¿ME LLEVAS EN TU CARRO?

Creado el: 2022-09-16 07:33 am

Historias

“Imagina que tienes un carro, que sabes conducir. Dado que tú controlas la máquina entonces el entorno soy yo. Es un juego, te invito a jugar, se tú el conductor, tu vida el vehículo y yo el entorno que te gobierna.

 

¿Cómo que el entorno te gobierna?, pues claro, yo hago que no puedas volar, solo puedes rodar, también hago que debas ir más lento en las curvas y que debas frenar para no chocar, y hago que el resto del mundo siga en movimiento mientras conduces: puede aparecer un animal o una persona en medio del camino inesperadamente, incluso los otros conductores son libres de mirar el radio o el celular, así que gobierno el entorno bajo la premisa de la libertad.

 

Qué molestia, ¿cierto?, sería bastante agradable que pudieras contar con un entorno seguro y regulado, uno que proteja tu vida y la de los demás. Pues resulta que tienes el derecho a mover el timón, o a dejar de moverlo; puedes incluso cerrar los ojos si deseas, o acelerar en vez de frenar. Todos tienen derecho a tomar sus propias decisiones, eso lo entiende la vida, eso lo entiendo yo.

 

Los carros tienen espejos para ampliar la visibilidad así como tú tienes inteligencia, puedes mirar desde distintas perspectivas. Cuentas con la memoria que obra como retrovisor, tienes las miradas laterales donde la intuición y la percepción suelen ofrecer información; de hecho no puedes conducirte solo mirando hacia adelante, porque como ocurriría en un carro, no tardarían los desaciertos abundantes.

 

Quiero entonces que te preguntes si conduciendo tienes absoluto control o simplemente eres bueno leyendo el entorno, recibiendo retroalimentación, entendiendo las señales y abriéndote paso sin luchar con lo que se atraviesa en la vía. Pues bien, eres muy inteligente si has aprendido a conducir en armonía con lo que ocurre fuera de tu carro, has permitido que el mundo siga existiendo al margen de tus expectativas, y entiendes que no vas a cambiar los baches pero que puedes sortearlos muy bien.

 

Creo que si haces eso con tu vida, si te dejas llevar también por las señales del entorno, entenderás que tus habilidades están más allá de la queja o el reclamo, de la necesidad de que el mundo se parezca a ti o corresponda a tu idea de lo que tiene que ser. Eso, además de ser una habilidad adaptativa es una inteligencia capaz de considerar siempre soluciones, de entender el juego siempre dinámico entre el mundo, tu vida y tú como piloto.

 

¿Quién dijo que conducir es sencillo?, y aún así muchos lo hacen muy bien. Si no conduces bien es altamente probable que choques y conoces las consecuencias. Dirigiéndote a ti mismo hay choques que necesariamente ocurrirán, pero muchos de ellos pueden ser prevenidos si te manejas con esa misma habilidad de adaptación, de lectura del entorno, de sentidos alertas y dispuestos a recibir retroalimentación.

 

Quiero que sepas manejar, que disfrutes hacerlo, que te libres de una vez del estrés por lo que los demás hacen o por los errores del mundo. Hay que fluir, pues lo que tienes en tus manos es tu timón y no el ajeno. Tal vez puedas ser un ejemplo positivo, y así habrás aportado al entorno. Yo siendo el entorno recreo las condiciones de acuerdo a la retroalimentación que también recibo de sus participantes. Entonces te dejo esta invitación, condúcete con fluidez, admite lo que ocurre, ve más allá, crea soluciones. Esa es la inteligencia que más les hace falta hoy en día”.


Posdata: Juguemos, déjame tu comentario, el análisis de cómo te conduces, te devolveré el resultado de tu prueba de conducción 😉”.

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Olga Castaño

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Comentarios (24)

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Adriana C.
Espectacular esta invitación!!! Me hizo reflexionar sobre lo penoso que me resulta equivocarme o hacer las cosas de forma contraria a cómo se supone son los procedimientos establecidos. Trato de evitar esas situaciones por ende me estoy perdiendo también de la adrenalina que trae la vida.

2022-09-16 08:17 am

Olga Castaño
“Suenas a un timón muy rígido, a una piloto miedosa, a unas llantas desgastadas de frenar en exceso, a un rodar titubeante. Te recomiendo la velocidad con prudencia, te vas a divertir” 💫

2022-09-16 09:42 am

Alexandra
Siempre voy de copiloto pero ya me imaginé como sería 😏 me genera una tensión exagerada como conducen los demás incluyendo con el que vaya yo 😬 y llevándolo a la realidad de la vida pues llego a la conclusión que ahí estoy pintada tratando de controlarlo todo, desgastándome sin necesidad..Muy revelador ese dictado 👌

2022-09-16 11:52 am

Olga Castaño
“Cuanto añoro que conduzcas, que administres tus impulsos y te centres más en ti que en los demás. Que seas valiente para enfrentar tus propios errores y el riesgo de vivir 💛”.

2022-09-16 02:56 pm

Sandra Castaño
Me siento una muy buena conductora pero son muchos los que me estorban en el camino y peleo☺cuando tengo la oportunidad acelero y sorteo a todos. Después me da un poco de vergüenza

2022-09-17 03:24 pm

Olga Castaño
“Suena a que tienes turbo, que te impulsas con el enojo y luego flotas, que tienes un poco de afán. Te recomiendo llevar tu carro un poco más revolucionado, de manera que recuerdes que tienes más fuerza que impulso, y que no necesitas soltarte tanto como para tener que pasar entre la gente como toro en corraleja 😉”.

2022-09-17 03:51 pm

Consuelo
Interesante para reflexionar. Llene todos los requisitos en mi ultimo paso senti panico a la velocidad😊😊.

2022-09-17 07:48 pm

Olga Castaño
"Te veo con un freno de mano, lista para detener al conductor, y poco dispuesta a conducir 😊. Es probable que manejando seas uno de esos pilotos que tambalea por la vía, dejando al de atrás sin saber qué pensar".

2022-09-18 01:26 pm

Ayuda Mary Portilla Delgado
Que revelación!!! Me respondió antiguas inquietudes sobre eso de decidir y dejarse llevar...Aún no conduzco pero ya lo tengo en mi tablero de tareas... supongo que al inicio tendré miedo y uno que otro tropiezo pero luego sera fluido como si se me diera Natural...

2022-09-19 11:42 am

Olga Castaño
“Mary, aprende a manejar, no solo por lo útil que es sino para que te veas en acción como piloto de fórmula 1. Una vez te sientes en confianza fluyes y eres un verdadero rayo, practica eso manejando situaciones, deja que la vida te muestre primero los caminos despacio, y luego pisa el acelerador”.

2022-09-20 09:51 am

Erika Valencia
Qué interesante este ejercicio!! Juguemos!! He logrado conducirme sintiendo y fluyendo con el entorno, simplemente dejándome llevar de la compañía del Cielo y su sabiduría, haciéndolo con inteligencia adaptativa y receptiva. Sin embargo, muchas otras lo hago controlando hasta lo que sucede fuera de mi... Aunque siento que he mejorado la condición, ahí es donde tengo mi mayor aprendizaje.

2022-09-19 04:49 pm

Olga Castaño
“Quisiera desaparecer de tu memoria a los antiguos maestros de conducción, que te enseñaron a enfurecer y acelerar. Aprende mi niña a moverte inocente, desprevenida, atenta de señales mágicas; también manejando ocurre que te puedes estar perdiendo de la gracia de ir por la vida recibiendo belleza, amor, delicadeza”.

2022-09-20 09:56 am

Erika Valencia
Gracias Queri por ser luz!

2022-09-20 08:10 pm

Ana Salinas
Este dictado esta para leerlo cada día antes de salir a interactuar... realmente solo puedo manejar mi timón y elegir la forma en que lo haga . Aprender a fluir es más fácil sabiendo que todo lo que ocurre es parte de un plan que no controlo pero que si me tiene en cuenta . Este dictado me despierta la inquietud por conducir de nuevo como lo hacía hace años... muy despacio. Gracias

2022-09-20 08:22 pm

Olga Castaño
“Felicidades Ana Patricia por tu reflexión 👏🏼. Ocurre que solo te rajas intentando conducir porque vas muy distraída, ¿has intentado alguna vez prestar atención a un solo asunto a la vez?. Te sorprenderías de lo sencillo y fluido que es solo pensar en una cosa a la vez 😉”.

2022-09-21 04:49 pm

diana peña
Es una analogía perfecta con la realidad que vivo, soy muy positiva al leerlo pues se me ocurre asentar con mi cabeza como si tuviera el control de mi vehículo a medida que sigo la lectura, pero luego recreo la lectura y me confronta porque en ocasiones no es así, quiero que el entorno este como yo lo esperaría sin mayores contratiempos.

2022-09-21 04:18 pm

Olga Castaño
“Dianita, me gusta como manejas, le das tiempo a las cosas, sabes esperar. Sin embargo llevas de copiloto a la sombra del miedo, y te dejas asustar con un simple estornudo. Intenta verte como piloto de avión, uno enorme y potente; aprende a volar, verás que no necesitas atender tanto detalle, más bien practica enfocarte en el objetivo final”.

2022-09-21 04:53 pm

Margarita O
Conduzco muy bien y sorteo todo lo del camino, lo disfruto.., pero conduciendo mi vida me Lleno de temores en algún momento y otra veces sabiendo lo q debo de hacer, cómo sortearlo no lo hago. No miro alrededor ni el retrovisor. 🫣

2022-09-23 08:34 pm

Olga Castaño
"Bien dicho, conduces muy bien, yo diría que en ambos casos. Solo que eres de esas personas que evita intervenir el entorno, que si el camino se cierra mejor toma otro. A veces niña se trata de cargar el machete en el carro y despejar la hierba para proseguir".

2022-09-24 06:28 am

Andrea Escobar
Conduzco con atención, mirando hacia los lados pero temerosa de lo que pueda pasar , a veces demasiado prudente siempre expectante. En algunos momentos logro confiar y me lanzo a seguir el camino sin pensar mucho

2022-09-24 06:26 am

Olga Castaño
"En todo sentido estás aprendiendo, abraza tu capacidad de aprender más que tu certeza de saber. Hoy buscas fluir mejor, tal vez mañana debas aprender a frenar".

2022-09-24 05:04 pm

Juan Gabriel
Siento la vía un poco congestionada, y con frecuencia pierdo de vista las bondades del carro y el paisaje para hacer el rato más llevadero. Gracias por el dictado.

2022-09-24 07:12 pm

Olga Castaño
"Tienes tremenda confusión al conducir, supones tener el timón de otros conductores, y hasta esperas que conduzcan para ti. Ves el entorno como algo supeditado, sin vida, y crees que tú eres el carro de vez en cuando. Haz lo mismo que todos van haciendo con el tiempo, aceptar que solo diriges una pequeña parte de todo esto".

2022-09-25 07:10 am

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Y ¿PARA QUÉ CREER?
"No sabes cuando alguien se encuentra en su momento íntimo conmigo. No sabes cómo alguien particularmente se conecta. Puede que sea cocinando, entreteniendo la mente con un juego simple, o caminando por el bosque. Cada quien tiene su modo personal, y este es el de Juan, ir a su terraza temprano en la noche para conversar. Es que su terraza le brinda una vista única de las estrellas, una incluso mejor para él que la del observatorio en el que trabaja.Le gusta más mirar al cielo desde su hogar porque ahí no estudia la física o la astronomía, ahí Juan me habla a mí. Y lo mejor es que yo le respondo. Él me escucha en sus sensaciones, en su suspirar, y en una claridad inesperada que alcanza cada vez que se dispone a sentir el eterno mundo en el que se encuentra.Cuando Juan recuerda las infinitas posibilidades entonces se enchufa a su verdad. Eso ya es un hábito, que siendo para él algo natural, para mí es un milagro. Sí, yo también me sorprendo, yo alcanzo la dicha cuando alguien logra encontrar su modo.Los modos cambian, son naturales, espontáneos. No funcionan los modos copiados a menos que los adaptes a tu sentir. Y Juan es genial para inventar sus maneras.Para algunos de quienes se dicen creyentes, inventar es un irrespeto. Para mí es una oportunidad maravillosa. Quien juega con su imaginación sobre mí o sobre el mundo espiritual, goza de infinitas posibilidades y eso lo sabemos aprovechar bastante bien.Cuando era pequeño, Juan me dejaba piedritas. Era un juego simbólico para él en el que se aseguraba de que yo lo persiguiera, «por si me pierde», decía. Claro que yo no necesitaba las piedras, que jamás pierdo a Juan, pero ese juego era una verdadera alegría para mí porque así Juan me tenía presente, confiaba, y hasta se sentía respaldado.Ahora que está casado, que tiene una familia, Juan sube a la terraza para mirarme en el infinito y decirme que está confundido. No usa las palabras, eso me gusta, solo me muestra su cara y me toca en el viento. En cuanto cierra los ojos y se entrega, siente la respuesta, que tampoco son palabras. Suelo decirle a Juan cosas como suéltalo, o cambia de actitud, o deja de insistir en tal cosa. Incluso a veces me permite insinuarle temas que no lo motivaron a subir, pero que son pertinentes, prioritarios. Una noche en particular, Juan vino para quejarse de su hijo pequeño, que estaba rebelde, y su profesora insinuaba algunas complacencias innecesarias en casa. Juan subió, como de costumbre, para recibir claridad, pero yo le di un giro a nuestro encuentro de esa noche, y le hice sentir cierto temor en la barriga.En vez de hablarle del niño, le hice caer en cuenta de que su ansiedad estaba regresando, ahora en forma de cierta obsesión por el ejercicio. ¿Que cómo hice eso? Estando ahí parado, con la cabeza hacia atrás, tuvo tremendo calambre en la espalda.Él se ríe cuando pasan esas cosas, sabe bien que ese es nuestro momento, y hasta me mira como si lo hubiera pellizcado. Rápido Juan entendió mi cometido, y de paso admitió que su niño también estaba teniendo asomos de ansiedad que lo conducían a un comportamiento inquietante digno de atención.Esa noche nuestro encuentro duró poco, porque Juan bajó corriendo para aprovechar a su hijo antes de la hora del sueño.Eso me gusta de Juan, utiliza nuestras conversaciones para actuar. Él no corrió a arreglar el mundo del niño, fue a mirar, eso quise, que solo mirara. Ese día nació un hábito en el que se miran en el espejo del otro, a veces contemplan sus diferencias, a veces comparten fracasos como dos niños inocentes que son, aprendiendo del mundo que se mueve dentro de ellos.Ya la profe dejó de quejarse, bastó una mirada de Juan cuando dejó a su hijo en la siguiente mañana. La mirada de Juan decía: tranquila, estamos trabajando en eso, nos estamos implicando.Creas o no, te acompaño, te enseño, al menos trato, y si me dejas, te guío. Búscame a tu manera, si ya tienes una que crees que funciona, observa si allí me logras sentir. Entonces sabrás que quieres un poco más, y yo también.Nos vemos entonces en tu terraza, en tu ventana, en tu cama, en tu silla favorita, o en tus paseos, donde mejor te sientas dispuesto para mí".
RUPERTO EL EBANISTA
“Mi amigo Ruperto vive en la cabaña que él mismo construyó, con sus manos y su aliento. Sus manos siguen ahí, su aliento en cambio se encuentra en franca decadencia. El enfisema pulmonar ha progresado, y ahora, lejos de una mejoría, tiene crisis que lo tumban a respirar con cuidado.Las máquinas permanecen en el espacio de la entrada donde Ruperto solía pasar las tardes para crear algún armatoste funcional. Los vecinos de la vereda sabían de su entretenimiento, así que se atrevían a compartir sus necesidades por si en una tarde de buen humor el ebanista los complacía. Los niños nunca se acercaron, además de su desdén por los juguetes de madera, el ánimo del anfitrión no apetecía exponerse a un rugido salvaje, sin embargo, osaban merodear a hurtadillas para espiar las creaciones más exóticas, entre ellas una mujer tallada que daba a luz sin dolor, con gusto. Desde que está en cama, los pequeños se acercan tranquilamente, sin mucho sigilo, ya no encuentran mayor atracción en la cabaña que violar el espacio del huraño más prestigioso del vecindario. Juegan canicas, hasta escondidas, solo para creer que Ruperto no se da cuenta que andan por ahí.Las canas nunca fueron una señal para mi amigo, los pulmones sí. Para él, respirar era más importante que comer, y respiraba a su gusto cuando afilaba el serrucho y luego lo usaba para cortar alguna pieza delicadamente. La última vez que bajó las escaleras de su acogedora casa estuvo más de treinta minutos recuperando el aliento, e hizo falta que algunos vecinos poco quisquillosos vinieran a cargarlo nuevamente a la cama.La nieta que lo visita se ha ocupado de la cabaña con cierta calidez inesperada. Ella no tiene un afecto particular por el viejo, pero sí por ese lugar que considera encantado. Sus planes son vivir en el otro continente, pero mientras pueda visitar el sitio con el pretexto de la incapacidad de su pariente, lo hará. Lo menos ocurre cuando la joven se acerca a la habitación del enfermo. No se miran a los ojos, y ella prefiere pasar desapercibida mientras recoge la ropa y los platos. Aunque Ruperto agradece profundamente lo que ella hace, nunca se lo ha dicho. Desconfía un poco de su intención, y hasta pretende no necesitarla, como si ninguno de los dos sospechara que quedan pocos días para encontrarse en ese cuarto acogedor. Me gusta decir que trato de enseñarle a las personas a morir, y que mi método favorito recoge el halo del momento, la soledad o la abundancia, en general el presente. Quien muere a solas está rodeado de su vida en un instante supremo, quien muere entre la gente que ama se está yendo para dejar un legado de su muerte en el corazón de los cercanos.Con Ruperto me encuentro en una especie de contradicción. En verdad, más que yo, la contradicción es suya. Él no sabe si vincularse a la nieta para morir, o rechazarla detrás de sus ojos para mejor morir de cuenta propia. Mi consejo para él, y para todos, es que miren en su pecho y se enteren de la muerte que les corresponde. Agradezcan siempre a quienes los acompañan, pero vivan la soledad de la muerte cuando corresponda, incluso si la familia entera posa alrededor. Y si en cambio les corresponde algún refuerzo humano, tiendan la mano, ya sea a la enfermera de turno, o a algún transeúnte dispuesto. En todo caso ocúpense por favor de vivir el momento del viaje como mejor les corresponda. Por medio de disposiciones así es que la muerte puede ser placentera, acompasándose con la invitación de la muerte misma. Aunque Ruperto tiene sus dudas bien sabe que esa nieta no es una visita fortuita, desde niña ha mostrado un talento desprevenido para comprender lo silencioso de la vida y moverse entre ello con soltura. No necesitan hablar, ni mirarse más de una vez, y el día del viaje definitivo del ebanista más bien puede que necesiten cerrar los ojos, nieta y abuelo, al mismo tiempo. Cuando la niña mire dentro Ruperto se desprenderá. Entonces los dos saben que aún no es el momento de conectarse tanto como para cerrar los ojos juntos.Mientras tanto, la mirada de ella sirve para acariciar la insolencia del enfermo y apaciguar la ansiedad de la espera. La mirada de él, cuando ella pasa de largo, tiene como objetivo recordarse que ha vivido, pues a mi amigo, en su lecho, se le olvida.Olvida que ha tenido amigos, aunque sea hace mucho tiempo. Olvida también que su madre lo amó con devoción, y sus hermanos, todos mayores, fueron entrañables cuidadores de su bienestar. Lo que pasó con su hijo es mejor no recordarlo, lejos de doler para Ruperto fue el final anticipado de una vida, el hombre murió para el mundo cuando su hijo desapareció. Ahora, en la soledad de la cabaña, deja que su nieta le recuerde mejor la armonía de la compañía femenina, los tiempos del jardín con su esposa y de la leche de la madre. Así es como Ruperto está despidiendo su vida, añorando el arrullo y valorando el presente aunque tanto se haya repetido despreciarlo. Listo para el viaje, hecha la tarea, ha llegado el día. Uno soleado, para que la madera exalte su perfume y haga los honores con su presencia envolvente. Ruperto se dice dormido, pero sabe que se encuentra en alguna especie de trance, y la niña abajo solo dormita en el sillón mientras abraza la taza de chocolate vacía.Un pájaro curioso, de esos que hace hoyos en los troncos, se acerca a la ventana tan erguido como un mensajero militar. Ruperto agradece al visitante el anuncio y respira, esta vez con una gracia inesperada. La niña abajo hace lo mismo, su suspiro deja caer la taza, y entonces es hora de subir al segundo piso. Mientras levanta las piernas despacio, apreciando los detalles de cada escalón, percibe la pausa de una visita final. Encuentra al viejo tumbado plácidamente, ya sin ahogo, ya sin desesperación en su cuello, solo dormido, dormido para siempre en la paz de una muerte reconciliada.Lo que hizo Ruperto fue facilitarme las cosas. Le advertí que su hijo estaba bien desde que se enteraron de su muerte, y nunca lo quiso aceptar, decidió asumir que seguía sufriendo y se apego a esa idea hasta su vejez. Pero hoy, al alba, lo aceptó. Lo hizo porque vio a su muchacho parado en la puerta, recostado como solía hacerlo cuando venia a pedir un favor. El favor esta vez era fácil de conceder, levantarse y darle la mano para salir a caminar.Así de fácil puede ser morir, no te lo hagas de cuadritos. Busca tu serenidad, tu consuelo, resuelve el pendiente relevante, y viaja. Hay acuerdos que aunque tardaron décadas podemos cerrarlos en minutos ya en el umbral. No planees arrepentimientos, agradecimientos ceremoniales, quejas, reclamos o advertencias. Solo mantente dispuesto a cambiar de opinión. Flexible hasta la muerte, ese es mi consejo, te va a agradar”
ESTAMOS EN PARO
“Les voy a contar hoy un poco sobre nuestra intimidad, la que vivimos esta niña escribiente y yo. Resulta que ella hace un trabajo doble, el de llevarnos a ustedes y el de recibirnos en ella. No solo me refiero a que hace su trabajo personal como ustedes sino que ella tiene un nivel de exigencia que a veces no alcanza a dimensionar.  Eso está pasando desde el pasado fin de año, la tenemos en cuarentena si se puede decir, y aunque muchas cosas sigan funcionando con cierta normalidad en esencia la tenemos en revolución.  ¿Qué es eso?, pues que queremos darle un cambio extremo, un giro al enfoque de ella con ella misma y su trabajo, queremos incluso que establezca nuevos hábitos, y para eso necesita tiempo. Vinimos a contarles eso no solo para explicar esta ausencia prolongada sino además para que ustedes sean un apoyo, aliados de estos tiempos de cambio. La manera como mejor me gustaría que nos apoyaran es mantener ustedes mismos el hilo fuerte y a la vez delicado que han ido estableciendo con nosotros a través de los dictados, que puedan conservar esta presencia en ustedes aunque no haya nuevas palabras por un tiempo o que ella no se pronuncie para recordarles nuestra existencia. De hecho nuestra ambición constante es que ustedes mismos logren establecer y conservar un vínculo directo con nosotros. Que ella, mi secretaria, no desaparezca, pero que cada vez la necesiten menos para hacer la conexión y más para fortalecerla, eso sería maravilloso. Aún así su trabajo es amplio y la verán aparecer en sus vidas de distintas maneras, incluso en los sueños. Entonces ayúdennos, honren el vínculo que ya se ha ido construyendo entre ustedes y nosotros y cuídenlo, aliméntenlo con sus rutinas y rituales, denle vida por favor. Y si la necesitan para algo no duden en hablarle, a pesar de no estar escribiendo en el blog sigue activa en todo lo que es más personal. Gracias amigos por estar aquí, a través de ustedes se está construyendo algo más allá de las estrellas, en cada uno de ustedes, y son parte de mí”.
ENFRENTA LOS CAMBIOS
“Es fácil decir que todos los cambios son positivos, aprender a verlo así es una tarea un tanto más compleja. Incluso los cambios positivos, buscados, deseados, representan retos que tal vez no fueron calculados a la hora de propiciarlos. Sucede que ustedes desean algo y nosotros estamos muy pendientes escuchando. No hace falta ni siquiera que sea en voz alta o por medio un ritual en particular; estamos muy atentos porque un deseo sincero es un acto de voluntad, y la voluntad amigos es el lazo que sella nuestra alianza. Me encuentro en este momento trabajando en alianza con muchos amigos que decidieron dar un paso, cambiar algo, hacer algo distinto. Ellos van tras sus metas por supuesto, y nosotros aprovechamos el movimiento para incorporar oportunidades que hagan que el cambio llegue a lo profundo. Uno de mis amigos está a punto de dejar la casa paterna. Ese por supuesto es un cambio no solo para él, siendo un hijo muy amado sus padres enfrentan una etapa que no saben bien cómo administrar. Claro que eso no es algo que mi amigo deba atender, lo que digo es que él debe estar frente a ese efecto y entenderlo, incluso debe enfrentar las emociones o vacíos que se puedan suscitar, y no precisamente para repararlos, quizá amigos, para hacerse a un lado. A eso me refiero con que los cambios que ustedes propician son aprovechados por nosotros. Puedes salir de la casa de tus padres y mantener cierta dependencia, incluso puedes procurar ocupar el vacío emocional que ello pueda causar, entonces la ausencia no será la oportunidad que tal vez estaban necesitando todos de avanzar más individualmente, de atender su propio llamado personal. Otra amiga está viendo su negocio crecer, lo que implica más responsabilidad, y más trabajo. Ella dio el paso de ampliar su mercado, y nosotros aprovechamos para retarla, para provocarla a que se viera más grande en cosas en que ella misma no ha decidido serlo. Podrías pensar en este momento, ¿Por qué la vida me va a obligar a ser grande si no quiero serlo?, o ¿Por qué en ese sentido si yo quiero en este otro? Bueno, no es una elección. La naturaleza misma de la evolución indica que el desarrollo de nuevas adaptaciones es la clave. Dicho de otro modo, a la vida no le interesa otra cosa que desarrollarse ella misma, y como eres un ser viviente entonces considérate incluido en la norma. La amiga de la que hablo está bastante incómoda con el cambio, ella esperaba otra cosa, tal vez hacer a su negocio exitoso sin perder la libertad y el tiempo libre. Algo así como quedarse en las condiciones del pasado, pero consiguiendo nuevos frutos. Por ahora ella refunfuña, no sabe que está creciendo por dentro, que se está dando cuenta de todo lo que puede llegar a ser si se lo permite, si le permite a la vida tratar de animarla. En este caso no puedo decir que la vida va a forzarla. Ella cuenta con su voluntad, y decide si usarla o no. Si en algún momento se cierra a los cambios simplemente el progreso se detiene. Habrás visto a personas que deciden quedarse en la comodidad de lo conocido en vez de salir a conquistar nuevos mundos; es su derecho y la vida lo sabe respetar. Y tengo otro amigo, él desea muchas cosas, las averigua, incluso se dice que dará el paso para conseguirlas, y se detiene. Se ha prometido cientos de veces que lo logrará, pero hasta el día de hoy no consigue pasar a la acción, y nosotros no podemos ayudarle en ese caso. Es como pedirle a alguien que te quiera, y no estar nunca presente para recibir ese amor. Si este amigo un día da el paso hacia sus deseos tendrá primero que ocuparse de todas las excusas que él mismo ha creado para avanzar. Los cambios amigos no tienen que ser una lucha o un sacrificio. La vida no anda buscando placer y satisfacción para ustedes como una prioridad; la vida los quiere ver grandes, decididos, arriesgados a vivir diferente. Si tienes un cambio a la vista y aún no das el paso, recuerda que no se trata solo de lograr lo obvio sino de hacerse grande descubriendo quién eres cuando lo consigues. Quedan entonces mis amigos cambiantes, los que más bien no se quedan con nada. Ellos me ayudan a explicar que a veces un cambio también es ser constante, o perseverar, o cultivar algo que requiere un largo trabajo. Aquellos cambios que solo traen gracia son efímeros, los cambios que sacuden la comodidad interior positivamente dejan caer en su movimiento una afortunada piñata de posibilidades creativas.  Así que, si estás buscando que pasen cosas buenas, entonces ábrete a los movimientos internos, en ellos nos sentirás en la forma de una fuerza interna que contiene esperanza, que ve la dicha que vendrá después del esfuerzo, que goza de las sorpresas que pueden venir como premio a tu disposición.  Recuerda, lo normal es evolucionar, lo raro es quedarse estático en las viejas comodidades. La vida se apaga cuando la detienes, la vida estalla cuando la permites”.
PASADO PESADO
Alina espera el tren, en verdad está escondida pero se dice que cuando el silbato suene va a enderezarse de inmediato. Esa maleta de toda la vida la hace dudar del viaje, ella le pide que se anime pero la maleta no coopera, solo se queda cuadrada, inmóvil, enraizada.  Piensa y repiensa sin progresos, aún no se decide a dejar atrás tanto valor; mientras flota en sus pensamientos se escucha a lo lejos la locomotora rozando los rieles, ha llegado la hora y si no se detiene de dudar va a perder su única opción de viajar hoy. Apoyada en la maleta se levanta para darse cuenta que las correas están atoradas en las raíces espinosas del viejo árbol donde se escondían las dos. Ahí está el motivo de sus dudas, la joven se da cuenta que no logra dejar sus recuerdos, no quiere ir al futuro sin su hermoso pasado pero el pasado es justamente lo que no la está dejando partir hacia el futuro. ¿Cómo podría Alina perder sus recuerdos cuando los tiene tan presentes? (¿Tienes un consejo para Alina?) Asomada en el umbral intenta revisar con el rabo del ojo la pausa del tren, en la primera ventana que ubica, sin esperarlo, se encuentra su amor de la primaria, viaja allí su viejo amigo, solo y sonriente agitando la mano para saludarla. Alina se debate sin saberlo entre un recuerdo vivo que espera en el tren y los recuerdos aferrados que hicieron raíces en el refugio del árbol. Debe tomar una decisión, ya el maquinista anuncia la partida; hay que saber que este viaje no se hará mañana, si Alina decide regresar a casa con sus recuerdos su esperanza no va a ser intentarlo otra vez sino rendirse para recuperar los recuerdos y adornar los anaqueles con meticulosidad. Fría como nunca antes se vió Alina enfrenta el hecho de abandonar la maleta, a duras penas podrá viajar con su bolsita de mano, documentos y algo de dinero. Corre temblando de afán, no tanto por la prisa de alcanzar el tren sino por la rapidez con la que se observa abandonando su pasado; no sabe si hace lo correcto pero correr es lo único que siente por hacer. Una vez aborda la chica logra distinguir a otros conocidos, gente agradable que viaja en ánimo jocoso, preparados para disfrutar el solo hecho de viajar. No es que se sienta muy cómoda pero Alina quiere dejarse llevar así que se sienta con el grupo mientras a lo lejos se queda la maleta meneándose antes de caer sobre la tierra húmeda. Ya no sabe nuestra viajera si en verdad está dejando su pasado representado en la maleta o más bien está encontrando a su pasado moviéndose a ritmo de viaje para mostrarle su verdadero presente. Las historias tienen magia precisamente por encontrar el momento exacto donde pueden cobrar vida, ellas viajan al futuro capaces de transformarnos si es lo que hace falta. A cambio congelamos los recuerdos en busca de las emociones que causaron en otrora creyendo que logramos protegernos, guardar esa felicidad, tener buenas razones. Échale una mirada a tu maleta, cuánto de ella aún vive y cuánto merece seguir guardado, te sorprenderás de la diferencia encantadora que existe entre los acontecimientos originales y lo que en verdad representan los objetos que tanto cuidas, las memorias que tanto alimentas.Imagínate sacando del pasado hechos cruciales, viejos acontecimientos que marcaron tu vida, ahora dispuesto a que signifiquen otra cosa o se pierdan poco a poco en el olvido. Alina lo logró, su arrojo está de viaje pero sus cargas no; ya decidida a perder algunas memorias le permite de corazón a la maleta que se desvalije, puede ver en las sombras a sus recuerdos volar y transformarse, y a la maleta despojadarse de reservas para convertirse en la guarida temporal de un astuto ratón.