NO LO TOMES PERSONAL

Creado el: 2025-01-05 11:48 am

Historias

"Comienza un nuevo año, y algo de ansiedad veo en sus ojos. Ella sabe que este año las cosas deben cambiar muy en serio, no solo por aquello que la hacen sufrir, sino por algunos cambios que vendrán y que espero que tengan la fuerza para transformar la realidad no solo en el exterior, sino en su interior.


Lo difícil para ella es que no tiene fe verdadera. Es decir, ella no alberga verdadera ilusión. A mi amiga le falta la sensación inconfundible de la esperanza, y en cambio se engaña con la repetición de palabras que le dicen que sí puede. Ella dice que puede, pero no cree que puede.


Hace poco mi amiga colapsó, las cosas se salieron un poco de control, y todo se originó básicamente en ese deseo que ella tiene de ocultarse a sí misma su pobreza. Como la vida es de contrastes, ver a su pobreza atravesarse en el pasillo mientras caminaba desprevenida, la confrontó.


Amigos, y amigas, quien se oculta a su pobreza termina asustado y desubicado, pues entretenido diciéndose lo rico que es, se olvida de tener claro aquello que debe conquistar, transformar, enriquecer, y queda entonces oculto ante sí mismo ese lado desvalido o siniestro que aún debe llenarse de luz.


Ocultarse la verdad no cambia las cosas, eso es fácil de entender. Pero lo que ahora no están entendiendo muy bien es que el mundo se está potenciando en el engaño. Basta con mencionar las redes sociales, que trabajan decididamente para decirte que todo está muy bien, o para dejarte claro que es lo que sí está mal. Lo hacen hasta lograr acuerdos mundiales, y entonces los problemas más íntimos, personales, individuales, quedan fuera de la realidad porque ninguna red social dijo que a ti en particular te hace sentir mal una cosa que no sabes mencionar.


Me gustan las redes sociales para difundir información valiosa y educar, pero ocurre que ese mismo valor a veces es la causa de un trastorno que lamento más que todos los demás ahora, la confusión. Tengo muchos amigos confundidos al haber asumido que deben ser educadores, generadores de información, profetas, mesías.


Hablamos de un efecto que no solo promueven las redes. Si los veo conversando en grupo, la conversación la lleva quien dice cómo deben ser las cosas. Ya no les gusta preguntarse cosas, aprender juntos, pasar el rato simplemente compartiendo lo que son. La información se ha convertido en la verdad.


¿Qué pasó con el discernimiento natural? ¿A dónde se fue la mística esencial de ir más allá de los datos e intuir, olfatear, sentir, meditar?


Entonces los veo en una carrera de respuestas, en un afán conspicuo por responder con contundencia, por tener la claridad, la última verdad. Y claro que eso ha traído cosas buenas, que es una gran oportunidad, pero a mis amigos que se dicen mentiras, eso les está jugando en contra.


Si tienes una pobreza, una que hace hoyo en tu sentir interno, y la cubres con información, te mientes. Cuando te mientes, esperas estar pleno y rebosante, das por sentado que todo esta maravillosamente bien, y en el momento en que el agujero se despeja, caes a un vacío devastador.


En cambio, si llevas tu agujero despejado, lo cuidas, lo atiendes sabiendo que esa pobreza puede ser cubierta, entonces te enfocas más en recoger riquezas que en recoger mentiras que lo parezcan.


No temas si este dictado parece hecho para ti en algún aspecto. No lo tomes personal. Creo que todos en cierto sentido se ocultan algo. Creo que se dedican mucho más a su riqueza que a su pobreza. Y entiendo, la ambición los anima mucho más a las riquezas placenteras que a esas que implican esfuerzo o temeridad. Pero amigos, no poseen una riqueza tan real si se tienen que engañar con placebos o sucedáneos.


Para reconocer tu pobreza más inminente, la que primero necesita atención, revisa ese vacío o esa necesidad insatisfecha que te complica la vida. No importa que te hayas dicho una y mil veces que lo entiendes y que lo aceptas, si sigue causando vacío, ausencia, pobreza, ese es un espacio que necesita atención.


Claro que da pereza, harta saber que esa molestia sigue allí, que ese defecto sigue aclamando cambios, que esa situación sigue sin resolverse, pero como sueñas con una vida plena, entonces considera ahora animarte a emprender algunos cambios que traerán riquezas inesperadas.


Eso es lo bueno de algunas pobrezas, despiertan talentos y capacidades únicas que solo traen brillo y oportunidad. Los veo cómodos en algunas carencias porque el esfuerzo parece más amenazante que el problema, y este al final es su engaño principal.


Nadie viene a decirles lo bien que estarán cuando superen esa dificultad. Nadie les anuncia el futuro y les hace sonreír con ilusión por los logros residuales de un cambio profundo. Pero deberías sospechar que un agujero se llena de luz y entonces la plenitud hace honda, se expande, y alienta otras riquezas dormidas.


No quiero víctimas indefensas de la realidad, la situación de víctima ha de ser un movimiento transitorio que debe ser utilizado como la vida pretende, para transformar realidades, para vencer al enemigo, para aceptar la realidad, o para transformarse en función de ella.


Cuidado amigos con esa mentira soberbia de exaltar el dolor o de consagrar una vida santa de cuenta del sufrimiento. Está bien que cuando sufres viene la compasión, recibes apoyos que no ocurren cuando estás feliz, pero, ¿eso es lo que quieres?, ¿un amor venido de tu sufrimiento? ¿Qué tal ahora una mirada de admiración por superar las cosas y vencerte?


Que el enemigo comercial que es el drama no te oculte más tras las mieles de las emociones. Que la próxima vez que tengas un bajón, no logre tu teléfono llenarse de súbito con publicaciones que replican lo que sientes. 


Piénsalo, el drama y la confusión reciben toda suerte de publicaciones, la claridad y la resiliencia por sí mismas no dicen nada, entonces no consiguen muchos likes.


Imagínate saliendo del regocijo emocional que la información causa ahora, y pasando a vivir tus emociones en la frescura de tu intimidad, sin tanta resonancia, con algo de silencio saludable. Enfrentando tu verdad que nadie posteará, y venciendo así esa pobreza que solo tú puedes sentir y vencer.


Que te tengan compasión es un confite, que te vean vencer es un silencio. ¿Cuál prefieres?".

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Olga Castaño

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Comentarios (3)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Adriana C
Maravilloso Dictado! Nos conduce a mirar la realidad, en medio del velo de la irrealidad en un época en donde cada vez es más difícil discernir. Siento muy importante y clave esta pregunta: ¿Qué pasó con el discernimiento natural? siento que nos lleva a un trabajo muy profundo; a conectarnos con nuestros sentidos, con nuestra esencia. Esta frase la sentí iluminadora: "Que el enemigo comercial que es el drama no te oculte más tras las mieles de las emociones. Que la próxima vez que tengas un bajón, no logre tu teléfono llenarse de súbito con publicaciones que replican lo que sientes." Podemos caer también en el engaño de suponer la conexión mágica a través de las publicaciones que resuenan con lo que sentimos.

2025-01-16 09:59 am

Ayda Mary Portilla Delgado
Que bueno tener claridad sobre este tema en un momento en el que no es fácil discernir entre tantos estímulos engañosos, se nos hace a veces difícil escoger la vida misma como el mejor escenario para ejercitar la verdadera fe y sentirnos capaces de cruzar el abismo. Lo siento muy apropiado para mí en este momento de creerme realmente capaz y suficiente. Gracias

2025-01-23 10:11 am

Olga Castaño
¿Cierto Mary? Es difícil sentir la verdad interior en medio de tantos estímulos que alcanzan a tocarnos por dentro. Creo que podemos sacudir la mente, como cuando bailamos temblorosos para sacudir el cuerpo. Y dejar caer así ideas por toneladas que han venido del ruido y no de la verdad más sublime.

2025-01-23 04:56 pm

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EXPLICACIONES PARA ANA, LOS MENSAJES INVISIBLES
“Llevaba ya varias semanas dejándole a Ana la sensación de llamado, esa inquietud que a veces han sentido de tener algo por saber, una meta que emprender, un asunto que tratar. Colocaba mensajes escondidos por ahí, de manera que cuando ella los lograba sentir avanzábamos un poco más en abrir su corazón; cada pista era como una gota que iba retando la sed de atención (no la atención que yo esperaba, la que ella necesitaba de sí misma).Así que habiéndose juntado las suficientes gotas se acercaba el momento de beber la cucharada de verdad que ya estaba siendo necesaria. Nos reunimos entonces, tomamos café, y de a pocos ella bebió una verdad para la que al fin estaba lista.Lo primero cuando nos vimos fue escuchar, dejar que mientras Ana contaba su situación, sus postulados, trazara también el lenguaje por medio del cual se abriría a entender. Es un arte ayudar a la gente a entender sus caminos, no digo que siempre triunfamos, la verdad es que no puedo ser el camino o las ideas en sus mentes, ni pretendo tomar decisiones por ustedes. Mi presencia, espero, está ahí para ayudarles a entender, a ver; es así como ustedes mismos harán los cambios necesarios, tomarán sus propias decisiones, serán los dueños de sus vidas.Conversamos complacidos, esa mañana calurosa dibujamos hallazgos hermosos sin ningún afán por conclusiones escritas en piedra. Para ayudarla yo solo hice un par de advertencias, suficientes para que Ana se conectara al modo como mejor podría ver más allá, en ese preciso momento y de acuerdo a la justa verdad por venir. Hablamos de su conflicto conmigo, el conflicto esencial que todos tienen en algún momento cuando no entienden lo que la vida les propone.Dadas las interpretaciones que Ana venía haciendo de sus retos se sentía atormentada, y me estaba culpando por ello. Tal vez amigos me han culpado de las dificultades en sus vidas, o de la escacez de beneficios. Como Ana, me miran en algún momento suponiendo que estoy a cargo de hacerles la vida fácil incluso contra su propia voluntad o actitud; quiero que quede claro, estoy detrás de ustedes a la hora de caminar, no delante, los apoyo, los sigo en el derecho inalienable que tienen de decidir, pero no los llevo como a un bebé dando sus primeros pasos agarrado con todas sus fuerzas de quien lo guía. Vinieron a crecer, a caminar por sus propios medios, a ejercer su poderosa voluntad; eso justamente fue lo que decidieron. En el caso en que deseen que se haga lo que yo deseo tendrán que dejar de caminar a su manera para girar, sentarnos un rato frente a frente y así poder enseñarles lo que espera.Aquel día en el jardín hicimos eso ahí sentados, Ana me escuchó. Teníamos para su sorpresa muchos más acuerdos de los que ella esperaba, pero los modos en los que quería forzar las cosas estaban un tanto erráticos. Entramos en detalles, vimos juntos cómo sin querer ella estaba alejando justo lo que deseaba, sin palabras entendió que no puedo hacerme responsable de su actitud si esa es su voluntad.Anita, no pretendo dártelo todo, no me lo pidas más, estoy contigo para mucho más que complacerte, no me dejo guiar por ti porque eso haría que nos equivoquemos juntos, entre los dos yo debo estar firme, no ceder ante tus pedidos desesperados, y más bien esperar a que estés dispuesta a seguir descubriendo cómo es que tú misma eres el problema que se interpone a tus objetivos. Si quieres amor debes dar amor, si quieres fortuna debes administrar la que ya tienes apropiadamente, si esperas milagros debes ser primero tú el mejor milagro de tus manos.Para mí, lo mejor de ese día es que además entendió que no necesita convertir su conflicto conmigo en el tema principal. Ustedes suelen pelearse con la vida cuando no logran encontrar sentido en lo que ocurre, una vez entienden volvemos a ser aliados en este arte siempre creciente de vivir.Si están aquí guiados por su voluntad recuerden por favor que puedo acompañarlos solo hasta donde lo permiten, y aún así estaré dejándoles mensajes ocultos cuando su voluntad se ciegue. Eviten por favor verme como un agente operativo dispuesto a obedecer, mi voluntad es férrea, tengo el deseo innegociable de que vayan solo hacia lo que les hace bien, verdadero bien, bien profundo y perdurable.Ante la desesperación escuchen sus gritos. Se encuentran solos en una caverna cerrada, aturdidos por la resonancia de su propia alarma fallida. Las cosas que no fluyen como esperan están queriendo fluir distinto, en otro sentido, o de otro modo. No me griten, no lloren ni supliquen para conseguir lo que desean a su manera; más bien ábranse a ver, a entender. Todo se pone en su lugar cuando entienden.Por eso traten de anhelar los mensajes invisibles presentes en los rincones donde aún no ponen los ojos, rincones sensibles al olfato, a la inquietud de la incomodidad. 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Y ¿PARA QUÉ CREER?
"No sabes cuando alguien se encuentra en su momento íntimo conmigo. No sabes cómo alguien particularmente se conecta. Puede que sea cocinando, entreteniendo la mente con un juego simple, o caminando por el bosque. Cada quien tiene su modo personal, y este es el de Juan, ir a su terraza temprano en la noche para conversar. Es que su terraza le brinda una vista única de las estrellas, una incluso mejor para él que la del observatorio en el que trabaja.Le gusta más mirar al cielo desde su hogar porque ahí no estudia la física o la astronomía, ahí Juan me habla a mí. Y lo mejor es que yo le respondo. Él me escucha en sus sensaciones, en su suspirar, y en una claridad inesperada que alcanza cada vez que se dispone a sentir el eterno mundo en el que se encuentra.Cuando Juan recuerda las infinitas posibilidades entonces se enchufa a su verdad. Eso ya es un hábito, que siendo para él algo natural, para mí es un milagro. Sí, yo también me sorprendo, yo alcanzo la dicha cuando alguien logra encontrar su modo.Los modos cambian, son naturales, espontáneos. No funcionan los modos copiados a menos que los adaptes a tu sentir. Y Juan es genial para inventar sus maneras.Para algunos de quienes se dicen creyentes, inventar es un irrespeto. Para mí es una oportunidad maravillosa. Quien juega con su imaginación sobre mí o sobre el mundo espiritual, goza de infinitas posibilidades y eso lo sabemos aprovechar bastante bien.Cuando era pequeño, Juan me dejaba piedritas. Era un juego simbólico para él en el que se aseguraba de que yo lo persiguiera, «por si me pierde», decía. Claro que yo no necesitaba las piedras, que jamás pierdo a Juan, pero ese juego era una verdadera alegría para mí porque así Juan me tenía presente, confiaba, y hasta se sentía respaldado.Ahora que está casado, que tiene una familia, Juan sube a la terraza para mirarme en el infinito y decirme que está confundido. No usa las palabras, eso me gusta, solo me muestra su cara y me toca en el viento. En cuanto cierra los ojos y se entrega, siente la respuesta, que tampoco son palabras. Suelo decirle a Juan cosas como suéltalo, o cambia de actitud, o deja de insistir en tal cosa. Incluso a veces me permite insinuarle temas que no lo motivaron a subir, pero que son pertinentes, prioritarios. Una noche en particular, Juan vino para quejarse de su hijo pequeño, que estaba rebelde, y su profesora insinuaba algunas complacencias innecesarias en casa. Juan subió, como de costumbre, para recibir claridad, pero yo le di un giro a nuestro encuentro de esa noche, y le hice sentir cierto temor en la barriga.En vez de hablarle del niño, le hice caer en cuenta de que su ansiedad estaba regresando, ahora en forma de cierta obsesión por el ejercicio. ¿Que cómo hice eso? Estando ahí parado, con la cabeza hacia atrás, tuvo tremendo calambre en la espalda.Él se ríe cuando pasan esas cosas, sabe bien que ese es nuestro momento, y hasta me mira como si lo hubiera pellizcado. Rápido Juan entendió mi cometido, y de paso admitió que su niño también estaba teniendo asomos de ansiedad que lo conducían a un comportamiento inquietante digno de atención.Esa noche nuestro encuentro duró poco, porque Juan bajó corriendo para aprovechar a su hijo antes de la hora del sueño.Eso me gusta de Juan, utiliza nuestras conversaciones para actuar. Él no corrió a arreglar el mundo del niño, fue a mirar, eso quise, que solo mirara. Ese día nació un hábito en el que se miran en el espejo del otro, a veces contemplan sus diferencias, a veces comparten fracasos como dos niños inocentes que son, aprendiendo del mundo que se mueve dentro de ellos.Ya la profe dejó de quejarse, bastó una mirada de Juan cuando dejó a su hijo en la siguiente mañana. La mirada de Juan decía: tranquila, estamos trabajando en eso, nos estamos implicando.Creas o no, te acompaño, te enseño, al menos trato, y si me dejas, te guío. Búscame a tu manera, si ya tienes una que crees que funciona, observa si allí me logras sentir. Entonces sabrás que quieres un poco más, y yo también.Nos vemos entonces en tu terraza, en tu ventana, en tu cama, en tu silla favorita, o en tus paseos, donde mejor te sientas dispuesto para mí".
ESTAMOS EN PARO
“Les voy a contar hoy un poco sobre nuestra intimidad, la que vivimos esta niña escribiente y yo. Resulta que ella hace un trabajo doble, el de llevarnos a ustedes y el de recibirnos en ella. No solo me refiero a que hace su trabajo personal como ustedes sino que ella tiene un nivel de exigencia que a veces no alcanza a dimensionar.  Eso está pasando desde el pasado fin de año, la tenemos en cuarentena si se puede decir, y aunque muchas cosas sigan funcionando con cierta normalidad en esencia la tenemos en revolución.  ¿Qué es eso?, pues que queremos darle un cambio extremo, un giro al enfoque de ella con ella misma y su trabajo, queremos incluso que establezca nuevos hábitos, y para eso necesita tiempo. Vinimos a contarles eso no solo para explicar esta ausencia prolongada sino además para que ustedes sean un apoyo, aliados de estos tiempos de cambio. La manera como mejor me gustaría que nos apoyaran es mantener ustedes mismos el hilo fuerte y a la vez delicado que han ido estableciendo con nosotros a través de los dictados, que puedan conservar esta presencia en ustedes aunque no haya nuevas palabras por un tiempo o que ella no se pronuncie para recordarles nuestra existencia. De hecho nuestra ambición constante es que ustedes mismos logren establecer y conservar un vínculo directo con nosotros. Que ella, mi secretaria, no desaparezca, pero que cada vez la necesiten menos para hacer la conexión y más para fortalecerla, eso sería maravilloso. Aún así su trabajo es amplio y la verán aparecer en sus vidas de distintas maneras, incluso en los sueños. Entonces ayúdennos, honren el vínculo que ya se ha ido construyendo entre ustedes y nosotros y cuídenlo, aliméntenlo con sus rutinas y rituales, denle vida por favor. Y si la necesitan para algo no duden en hablarle, a pesar de no estar escribiendo en el blog sigue activa en todo lo que es más personal. Gracias amigos por estar aquí, a través de ustedes se está construyendo algo más allá de las estrellas, en cada uno de ustedes, y son parte de mí”.
DESPERTAR ESPIRITUAL
“Podría decirse que así como se desarrolla el cuerpo, y la mente, el espíritu también cobra su lugar tras su maduración. No hay una edad exacta eso sí, no se sigue un mandato biológico, como ocurre con los cambios del cuerpo, que están marcados por edades precisas y secuencias indispensables. En el desarrollo del espíritu, para integrarlo conscientemente a la vida, las variables son distintas, un tanto más caóticas o impredecibles si se quiere. En ese sentido, algunos niños están conectados desde que despiertan su lenguaje, y la educación que reciben puede preservar o desviar esa conexión. Esta es la historia de un amigo mío adolescente. Ya les he hablado de él, me gusta utilizarlo como personaje porque, sin ser una novela, mis escritos esperan vincularlos a algo que les sea tangible, al menos a sus sentidos más cercanos. Este muchacho ahora tiene diecisiete años, empezó la universidad, los primeros brotes de bigote ya son inocultables, y los cambios en su mente no se hacen esperar. Para este caso en particular, decidimos que está listo para su despertar espiritual. Aclaremos, ese despertar no es algo mental, no lo estamos invitando a un mundo de ideologías o creencias, lo estamos invitando concreta y explícitamente a vivir conscientemente su mundo espiritual al tiempo que vive su vida social, académica, familiar, amorosa, y todo lo que le corresponda. Es decir, invitamos a Simón a sentirse profundamente, y a sentirnos. Resultó que el pasado fin de semana mi joven amigo permaneció solo durante veinticuatro horas. Salió de rumba por su cuenta, durmió solo en casa, y despertó para él mismo sin interrupciones. Y claro que aprovechamos esa oportunidad. Ya venimos caldeando este paso, sin preámbulos evidentes pero con algunos cambios sembrados por nosotros que él bien ha sabido permitir. Lo estuvimos preparando, enfocando, y le ayudamos a prestar atención a ciertos elementos claves que confluyeran en este episodio que les contaré. A este joven no lo espera algo escabroso, pero así me siente ahora. Tampoco algo fantástico, y así es como le gustaría asimilarme. En cambio, procuramos hacerle sentir la grandeza y la enorme oportunidad de descubrir un mundo nuevo, uno fuera de su ya extendida imaginación. La pequeña casa que Simón habita es un lugar capaz de hacerse sentir. Me refiero a que es un espacio cargado del amor y el efecto de los eventos poderosos que allí han circulado. Es por eso que él prefiere no mirar la habitación del fondo cuando se dirige a la cocina, o se mira al espejo e imagina todo tipo de asomos por los rincones que se proyectan.Antes, al estar solo en casa, cerraba la puerta de su cuarto y con todas las luces encendidas evitaba salir. Este fin de semana se dio cuenta que podía pasar casi casi desafiante, eso sí, nadie dijo que sin miedo. Es que amigos, el día en el que te ves diferente frente al miedo, todo puede suceder. Por alguna razón que Simón aun no comprende, ese día a solas en casa representó un gozo especial, inexplicable, liberador pero también inquietante, fascinante. A la mañana siguiente, ya con mamá en casa, el muchacho narró como de costumbre los detalles de la experiencia. Esa mamá, conocida por ustedes, puso algunas preguntas o inquietudes en la conversación que le pedí estratégicamente. Lo que el muchacho iba encontrando construyó para él mismo lo que quiero llamar hoy su despertar.No me ha visto, no al menos a sus ojos, según yo, sí. Tampoco me ha escuchado, eso cree él. Pero lo que ocurrió es que construyendo sentido de lo que vivió comenzó a responder con sabiduría inesperada lo que lo vincula a esos rincones, lo que sin saber puede estar percibiendo, y su papel cuando se debate entre el miedo y la atracción. Ahora es cuando les digo, les recuerdo, cada uno encontrará su despertar a su manera, según su vínculo, su llamado, y lo que puede permitirse o no. Está historia quiere compartirles la verdad sobre un caso, y me gusta mucho que cada uno sea un caso maravilloso.Cuidado, no te sientas mal por la edad, eso no es algo que cobre mayor relevancia. Cada uno tiene su momento, su propia maduración espiritual. Lo que bien saben ustedes es que, a favor de Simón, la madre ha hecho un trabajo deliberado de mi mano para prepararlo. Ella lo ha preparado con sus errores, con su personalidad, con sus propios temores, y con mi guía. No crean que todo ha sido perfecto o mágico, han tenido momentos demasiado humanos, retos, dificultades, tropiezos, miedos por supuesto, y contrariedades con el mundo.Pero hoy, ahí sentados en la sala, se ven emocionados descubriendo que Simón comienza a estar preparado para establecer su vínculo ahora directamente. Un descanso para la madre (eso cree ella) y un reto para el muchacho, al menos un reto para su mentalidad.Desde aquí todo se ve sencillo y fácil. Yo sé cómo manejarlo a él. Su carácter noble me facilita las cosas, y su mente imaginativa bien será aprovechada por nosotros para sembrar algunas pistas inquietantes que lo conduzcan a encontrarnos justo donde es mejor que nos encuentre.Él está maravillado, se siente aliviado de su búsqueda profunda, y también quiere llevar esto al máximo, como le gusta vivir. Tendrá que ser muy paciente, lidiar con las ambigüedades de esta educación, pero su alegría y entusiasmo nos harán bien para propiciar pruebas que pueda gozar y temores que pueda superar. No lo entiende, no lo va a entender por un buen tiempo, pero el muchacho acaba de darnos su permiso para formarlo. No tiene idea a qué se ha matriculado, pero tiene la astucia de sospechar que por difícil que sea, esa formación le conviene. Le convendrá a muchos. Lo que el chico aprenda será semilla para cientos, de eso me encargaré. Mientras tanto les cuento que no habrá necesidad de elogiarlo o hacerle reverencia, él es uno más de muchos otros que ese mismo día estaba recibiendo el llamado, la simple diferencia es que lo supo responder, y eso ya es especial para Simón.Amigo lector, no necesitas una madre que cuide tu desarrollo espiritual, no es indispensable, lo que sí necesitas es una figura de protección y guía, encuéntrala, encuentra un maestro. El desarrollo espiritual, aunque íntimo e individual, es un viaje profundo para el que ningún humano es lo suficientemente valiente como para hacerlo solo. Se necesita respaldo, soporte, una cuerda de la que tirar cuando el camino asuste mucho o las amenazas no se entiendan.Esa guía, ese acompañante discreto, ayudará también a asimilar como real el mundo espiritual. No importa que ya superes los sesenta, o los treinta, o los cuarenta. Si no aprendes a reconocer quien es tu soporte espiritual, no sabrás a donde mirar cuando los eventos te superen, no sabrás que mano sostener, y mejor saldrás del camino para sobrevivir. Ese guía, esa madre espiritual, o ese acompañante, no tiene que ser una persona diez en todo, un perfecto, alguien que siempre acierta. Tu soporte espiritual a veces es incluso alguien menor en edad, por ejemplo, pero cuya presencia en tu vida es puente entre este mundo material que ahora habitas y un mundo más allá. Si su sola referencia es una mano que agarrar, pues ya lo tienes. Y atención, no tienes que tener un solo guía, hay gente especializada en buenos consejos, otra en buenos ejemplos, y otra en actos maravillosos. Estira la mano según el caso, según el reto, según la necesidad.En la historia de Simón habrá mucho que contar. Quizá su caso le sirva de guía a madres de futuros jóvenes, o de inspiración a quienes ya son jóvenes y su corazón se mantiene receptivo. A los corazones poco receptivos que a veces me leen, me gusta decirles que siempre estamos atentos, alerta ante cualquier guiño de interés o de apertura. Siempre es buen momento, siempre el espíritu está joven queriendo aprender, y nosotros siempre estaremos disponibles. La próxima vez que Simón me sienta en su casa, o fuera de ella, volverá a sentir terror, en eso aún es un niño, pero también sentirá el llamado a ir más allá, en eso satisfactoriamente es el niño que mantiene viva su curiosidad profunda. Acompáñame, amigo lector, en esta búsqueda de inquietos, presencia lo que la inquietud espiritual puede lograr, y anímate, cuando sea tu momento, a darle libertad a tu inquietud, a la curiosidad de descubrir qué más hay para ti, en dónde está tu sentido más profundo de esta realidad”
MI MARIDO ES UN BRUTO
“Esta mujer inteligente de quien les voy a contar se casó enamorada, ilusionada por un compañero que la complementaba maravillosamente. Llevan ya muchos años juntos, han sido años hermosos, con altibajos por supuesto pero marcados por una camaradería personal singular. La cosa es que el esposo ha cambiado, o al menos ha dejado ver mejor su lado menos emprendedor, su lado apático y disuasivo. Las comodidades que la vida ha traído han hecho que él ya no esté en pie de lucha y que más bien se refugie en la determinación de ella que no cesa ni con los años. Mientras ella estudia y sigue aprendiendo de la vida él se viene acostumbrando a excusarse, a evadir incluso las responsabilidades más personales, y como si fuera poco al parecer la inteligencia del cabellero se encuentra en declive. Sí, ella nota que no recuerda cosas importantes, que sus cálculos o análisis no son los de antes, que aquello que él resolvía con maestría ha comenzado a ser su responsabilidad. A su sorpresa el amor de su vida se está haciendo tonto, y la verdad es que se encuentra bastante molesta, justo porque ella se siente creciendo, aprendiendo cosas fabulosas, progresando. Resulta que mi amiga se encuentra en una tarea que me gustaría llamar en este momento aprendizaje adverso, si ella de verdad se siente progresando pues quiero ponerla a prueba. No es que el señor esté cayendo en un deterioro cognitivo, o que ella ahora sea intolerante y despiadada, es que quiero enseñarle a entender a quien no aprende. El esposo, que se siente cómodo, ha dejado de aprender. Quiere descansar, verse satisfecho y con sus metas alcanzadas. Ella por su parte es una inconforme buscadora que prefiere desacomodar ella misma las cosas antes que sentirse pasiva o sin progresos. En ese sentido los dos esposos son contrarios. Para ella progresar es seguir transformando cosas, para él el progreso está representado más bien en molestias mínimas o nulas y placer sin esfuerzo. ¿Quién tiene la razón?, ninguno en particular, son dos enfoques, dos modos de vida igual de auténticos: no causar problemas, o causarlos para progresar.  ¿Qué si yo prefiero alguno de los dos?, pues claro, tengo más que hacer por quienes aprenden y se retan, pero ello no quiere decir que la gente que evita los conflictos o los cambios no tiene también exigencias profundas que no los dejan estar conformes. En cualquiera de los casos los dos habrán de aprender, si aprenden como ella van a ir un paso adelante, y eso a veces es desgaste; si aprenden como él esperarán sentados sobre una piedra a que el camino se forje y habrán desperdiciado la vida que ocurre al forjar por la propia mano. Se los dije, dos estilos, dos modos de enfrentar la vida.  Lo delicado aquí es que ella viene viviendo tan desconectada de su compañero que se siente vacía, sola, y hasta humillada. Les voy a contar mi solución, ella solo tiene que entender, incluso lo que él no puede entender, verlo como un individuo con su propia manera de vivir. Se ha engañado amándolo como un igual y eso ahora evidentemente se derrumba.  Cuidado, se derrumba lo de ser iguales, no el amor. El amor en la gente que ya se ha hecho familia va más allá de los caminos individuales, ella debe recordar que no se casó con una propiedad intelectual, y plantearse una nueva idea de su pareja a partir de lo que él quiere ser ahora. Si mi amiga deja de asumir las carencias de su esposo va a sentir un gran alivio, también le he recomendado que se siente a vivirse ella misma, tiene esta idea de que todo es en pareja y la verdad es que mucho de la madurez que ya van enfrentando corresponde más a la intimidad personal, y ella, estoy seguro, puede respetar eso. Una distancia, una sana, entre las responsabilidades compartidas y las netamente personales le hará bien. Si su compañero descuida su salud o sus finanzas ella solo puede encargarse de la parte en la que él la deje participar, finalmente son de su propiedad, y creo que ese pedacito aún le cuesta verlo. Eso sí, les contaré una infidencia, a las mujeres les es más sencillo seguir aprendiendo, ser luchadoras, a los hombres la vida se les hace excesivamente simple y les cuesta ver más allá. No digo que siempre, no digo todos, lo que digo es sobre su naturaleza y su verdad, que seguro se encuentra en una verdadera transformación. Pero querida, si te tocó un hombre de esos que apenas inicia el camino trascendente solo te queda tener paciencia, comprensión, y llevar tus aprendizajes al siguiente nivel, al respeto por quien no aprende y no quiere aprender. Decides amarlo, respeta eso, solo no esperes que él vuelva a ser otro tú, eso ocurrió para la etapa del enamoramiento, ahora que son una familia solo queda respetar su individualidad. Hazte feliz mejor de tus riquezas y deja de llorar sobre sus pobrezas, sé la luz ahora que tú brillas mas”.