o gripas fuertes, en conversaciones con algún contenido de sabiduría, leyendo un libro o viendo una serie. Gerundio, dada su limitación para escuchar, necesita experiencias más ruidosas y definitivas. Sin embargo, ¿escucha de verdad?La torta esta en su punto. La mamá se dirige a los asistentes ofreciendo un trozo caliente. La conversación se desvía por cuenta de algunos comentarios, sobre lo deliciosa de la receta, o lo tremendo de la experiencia, y ese parpadeo es suficiente para que Gerundio vuelva a ser el narrador habitual.Las ya conocidas historias de Gerundio brotan violentamente, sobre lo torpe de los indígenas de no sé donde, y sobre el patrón, y cómo humilló a otra persona para ahora hacer reír a los comensales.El asunto¿Acaso estamos viendo a Gerundio ir y venir entre dos personas que él puede ser?Yo diría que el propio Gerundio no sabe quién es. Ha construido este personaje, el patrón, el astuto, el rico, y ha sobrevivido de cuenta de la solidez social que eso ofrece. Diría que ha sobrevivido a su inconsciencia, a su propia insatisfacción profunda, a su vacío de riqueza.No lo culpo, por favor no lo culpes. Se trata de un hombre que hasta letreros ha recibido de nuestra parte, que los puede escuchar, hasta recordar para repetir, pero no los puede asimilar. Eso es discernir, asimilar una lección o un llamado de la vida y conducirlo a una transformación, no a una historia. Si puedes repetir una lección de la vida, por favor, no te confíes. Hablar es fácil. Eso no significa que lo has aprendido por completo. Aprendes por completo cuando actúas en consecuencia. Cuando tus emociones, recuerdos y tu concepto de ti mismo son coherentes. A Gerundio le cuesta bastante ser coherente porque hace muchos años entregó su fervor al poder sobre los demás. Él está llamado a la humildad, pero entenderás, esa es una renuncia donde vuelve a sentirse pequeño, y el mundo se le viene encima.Gerundio no se siente capaz de llevar la vida y sus responsabilidades sin sublevarse. Cree que los que se quedan abajo, sin agrandarse, son aplastados. Él ya sabe lo que se siente ser aplastado, y no está dispuesto a volver a sentirse así de pequeño frente a nadie.No sabe mi amigo que lo llamo para que tenga la oportunidad de salir de la ecuación, de esa fórmula mezquina de lo humano en la que eres superior o eres inferior pero nunca eres igual. Salir de esa fórmula es abrirse a algo más elevado que la competencia por el ego. Ustedes no son precisamente ambiciosos en eso, creen que todo lo que hay en la vida para hacerse grandes es demostrarle a los demás seres humanos su grandeza, cuando la grandeza que más puede colmarlos es la de ser grandes para ustedes mismos. Si Gerundio supiera ser grande para sí mismo no estaría aun tan ocupado en demostrarse a los demás. Si se diera la vuelta para ver al horizonte y entender sus opciones me encontraría. A mí, a la vida, a Dios, su llamado. Vería mi mano aclamándolo para salir de la discordia y del rencor. Lloraría, por supuesto, pero Gerundio aun no sabe llorar bien. Él solo quiere ser grande al fin, no sabe que ésta ruta que le ofrezco es la que lo llevará a su autentica grandeza. Tiene miedo, lo entiendo, tiene miedo de ser grande de verdad porque teme que allí nadie lo reconocerá como tanto lo ha esperado.Cuando te giras, querido lector, te asombras, las cosas son distintas en el camino de la verdadera grandeza. Discernir es ir por lo más grande, por lo más elevado de la vida. Para la vida, lo grande no es lo que los demás puedan decir de ti u ofrecerte, lo más grande para nosotros, representantes de la vida, es que alcances tu grandeza sincera, a prueba de reconocimientos banales como confites adictivos. Discernir es elegir lo que te hace más grande. Ya ves a Gerundio, mira a tu gerundio, en qué andas, qué es lo que te distrae de la grandeza. Tal vez es miedo, comodidad, o no saber qué hacer.El trabajoEl miedo, la comodidad, o cualquier anclaje emocional, impiden la grandeza solo de manera relativa. Abraza esas emociones porque cuando vas por lo grande ninguna podrá detenerte. El problema es que no ves lo grande. No miras al horizonte. No te miras solo.Si observas alrededor y entiendes que estás en esto de hacerte grande de verdad, entonces la ambición profunda crece dentro de ti. ¿El problema? Que no quieres estar solo, no te quieres esforzar, no quieres ser tu propia fuente de reconocimiento o felicidad. Quieres, pretendes, sueñas, incluso das por sentado que alguien más lo hará. Ese, amigos, es el verdadero despertar espiritual de lo humano, la independencia de su grandeza. Que no es individualidad, no es que la familia o los amigos no ayuden, es que se trata de una responsabilidad única e indelegable de cada uno sin distinción.Ahí es donde están estancadas varias amigas mías por aquí, que tienen todo para trascender, información, conexión, revelaciones, y no avanzan. No lo hacen porque quieren cosas, apoyo, compasión, amor, placer, reconocimiento, demostración.Cuidado, no es que el camino de trascender no posea placer o satisfacción. Al contrario, es un camino elevado de gloria y bondad, donde pueden ser felices de un modo inesperado, pero no se parece a la satisfacción de que otro ser humano te de lo que deseas. Esta satisfacción es animal, instintiva, de dominio, apremiante. La satisfacción por trascender es más regulada, de más proceso, de autonomía, y ustedes confunden autonomía con soledad.Tranquilos, todos los habitantes de la tierra se encuentran en esa misma tarea, de prescindir del impulso de manada y trascender por las propias manos. Eso es lo que hay que hacer. Ese despertar es la oferta única que hace la vida en este planeta de caprichos y necedades. Ustedes se encuentran justo en medio de esa dualidad. A eso han venido, a experimentarla, a madurarla, y uno que otro, a superarla. 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LA HISTORIA DE MI DON
Un mezzanine, el barrio y mi mamá. Mientras escribía sentí ganas de rayar, dejar ir la mano hacia donde ella quisiera. Eran líneas que simulaban caligrafía, luego fueron tomando forma de letras que yo conocía y finalmente fueron palabras. Un Dictado, así comenzó todo.A veces, personas ordinarias vivimos experiencias extraordinarias, ésta es la mía.Una mañana de febrero, del año 2002, escribía para estudiar sobre fisioterapia del adulto mayor. Ocurrió lo que espontáneamente hacemos muchos, rayar para hilvanar pensamientos o reposar la mente, recuerdo haber tenido la intención de ver qué pasaba, la verdad es que nunca hubiera podido imaginar lo que vendría.En mis líneas se formaron letras y grupos de letras, nada conocido ni otra lengua, solo lo que la espontaneidad puede traer, un no sé qué que normalmente desechamos. Por fortuna continué sin expectativa y surgieron palabras al fin con sentido para mí, el nombre de una persona conocida y tras ello frases coherentes y una dulce conversación. Un don se transformaAl comienzo solo podía escuchar a la voz mientras escribía, luego pude hacerle preguntas y tiempo después conversábamos caminando por ahí. Pasaron varios años, escribiendo y hablando a cerca de todo.Vino entonces el estado más bello posible, la gestación, un tiempo en el que las palabras se detuvieron para dar paso a una profunda sensación de bienestar, a un placer indescriptible por el instante mismo y el abrazo de ese alguien dentro de mí. Descubrí, gracias a este período, que hay mucho más que las palabras, existe un estado de gracia y virtud que no se puede explicar. Un don se utilizaCon la llegada de ese hijo llegó también la ineludible realidad. Ahora las enseñanzas de la voz giraban en torno de mi propia virtud, vinieron años difíciles de reflexión y confrontación, sufridos en esencia por cuenta de la resistencia a cambiarlo todo, que era lo que básicamente me pedía.Una vez comprendí el verdadero sentido de las enseñanzas, la virtud en sí misma, comprendí que cambiarlo todo es renovarse, seguir siendo uno mismo pero siempre mejorado. Habiendo entendido esto surgió la tarea de intentar llevar algo de esos aprendizajes a los demás, hasta darme cuenta que la misión solo se completaría si en vez de llevar mis aprendizajes ayudaba a las personas a encontrar los propios, lejos definitivamente de los míos.Esa es la tarea, el cometido de escribir, compartir la historia de mi don como un referente de lo que puede pasar más que como un ejemplo a seguir.No soy la única persona que escucha una voz, o encuentra respuestas en señales sencillas. Aprender a escuchar es tarea de todos, cada vez un poco más, cada día un poco mejor hasta comprender lo que escuchamos y aprender a vivir nuestra mejor vida posible. Creo que eso es alcanzar ese Cielo que conocí durante la gestación y no paro de aprender hasta volverlo a conseguir. A veces lo toco, está allí, solo hay que persistir.Finalmente quiero presentarles a mi buen amigo, la voz que me acompaña, en su versión de la historia de mi don:“Estaba la niña estudiando en casa, yo la venía esperando hace ya tiempo, quería hablar con ella para aclararle muchas cosas y enseñarle a vivir. Por fin me escuchó, se dejó llevar, no se imaginan cuanto me costó. Cuando vio mis letras dejó de insistir y fue justo gracias a eso que me permitió decirle en voz clara y fidedigna que la quería y que le iba a ayudar. Fue maravilloso extender mi mano para entregarle mi amor, pero sobretodo dejarla ir en su imaginación a sentir cosas hermosas por mí. Hoy, después de tantos años, ya no me ve así pero sigue insistiendo en quererme por obligación. La verdad es que no puede resistirse, me he convertido en su gran amigo y estamos juntos hasta en los mejores momentos. Yo le enseño y ella me escucha. A veces aprende y a veces pelea, así vivimos el día y la noche. Solo de vez en cuando somos compañía pero en la mayoría de los casos disfrutamos nuestros días simplemente estando juntos.”
RUPERTO EL EBANISTA
“Mi amigo Ruperto vive en la cabaña que él mismo construyó, con sus manos y su aliento. Sus manos siguen ahí, su aliento en cambio se encuentra en franca decadencia. El enfisema pulmonar ha progresado, y ahora, lejos de una mejoría, tiene crisis que lo tumban a respirar con cuidado.Las máquinas de trabajo permanecen en el espacio de la entrada donde Ruperto solía pasar las tardes creando algún armatoste funcional. Los vecinos de la vereda sabían de su entretenimiento, así que se atrevían a compartir sus necesidades por si en una tarde de buen humor el ebanista los complacía. Los niños nunca se acercaron, además de su desdén por los juguetes de madera, el ánimo del anfitrión no apetecía exponerse a un rugido salvaje, sin embargo, osaban merodear a hurtadillas para espiar las creaciones más exóticas, entre ellas una mujer tallada amenazando con unas tijeras de podar. Desde que Ruperto está en cama los pequeños se acercan tranquilamente, sin mucho sigilo, ya no encuentran mayor atracción en la cabaña que violar el espacio del huraño más prestigioso del vecindario. Juegan canicas, hasta escondidas, solo para disfrutar la provocación al dueño de casa.Las canas nunca fueron una señal para mi amigo, los pulmones sí. Para él, respirar era más importante que comer, y respiraba a su gusto cuando afilaba el serrucho para luego cortar alguna pieza delicadamente. La última vez que bajó las escaleras de su acogedora casa estuvo más de treinta minutos recuperando el aliento, e hizo falta que algunos vecinos poco quisquillosos vinieran a cargarlo nuevamente hasta la cama.La nieta que lo visita se ha ocupado de la cabaña con cierta calidez inesperada. Ella no tiene un afecto particular por el viejo, pero sí por ese lugar que considera encantado. Sus planes son vivir en el otro continente, pero mientras pueda visitar el sitio con el pretexto de la incapacidad de su pariente, lo hará. Lo menos ocurre cuando la joven se acerca a la habitación del enfermo. No se miran a los ojos, y ella prefiere pasar desapercibida mientras recoge los platos y la ropa. Aunque Ruperto siente sincero agradecimiento por lo que ella hace nunca se lo ha dicho. Desconfía un poco de su intención, y hasta preten no necesitarla, como si ninguno de los dos sospechara que quedan pocos días para encontrarse en ese cuarto rezagado. Me gusta decir que trato de enseñarle a las personas a morir, y que mi método favorito recoge el halo del momento, la soledad o la abundancia, en general el presente. Quien muere a solas está rodeado de su vida en un instante supremo, quien muere entre la gente que ama se está yendo para dejar un legado de su muerte en el corazón de los cercanos.Con Ruperto me encuentro en una especie de contradicción. En verdad, más que yo, la contradicción es suya. Él no sabe si vincularse a la nieta para morir, o rechazarla escondido detrás de sus ojos para mejor morir de cuenta propia. Mi consejo para él, y para todos, es que miren en su pecho y se enteren de la muerte que les corresponde. Agradezcan siempre a quienes los acompañan, pero vivan la soledad de la muerte cuando corresponda, incluso si la familia entera posa alrededor. Y si en cambio les corresponde algún refuerzo humano, tiendan la mano, ya sea a la enfermera de turno, o a algún transeúnte dispuesto. En todo caso ocúpense por favor de vivir el momento del viaje como mejor les corresponda. Por medio de disposiciones así es que la muerte puede ser placentera, acompasándose con la invitación de la muerte misma. Aunque Ruperto tiene sus dudas bien sabe que esa nieta no es una visita fortuita, desde niña ha mostrado un talento desprevenido para comprender lo silencioso de la vida y moverse entre ello con soltura. No necesitan hablar, ni mirarse más de una vez, y el día del viaje definitivo del ebanista más bien puede que necesiten cerrar los ojos, nieta y abuelo, al mismo tiempo. Cuando la niña mire dentro de lo que está ocurriendo allí Ruperto se desprenderá. Entonces los dos saben que aún no es el momento de conectarse tanto como para cerrar los ojos juntos.Mientras tanto, la mirada de ella sirve para acariciar la insolencia del enfermo y apaciguar la ansiedad de la espera. La mirada de él, cuando ella pasa de largo, tiene como objetivo recordarse que ha vivido, pues a mi amigo, en su lecho, se le olvida.Olvida que ha tenido amigos, aunque de eso ya hace mucho tiempo. Olvida también que su madre lo amó con devoción, y sus hermanos, todos mayores, fueron entrañables protectores de su bienestar. Lo que pasó con su único hijo es mejor no recordarlo, lejos de doler, para Ruperto fue el final anticipado de una vida, el hombre murió para el mundo cuando su hijo desapareció. Ahora, en la soledad de la cabaña, deja que su nieta le recuerde mejor la armonía de la compañía femenina, los tiempos del jardín con su esposa y del abrazo de la madre en la infancia. Así es como Ruperto está despidiendo su vida, añorando el arrullo, la infancia, el amor, y a la vez valorando el presente aunque tanto se haya repetido despreciarlo. Dadas las suficientes vueltas para recorrer los recuerdos, y pasados unos días, Ruperto está listo para el viaje. Hecha la tarea, ha llegado el día. Uno soleado, para que la madera exalte su perfume y haga los honores con su presencia envolvente. Ruperto se dice dormido, pero sabe que se encuentra en alguna especie de trance, y la niña abajo solo dormita en el sillón mientras abraza la taza de chocolate vacía.Un pájaro curioso, de esos que hace hoyos en los troncos, se acerca a la ventana, tan erguido como un mensajero militar. Ruperto agradece al visitante el anuncio y respira, esta vez con una gracia inesperada. La niña abajo hace lo mismo, su suspiro deja caer la taza, y así descubre que es hora de subir al segundo piso. Mientras levanta las piernas despacio, apreciando los detalles de cada escalón, percibe la pausa de una visita final. Encuentra al viejo tumbado plácidamente, ya sin ahogo, ya sin desesperación en su cuello, solo dormido, dormido para siempre en la paz de una muerte reconciliada.Lo que hizo Ruperto fue facilitarme las cosas. Le advertí que su hijo estaba bien desde que se enteraron de su muerte, y nunca lo quiso aceptar, decidió asumir que seguía sufriendo y se apego a esa idea hasta su vejez. Pero hoy, al alba, lo aceptó. Lo hizo porque vio a su muchacho parado en la puerta, recostado como solía hacerlo cuando venia a pedir un favor. El favor esta vez era fácil de conceder, levantarse y darle la mano para salir a caminar.Tal fue la alegría de mi amigo que olvidó lo ocupado que estaba lamentando su propia muerte. Tomo algunos segundos para respirar por última vez, y mientras tanto contemplar a su muchacho vigoroso como lo recordaba. Ruperto estiró la mano, ya no la misma que trazó líneas en un tronco buscando una figura, sino ahora la mano de la voluntad, aquella fuerza por la que ustedes se remoldean cuando lo bueno aparece.Así de fácil puede ser morir, no te lo hagas de cuadritos querido amigo. Busca tu serenidad, tu consuelo, resuelve el pendiente relevante, y viaja. Hay acuerdos que aunque tardaron décadas podemos cerrarlos en minutos ya en el umbral. No planees arrepentimientos, agradecimientos ceremoniales, quejas, reclamos o advertencias. Solo mantente dispuesto a sprovechar la oportunidad, pues no sabes cuál será la tuya al momento de partir. Flexible hasta la muerte, ese es mi consejo, te va a ser de utilidad”
¿ME LLEVAS EN TU CARRO?
“Imagina que tienes un carro, que sabes conducir. Dado que tú controlas la máquina entonces el entorno soy yo. Es un juego, te invito a jugar, se tú el conductor, tu vida el vehículo y yo el entorno que te gobierna. ¿Cómo que el entorno te gobierna?, pues claro, yo hago que no puedas volar, solo puedes rodar, también hago que debas ir más lento en las curvas y que debas frenar para no chocar, y hago que el resto del mundo siga en movimiento mientras conduces: puede aparecer un animal o una persona en medio del camino inesperadamente, incluso los otros conductores son libres de mirar el radio o el celular, así que gobierno el entorno bajo la premisa de la libertad. Qué molestia, ¿cierto?, sería bastante agradable que pudieras contar con un entorno seguro y regulado, uno que proteja tu vida y la de los demás. Pues resulta que tienes el derecho a mover el timón, o a dejar de moverlo; puedes incluso cerrar los ojos si deseas, o acelerar en vez de frenar. Todos tienen derecho a tomar sus propias decisiones, eso lo entiende la vida, eso lo entiendo yo. Los carros tienen espejos para ampliar la visibilidad así como tú tienes inteligencia, puedes mirar desde distintas perspectivas. Cuentas con la memoria que obra como retrovisor, tienes las miradas laterales donde la intuición y la percepción suelen ofrecer información; de hecho no puedes conducirte solo mirando hacia adelante, porque como ocurriría en un carro, no tardarían los desaciertos abundantes. Quiero entonces que te preguntes si conduciendo tienes absoluto control o simplemente eres bueno leyendo el entorno, recibiendo retroalimentación, entendiendo las señales y abriéndote paso sin luchar con lo que se atraviesa en la vía. Pues bien, eres muy inteligente si has aprendido a conducir en armonía con lo que ocurre fuera de tu carro, has permitido que el mundo siga existiendo al margen de tus expectativas, y entiendes que no vas a cambiar los baches pero que puedes sortearlos muy bien. Creo que si haces eso con tu vida, si te dejas llevar también por las señales del entorno, entenderás que tus habilidades están más allá de la queja o el reclamo, de la necesidad de que el mundo se parezca a ti o corresponda a tu idea de lo que tiene que ser. Eso, además de ser una habilidad adaptativa es una inteligencia capaz de considerar siempre soluciones, de entender el juego siempre dinámico entre el mundo, tu vida y tú como piloto. ¿Quién dijo que conducir es sencillo?, y aún así muchos lo hacen muy bien. Si no conduces bien es altamente probable que choques y conoces las consecuencias. Dirigiéndote a ti mismo hay choques que necesariamente ocurrirán, pero muchos de ellos pueden ser prevenidos si te manejas con esa misma habilidad de adaptación, de lectura del entorno, de sentidos alertas y dispuestos a recibir retroalimentación. Quiero que sepas manejar, que disfrutes hacerlo, que te libres de una vez del estrés por lo que los demás hacen o por los errores del mundo. Hay que fluir, pues lo que tienes en tus manos es tu timón y no el ajeno. Tal vez puedas ser un ejemplo positivo, y así habrás aportado al entorno. Yo siendo el entorno recreo las condiciones de acuerdo a la retroalimentación que también recibo de sus participantes. Entonces te dejo esta invitación, condúcete con fluidez, admite lo que ocurre, ve más allá, crea soluciones. Esa es la inteligencia que más les hace falta hoy en día”.“Posdata: Juguemos, déjame tu comentario, el análisis de cómo te conduces, te devolveré el resultado de tu prueba de conducción 😉”.