¿ME LLEVAS EN TU CARRO?

Creado el: 2022-09-16 07:33 am

Historias

“Imagina que tienes un carro, que sabes conducir. Dado que tú controlas la máquina entonces el entorno soy yo. Es un juego, te invito a jugar, se tú el conductor, tu vida el vehículo y yo el entorno que te gobierna.

 

¿Cómo que el entorno te gobierna?, pues claro, yo hago que no puedas volar, solo puedes rodar, también hago que debas ir más lento en las curvas y que debas frenar para no chocar, y hago que el resto del mundo siga en movimiento mientras conduces: puede aparecer un animal o una persona en medio del camino inesperadamente, incluso los otros conductores son libres de mirar el radio o el celular, así que gobierno el entorno bajo la premisa de la libertad.

 

Qué molestia, ¿cierto?, sería bastante agradable que pudieras contar con un entorno seguro y regulado, uno que proteja tu vida y la de los demás. Pues resulta que tienes el derecho a mover el timón, o a dejar de moverlo; puedes incluso cerrar los ojos si deseas, o acelerar en vez de frenar. Todos tienen derecho a tomar sus propias decisiones, eso lo entiende la vida, eso lo entiendo yo.

 

Los carros tienen espejos para ampliar la visibilidad así como tú tienes inteligencia, puedes mirar desde distintas perspectivas. Cuentas con la memoria que obra como retrovisor, tienes las miradas laterales donde la intuición y la percepción suelen ofrecer información; de hecho no puedes conducirte solo mirando hacia adelante, porque como ocurriría en un carro, no tardarían los desaciertos abundantes.

 

Quiero entonces que te preguntes si conduciendo tienes absoluto control o simplemente eres bueno leyendo el entorno, recibiendo retroalimentación, entendiendo las señales y abriéndote paso sin luchar con lo que se atraviesa en la vía. Pues bien, eres muy inteligente si has aprendido a conducir en armonía con lo que ocurre fuera de tu carro, has permitido que el mundo siga existiendo al margen de tus expectativas, y entiendes que no vas a cambiar los baches pero que puedes sortearlos muy bien.

 

Creo que si haces eso con tu vida, si te dejas llevar también por las señales del entorno, entenderás que tus habilidades están más allá de la queja o el reclamo, de la necesidad de que el mundo se parezca a ti o corresponda a tu idea de lo que tiene que ser. Eso, además de ser una habilidad adaptativa es una inteligencia capaz de considerar siempre soluciones, de entender el juego siempre dinámico entre el mundo, tu vida y tú como piloto.

 

¿Quién dijo que conducir es sencillo?, y aún así muchos lo hacen muy bien. Si no conduces bien es altamente probable que choques y conoces las consecuencias. Dirigiéndote a ti mismo hay choques que necesariamente ocurrirán, pero muchos de ellos pueden ser prevenidos si te manejas con esa misma habilidad de adaptación, de lectura del entorno, de sentidos alertas y dispuestos a recibir retroalimentación.

 

Quiero que sepas manejar, que disfrutes hacerlo, que te libres de una vez del estrés por lo que los demás hacen o por los errores del mundo. Hay que fluir, pues lo que tienes en tus manos es tu timón y no el ajeno. Tal vez puedas ser un ejemplo positivo, y así habrás aportado al entorno. Yo siendo el entorno recreo las condiciones de acuerdo a la retroalimentación que también recibo de sus participantes. Entonces te dejo esta invitación, condúcete con fluidez, admite lo que ocurre, ve más allá, crea soluciones. Esa es la inteligencia que más les hace falta hoy en día”.


Posdata: Juguemos, déjame tu comentario, el análisis de cómo te conduces, te devolveré el resultado de tu prueba de conducción 😉”.

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Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (24)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Adriana C.
Espectacular esta invitación!!! Me hizo reflexionar sobre lo penoso que me resulta equivocarme o hacer las cosas de forma contraria a cómo se supone son los procedimientos establecidos. Trato de evitar esas situaciones por ende me estoy perdiendo también de la adrenalina que trae la vida.

2022-09-16 08:17 am

Olga Castaño
“Suenas a un timón muy rígido, a una piloto miedosa, a unas llantas desgastadas de frenar en exceso, a un rodar titubeante. Te recomiendo la velocidad con prudencia, te vas a divertir” 💫

2022-09-16 09:42 am

Alexandra
Siempre voy de copiloto pero ya me imaginé como sería 😏 me genera una tensión exagerada como conducen los demás incluyendo con el que vaya yo 😬 y llevándolo a la realidad de la vida pues llego a la conclusión que ahí estoy pintada tratando de controlarlo todo, desgastándome sin necesidad..Muy revelador ese dictado 👌

2022-09-16 11:52 am

Olga Castaño
“Cuanto añoro que conduzcas, que administres tus impulsos y te centres más en ti que en los demás. Que seas valiente para enfrentar tus propios errores y el riesgo de vivir 💛”.

2022-09-16 02:56 pm

Sandra Castaño
Me siento una muy buena conductora pero son muchos los que me estorban en el camino y peleo☺cuando tengo la oportunidad acelero y sorteo a todos. Después me da un poco de vergüenza

2022-09-17 03:24 pm

Olga Castaño
“Suena a que tienes turbo, que te impulsas con el enojo y luego flotas, que tienes un poco de afán. Te recomiendo llevar tu carro un poco más revolucionado, de manera que recuerdes que tienes más fuerza que impulso, y que no necesitas soltarte tanto como para tener que pasar entre la gente como toro en corraleja 😉”.

2022-09-17 03:51 pm

Consuelo
Interesante para reflexionar. Llene todos los requisitos en mi ultimo paso senti panico a la velocidad😊😊.

2022-09-17 07:48 pm

Olga Castaño
"Te veo con un freno de mano, lista para detener al conductor, y poco dispuesta a conducir 😊. Es probable que manejando seas uno de esos pilotos que tambalea por la vía, dejando al de atrás sin saber qué pensar".

2022-09-18 01:26 pm

Ayuda Mary Portilla Delgado
Que revelación!!! Me respondió antiguas inquietudes sobre eso de decidir y dejarse llevar...Aún no conduzco pero ya lo tengo en mi tablero de tareas... supongo que al inicio tendré miedo y uno que otro tropiezo pero luego sera fluido como si se me diera Natural...

2022-09-19 11:42 am

Olga Castaño
“Mary, aprende a manejar, no solo por lo útil que es sino para que te veas en acción como piloto de fórmula 1. Una vez te sientes en confianza fluyes y eres un verdadero rayo, practica eso manejando situaciones, deja que la vida te muestre primero los caminos despacio, y luego pisa el acelerador”.

2022-09-20 09:51 am

Erika Valencia
Qué interesante este ejercicio!! Juguemos!! He logrado conducirme sintiendo y fluyendo con el entorno, simplemente dejándome llevar de la compañía del Cielo y su sabiduría, haciéndolo con inteligencia adaptativa y receptiva. Sin embargo, muchas otras lo hago controlando hasta lo que sucede fuera de mi... Aunque siento que he mejorado la condición, ahí es donde tengo mi mayor aprendizaje.

2022-09-19 04:49 pm

Olga Castaño
“Quisiera desaparecer de tu memoria a los antiguos maestros de conducción, que te enseñaron a enfurecer y acelerar. Aprende mi niña a moverte inocente, desprevenida, atenta de señales mágicas; también manejando ocurre que te puedes estar perdiendo de la gracia de ir por la vida recibiendo belleza, amor, delicadeza”.

2022-09-20 09:56 am

Erika Valencia
Gracias Queri por ser luz!

2022-09-20 08:10 pm

Ana Salinas
Este dictado esta para leerlo cada día antes de salir a interactuar... realmente solo puedo manejar mi timón y elegir la forma en que lo haga . Aprender a fluir es más fácil sabiendo que todo lo que ocurre es parte de un plan que no controlo pero que si me tiene en cuenta . Este dictado me despierta la inquietud por conducir de nuevo como lo hacía hace años... muy despacio. Gracias

2022-09-20 08:22 pm

Olga Castaño
“Felicidades Ana Patricia por tu reflexión 👏🏼. Ocurre que solo te rajas intentando conducir porque vas muy distraída, ¿has intentado alguna vez prestar atención a un solo asunto a la vez?. Te sorprenderías de lo sencillo y fluido que es solo pensar en una cosa a la vez 😉”.

2022-09-21 04:49 pm

diana peña
Es una analogía perfecta con la realidad que vivo, soy muy positiva al leerlo pues se me ocurre asentar con mi cabeza como si tuviera el control de mi vehículo a medida que sigo la lectura, pero luego recreo la lectura y me confronta porque en ocasiones no es así, quiero que el entorno este como yo lo esperaría sin mayores contratiempos.

2022-09-21 04:18 pm

Olga Castaño
“Dianita, me gusta como manejas, le das tiempo a las cosas, sabes esperar. Sin embargo llevas de copiloto a la sombra del miedo, y te dejas asustar con un simple estornudo. Intenta verte como piloto de avión, uno enorme y potente; aprende a volar, verás que no necesitas atender tanto detalle, más bien practica enfocarte en el objetivo final”.

2022-09-21 04:53 pm

Margarita O
Conduzco muy bien y sorteo todo lo del camino, lo disfruto.., pero conduciendo mi vida me Lleno de temores en algún momento y otra veces sabiendo lo q debo de hacer, cómo sortearlo no lo hago. No miro alrededor ni el retrovisor. 🫣

2022-09-23 08:34 pm

Olga Castaño
"Bien dicho, conduces muy bien, yo diría que en ambos casos. Solo que eres de esas personas que evita intervenir el entorno, que si el camino se cierra mejor toma otro. A veces niña se trata de cargar el machete en el carro y despejar la hierba para proseguir".

2022-09-24 06:28 am

Andrea Escobar
Conduzco con atención, mirando hacia los lados pero temerosa de lo que pueda pasar , a veces demasiado prudente siempre expectante. En algunos momentos logro confiar y me lanzo a seguir el camino sin pensar mucho

2022-09-24 06:26 am

Olga Castaño
"En todo sentido estás aprendiendo, abraza tu capacidad de aprender más que tu certeza de saber. Hoy buscas fluir mejor, tal vez mañana debas aprender a frenar".

2022-09-24 05:04 pm

Juan Gabriel
Siento la vía un poco congestionada, y con frecuencia pierdo de vista las bondades del carro y el paisaje para hacer el rato más llevadero. Gracias por el dictado.

2022-09-24 07:12 pm

Olga Castaño
"Tienes tremenda confusión al conducir, supones tener el timón de otros conductores, y hasta esperas que conduzcan para ti. Ves el entorno como algo supeditado, sin vida, y crees que tú eres el carro de vez en cuando. Haz lo mismo que todos van haciendo con el tiempo, aceptar que solo diriges una pequeña parte de todo esto".

2022-09-25 07:10 am

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LA ESCUELA DE LOS SAPIENS
"Me encontraba caminando por los pasillos de estas oficinas de la vida, cuando encontré sentados cómodamente, a la orilla de una ventana al infinito, a los compañeros de la sección de especies. Ellos se complacían en ánimo de descanso, o más bien de recapitulación, y me abordaron:-¿cómo van los sapiens?-Bien, ya saben cómo es allá, todo un proceso -¿todo un proceso? Se rieron. ¿En realidad ningún progreso para compartir?Sabían que los estaba evadiendo, en el cielo no entienden muy bien cómo es que ustedes progresan. Por eso me encargo yo, viejo y paciente, astuto y comprensivo.Los de especies se regodean de conocer el universo, pero no saben que están ahí por jóvenes, es decir, por inexpertos y apasionados. Tiene que gustarles mucho descubrir, de lo contrario no podrían tolerar el volumen creciente de variedades de especies que a veces no saben cómo clasificar.En esa sección tienen un concepto bastante particular de ustedes los humanos. Dicen: allá nunca se sabe, no se puede apostar, hoy van adelante y otro día retroceden otra vez. Yo mejor no discuto. No es que tenga muchos resultados para demostrar, solo mi fe, y ellos no entienden, debido a su inmadurez, que algunas cosas muy valiosas subyacen a los eventos más desdeñables. Sin embargo, hay una joven de esa área que tiene un interés particular por ustedes. Alguna vez estuvo allá, progresó, pero conservó algunos amigos, y la familia le interesa. Ella me hace preguntas que a veces no sé muy bien a dónde van, pero trato de contestarlas respetando la enorme incógnita que percibo en su sentir. Me pregunta, por ejemplo, por las sonrisas. Y mientras tanto sonríe como solo se sonríe aquí en la tierra, con una ternura por el mundo salida de ninguna esperanza, solo del amor. 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Ella sonríe menos, o no sonríe a los humanos excepto si es pertinente, pero su corazón se ha ilusionado tanto con la reforestación que va camino a compartir su proyecto con gente interesada que puede pagar por la visita y así ayudar a financiar su propósito. -Los humanos se vuelven a necesitar, no te preocupes. -Pero qué gris la vida sin sonrisas-Hay búsquedas, hay gente sin sonrisas que dedica su vida a la futura sonrisa de otros. -¿Será? -¿Cuál es la prisa?-Pues sí. Y así es con ella. Con los demás no me tomo mucho esfuerzo. Ellos mas bien se preguntan por qué persisto en esta tarea, cuáles son los resultados que arrojo, o si vale la pena que alguien como yo venga tanto por aquí.Quienes sí pueden entender mi deber y devoción son mis compañeros de la sección de maestros. A ellos los encuentro en el recinto para recrear. Allí nos gusta practicar algunas artes, soñar con posibles futuros, explorar soluciones, métodos, tonalidades. Mi amigo cercano, el maestro para quienes recién han llegado a la estación, me entiende un poco más. De hecho, conoce a muchos sapiens, y es de los pocos que respalda sus limitaciones. A él puedo decirle con alegría empalagosa cómo es que estoy feliz por alguno de ustedes, por un aprendizaje, o por una nueva habilidad humana.Aún así, cuando se despide me hace sentir iluso, no lo puede evitar, ha lidiado con tanta gente difícil que no se emociona con pequeñas señales. Yo sí, yo vivo de las pequeñas señales, las guardo, las abrigo. Trato incluso de recordárselas a ustedes, para cuando no tienen muy presente lo que pueden hacer; los remito a eso que algún día ha surgido de su humanidad. Y a nadie he contado por aquí, exceptuando a mis superiores por supuesto, de quienes dependo para lograrlo, que estoy fundando una escuela. Mis superiores la llaman la escuela de los sapiens. Me preguntan ¡Ey! ¿Cómo va la escuela?, ¿qué necesitas?, ¿cómo va Diego, o Lupe, o Cami?Ellos saben que estoy reclutando gente, que les enseño en los susurros de la almohada, en sus lecturas o piedades. Y saben también que sí hay una razón poderosa para esperar que la escuela progrese poco a poco, pues conocen en secreto qué es lo que la vida va a conseguir para la humanidad; de modo que me entregan herramientas que yo trato de aprovechar al máximo y hasta multiplicar.Si la esperanza es correcta, la vida en lo humano tiene alguna posibilidad de elevarse a lo divino. Ustedes tienen esa atracción; es un llamado que miles pueden evadir pero que pocos alcanzan a rechazar honesta y profundamente. Por eso los defiendo, aunque sea callando. En los pasillos, o al próximo escéptico que me pregunte por ustedes, seguiré mostrando con honor mi devoción y mi empeño. Mi escuela progresa (no es mía en verdad, es de la vida), en secreto por supuesto, oculta a los perseguidores de la evidencia, pero expuesta a los corazones capaces de la bondad, la humildad y el progreso.Espero, en la escuela, poder avanzar en las enseñanzas, las experiencias y los recursos. Ya muchos de ustedes van encontrando su manera, esa es una especie de suscripción definitiva. Y mientas tanto me sigo divirtiendo, me complace ver cómo se enredan la vida tan complicadamente para luego simplemente extenderme la mano y salir a su favor.  Yo no tengo expectativas muy individuales, no puedo, de hecho no soy un individuo, pero ya quiero verle la cara a los de especies cuando sepan de la escuela. Su sonrisa contrastará con la de mi amiga que sabe sonreír como humana, ella estará radiante y ellos confusos, de colores pasmados, pensando que no había nada que esperar de mí, felicitándome confundidos, hasta sonriendo más por la alegría de algo que cambia y no prometía cambiar. La escuela de los sapiens es un secreto, guárdame el secreto amigo, sé ese sapiens que hace honor a la sabiduría que pocos creen que tu raza puede desarrollar. Yo sé que ustedes se encuentran entre la raíz animal y el llamado a lo elevado. No hay prisa, la intención es progresar, no es arrojar resultados evidentes, responder a expectativas, o jamás retroceder.Y tranquilo, si deseas pertenecer a la escuela no nos llames, nosotros te contactamos. Estamos atentos a tu disposición”.
A QUÉ HAS VENIDO
“La vida te ha puesto una tarea, si no la ves es posiblemente porque has decidido que es otra, es decir, la vida y tú no están de acuerdo en qué es lo que has venido a hacer. En ese caso te recomiendo definitivamente que concertes, que te des cuenta de lo que la vida pretende para ti, así te ahorrarás frustraciones y sufrimiento, además podrás regalarte la dicha de estar sintonizado con la tarea que sí te corresponde. Claro que produce enojo verse en una tarea no deseada, y ver a la vez que lo que más deseas no es tan importante a los ojos de la realidad. Bueno, este es el precio que se paga si decides encontrar tu tarea y sintonizarte con ella, habrás de renunciar a los anhelos más apremiantes, pero lograrás a la larga una vida de compenetración y plenitud. Así que anímate, en verdad te conviene estar de acuerdo con la vida. La tarea amigos tiene que ver normalmente con un aprendizaje esencial. Les contaré la historia de mi amiga Maria, ella sueña desde niña con un príncipe azul, una casa fantástica y una vida de princesa. No es Disney el culpable, tranquilos, es la vida de carencias que experimentó en un rincón olvidado de su país, la ausencia de un padre, y el amor mezclado con desamor que suele dejar el anhelo de una vida plena. Maria creció, y de cierto modo halló a su príncipe azul. Ahora tiene una familia hermosa y vive en lo que para muchos es una mansión de hoy en día. ¿Por qué será entonces que mi amiga no puede sentirse como una princesa?. Resultó que la vida tiene planeado para ella venir a aprender sobre plenitud. Eso ella no tendría porqué saberlo, pero teniendo en cuenta lo que ha vivido ya tendría que estar empezando a comprenderlo. Es que puedes entender cosas que no sabes. Puedes por ejemplo entender que no te corresponden los lujos irracionales, aunque no lo sepas de manera explícita y en ocasiones sigas soñando con ellos. Tampoco sabes de manera explícita sobre tu futuro, pero entiendes de a pocos que tu plenitud no puede venir de caprichos adolescentes o de antojos de momento; vas entendiendo incluso eso que a ti en particular te colma, y al final lo respetas. Volviendo a Maria debo decir que ella sí es feliz, pero no alcanza aún a sintonizarse con la tarea que la vida tiene para ella. Sigue buscando eso sí, se esfuerza incluso por aprender, pero sigue tan aferrada a sus sueños de niña que se quedó entendiendo que la dicha era vivir solo en gozo, sin tareas profundas. Tal vez decidió sin querer que teniendo una casa grande, un amor verdadero y comodidades no habría porqué sentir que la lucha continuaría. Resultó entonces que a mi amiga Maria le dije un día, con mucha claridad, que quería que ella aprendiera a ser plena por encima de los retos, no en ausencia de ellos. Por supuesto que se molestó, se indignó de hecho. Considero que era demasiado lo que ya había vivido de niña como para tener que prescindir de su anhelada fantasía y no poderla disfrutar sin tareas incómodas. ¿Quieren saber cómo le dije que la quería plena?. Le entregué una limitación. Ya ha pasado algún tiempo, ya su molestia se ha calmado un poco. Hay limitaciones que son para enseñar humildad, otras para enseñar perseverancia, y así; la de ella es tan precisa que solo piensa en volver a sentirse plena, tanto que ha implementado medidas exitosas que ya empiezan a darle la sensación deseada, eso gracias a que al fin va logrando aceptar que esa limitación viene a cumplir una labor definitiva. No obtengas amigo la tarea de esta vida de tus placeres o empatías. Sácala por favor de lo evidente, de las luchas que vienes enfrentando, o de ese defecto tuyo incómodo o difícil de aceptar. Si bien suelen buscar la tarea en lo que hacen por otros tengo que decirles que no comienza allí, que viven para conseguir algo para sí mismos, y tal vez, algunos de ustedes, tengan el deber de compartirlo, pero por supuesto dar no es el principio, el principio es ser. Si quieres saber de manera explícita tu tarea busca en el mapa de tus historias cuál es la constante. Identifica la lucha, el aprendizaje esencial, el aspecto en la que la vida suele ponerte topes. Respira esa molestia que aparece cuando descubres que lo que más te molesta es lo que estás aprendiendo; es el humor de la vida, gozar con las emociones. Y si no logras verlo pregúntame, aquí estoy para contarte, si es el momento, a qué has venido”.Posdata 1: “Busca en el capricho. Muchas de ustedes deben buscar allí para empezar. Lo pueden ver en su mirada de la realidad, en su deseo de vidas perfectas o de molestias nulas o escasas. A cambio de querer verse poderosas quieren verse cómodas. Estoy seguro de que allí encontrarán las primeras pistas 🌟”Posdata 2: “No quiero decirles que no tienen la razón cuando pueden decir la verdad, pero hay poco de verdad en asegurar algo que aún no admiten por completo, que no les pertenece en lo profundo, que no pueden ejecutar. La tarea, su aprendizaje severo, puede ser algo fácil de pronunciar, pero tardarán en asimilarlo, pues justamente se trata de la tarea de sus vidas” 
LA SILLA VOLADORA
Tenía 15 años recién cumplidos cuando sus piernas se paralizaron. Futbolista y socialmente activo, Jorge Andrés cambió su vida en una sentada. Hace ya 22 años de ese momento difícil, un cambio de vida radical, la apuesta singular de la vida con este muchacho desprevenido. Mejor conocido como Pepe, se ha convertido en leyenda viva para sus amigos y vecinos, veamos por qué. Para comenzar, nunca perdió la alegría, algo que no cabe en la mente de muchos. Un día lo vi escribir “No es dar pasos, es dejar huella”, entonces supe que esa alegría no era solo una actitud, venía de él, profunda y sincera, porque entendió que la nueva condición era su oportunidad para aprender a volar. Pepe sabe volar, como no puede saltar vuela; lo hace cada vez que sortea los obstáculos con destrezas siempre nuevas, con fuerza y cierta gracia. Vuela apoyado en los hombros de sus amigos para ir de viaje y visitar el mar, ha aprendido a despreciar las barreras hasta convertirlas en más encanto para sus dulces ojos. Tras un aterrizaje Pepe encontró a su novia y se la quedó; la bella pepita como mamá Noel a papá Noel, hecha de la misma valentía y arrojo. En esa silla ahora vuelan dos. Con el paso del tiempo nuestro personaje se ha hecho más guapo, más ordenado, más próspero, incluso más exitoso y generoso. Tiene la particular capacidad de tomar un sueño y convertirlo en realidad más allá de su propia expectativa, tanto así que piensa ahora que el Cielo le hecha la mano en todo momento, él no sospecha que trabaja para el Cielo mucho más de lo que puede creer. Entre las tareas que cumple Pepe, es un ejemplo. Los ejemplos son verdades que se ven, que van por ahí y hasta el más incauto las puede percibir; sobre esa silla va un ejemplo de resiliencia, la capacidad extraordinaria de convertir las dificultades en oportunidades. En su familia es gelatina que da cuerpo al postre, para los amigos es un hermano, para su novia es un superhéroe, para su equipo de billar es ídolo, para su mamá es el niño Dios. Aún así, la tarea más difícil que tiene Pepito es seguir siendo cada vez mejor, y se lo propone; saber buscar su propio progreso y hacerse grande para el mundo, aprender nuevas virtudes y dejar atrás lo que ya no corresponde. Seguir cambiando, mejorando, aprendiendo, esa es la encomienda del cielo que Pepito lleva para siempre. 
DEJA DE MEDIRTE
“Me encuentro a menudo con gente pidiendo ayuda para lograr cosas que no le pertenecen, las anhelan porque alguien más las tiene y parece disfrutarlas o incluso ser feliz gracias a que tiene eso en particular. Debo decirte mi amigo que estás lejos de saber lo que te pertenece cuando anhelas algo solo porque a alguien más le hace bien. Este regaño, mezclado con estímulo, espera demostrarte que tus propias necesidades dependen mucho más de cuanto te reconoces que de cuanto te reconocen.  Han creado un mundo donde el reconocimiento está sobre estimado, conozco bien sus utilidades, los enfoca, los hace crecer, les permite ver lo bueno de ustedes mismos y hasta los alienta a avanzar, pero de ahí a que el reconocimiento sea un objetivo en vez de un medio lo tendríamos que discutir. Puede que simplemente te hayas quedado enganchado al reconocimiento cuando en principio cumplió una función fundamental de sacarte de una mala idea de ti mismo, pero cuidado con haberte quedado en alguna dependencia, en algún pequeño matiz que te sigue haciendo buscar maneras de ser reconocido. ¿Has visto a las mamás dando recompensas a sus hijos tras alimentarse bien?. Entonces imagina que esa recompensa se adelanta, que la mamá da a su hijo una recompensa antes de la comida para motivarlo. Solo por satisfacción el niño ya no va a comer. Algo así ocurre con el reconocimiento, lo conoces por un logro, algo que hizo bien a los demás o que causó sensación; luego irás encontrando los atajos, si te lo permites, a recompensas que vengan fácil, sin el logro. Dejas de crecer tú para dedicarte al placer de ser reconocido. Hablemos entonces de tu propia capacidad de reconocerte, es decir de saber primero lo que sí necesitas para así buscar el resultado que te hace bien. Pregúntate por ejemplo si eso que esperas recibir, amigos, pareja, atención, es lo que necesitas, o la verdadera necesidad subyacente es la de abrirse a la vida, a la gente que no es como esperas. Ese dinero que aseguras te resolverá los problemas que tienes ahora, ¿es algo que necesitas en primer orden?, o primero hay que organizarse y enfocarse en generar más recursos. Sé que están acostumbrados a recibir, que tal vez es el anhelo más frecuente, pero amigos, la vida de los deseos es una rueda, hay que moverla, hay que aportarle fuerza y movimiento para que ella entonces les traiga las gracias que sueñan. ¿Cómo mueves la tuya para que funcione?, ¿o más bien eres de los que se sienta frente a ella esperando que arranque sola porque es lo que mereces?. Ahora, cuando identifiques una verdadera necesidad aférrate a ella, porque una necesidad auténtica trae cifradas sus propias instrucciones. Me refiero a que no tienes una necesidad sin las capacidades para suplirla. Hablemos del progreso por ejemplo, quieres progresar, lo sientes en el corazón, ves a tu estrella caer despacio a tu lado pero no acaba de aterrizar. Permite que ese lento movimiento desglose desafíos y oportunidades. Para despedirme les contaré una historia. Tengo una amiga que quiere progreso, pero ella piensa que quiere dinero. Así que me dice: ¡bueno, muéstrame el camino!, ¡hagámoslo fácil!. Yo la miro, me siento y sonrió, lo último que quiero para ella es dinero vacío, frío, la quiero tan conectada con lo material de la vida, con sus gracias, que espero que se de cuenta ya muy pronto que no estoy esperando a que trabaje por conseguir dinero, que lo que ya estamos haciendo juntos es gozando de la taza nueva, de la pequeña remodelación, del almuerzo sofisticado. Cuando ella acabe de entender que el dinero es un medio, así como el reconocimiento, entonces podré ayudarle a ganar más, por ahora solo haría lo que algunas mamás hacen, comprar el helado antes del almuerzo”.
LA BELLA OSCURIDAD
"…enfrenta la luz a través de los matices de la bella oscuridad capaz de demostrarte cuando te equivocas…Desglosemos esa frase. Es lo que las frases profundas esperan hacer, causar una reflexión donde cada quien encuentre su sentido profundo, su propia revelación.Tomamos esa frase de un dictado escrito para una amiga que se encuentra enfrentando algunas condiciones médicas, y que se enfada por tener que practicarse exámenes o por lidiar con las recomendaciones médicas que encuentra un tanto molestas.Estuve tratando de explicarle que algunos caminos entrañan destinos inesperados. En realidad yo espero que ella encuentre más gusto por cuidar de sí misma en medio de los estudios, que se reconcilie con la responsabilidad implícita en poseer un cuerpo como vehículo, que encuentre incluso cierta gracia en el deber de responder a las leyes de la biología.No es que mi amiga sea huraña, al menos no mucho. Ella se siente cansada, le parece que la vida exige demasiado, y yo al final solo trato de mostrarle que más bien es ella quien se lleva al límite en cada situación tras el objetivo de dar lo máximo de sí misma. Ella, atención, da lo máximo esperando que al fin las cosas se pongan en balance y logre corregir el margen de error que todo parece poseer.Bueno, no es que ella no sea generosa, es que a pesar de la experiencia que tiene no se da cuenta aún de que mucho de lo humano es vivir sobre el error, el propio y el ajeno. Gran parte de mis amigos juiciosos padecen esa realidad como un tormento. Hasta se pelean con la vida porque no se deja corregir. A ellos suelo enseñarles la generosidad más fácilmente a través de su propia compasión, porque mostrándoles la realidad no acaban de aceptar la condición esencial humana del aprendizaje.Está bien, acepto que ella es un poco terca. O dicho de otro modo, poco inteligente para aceptar lo que no le gusta o no ha considerado. Y eso lo entiendo tan bien que le regalo toda mi paciencia. Ahora, si me quedo esperándola se va a perder de la oportunidad de avanzar respecto a ese aprendizaje preciso. Así que mejor la llamo, le demuestro con la realidad que puede hacer las cosas distinto y eso no está mal, que se puede acomodar.Cuando llega a los consultorios yo estoy detrás de ella, estrujándola un poco para que sea amable y se abra. Dado que tiene conversaciones tan eficientes con los médicos, ella no deja espacio para mostrar su sensibilidad o para que el tratante se compadezca de su coraza. Al contrario, lo que suele propiciar es un diálogo puntual y somero que, entenderán, al final aumenta su sinsabor sobre la experiencia.Me queda en definitiva el recurso de las dudas. Dudas gloriosas. Ella se asusta por la posibilidad de un diagnóstico complicado, se frunce, hasta se plantea no continuar con la investigación. Y me reclama cuestionando el para qué la pongo en todo eso.Por eso escribimos su carta, para explicarle que es justamente a través de los procedimientos de diagnóstico y seguimiento como mejor puedo demostrarle que no necesita estar seriamente enferma, solo necesita prestar atención y dar el brazo a torcer sobre la evidencia de que es frágil, que habita un cuerpo lleno de vida fuera de su control, que no es una máquina, que no está aquí para que todo salga bien.Quise llamar este movimiento para ella «la bella oscuridad». No solo porque así lo asimila, como un momento de oscuridad incómoda, sino porque nada hace más hermosa y evidente a la luz tenue y sagrada como la sombra. Quiero que ella tenga la delicadeza de sentirse privilegiada por esta aquí viviendo esta vida de susceptibilidades y altibajos. Quiero incluso que lo pueda disfrutar. ¿De verdad consideran que tiene sentido disfrutar solamente lo que sale bien o lo que luce perfecto a los ojos del anhelo? Qué hay de quién no disfruta el arrullo de la compasión, el calor de una almohada de carne y hueso en momentos de debilidad, o la dura realidad que trae hermandad y regocijo.Yo puedo explicarle entonces a mi amiga de la carta que espero que ella sueñe un poco más con las sombras como parte esencial y natural de la vida, casi como la base. Y ella, lo sé, seguirá peleándose con esa idea. Por fortuna, la idea no responde a la pelea, y yo me ocupo de seguirle demostrando que no se trata de tener la razón o discutir cómo tiene que ser la vida. Todo lo que anhelo es verla reconciliada con una realidad infinitamente más grande que su capacidad de comprender.Cuando ella acepte que no tiene cómo asimilar por completo la manera profunda y enigmática en que funciona la realidad, yo estaré satisfecho. No me interesa tanto que no tenga dudas o que lo acepte con buena voluntad, todo lo que quiero es que deje de sufrir tratando de corregir lo que no necesita ser corregido, que se ahorre trabajo teniendo que perdonar lo que no amerita perdón, que sueñe mejor con una realidad adaptada y comprensiva, que supere al fin esa rigidez de pensamiento donde ella se pone en segundo lugar bajo la convicción de que esa es una estrategia exitosa.Resulta amigos que enfermarse no solo permite recibir lecciones contundentes, a veces enfermarse sirve para domar el carácter, para ganar humildad, o simplemente para recordar que no gobiernan su vida como lo imaginan.Así que la próxima vez que se enfermen, que necesiten aquella almohada o aquel arrullo, tomen aire para suspirar por un aprendizaje implícito que bien pueden recibir con armonía".