¿ME LLEVAS EN TU CARRO?

Creado el: 2022-09-16 07:33 am

Historias

“Imagina que tienes un carro, que sabes conducir. Dado que tú controlas la máquina entonces el entorno soy yo. Es un juego, te invito a jugar, se tú el conductor, tu vida el vehículo y yo el entorno que te gobierna.

 

¿Cómo que el entorno te gobierna?, pues claro, yo hago que no puedas volar, solo puedes rodar, también hago que debas ir más lento en las curvas y que debas frenar para no chocar, y hago que el resto del mundo siga en movimiento mientras conduces: puede aparecer un animal o una persona en medio del camino inesperadamente, incluso los otros conductores son libres de mirar el radio o el celular, así que gobierno el entorno bajo la premisa de la libertad.

 

Qué molestia, ¿cierto?, sería bastante agradable que pudieras contar con un entorno seguro y regulado, uno que proteja tu vida y la de los demás. Pues resulta que tienes el derecho a mover el timón, o a dejar de moverlo; puedes incluso cerrar los ojos si deseas, o acelerar en vez de frenar. Todos tienen derecho a tomar sus propias decisiones, eso lo entiende la vida, eso lo entiendo yo.

 

Los carros tienen espejos para ampliar la visibilidad así como tú tienes inteligencia, puedes mirar desde distintas perspectivas. Cuentas con la memoria que obra como retrovisor, tienes las miradas laterales donde la intuición y la percepción suelen ofrecer información; de hecho no puedes conducirte solo mirando hacia adelante, porque como ocurriría en un carro, no tardarían los desaciertos abundantes.

 

Quiero entonces que te preguntes si conduciendo tienes absoluto control o simplemente eres bueno leyendo el entorno, recibiendo retroalimentación, entendiendo las señales y abriéndote paso sin luchar con lo que se atraviesa en la vía. Pues bien, eres muy inteligente si has aprendido a conducir en armonía con lo que ocurre fuera de tu carro, has permitido que el mundo siga existiendo al margen de tus expectativas, y entiendes que no vas a cambiar los baches pero que puedes sortearlos muy bien.

 

Creo que si haces eso con tu vida, si te dejas llevar también por las señales del entorno, entenderás que tus habilidades están más allá de la queja o el reclamo, de la necesidad de que el mundo se parezca a ti o corresponda a tu idea de lo que tiene que ser. Eso, además de ser una habilidad adaptativa es una inteligencia capaz de considerar siempre soluciones, de entender el juego siempre dinámico entre el mundo, tu vida y tú como piloto.

 

¿Quién dijo que conducir es sencillo?, y aún así muchos lo hacen muy bien. Si no conduces bien es altamente probable que choques y conoces las consecuencias. Dirigiéndote a ti mismo hay choques que necesariamente ocurrirán, pero muchos de ellos pueden ser prevenidos si te manejas con esa misma habilidad de adaptación, de lectura del entorno, de sentidos alertas y dispuestos a recibir retroalimentación.

 

Quiero que sepas manejar, que disfrutes hacerlo, que te libres de una vez del estrés por lo que los demás hacen o por los errores del mundo. Hay que fluir, pues lo que tienes en tus manos es tu timón y no el ajeno. Tal vez puedas ser un ejemplo positivo, y así habrás aportado al entorno. Yo siendo el entorno recreo las condiciones de acuerdo a la retroalimentación que también recibo de sus participantes. Entonces te dejo esta invitación, condúcete con fluidez, admite lo que ocurre, ve más allá, crea soluciones. Esa es la inteligencia que más les hace falta hoy en día”.


Posdata: Juguemos, déjame tu comentario, el análisis de cómo te conduces, te devolveré el resultado de tu prueba de conducción 😉”.

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Olga Castaño

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Comentarios (24)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Adriana C.
Espectacular esta invitación!!! Me hizo reflexionar sobre lo penoso que me resulta equivocarme o hacer las cosas de forma contraria a cómo se supone son los procedimientos establecidos. Trato de evitar esas situaciones por ende me estoy perdiendo también de la adrenalina que trae la vida.

2022-09-16 08:17 am

Olga Castaño
“Suenas a un timón muy rígido, a una piloto miedosa, a unas llantas desgastadas de frenar en exceso, a un rodar titubeante. Te recomiendo la velocidad con prudencia, te vas a divertir” 💫

2022-09-16 09:42 am

Alexandra
Siempre voy de copiloto pero ya me imaginé como sería 😏 me genera una tensión exagerada como conducen los demás incluyendo con el que vaya yo 😬 y llevándolo a la realidad de la vida pues llego a la conclusión que ahí estoy pintada tratando de controlarlo todo, desgastándome sin necesidad..Muy revelador ese dictado 👌

2022-09-16 11:52 am

Olga Castaño
“Cuanto añoro que conduzcas, que administres tus impulsos y te centres más en ti que en los demás. Que seas valiente para enfrentar tus propios errores y el riesgo de vivir 💛”.

2022-09-16 02:56 pm

Sandra Castaño
Me siento una muy buena conductora pero son muchos los que me estorban en el camino y peleo☺cuando tengo la oportunidad acelero y sorteo a todos. Después me da un poco de vergüenza

2022-09-17 03:24 pm

Olga Castaño
“Suena a que tienes turbo, que te impulsas con el enojo y luego flotas, que tienes un poco de afán. Te recomiendo llevar tu carro un poco más revolucionado, de manera que recuerdes que tienes más fuerza que impulso, y que no necesitas soltarte tanto como para tener que pasar entre la gente como toro en corraleja 😉”.

2022-09-17 03:51 pm

Consuelo
Interesante para reflexionar. Llene todos los requisitos en mi ultimo paso senti panico a la velocidad😊😊.

2022-09-17 07:48 pm

Olga Castaño
"Te veo con un freno de mano, lista para detener al conductor, y poco dispuesta a conducir 😊. Es probable que manejando seas uno de esos pilotos que tambalea por la vía, dejando al de atrás sin saber qué pensar".

2022-09-18 01:26 pm

Ayuda Mary Portilla Delgado
Que revelación!!! Me respondió antiguas inquietudes sobre eso de decidir y dejarse llevar...Aún no conduzco pero ya lo tengo en mi tablero de tareas... supongo que al inicio tendré miedo y uno que otro tropiezo pero luego sera fluido como si se me diera Natural...

2022-09-19 11:42 am

Olga Castaño
“Mary, aprende a manejar, no solo por lo útil que es sino para que te veas en acción como piloto de fórmula 1. Una vez te sientes en confianza fluyes y eres un verdadero rayo, practica eso manejando situaciones, deja que la vida te muestre primero los caminos despacio, y luego pisa el acelerador”.

2022-09-20 09:51 am

Erika Valencia
Qué interesante este ejercicio!! Juguemos!! He logrado conducirme sintiendo y fluyendo con el entorno, simplemente dejándome llevar de la compañía del Cielo y su sabiduría, haciéndolo con inteligencia adaptativa y receptiva. Sin embargo, muchas otras lo hago controlando hasta lo que sucede fuera de mi... Aunque siento que he mejorado la condición, ahí es donde tengo mi mayor aprendizaje.

2022-09-19 04:49 pm

Olga Castaño
“Quisiera desaparecer de tu memoria a los antiguos maestros de conducción, que te enseñaron a enfurecer y acelerar. Aprende mi niña a moverte inocente, desprevenida, atenta de señales mágicas; también manejando ocurre que te puedes estar perdiendo de la gracia de ir por la vida recibiendo belleza, amor, delicadeza”.

2022-09-20 09:56 am

Erika Valencia
Gracias Queri por ser luz!

2022-09-20 08:10 pm

Ana Salinas
Este dictado esta para leerlo cada día antes de salir a interactuar... realmente solo puedo manejar mi timón y elegir la forma en que lo haga . Aprender a fluir es más fácil sabiendo que todo lo que ocurre es parte de un plan que no controlo pero que si me tiene en cuenta . Este dictado me despierta la inquietud por conducir de nuevo como lo hacía hace años... muy despacio. Gracias

2022-09-20 08:22 pm

Olga Castaño
“Felicidades Ana Patricia por tu reflexión 👏🏼. Ocurre que solo te rajas intentando conducir porque vas muy distraída, ¿has intentado alguna vez prestar atención a un solo asunto a la vez?. Te sorprenderías de lo sencillo y fluido que es solo pensar en una cosa a la vez 😉”.

2022-09-21 04:49 pm

diana peña
Es una analogía perfecta con la realidad que vivo, soy muy positiva al leerlo pues se me ocurre asentar con mi cabeza como si tuviera el control de mi vehículo a medida que sigo la lectura, pero luego recreo la lectura y me confronta porque en ocasiones no es así, quiero que el entorno este como yo lo esperaría sin mayores contratiempos.

2022-09-21 04:18 pm

Olga Castaño
“Dianita, me gusta como manejas, le das tiempo a las cosas, sabes esperar. Sin embargo llevas de copiloto a la sombra del miedo, y te dejas asustar con un simple estornudo. Intenta verte como piloto de avión, uno enorme y potente; aprende a volar, verás que no necesitas atender tanto detalle, más bien practica enfocarte en el objetivo final”.

2022-09-21 04:53 pm

Margarita O
Conduzco muy bien y sorteo todo lo del camino, lo disfruto.., pero conduciendo mi vida me Lleno de temores en algún momento y otra veces sabiendo lo q debo de hacer, cómo sortearlo no lo hago. No miro alrededor ni el retrovisor. 🫣

2022-09-23 08:34 pm

Olga Castaño
"Bien dicho, conduces muy bien, yo diría que en ambos casos. Solo que eres de esas personas que evita intervenir el entorno, que si el camino se cierra mejor toma otro. A veces niña se trata de cargar el machete en el carro y despejar la hierba para proseguir".

2022-09-24 06:28 am

Andrea Escobar
Conduzco con atención, mirando hacia los lados pero temerosa de lo que pueda pasar , a veces demasiado prudente siempre expectante. En algunos momentos logro confiar y me lanzo a seguir el camino sin pensar mucho

2022-09-24 06:26 am

Olga Castaño
"En todo sentido estás aprendiendo, abraza tu capacidad de aprender más que tu certeza de saber. Hoy buscas fluir mejor, tal vez mañana debas aprender a frenar".

2022-09-24 05:04 pm

Juan Gabriel
Siento la vía un poco congestionada, y con frecuencia pierdo de vista las bondades del carro y el paisaje para hacer el rato más llevadero. Gracias por el dictado.

2022-09-24 07:12 pm

Olga Castaño
"Tienes tremenda confusión al conducir, supones tener el timón de otros conductores, y hasta esperas que conduzcan para ti. Ves el entorno como algo supeditado, sin vida, y crees que tú eres el carro de vez en cuando. Haz lo mismo que todos van haciendo con el tiempo, aceptar que solo diriges una pequeña parte de todo esto".

2022-09-25 07:10 am

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“Podría decirse que así como se desarrolla el cuerpo, y la mente, el espíritu también cobra su lugar tras su maduración. No hay una edad exacta eso sí, no se sigue un mandato biológico, como ocurre con los cambios del cuerpo, que están marcados por edades precisas y secuencias indispensables. En el desarrollo del espíritu, para integrarlo conscientemente a la vida, las variables son distintas, un tanto más caóticas o impredecibles si se quiere. En ese sentido, algunos niños están conectados desde que despiertan su lenguaje, y la educación que reciben puede preservar o desviar esa conexión. Esta es la historia de un amigo mío adolescente. Ya les he hablado de él, me gusta utilizarlo como personaje porque, sin ser una novela, mis escritos esperan vincularlos a algo que les sea tangible, al menos a sus sentidos más cercanos. Este muchacho ahora tiene diecisiete años, empezó la universidad, los primeros brotes de bigote ya son inocultables, y los cambios en su mente no se hacen esperar. Para este caso en particular, decidimos que está listo para su despertar espiritual. Aclaremos, ese despertar no es algo mental, no lo estamos invitando a un mundo de ideologías o creencias, lo estamos invitando concreta y explícitamente a vivir conscientemente su mundo espiritual al tiempo que vive su vida social, académica, familiar, amorosa, y todo lo que le corresponda. Es decir, invitamos a Simón a sentirse profundamente, y a sentirnos. Resultó que el pasado fin de semana mi joven amigo permaneció solo durante veinticuatro horas. Salió de rumba por su cuenta, durmió solo en casa, y despertó para él mismo sin interrupciones. Y claro que aprovechamos esa oportunidad. Ya venimos caldeando este paso, sin preámbulos evidentes pero con algunos cambios sembrados por nosotros que él bien ha sabido permitir. Lo estuvimos preparando, enfocando, y le ayudamos a prestar atención a ciertos elementos claves que confluyeran en este episodio que les contaré. A este joven no lo espera algo escabroso, pero así me siente ahora. Tampoco algo fantástico, y así es como le gustaría asimilarme. En cambio, procuramos hacerle sentir la grandeza y la enorme oportunidad de descubrir un mundo nuevo, uno fuera de su ya extendida imaginación. La pequeña casa que Simón habita es un lugar capaz de hacerse sentir. Me refiero a que es un espacio cargado del amor y el efecto de los eventos poderosos que allí han circulado. Es por eso que él prefiere no mirar la habitación del fondo cuando se dirige a la cocina, o se mira al espejo e imagina todo tipo de asomos por los rincones que se proyectan.Antes, al estar solo en casa, cerraba la puerta de su cuarto y con todas las luces encendidas evitaba salir. 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No crean que todo ha sido perfecto o mágico, han tenido momentos demasiado humanos, retos, dificultades, tropiezos, miedos por supuesto, y contrariedades con el mundo.Pero hoy, ahí sentados en la sala, se ven emocionados descubriendo que Simón comienza a estar preparado para establecer su vínculo ahora directamente. Un descanso para la madre (eso cree ella) y un reto para el muchacho, al menos un reto para su mentalidad.Desde aquí todo se ve sencillo y fácil. Yo sé cómo manejarlo a él. Su carácter noble me facilita las cosas, y su mente imaginativa bien será aprovechada por nosotros para sembrar algunas pistas inquietantes que lo conduzcan a encontrarnos justo donde es mejor que nos encuentre.Él está maravillado, se siente aliviado de su búsqueda profunda, y también quiere llevar esto al máximo, como le gusta vivir. Tendrá que ser muy paciente, lidiar con las ambigüedades de esta educación, pero su alegría y entusiasmo nos harán bien para propiciar pruebas que pueda gozar y temores que pueda superar. No lo entiende, no lo va a entender por un buen tiempo, pero el muchacho acaba de darnos su permiso para formarlo. No tiene idea a qué se ha matriculado, pero tiene la astucia de sospechar que por difícil que sea, esa formación le conviene. Le convendrá a muchos. Lo que el chico aprenda será semilla para cientos, de eso me encargaré. Mientras tanto les cuento que no habrá necesidad de elogiarlo o hacerle reverencia, él es uno más de muchos otros que ese mismo día estaba recibiendo el llamado, la simple diferencia es que lo supo responder, y eso ya es especial para Simón.Amigo lector, no necesitas una madre que cuide tu desarrollo espiritual, no es indispensable, lo que sí necesitas es una figura de protección y guía, encuéntrala, encuentra un maestro. El desarrollo espiritual, aunque íntimo e individual, es un viaje profundo para el que ningún humano es lo suficientemente valiente como para hacerlo solo. Se necesita respaldo, soporte, una cuerda de la que tirar cuando el camino asuste mucho o las amenazas no se entiendan.Esa guía, ese acompañante discreto, ayudará también a asimilar como real el mundo espiritual. No importa que ya superes los sesenta, o los treinta, o los cuarenta. Si no aprendes a reconocer quien es tu soporte espiritual, no sabrás a donde mirar cuando los eventos te superen, no sabrás que mano sostener, y mejor saldrás del camino para sobrevivir. Ese guía, esa madre espiritual, o ese acompañante, no tiene que ser una persona diez en todo, un perfecto, alguien que siempre acierta. Tu soporte espiritual a veces es incluso alguien menor en edad, por ejemplo, pero cuya presencia en tu vida es puente entre este mundo material que ahora habitas y un mundo más allá. Si su sola referencia es una mano que agarrar, pues ya lo tienes. Y atención, no tienes que tener un solo guía, hay gente especializada en buenos consejos, otra en buenos ejemplos, y otra en actos maravillosos. Estira la mano según el caso, según el reto, según la necesidad.En la historia de Simón habrá mucho que contar. Quizá su caso le sirva de guía a madres de futuros jóvenes, o de inspiración a quienes ya son jóvenes y su corazón se mantiene receptivo. A los corazones poco receptivos que a veces me leen, me gusta decirles que siempre estamos atentos, alerta ante cualquier guiño de interés o de apertura. Siempre es buen momento, siempre el espíritu está joven queriendo aprender, y nosotros siempre estaremos disponibles. La próxima vez que Simón me sienta en su casa, o fuera de ella, volverá a sentir terror, en eso aún es un niño, pero también sentirá el llamado a ir más allá, en eso satisfactoriamente es el niño que mantiene viva su curiosidad profunda. Acompáñame, amigo lector, en esta búsqueda de inquietos, presencia lo que la inquietud espiritual puede lograr, y anímate, cuando sea tu momento, a darle libertad a tu inquietud, a la curiosidad de descubrir qué más hay para ti, en dónde está tu sentido más profundo de esta realidad”
SIENTES, LUEGO JUZGAS
"Juzgar tiene más que ver con lo que sientes que con lo que piensas. Juzgas duramente aquello que lastima tus susceptibilidades, y puedes dejar pasar de largo más fácilmente lo que no lastima tus heridas. Es que juzgar no es solo lo que dices, juzgar también es eso que sientes sobre los demás, una especie de juicio implícito que obedece por supuesto a lo que has vivido, tolerado, amado o despreciado. La gente delicada trata de juzgar lo menos, y aun así sus sentimientos necesitan aflorar. Tengo una amiga que se esmera por ser correcta, veraz, neutral, y en general le funciona. Pero ella es otra cuando el tema en cuestión es la injusticia. Mi amiga fue criada por una madre rigurosa, que dirigió su vida y la de sus hermanos a través de una especie de ley. Esa ley, lejos de ser justa para ella de pequeña, estuvo sesgada por exigencias insensatas, o por la oportunidad que la niña ofrecía al ser obediente y eficiente.También tengo otro amigo, cuyo sentimiento proviene más de las dificultades en las que se encontraba su madre cuando él nació. Mi amigo se siente fácilmente despreciado, es decir, de poco valor, y juzga inconsciente y duramente a quienes no le dan valor explícito o parecen brillar más que él.Tú, ahí leyéndome, piensa qué es eso que juzgas con especial impulso. Puede que seas decididamente duro juzgando las fallas, porque entiendes que no puedes fallar, o juzgas el desamor, porque mucho amor te hizo falta. No es fácil reconocer algunas heridas inconscientes, o razones de la experiencia para creer que el mundo debería ser más justo, valorarte más, ser más acertado, o más amoroso. Sin embargo es bueno que entiendas que eso que te hace protestar es una herida que cobijas con ideas, ideas no tan bien construidas, que aparentemente protegen tu herida para que no duela. Míralo así, juzgas lo que te hace sentir mal. Si estás en paz, puedes pasar de largo sin juicios viciados, y entonces el sano juicio obra en favor del aprendizaje, que es lo que mejor puede ocurrir. Sí, el mundo es injusto, es verdad, y tiene muchos otros defectos. Pero tal vez es tu hora de admitir que lo que haces con eso marca la diferencia en tu bienestar. Sentirte de menos en algo definitivamente no ayuda. Sentirte de más es quizá una peor idea aún. Y moverse entre esos dos extremos es tan retador que prefieres quedarte en alguna orilla.Te invito a que te esfuerces, a que esperes ser más decidido para reconciliarte con tu herida, y verla supurando a través de tu mirada de frustración frente a eso que no tuviste.  Si eres valiente y observas, no tardarás mucho en caer en cuenta que estas recibiendo más bien un llamado a trascender esa herida. Curiosamente, muchas personas se enredan en juicios asociados a sus madres, ya sea porque ellas los emitieron, o porque los inspiraron. ¿Tuviste una madre dura o exigente? Puede que te veas juzgando los errores ajenos con rigidez e incomprensión. ¿Tuvo tu madre muchos problemas para enfrentar su vida? Es posible que la vida te parezca tremendamente injusta o despiadada.No le echemos la culpa a las madres, no es ese el objetivo, entendamos juntos que fue un aprendizaje, y también juntos tratemos de buscar desaprender. Digo juntos porque nosotros queremos ayudarte a lograrlo, a desprender, y a sanar. Ya sabes, no podemos simplemente sanar tu herida, debes hacer parte, pero sí hay mucho que propiciamos para que tengas que sentir el ardor en tu herida y entonces la tengas que atender.Hay heridas de tantos tipos, tan particulares, que arden tan distinto, que aunque logres darle un nombre a la tuya entiende que el remedio es exquisitamente particular. Por ejemplo, muchos de ustedes comparten una herida que podríamos llamar el vacío de no ser grandioso. Niños que no tuvieron un lugar exaltado en el hogar, hermanos que no destacaron por su inteligencia como otros de la familia, pequeños poco favorecidos en algún aspecto, o puestos en un segundo nivel de importancia familiar por distintas razones. Ese vacío de grandeza, de lugar, es uno íntimamente ligado a juzgar. Si bien de niños ustedes no están pensando en cultivar rencor, si están respondiendo a la necesidad de tener un lugar de valor entre los suyos. Juzgas ahora ese vacío, tienes esa necesidad por resolver, y adivina, lo harás tú. Otra amiga, quien fue abandonada por su madre estando pequeña, guarda esa herida como quien cuida un tesoro. La entiendo, nadie va a discutirle que eso fue tremendamente injusto, o le negará su derecho al dolor. Pero tampoco nadie vendrá a decirle que lo tiene que superar, y que se puede hacer a ella misma fuerte y sana si enfrenta la tarea de darse su propio valor y perdonar.La justicia de la vida, entenderás, dista de los sentimientos humanos. Los acontecimientos de la vida no se definen de acuerdo a si te dolerá o no, ocurren, y eso es lo que debes afrontar. Hacerle pecho a lo que ha ocurrido es el comienzo de tres pasos esenciales para darle un giro a esa historia, a esa herida.Primero, hay que reconocer la herida, segundo, hay que ver que es algo que puedes reparar, aunque a veces sigas diciéndote que esa es tarea del causante, y tercero, hay que sanar para triunfar, hay que desenamorarse del dolor.Veamos un caso. Si tu herida tiene que ver con que tu valor dependía de tus logros, entonces comienza por ver todo lo que te nubla estar pendiente de ellos, de destacar, de salir premiado o exaltado. Si te exaltan sientes valor, si no lo hacen algo estuvo muy mal, y tal vez no eres tan valioso.  Probablemente no lo has pensado, obtener logros está bien, pero que tu bienestar dependa tanto de ello es una señal que merece atención. Entonces sospecha, oblígate a sospechar, que es algo que tú mismo puedes reparar. Claro que puedes reparar las heridas que causó el entorno, y que no necesitas obsesionarte con repararlo a él. Pero no necesitas juzgar al entorno cientos de veces para repararlo, o para reparar el daño que te causó. Lo que necesitas es ilusionarte con un cambio, con tu libertad, con una sana autoestima.Por alguna extraña razón que no corresponde explicar, los seres humanos se vinculan más al dolor que a la plenitud, y eso les impide buscarla. Desenamorase del dolor implica la valentía y el coraje de contradecirse a sí mismos, ¿quién dijo yo?”
POBRE DE TI SIN UN DIOS
"Tengo varias amigas a quienes quiero dedicar este dictado. No sé porque me buscan si me niegan, o mejor dicho, sí lo sé, solo que hay que empezar por admitir que la fe es un asunto de la sinrazón.Mi amiga D se declara sin fe. Ella siente que no tiene un Dios, que no puede creer en algo tan loco, y refuerza sus creencias en las declaraciones de su compañero ateo. Mi amiga E tiene la creencia de que hay una energía tremenda, pero jamás la he visto reconocer en su corazón que esa energía es superior. Y tengo muchas amigas N, como la de la historia anterior, que aunque se dicen creer, en la práctica obran y deciden solitarias, vacías, desprotegidas.Puede, amigo, que no seas precisamente como una de ellas, pero me atrevo a decir que son contados los seres humanos que pueden albergar libremente un sentimiento de fe que no esté empañado por creencias, información, deberes y prohibiciones.Me gustaría invitarlos aquí a sospechar que existe una fe pura, llámese como se llame aquello en lo que sientes que la vida se origina. Una fe a prueba de ideas o de molestias, es que ya sé que su fe está íntimamente ligada a su satisfacción, y si la vida no ha sido complaciente entonces la culpa es fácilmente de Dios.No pretendo discutir aquí lo que Dios es y lo que no. Lo que quiero ver en sus corazones es menos soledad, menos pobreza, menos de ese vacío existencial que a veces logra hacer grises todos los colores.Por ejemplo, a mi amiga E le gusta hacerme caras, y no puede decir que esas caras que me hace no se corresponden con un sentimiento sincero. Ella me desprecia, es decir, me quita precio, cada vez que las cosas fallan, o ella falla. Viene así teniendo una relación conmigo que no escatima en condiciones y requisitos; como podrán entender, la naturalidad de nuestro vínculo es casi nula.A todos les recomiendo que den una mirada a su vínculo conmigo, con lo que es superior, con la fuerza que sostiene la vida. Por favor, no se respondan de inmediato enunciando su religión, las creencias de sus padres, o su versión de quién es Dios. La invitación es a mirar su sentimiento de lo divino. Y si en este momento es molesto sentir que son dos cosas distintas, lo entiendo, podemos encontrarnos después, cuando estén tranquilos con el hecho de que no siempre lo que piensan se corresponde con lo que sienten.Vivir sin un Dios es como ser huérfano de toda paternidad o protección. Es una molestia inconsciente de la que pocos despiertan a tiempo para disfrutar mucho más el camino de vivir.Puede que logres encontrar tu sentimiento divino en algo que ha sucedido pocas veces, como un duelo, una pérdida, o un milagro. O que te digas equivocadamente que tu hijo, tu pareja, tu madre, son los ángeles que sí existen, y que todo lo demás es cuento. Puede incluso que las prácticas con las que creciste te hayan estado ocultando del vínculo directo y sentido que Dios espera que crees junto a él.Claramente esta no es una invitación a comprender, y sé que eso ya deja por fuera a otros más que no pueden confiar en lo que no comprenden. Para mi tranquilidad, incluso quien me niega me siente. Así que quien se aleja porque no comprende me encontrará después en los eventos más sentidos de su existir. Quiero también contarles que algunas de esas amigas de las que les hablo educan a niñas que demuestran su necesidad de sentir lo divino. Se podrán imaginar; una de mis amigas se hace nudos, otra delega la tarea en la abuela, y otra en el colegio. A propósito me gustaría hacer una diferenciación entre enseñar una fe preestablecida y ayudar a un hijo o una hija a encontrar su sentimiento divino. Transmitir algo que sientes o piensas es fácil, y conecta al pequeño en algo que tú sientes. Así es como la mayoría de ustedes ha aprendido su fe. Acompañar a alguien más a identificar su sentir interno sobre Dios es una tarea de respeto y conciencia, que pocos han tenido que hacer porque se han ocupado demasiado de otros avatares y no tanto de la búsqueda de la identidad espiritual.Si te anima la idea, si quieres acompañar a alguien, o darte el permiso de hacerlo por ti, esto es todo lo que te puedo recomendar: sincérate sobre ese tema como una fuente de riquezas, evita remitirte a ideas o conceptos, y practica ir al sentimiento.Mientras lees veo claramente que tu sentimiento es amor, soledad, vacío, tal vez cordialidad, distancia, perdón, olvido, milagro, y hasta utilitarismo. ¿Cuál de ellos?, ¿cuál otro?Y no hagas nada con él, no se ven los sentimientos para catalogarlos, no este sobre Dios. Si puedes ver tu sentimiento honestamente y dejarlo quieto, entonces te estás comunicando conmigo. Si aún no sucede así, con honestidad y quietud, entonces practica, serénate, no tengas prisa. Una verdad espiritual no responde a la prisa…"