ESTAMOS EN PARO

Creado el: 2023-01-17 07:15 am

Historias

“Les voy a contar hoy un poco sobre nuestra intimidad, la que vivimos esta niña escribiente y yo. Resulta que ella hace un trabajo doble, el de llevarnos a ustedes y el de recibirnos en ella. No solo me refiero a que hace su trabajo personal como ustedes sino que ella tiene un nivel de exigencia que a veces no alcanza a dimensionar. 

 

Eso está pasando desde el pasado fin de año, la tenemos en cuarentena si se puede decir, y aunque muchas cosas sigan funcionando con cierta normalidad en esencia la tenemos en revolución.  ¿Qué es eso?, pues que queremos darle un cambio extremo, un giro al enfoque de ella con ella misma y su trabajo, queremos incluso que establezca nuevos hábitos, y para eso necesita tiempo.

 

Vinimos a contarles eso no solo para explicar esta ausencia prolongada sino además para que ustedes sean un apoyo, aliados de estos tiempos de cambio. La manera como mejor me gustaría que nos apoyaran es mantener ustedes mismos el hilo fuerte y a la vez delicado que han ido estableciendo con nosotros a través de los dictados, que puedan conservar esta presencia en ustedes aunque no haya nuevas palabras por un tiempo o que ella no se pronuncie para recordarles nuestra existencia.

 

De hecho nuestra ambición constante es que ustedes mismos logren establecer y conservar un vínculo directo con nosotros. Que ella, mi secretaria, no desaparezca, pero que cada vez la necesiten menos para hacer la conexión y más para fortalecerla, eso sería maravilloso.

 

Aún así su trabajo es amplio y la verán aparecer en sus vidas de distintas maneras, incluso en los sueños. Entonces ayúdennos, honren el vínculo que ya se ha ido construyendo entre ustedes y nosotros y cuídenlo, aliméntenlo con sus rutinas y rituales, denle vida por favor.

 

Y si la necesitan para algo no duden en hablarle, a pesar de no estar escribiendo en el blog sigue activa en todo lo que es más personal.

 

Gracias amigos por estar aquí, a través de ustedes se está construyendo algo más allá de las estrellas, en cada uno de ustedes, y son parte de mí”.

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Olga Castaño

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Comentarios (14)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Mabel Mosquera
Gracias por estar

2023-01-17 11:55 am

Olga Castaño
Es un placer 🤍

2023-01-17 02:21 pm

Patricia Grisales
A mi querida mensajera la veo y la siento, repaso los dictados y recuerdo sus palabras. Esto me parece maravilloso "La manera como mejor me gustaría que nos apoyaran es mantener ustedes mismos el hilo fuerte y a la vez delicado que han ido estableciendo con nosotros a través de los dictados, que puedan conservar esta presencia en ustedes aunque no haya nuevas palabras por un tiempo o que ella no se pronuncie para recordarles nuestra existencia" gracias infinitas

2023-01-17 08:00 pm

Olga Castaño
Gracias Pato 😊, que lindo, que no piensen allá arriba que no nos hacen falta los dictados 😎

2023-01-18 08:28 am

Margarita O
Sencillamente hermoso! Y me llenó de expectativas aquí seguiremos apoyándote. Un abrazo.

2023-01-19 07:46 am

Olga Castaño
Gracias Margarita 😊, sí, según la experiencia estás paradas traen cambios maravillosos.

2023-01-20 07:20 am

Diana
Que lindo dictado me alegra verte siempre progresar y cambiar eres una inspiración, espero poder estar también para ti. Un abrazo

2023-01-19 04:23 pm

Olga Castaño
Gracias Nany, un abrazo para ti 💛

2023-01-20 07:22 am

Consuelo López
Maravillosa noticia saber que en ese proceso de evolución en que esta mi querida y mimada elegida estamos incluidas las personas que también queremos aprender con sus enseñanzas y hacemos parte con esa conexión de algo valioso para nuestras superación y hacer de esta estadía aquí más llevadera. Estarás siempre en mi corazón. Felicitaciones por ese salto que esta dando. Un abrazote mi querida privilegiada.

2023-01-20 07:47 am

Olga Castaño
Gracias mi querida Consu, claro que hacen parte, una sola golondrina no hace verano. Tanto es así que desde ayer surgieron algunos borradores, un giro hacia más historias nuestras vistas desde el Cielo 😇

2023-01-21 07:17 am

Erika Valencia
Qué rico se siente leer que nosotros también podemos apoyarte, más que justo poder retribuirte un poco de tanta ayuda y acompañamiento! Muchos éxitos con los nuevos comienzos Queri!

2023-02-22 08:45 pm

Olga Castaño
Gracias Queri, ustedes son mi compañía en este camino de aprendizajes, somos aprendices juntos ♥️

2023-02-24 09:22 am

Ayda Mary Portilla Delgado
En sueños siiii gracias que disfrutes del paro, jeje

2023-03-17 03:01 pm

Olga Castaño
Jeje, gracias 💛 Al final no tardó tanto el paro, más bien se estableció una especie de hábito de retiro. Cada ciertos días hacemos una pausa para progresar 💫

2023-03-17 03:21 pm

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PARADIGMAS INCRUSTADOS
“Calcula, querido amigo, todo lo que hace falta para que podamos conversar. Si eres muy racional necesito encontrar los esquivos agujeros de tu ensoñación, si eres artista de corazón debo esperar a que la vida te atraiga lo suficiente para verme en la realidad, si eres esquivo a recibir ayuda hay que lamentarse esperando a que no tengas salida para levantar la mano. En el intento de echarle una mano a Carmen, he procurado todas las medidas. Hace tiempo llegué a decirle en un sueño que soñara con su felicidad, ella sonrió durante la noche, pero al siguiente día la risa era para burlarse de una vida así de ideal. Durante el sueño le propuse que organizara su restaurante para preparar alimentos más sofisticadas, más de moda, la vestí bonita, renové su cabello, hasta adorné con plantas de flores el lugar.Las sopas que prepara, que son típicas y sabrosas, empiezan a ser aburridas. Como siente desdén por las redes sociales se reúsa a tomar algunas fotos en las que seguro vería lo desabrido de la presentación. Y los amigos que solían visitarla, sus clientes permanentes, han estado viajando para abrirse camino por el mundo. Ellos, cuando regresan, tratan de persuadirla hacia el cambio, hasta le han ofrecido ayuda para crear un perfil de su negocio que venga al presente y la refresque.La resistencia de Carmen obedece a la tradición familiar que la sostiene. A ella, no al concepto del restaurante. Su familia es todo lo que tiene, eso se dice, se dice también que a cambio de lo nuevo alguien debe sostener las tradiciones, y que no hay ninguna necesidad de hacer modificaciones para que un negocio vaya bien. Carmen se repite resonante que basta con hacer las cosas bien.Ayer don Leandro, el vecino, amigo entrañable de la familia, ofreció a Carmen invertir en el negocio. Ella no puede reconocer que la oferta del hombre busca más bien devolver a sus padres todo el apoyo que recibió en la época en que su vieja tienda fue sometida por el minimercado nuevo de la esquina. A cambio, el vecino solo espera ver prosperar a la joven, verla salir adelante, como él lo hizo, y así poder suspirar.El anhelo de Leandro nace de una serie de televisión que ha disfrutado como niño. En el show, la protagonista se libera de las tradiciones de su villa para romper paradigmas incrustados y dar la sorpresa. La vio ahí, vio a Carmen, sintió que ella haría algo semejante, que sería la inspiración, y que él guardaría con orgullo secreto el placer de haberla impulsado. Anoche Carmen no me soportó, después de la propuesta yo quise darle serenidad y perspectiva, pero la repentina sensación de paz la enojó aun más y se indispuso. Su hermano, quien ahora vive en la ciudad más ambiciosa de la región, tiene claro que Carmen necesita un cambio, y aunque él podría también ser una amenaza de motivación, ella lo va a escuchar, así que él es mi estrategia de rescate. Carmen se prepara ahora para recibir a su único hermano, como ingeniero se atreve a reparar algunos daños de la casa donde funciona el restaurante, eso sí, que no traiga cambios evidentes, eso la incomodaría. Prepara de paso el caldo favorito del visitante, y espera conversar con él sobre lo indignante de la oferta de Leandro. No sabe ella que a través de su hermano aprovecharé para contarle lo fuera de tiempo que se encuentra, y cómo es que se está resistiendo a un cambio necesario.Que se quede en su vecindario, y en la casa, que siga siendo esquiva a las redes sociales en su nombre si eso desea, pero que haga progresar su negocio, porque es el único recurso que me queda ahora para inducirla a cambiar en su terquedad. Ella está sufriendo, aunque se lo niegue. Se siente sola, abandonada a veces. Trata de salir adelante y sentirse en el ahora, pero se retrae con demasiada frecuencia a añorar el pasado.La gente querida se ha ido en busca de cambios. Ella no tiene que irse, pero sí cambiar. No necesito que cambie porque los demás están cambiando. Lo necesito porque el cambio es lo natural, la evolución, el milagro de crear más vida. Y aunque a ella le moleste lo convencional o imitar, este sí es el momento para que se decida emprendedora, se adapte a las maneras actuales y las aproveche en favor de su propia intimidad.Los nuevos platos vendrán como una propuesta indirecta, en la tarde que espero que pase el próximo viernes con su amiga que estudia gastronomía. La estudiante dirá: «¡Carmen! Casi me rajo con una cazuela», y así Carmen tendrá la idea de crear una cazuela de su propia autoría para el restaurante.A las redes sociales espero familiarizarla en asocio con mi amigo de diez años que vende limón mandarino. Cuando lleva su pedido a Carmen, ella le presta el teléfono, y lo vigila de reojo. Gracias a ese reojo espero que descubra como alguien más puede hablar de ella, y solo tiene que permitir que ese alguien venga y haga su trabajo.Así de terca es, necesita insinuaciones, no tolera lo directo, que nadie le siembre, que nadie le ofrezca, que Leandro ni se atreva a esperar que acepte su oferta. Pasará un tiempo, y ella mejor va a solicitarle un crédito, regida obligatoriamente por sus reglas diseñadas, donde quede clara la dignidad que nunca estuvo en duda, y donde Leandro sienta, según ella, que juega un papel secundario, y que la inspiración ha sido natural. Por ahora piensa, querido lector, ¿necesita Carmen tanto merodeo? Es fácil saber que los negocios, como la vida, siguen adaptándose, se transforman. Para Carmen lo difícil no es transformar el negocio, es cambiar ella, y para eso sí que necesita merodeos. No aprende a cambiar fácil, se sostiene de su rigidez llamándola criterio, se aferra a lo conocido convenciéndose de la falsa comodidad. Y yo solo puedo tener paciencia, la dicha de la vida es ofrecer vida, el poder de lo humano es seguir su voluntad. A ver si nos encontramos un día, amigo, ya sea para negociar frente a tu voluntad, o para escuchar a la vida, normalmente tú eliges, espero que aprendas a elegir con más astucia"
¿ME LLEVAS EN TU CARRO?
“Imagina que tienes un carro, que sabes conducir. Dado que tú controlas la máquina entonces el entorno soy yo. Es un juego, te invito a jugar, se tú el conductor, tu vida el vehículo y yo el entorno que te gobierna. ¿Cómo que el entorno te gobierna?, pues claro, yo hago que no puedas volar, solo puedes rodar, también hago que debas ir más lento en las curvas y que debas frenar para no chocar, y hago que el resto del mundo siga en movimiento mientras conduces: puede aparecer un animal o una persona en medio del camino inesperadamente, incluso los otros conductores son libres de mirar el radio o el celular, así que gobierno el entorno bajo la premisa de la libertad. Qué molestia, ¿cierto?, sería bastante agradable que pudieras contar con un entorno seguro y regulado, uno que proteja tu vida y la de los demás. Pues resulta que tienes el derecho a mover el timón, o a dejar de moverlo; puedes incluso cerrar los ojos si deseas, o acelerar en vez de frenar. Todos tienen derecho a tomar sus propias decisiones, eso lo entiende la vida, eso lo entiendo yo. Los carros tienen espejos para ampliar la visibilidad así como tú tienes inteligencia, puedes mirar desde distintas perspectivas. Cuentas con la memoria que obra como retrovisor, tienes las miradas laterales donde la intuición y la percepción suelen ofrecer información; de hecho no puedes conducirte solo mirando hacia adelante, porque como ocurriría en un carro, no tardarían los desaciertos abundantes. Quiero entonces que te preguntes si conduciendo tienes absoluto control o simplemente eres bueno leyendo el entorno, recibiendo retroalimentación, entendiendo las señales y abriéndote paso sin luchar con lo que se atraviesa en la vía. Pues bien, eres muy inteligente si has aprendido a conducir en armonía con lo que ocurre fuera de tu carro, has permitido que el mundo siga existiendo al margen de tus expectativas, y entiendes que no vas a cambiar los baches pero que puedes sortearlos muy bien. Creo que si haces eso con tu vida, si te dejas llevar también por las señales del entorno, entenderás que tus habilidades están más allá de la queja o el reclamo, de la necesidad de que el mundo se parezca a ti o corresponda a tu idea de lo que tiene que ser. Eso, además de ser una habilidad adaptativa es una inteligencia capaz de considerar siempre soluciones, de entender el juego siempre dinámico entre el mundo, tu vida y tú como piloto. ¿Quién dijo que conducir es sencillo?, y aún así muchos lo hacen muy bien. Si no conduces bien es altamente probable que choques y conoces las consecuencias. Dirigiéndote a ti mismo hay choques que necesariamente ocurrirán, pero muchos de ellos pueden ser prevenidos si te manejas con esa misma habilidad de adaptación, de lectura del entorno, de sentidos alertas y dispuestos a recibir retroalimentación. Quiero que sepas manejar, que disfrutes hacerlo, que te libres de una vez del estrés por lo que los demás hacen o por los errores del mundo. Hay que fluir, pues lo que tienes en tus manos es tu timón y no el ajeno. Tal vez puedas ser un ejemplo positivo, y así habrás aportado al entorno. Yo siendo el entorno recreo las condiciones de acuerdo a la retroalimentación que también recibo de sus participantes. Entonces te dejo esta invitación, condúcete con fluidez, admite lo que ocurre, ve más allá, crea soluciones. Esa es la inteligencia que más les hace falta hoy en día”.“Posdata: Juguemos, déjame tu comentario, el análisis de cómo te conduces, te devolveré el resultado de tu prueba de conducción 😉”.
EL CADÁVER DE LA FLOR
Sentada frente a la mesita de la sala Elena se preparaba para estudiar. Hacía tiempo quería aprender a conjurar la magia discreta y al fin encontró un maestro, un hombre de cien años en el corazón que ha comenzado a escribirle cartas de instrucciones en las que sin reparo le enseña artilugios de la más fina procedencia. Lleva un tiempo leyéndolas, esperando pasos de acción que hasta ahora no se han presentado; su propósito de ponerse al nivel de la gente mágica que ha estado observando viene corriéndose como ella en el sillón cada vez que no logra descifrar el verdadero sentido de las frases. Ordenando poco antes supo que la esperaba una nueva carta en el correo, en cuanto pudo pausarse corrió al sillón para enfrentarla, tomó aire para comenzar y leyó: “Señorita Elena, viene practicando debidamente el arte de pensar distinto, por lo que desde ahora deseo presentarle un avance significativo a sus ojos pero simple al corazón, es hora de intervenir la realidad”. No acababa Elena de leer el primer párrafo cuando sintió asfixiarse por los latidos de su corazón, de inmediato comenzó a imaginarse milagros para dejar de cocinar, para aliviar el asma de papá, para librar de la pobreza a sus amigos más queridos. Como si supiera que eso pasaría su guía de cien continuó diciendo: “Cuando el corazón se encuentra preparado basta desear, desde la pureza de los deseos diáfanos la realidad se corresponde con el sentir y se mueven juntos al unísono. Esto significa que hay que comenzar por aprender a desear, desea entonces hoy la muerte de una flor”. Su asfixia se convirtió en apnea, en un lapso sin tiempo Elena notó que se trataba de un mundo desconocido, seguramente para comenzar nada que ver con sus ambiciones iniciales, pensó. Como el maestro sabe que muchos se quedan ahí, donde la frustración supera a la comprensión, la alentó a continuación explicándole que después de aprender a desear iba a darse cuenta de sus verdaderos anhelos e incluso iba a poder ayudar. Los pensamientos de Elena merecieron una buena taza caliente, se paró a la cocina y mientras caminaba simplemente apareció en su mente el recuerdo de como siendo niña solía conspirar en sus juegos de te. Junto a su hermana más pequeña se acostaba en el suelo del patio a pensar lo que sería la mañana siguiente en la escuela, y palabras más palabras menos sucedía, al parecer en ese entonces se cumplía su deseo del corazón. Parada frente a la hornilla, mientras su mirada perdida suponía como el agua ganaba calor, comprendió que ya tiene ese poder de desear del que habla el maestro. Claro que no sabría aplicarlo a sus ilusiones de adulta, ni siquiera sabría explicar lo que hacía de niña si alguien se lo preguntaba, pero saberse poseedora de un súper poder escondido bastó para cambiar los males respiratorios por suspiros de ilusión. De regreso a la mesa le faltaron las piernas para sentarse y los dedos para descargar la taza, todos ellos se quedaron apretados terminando de leer la carta en un instante, como si fuera ajena y tuvieran que aprovechar el minuto que su dueño la dejaba al descubierto. Con la última palabra vino un nuevo suspiro esta vez acompañado de un nudo en la garganta, entre dulce por el amor de la esperanza y salado por su grandeza profunda. “Ve a la calle, camina, persigue las flores silvestres y elige una para desear su muerte, visítala, grábala en tu mente hasta sentir que llegó su hora y ve a verla el día en que la muerte le corresponda. Todo para que entiendas que si deseas lo que es natural, verdadero, propio de la vida, sabrás aprender a desear lo que de verdad a ella pertenece. Diferenciarás fácilmente el anhelo infundado del progreso de las cosas, dejarás que tu papá cuide su aire como la planta busca el sol para la flor, aprenderás a estimular a tus amigos hacia el progreso conseguido por las propias manos y entrarás en armonía con enseñar el poder en vez de regalarlo. Todo eso porque tú eres luz para guiar no panela para alimentar, a quien corresponde la tarea de ser panela también le llega su explicación”.Elena solo pudo respirar, que digo, al fin pudo respirar. Quedó atónita, embalsamada, flotaba en el mundo de la fantasía con el deje que ella necesita para que funcione bien. Se distrajo limpiando para ir a dormir, sin ni siquiera pensar en lo que había leído, más bien dibujándolo, suspirándolo. Esa noche como pocas durmió plácida, embelesada.Al día siguiente, como de costumbre tras levantarse, Elena asomó la cara entre las cortinas para apreciar el día, mientras miraba al horizonte algo resplandeció con amarillos vivos bajo sus ojos, era el cadáver de una flor de salvia en el regazo de la ventana mostrándole lo fácil que es hacer las tareas cuando se corresponden con la magia más sincera.  
LA ESCUELA DE LOS SAPIENS
"Me encontraba caminando por los pasillos de estas oficinas de la vida, cuando encontré sentados cómodamente, a la orilla de una ventana al infinito, a los compañeros de la sección de especies. Ellos se complacían en ánimo de descanso, o más bien de recapitulación, y me abordaron:-¿cómo van los sapiens?-Bien, ya saben cómo es allá, todo un proceso -¿todo un proceso? Se rieron. ¿En realidad ningún progreso para compartir?Sabían que los estaba evadiendo, en el cielo no entienden muy bien cómo es que ustedes progresan. Por eso me encargo yo, viejo y paciente, astuto y comprensivo.Los de especies se regodean de conocer el universo, pero no saben que están ahí por jóvenes, es decir, por inexpertos y apasionados. Tiene que gustarles mucho descubrir, de lo contrario no podrían tolerar el volumen creciente de variedades de especies que a veces no saben cómo clasificar.En esa sección tienen un concepto bastante particular de ustedes los humanos. Dicen: allá nunca se sabe, no se puede apostar, hoy van adelante y otro día retroceden otra vez. Yo mejor no discuto. No es que tenga muchos resultados para demostrar, solo mi fe, y ellos no entienden, debido a su inmadurez, que algunas cosas muy valiosas subyacen a los eventos más desdeñables. Sin embargo, hay una joven de esa área que tiene un interés particular por ustedes. Alguna vez estuvo allá, progresó, pero conservó algunos amigos, y la familia le interesa. Ella me hace preguntas que a veces no sé muy bien a dónde van, pero trato de contestarlas respetando la enorme incógnita que percibo en su sentir. Me pregunta, por ejemplo, por las sonrisas. Y mientras tanto sonríe como solo se sonríe aquí en la tierra, con una ternura por el mundo salida de ninguna esperanza, solo del amor. Yo le cuento que las sonrisas han ido cambiando según la generación, que a veces los niños sonríen poco, y que a los viejos ahora les cuesta demostrarla debido a que están siendo más longevos, más arrugados, más solitarios.Ella, como los de su sección, se confunde. Pero a ella le explico, al menos un poco. Como su sonrisa se apaga, entiendo que interpreta que algo anda mal con las sonrisas. Así que le presento algunas experiencias que han ocupado ese lugar. Le conté, a propósito, de Catalina, una amiga de las montañas que ahora se dedica a la naturaleza. Ella sonríe menos, o no sonríe a los humanos excepto si es pertinente, pero su corazón se ha ilusionado tanto con la reforestación que va camino a compartir su proyecto con gente interesada que puede pagar por la visita y así ayudar a financiar su propósito. -Los humanos se vuelven a necesitar, no te preocupes. -Pero qué gris la vida sin sonrisas-Hay búsquedas, hay gente sin sonrisas que dedica su vida a la futura sonrisa de otros. -¿Será? -¿Cuál es la prisa?-Pues sí. Y así es con ella. Con los demás no me tomo mucho esfuerzo. Ellos mas bien se preguntan por qué persisto en esta tarea, cuáles son los resultados que arrojo, o si vale la pena que alguien como yo venga tanto por aquí.Quienes sí pueden entender mi deber y devoción son mis compañeros de la sección de maestros. A ellos los encuentro en el recinto para recrear. Allí nos gusta practicar algunas artes, soñar con posibles futuros, explorar soluciones, métodos, tonalidades. Mi amigo cercano, el maestro para quienes recién han llegado a la estación, me entiende un poco más. De hecho, conoce a muchos sapiens, y es de los pocos que respalda sus limitaciones. A él puedo decirle con alegría empalagosa cómo es que estoy feliz por alguno de ustedes, por un aprendizaje, o por una nueva habilidad humana.Aún así, cuando se despide me hace sentir iluso, no lo puede evitar, ha lidiado con tanta gente difícil que no se emociona con pequeñas señales. Yo sí, yo vivo de las pequeñas señales, las guardo, las abrigo. Trato incluso de recordárselas a ustedes, para cuando no tienen muy presente lo que pueden hacer; los remito a eso que algún día ha surgido de su humanidad. Y a nadie he contado por aquí, exceptuando a mis superiores por supuesto, de quienes dependo para lograrlo, que estoy fundando una escuela. Mis superiores la llaman la escuela de los sapiens. Me preguntan ¡Ey! ¿Cómo va la escuela?, ¿qué necesitas?, ¿cómo va Diego, o Lupe, o Cami?Ellos saben que estoy reclutando gente, que les enseño en los susurros de la almohada, en sus lecturas o piedades. Y saben también que sí hay una razón poderosa para esperar que la escuela progrese poco a poco, pues conocen en secreto qué es lo que la vida va a conseguir para la humanidad; de modo que me entregan herramientas que yo trato de aprovechar al máximo y hasta multiplicar.Si la esperanza es correcta, la vida en lo humano tiene alguna posibilidad de elevarse a lo divino. Ustedes tienen esa atracción; es un llamado que miles pueden evadir pero que pocos alcanzan a rechazar honesta y profundamente. Por eso los defiendo, aunque sea callando. En los pasillos, o al próximo escéptico que me pregunte por ustedes, seguiré mostrando con honor mi devoción y mi empeño. Mi escuela progresa (no es mía en verdad, es de la vida), en secreto por supuesto, oculta a los perseguidores de la evidencia, pero expuesta a los corazones capaces de la bondad, la humildad y el progreso.Espero, en la escuela, poder avanzar en las enseñanzas, las experiencias y los recursos. Ya muchos de ustedes van encontrando su manera, esa es una especie de suscripción definitiva. Y mientas tanto me sigo divirtiendo, me complace ver cómo se enredan la vida tan complicadamente para luego simplemente extenderme la mano y salir a su favor.  Yo no tengo expectativas muy individuales, no puedo, de hecho no soy un individuo, pero ya quiero verle la cara a los de especies cuando sepan de la escuela. Su sonrisa contrastará con la de mi amiga que sabe sonreír como humana, ella estará radiante y ellos confusos, de colores pasmados, pensando que no había nada que esperar de mí, felicitándome confundidos, hasta sonriendo más por la alegría de algo que cambia y no prometía cambiar. La escuela de los sapiens es un secreto, guárdame el secreto amigo, sé ese sapiens que hace honor a la sabiduría que pocos creen que tu raza puede desarrollar. Yo sé que ustedes se encuentran entre la raíz animal y el llamado a lo elevado. No hay prisa, la intención es progresar, no es arrojar resultados evidentes, responder a expectativas, o jamás retroceder.Y tranquilo, si deseas pertenecer a la escuela no nos llames, nosotros te contactamos. Estamos atentos a tu disposición”.
EL RÍGIDO ESTRAFALARIO
“Tengo un amigo al que me he acostumbrado a llamar estrafalario. Mi amigo estrafalario lo es porque adora ir a los rincones de su pensamiento a buscar opciones extremas, llamativas, algo encendidas en emociones diversas, para intentar resolver los asuntos de su vida. No lo juzgo ni en un solo momento, solo lo llamo así para tratar de mostrarle que puede quedarse en su centro y encontrar alternativas mucho más acordes con lo que él es en su propia verdad. Les contaré sobre sus andanzas y ya verán ustedes mismos que tanto podrían llamarse estrafalarios. Ayer mi amigo caminaba por un andén de la ciudad, iba agitado en la primera hora de la mañana, cuando la gente apenas comienza a ocupar las calles, de manera que no notó haberse parado justamente sobre la deposición de un habitante de la calle canino. Fue su afinado olfato, alentado por el viento al cruzar la esquina, el que comenzó a percatarse del acontecimiento, para mi amigo en verdad una hecatombe. Se detuvo, sonrojado, hasta mirar con el mayor disimulo las suelas de sus finos zapatos importados. Ahí estaba la evidencia color naranja brillante. Sumergido por medio de sus ojos en ella pensó de inmediato que estaba sucio todo él, y que debía volver a darse un baño, estaba alarmado, ya estaba cerca la primera cita del día. Colapsó. Hace un mes lo vi tratando de poner su vehículo en el parqueadero que ha designado favorito de su centro comercial de costumbre. El lugar estaba ocupado, así que dio algunas vueltas por las vías internas asumiendo que solo era cuestión de unos minutos, cada vez que lo encontraba ocupado por la misma camioneta sus nervios se hacían redes eléctricas en corto circuito. Había desarrollado serias teorías sobre porqué su carro debía estar allí, las conveniencias y hasta los riesgos elevados que corría su nave si la dejaba en algún otro terrible espacio disponible. Ese día sí aproveché una canción que sonó en su lista para sugerirle que se lo tomara con calma, que se hiciera feliz encontrando un nuevo lugar ideal. Así fue, fatigado decidió ir a un rincón que le pareció blindado, donde podía esconder su frustración, y se fue convencido de haberse quedado él mismo en esa cueva superando la terrible injusticia. Mi amigo el estrafalario sabe de qué le hablo, se ha llenado de mañas, de atavíos innecesarios para sentirse cómodo. Y yo lo quiero invitar a empezar a disfrutar la incomodidad. Por eso ayer conoció a Martina, una joven del trabajo. Esa rubia delicada deja todo por ahí, y colma el paisaje obligado de mi amigo con toda suerte de objetos que él hasta ahora no sabía que podían habitar una oficina. Martina llegó para mostrarle lo lejos que ha llegado en sus dramas, lo mal que se ha acostumbrado a crear su propio mundo de márgenes y estilos, solo que aún no lo sabe. Cuando encuentres a un estrafalario, o te encuentres a ti siéndolo, por favor recuerda que naturalmente las personas crean un mundo en su cabeza, un orden propio, una mirada de la vida para generarse comodidad. Hay un movimiento entonces de todo ese mundo cuando algo que se ha estructurado con alguna rigidez se ve amenazado. La gente flexible en sus mundos internos sufre poco, la gente estrafalaria que construye castillos se queda fácilmente encerrada en ellos tratando de forzar una realidad interna al margen de los acontecimientos externos. No pierdas la llave de tu castillo, o mejor no tengas puertas, refresca los ambientes que construyes en tu mente, enséñate nuevos hábitos de comodidad. Cuando te veas en una situación sin salida, agobiado, molesto, encerrado, abre las puertas y mira ahí afuera. No muy lejos está la respuesta, el respaldo, el siguiente paso. Mejor dicho, crea tu mundo fabuloso, pero por favor acostumbra mirar por las ventanas con frecuencia rigurosa, visita otros castillos de vez en cuando solo para alentar la creatividad, y somete a limpieza constante ese mundo que alientas sobre ti mismo. Que el aire y la luz no solo embellezcan sino que revelen algunos rincones oscuros donde la vida espera brotar. No quiero que tengas un mundo propio del que no estés orgulloso, y para ello hará falta reconocerse, usar espejos, miradas, alarmas de ideas. Si te encuentras estrafalario te estás diciendo la verdad, a todos les digo que lo son, por eso hoy les hablo de ello. Los veo difusos entre mundos creados a su amaño, justamente enmarañando la vida que quiere brotar. Permitan que sus posibilidades no tengan techo, que la incontenible fuerza creadora se mueva cómoda por sus espacios internos, que su ser a veces estrafalario quiera transformarse en personajes impensados que siempre es posible llegar a ser.  Lamento verlos tan rígidos, por eso este dictado”.