DESPERTAR ESPIRITUAL

Creado el: 2025-11-27 06:27 pm

Historias

“Este muchacho de quien les contaré ahora tiene diecisiete años, recién empezó la universidad, y los primeros brotes de bigote ya hacen un escándalo en el espejo. Según nosotros, los del cielo, Simón está listo para su despertar espiritual. 


Es decir, invitamos a Simón a sentirse profundamente, y a sentirnos. 


Resultó que el pasado fin de semana mi joven amigo estuvo solo en casa durante casi veinticuatro horas, hasta salió de rumba por su cuenta, y despertó para él mismo sin interrupciones al siguiente día. Y claro que aprovechamos esa oportunidad. 


Ya venimos caldeando este paso. Su madre ha sido mensajera para él en distintas ocasiones comunicándole nuestras recomendaciones, y hemos promovido un diálogo familiar en el que es normal mencionarnos. Diría que tenemos un puesto en la mesa, que bailamos junto a ellos en las fiestas, y que por poco elegimos qué ver en la tele las mañana del domingo.


El muchacho, apreciando los dones de su madre, ha decidido que él también quiere conquistar esa comunicación. Nosotros lo estuvimos preparando, ayudándole a encontrar el foco, y facilitamos que su atención se dirigiera a ciertos elementos claves que confluyeran en este episodio que les contaré. 


A este joven no lo espera algo escabroso, pero así me siente ahora. Tampoco algo fantástico, y así es como le gustaría asimilarme. En cambio, procuramos hacerle experimentar la grandeza y la enorme oportunidad de descubrir un mundo nuevo, uno fuera de su ya extendida imaginación. 


La pequeña casa que Simón habita es un lugar capaz de hacerse sentir. Me refiero a que es un espacio cargado del efecto de los eventos poderosos que allí hemos experimentado, y en contraste mi amigo preserva temores de la infancia donde la oscuridad o las presencias sutiles pueden ser motivo de pánico ensordecedor. Es por eso que él prefiere no mirar la habitación del fondo cuando se dirige a la cocina en la noche, o mira de reojo la pared del fondo de la sala para imagina todo tipo de asomos por los rincones ya difuminados por la bruma de la profundidad.


Antes, al estar solo en casa, cerraba la puerta de su cuarto y con todas las luces encendidas evitaba salir. Este fin de semana se dio cuenta que podía pasar casi casi desafiante, eso sí, nadie dijo que sin miedo. 


Es que el día en el que te ves diferente frente al miedo, todo puede suceder. 


Por alguna razón que Simón aun no comprende, ese día a solas en casa representó un gozo especial, inexplicable, liberador, pero también inquietante, fascinante. Tratamos de hacerle sentir nuestra presencia de un modo sutil pero claro para esos ojos almendrados. En él habita este antiguo vínculo, mientras que su vida cotidiana lo aleja de la facilidad de hacernos parte de ella. Este fin de semana propiciamos un encuentro donde éramos parte, y él no sabía como acabar de sentirse.


No esperes algo muy concreto amigo, si deseas sentir nuestra presencia. No prendas velas o digas cosas, mejor permítenos proponer sensaciones, y sé receptivo a ellas. La rareza, por ejemplo, es una sensación que aprovechamos muy bien, pues nos facilita hallar el espacio de tus ideas por donde filtrarnos para encontrar tu sentido de nosotros, que es siempre único, propio de tu sentir.


En Simón, su sentir de nosotros, de la fuerza de la vida para enseñar, es estremecedor. Cuando no es así mi amigo duda, cuando ocurrimos a través de él con sencillez o naturalidad prefiere dudar de que algo más allá está ocurriendo. No sabe que ese es más el estado ideal, pero entiendo, y esta vez, en esta experiencia confabulada, tratamos de darle rienda suelta al estremecimiento hasta aterrizarlo en una verdad desde ahora respetable para Simón, al menos en su sentir, ya veremos si también en la razón.


Si notas, no estamos diciendo que vio una figura en la pared, que sintió a la nuca erizarse de la nada, que algo se calló o que escuchó una voz. Mi amigo simplemente nos sintió, y eso, que para mi es contundente, fue más que suficiente. Puede ser una sensación de solemnidad, de amor delicado, de presencia ordenada y casi ceremonial. O simplemente puede ser algo que sientes, que no puedes enunciar, pero de lo que no te queda duda.


A la mañana siguiente, ya con mamá en casa, el muchacho narró como de costumbre los detalles de la experiencia. Esa mamá, que me sabe escuchar, puso algunas preguntas o inquietudes en la conversación que le pedí estratégicamente. Lo que el muchacho iba encontrando construyó para él mismo lo que quiero llamar hoy su despertar.


No me ha visto, no al menos a su criterio, según yo, sí. Tampoco me ha escuchado, eso cree él. Pero lo que ocurrió es que construyendo sentido de lo que vivió comenzó a responder con sabiduría inesperada lo que lo vincula a esos rincones, lo que sin saber puede estar percibiendo, y su papel cuando se debate entre el miedo y la atracción. 


Ahora es cuando les digo, les recuerdo, cada uno encontrará su despertar a su manera, según su vínculo, su llamado, y lo que puede permitirse o no. Esta historia quiere compartirles la verdad sobre un caso, y me gusta mucho que cada uno sea un caso maravilloso.


Cuidado, no te sientas mal por la edad, eso no es algo que cobre mayor relevancia. Cada uno tiene su momento, su propia maduración espiritual. Lo que deben saber ustedes es que, a favor de Simón, la madre ha hecho un trabajo deliberado de mi mano para prepararlo. Ella lo ha formado con sus propios errores, con su personalidad, con sus temores, y con mi guía. No crean que todo ha sido perfecto o mágico, han tenido momentos demasiado humanos, retos, dificultades, tropiezos, miedos por supuesto, y contrariedades con el mundo.


Pero hoy, ahí tumbados sobre la alfombra, se ven emocionados descubriendo que Simón comienza a estar preparado para establecer su vínculo profundo con la vida ahora directamente. Un descanso para la madre (eso cree ella) y un reto para el muchacho, al menos un reto para su mentalidad.


Desde nuestro punto de vista el panorama es sencillo. Yo sé cómo manejarlo a él. Su carácter noble me facilita las cosas, y su mente imaginativa bien será aprovechada por nosotros para sembrar algunas pistas estratégicas que lo conduzcan a encontrarnos justo donde es mejor que nos encuentre.


Él está maravillado, se siente aliviado de su búsqueda profunda, y también quiere llevar esto al máximo, como le gusta vivir. Tendrá que ser muy paciente, lidiar con las ambigüedades de esta educación, pero su entusiasmo nos hará bien para propiciar pruebas que pueda gozar y temores que pueda superar. 


No lo entiende, no lo va a entender por un buen tiempo, pero el muchacho acaba de darnos su permiso para formarlo. No tiene idea a qué se ha matriculado, pero tiene la astucia de sospechar que por difícil que sea, esa formación le conviene. Le convendrá a muchos. Lo que el chico aprenda será semilla para cientos, de eso me encargaré. Mientras tanto les cuento que no habrá necesidad de elogiarlo o hacerle reverencia, él es uno más de muchos otros que ese mismo día estaba recibiendo el llamado, la simple diferencia es que fue su momento de responder.


Amigo lector, no necesitas una madre que cuide tu desarrollo espiritual, no es indispensable, lo que sí necesitas es una figura de protección y guía, encuéntrala, encuentra un maestro. El desarrollo espiritual, aunque íntimo e individual, es un viaje profundo que ningún humano es lo suficientemente valiente como para hacer solo. Se necesita respaldo, soporte, una cuerda de la que tirar cuando el camino asuste mucho o las amenazas no se entiendan.


Esa guía, ese acompañante discreto, ayudará también a asimilar como real el mundo espiritual. No importa que ya superes los sesenta, o los treinta, o los cuarenta. Si no aprendes a reconocer quien es tu soporte espiritual no sabrás a donde mirar cuando los eventos te superen, no sabrás que mano sostener, y mejor saldrás del camino para sobrevivir. 


Ese guía, esa madre espiritual, o ese acompañante, no tiene que ser una persona diez en todo, un perfecto, alguien que siempre acierta. Tu soporte espiritual a veces es incluso alguien menor en edad, por ejemplo, pero cuya presencia en tu vida es puente entre este mundo material que ahora habitas y un mundo más allá. Si su sola referencia es una mano que agarrar, pues ya lo tienes. Y atención, no tienes que tener un solo guía, hay gente especializada en buenos consejos, otra en buenos ejemplos, y otra en actos maravillosos. Estira la mano según el caso, según el reto, según la necesidad.


En la historia de Simón habrá mucho que contar. Quizá su caso le sirva de guía a madres de futuros jóvenes, o de inspiración a quienes ya no son jóvenes y su corazón se mantiene receptivo. A los corazones poco receptivos que a veces me leen, me gusta decirles que siempre estamos atentos, alerta ante cualquier guiño de interés o de apertura. Siempre es buen momento, siempre el espíritu está joven queriendo aprender, y nosotros siempre estaremos disponibles. 


La próxima vez que Simón me sienta en su casa, o fuera de ella, volverá a sentir temor, en eso aún es un niño, pero también sentirá el llamado a ir más allá, en eso satisfactoriamente es el niño que mantiene viva su curiosidad profunda. 


Acompáñame, amigo, en esta búsqueda de inquietos, presencia lo que la inquietud espiritual puede lograr, y anímate, cuando sea tu momento, a darle libertad a tu inquietud, a la curiosidad de descubrir qué más hay para ti, en dónde está tu sentido más profundo de esta realidad”

Profile

Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (8)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Consuelo
Maravillosa experiencia, que afortunado eres Simón con esos regalos del cielo y poder abrirse para recibir. Anhelo estos bellos regalos.

2025-11-27 10:47 pm

Olga Castaño
¡Abrirse! Tal vez la parte más difícil. Nos enseñaron un Dios, y fueron las personas quienes lo hicieron. Ese Dios gusta de hablar al oído, y es difícil escucharlo si estamos muy ocupadas repitiendo palabras que los hombres nos enseñaron a repetir 😉

2025-11-28 06:18 am

Diana Cortes M
Que hermoso, conocer que de cada vivencia que al parecer puede ser cotidiana se va tejiendo el despertar, unas veces algo grandioso otros algo sutil, el crecimiento espiritual para mí este año ha sido como una montaña rusa, unas muy silenciosos, otros con mucho ruido Pero he entendido que en todas se aprende y nos lleva al propósito de estar aquí.

2025-11-29 10:47 am

Olga Castaño
Gracias Diana por ayudar a ver lo aparentemente pequeño, y lo variado que es el aprendizaje espiritual ✨

2025-11-30 10:37 am

Adriana C
En este camino de aprendizaje transitamos por varios momentos, experiencias, descubrimientos y altibajos. Siento que la invitación final es hermosa: la de transitar con curiosidad qué más hay para nosotros y cuál es el sentido profundo de nuestra realidad

2025-12-01 10:56 am

Olga Castaño
Suenas como alguien reconciliado con su camino espiritual, hermoso ✨

2025-12-02 07:13 pm

Ana Patricia Salinas
Este dictado me trajo una sensación nueva cuando lo leía. No sabría describirla pero algo así como una brisa suave …una dulce compañía.

2025-12-05 09:54 pm

Olga Castaño
Es un buen tiempo para lo dulce, lo suave, lo justo. Me encanta decir que, como en este dictado, la esperanza está de fiesta, generosa, esparciéndose por los corazones receptivos.

2025-12-09 06:18 pm

Nuevo comentario
Artículos Relacionados
INTERLUDIO
“Interludio significa pausa, intermedio. En el arte, el espacio entre dos actos. En la vida, el espacio entre una revolución mental y otra, ojalá. Quiero que sepan que ya lo hacen, pero vale la pena ser cada vez más conscientes de él, y hasta propiciarlo. Ya hacen pausas mentales, ya tienen interludios maravillosos.Cuando la vida está agitada, pausar es estratégico. Cuando la vida está tranquila, educar esas pausas es astuto y prometedor. Si sabes parar, callar, sabes quién eres más allá del escándalo de ideas que a veces te ensordece.En la tarde de ayer visité a mi amiga en la vereda. Ella busca una vida tranquila, eligió el campo por ese motivo. Ahora, los perros de su vecino no entienden esa necesidad, ellos corren en manada, ladran en jolgorios interminables, y hacen daños en su jardín sin siquiera darse cuenta.Qué confusión tiene mi amiga. Cree necesitar silencio de parte del entorno, cuando necesita en verdad silencio interior. No he logrado convencerla de buscar más armonía interna, y sigue citando a su vecino para exigirle encerrar a las mascotas.Ayer, mientras disfrutaba la merienda en el corredor, persuadí a uno de los perros a acercarse para llevarle un mensaje. El perrito, según ella el del ruido más molesto, vino tranquilo, y se recostó cerca de su zapato. Ella sonrió, solo se había quitado uno, y el perro terminó usándolo de almohadilla. No lo quería dañar, quería decirle: te acepto, te reconozco, somos diferentes, no estás obligada a quererme; solo entiende mi naturaleza, estoy seguro de poderte agradar. El mensaje claramente era sobre el silencio interno, no sobre el canino.Ella tuvo que sonreír, pues aunque alistó los músculos para patear el suelo y asustarlo, la pierna desobediente más bien perdió el zapato que quedaba calzado para terminar acariciando el pequeño lomo peludo. Su sonrisa era poco armónica, se imaginarán, esa sonrisa de quien desprecia y ama al mismo tiempo.Así los veo relacionándose con el silencio. Lo aman y al mismo tiempo se sienten nerviosos. Para colmo está fuera de moda. La gente rara o poco sociable ama el silencio, dicen ustedes.Resulta que Merlin es un cachorro, de esos con cara de viejo. Esos dos se harán amigos de a pocos. Me gustaría decir que lo mismo pasará con el silencio, pero a mi amiga le molesta no pensar. En eso tengo mucha paciencia. Y Merlin me ayudará, él la va a distraer cuando ronde la casa, la sacará de sus ideas de vez en cuando, y le recordará que se puede ser amigo de lo que no es agradable en principio.No es tan difícil el interludio. El vacío de la mente es un espacio altamente productivo que promete despejar, traer posterior claridad. Pero requiere paciencia. A mis amigos dominantes no les gusta la paciencia, la desprecian. Esos son quienes más dificultades tienen para propiciar una pausa en su mente, un silencio. Y no es porque no puedan, es porque no quieren en verdad.Si al contrario eres de los que ya trabaja en su silencio, por favor hazlo progresar. No bastan treinta minutos sobre tu cojín de meditación si ese tema resonante que te martilla la cabeza no se mueve hacer rato. Ahora el silencio debe progresar hacia un destino puntual, silenciar la repetición para escuchar la respuesta, la pista, el siguiente paso. En el caso de esta vecina quejumbrosa mi recurso es el pacto que tengo con Merlin, permíteme establecer un recurso especial para ti. De hecho, puede que lleve algún tiempo intentando persuadirte, facilitarte las cosas, y no lo notas porque buscas algo contundente. Siempre recuerda, estoy en lo más simple, ahí me encontrarás. Ah, y en lo espontáneo u oportunista, eso también me gusta.La próxima vez que quieras pedirme paz en tu mente, por favor revisa si en verdad te agrada lo que implica, y piensa en tu posible Merlin, en tu recurso, el de ahora, el fácil o el obvio. De hecho, intenta tú mismo tener tu Merlin. No un perro, un recordatorio. Un lienzo en blanco puede ser tu Merlin, por ejemplo, o quizá una libreta abierta con un lápiz en medio, de pronto un tapete de yoga desplegado, o una cama vestida de blanco esperando tu descanso. Lo que sea que simbolice o te recuerde el interludio que estás necesitando.Solo tienes que querer, de verdad desear ese silencio. Es tan simple que desespera, pero existe, está ahí, como una fuerza misteriosa capaz de liberarte, de darte contención, esperanza.Reconoce que no quieres, que rara vez quieres, o que aunque quieras no te tomas el trabajo de parar.Cierra los ojos, pero respetuosamente. Cierra los ojos y al tiempo cierra la boca. Enmudece, respeta.El silencio, amigo, es de la gente respetuosa, reino de la voluntad, esquivo a los soberbios, amigo de los nobles, tranquilo como una flor blanca, vacío como el frío. Y no te tiene que gustar”.
LA BOBA DE BLANCA
“Blanca es mi amiga, y de boba no tiene un pelo. Me gusta llamar boba a la gente muy inteligente que malentiende su virtud y se deja apagar porque no encuentra evidencia sobre lo que está verdaderamente bien.Es que las cosas profundas que están muy bien no son evidentes, no se palpan, no se publican en Facebook. De hecho, pocas personas pueden llegar a reconocer eso que está profundamente bien en ti.Entonces, bobita o bobito, como Blanca puede que no estés atesorando esa cosa maravillosa que ya eres en tu interior, y entonces sigas añorando ser especial. Quise llamar boba a Blanca porque sigue buscando donde no es, y si tú aún no te sientes especial, puede que te pase lo mismo.La bobada que encuentro es la de fijarse en lo incorrecto y comerse el cuento. Se comen el cuento porque el mundo refuerza los cuentos. El mundo dice que, si tienes este tipo de carro y este tipo de casa, estás evidentemente en el grupo de la gente especial, has triunfado y tu éxito es indiscutible, y entonces entiendes que si no te acercas a eso tu fracaso es una revelación material.Ja, qué risa que me da. El éxito es una sensación interna, es decir, puedes demostrarle al mundo que consigues la casa y el carro que se ajusta a los estándares, y puedes sentirte terriblemente frustrado con tu vida igualmente. Y sí que me da risa que muchos de mis amigos más cercanos carecen de una casa digna de ostentar, o de un carro o una bicicleta, y son tan prósperos y exitosos en su interior que deberían ser los más orgullosos de sí mismos y saberse especiales.Tú sigue soñando una mejor casa o un mejor vehículo, sobre eso no tengo ningún reparo, me gusta que tengas anhelos y trabajes por ellos. Es la discordancia entre lo que eres y lo que piensas de ti la que en verdad me preocupa. Ya tienes una riqueza única, que se encuentra oculta al mundo desprevenido, y eres tú quien primero la debe desentrañar.Entonces la gente bobita es la que espera poder mostrarle al mundo, y así tener más claro para sí mismo, lo mucho que vale su virtud. Como si fuera posible caminar y exhalar el gozo interno, como si algún brillo en la piel pudiera emitir el mensaje contundente del aporte maravilloso que le haces a la vida en lo profundo.¿No ves, querido amigo bobo, que lo invisible es poderoso y sutil, que está hecho para que ocurra solo ante la mirada de quien lo merece? Si esperas que aquel que viaja en aguas superficiales aprecie tu poder interno, vas a seguir esperando.Tu magia, tu gracia sublime, solo brilla a los ojos de quien se sumerge al menos de vez en cuando. Y como te rodeas de tanta gente que apenas si se moja los pies, no recibes una reivindicación. Por eso es que se trata de un trabajo de valoración que debes hacer por ti mismo. Algo así como aprender a ser rico en secreto.La boba de Blanca es mi aliada. Ella me ayuda en cosas tan definitivas como la esperanza, la verdadera ternura, la enseñanza de las cosas grandes, y hasta se atreve a la rebelión que yo deseo. No se imagina la boba de Blanca cuanto le agradezco todos los días su labor. Y aunque su carro o su casa no se rigen por los estándares ella ha gozado de regalos inesperados, que aquí entre nos es mi estilo favorito para recompensar.Entonces pretendo, de un modo explícito y directo, pedirles que no sean bobos. No se dejen de valorar porque los demás no pueden ver su valor profundo. Nunca lo van a ver completo, ni siquiera ustedes mismos. No se hablará en un café sobre la grandeza espiritual de esa niña que camina cruzando el andén. Ni tendrás un muro algún día donde poner estos logros profundos que solo yo puedo valorar muy bien.Se trata querido amigo de aprender una nueva astucia profunda en la que tengamos el poder de comunicarnos en secreto, tú y yo, frente al hecho de que trabajamos en serio por cosas grandes, grandes en lo profundo.Un día, lo sabes en tu corazón, tu trabajo en lo profundo termina abonando también lo material. Y aunque lo material no te preocupe directamente, la gente maravillosa merece un balance que le permita seguir trabajando para mí”.
PARADIGMAS INCRUSTADOS
“Calcula, querido amigo, todo lo que hace falta para que podamos conversar. Si eres muy racional necesito encontrar los esquivos agujeros de tu ensoñación, si eres artista de corazón debo esperar a que la vida te atraiga lo suficiente para verme en la realidad, si eres esquivo a recibir ayuda hay que lamentarse esperando a que no tengas salida para levantar la mano. En el intento de echarle una mano a Carmen, he procurado todas las medidas. Hace tiempo llegué a decirle en un sueño que soñara con su felicidad, ella sonrió durante la noche, pero al siguiente día la risa era para burlarse de una vida así de ideal. Durante el sueño le propuse que organizara su restaurante para preparar alimentos más sofisticadas, más de moda, la vestí bonita, renové su cabello, hasta adorné con plantas de flores el lugar.Las sopas que Carmen prepara, que son típicas y sabrosas, empiezan a ser aburridas. Como siente desdén por las redes sociales se reúsa a tomar algunas fotos en las que seguro vería lo desabrido de la presentación. Y los amigos que solían visitarla, sus clientes permanentes, han estado viajando para abrirse camino por el mundo. Ellos, cuando regresan, tratan de persuadirla hacia el cambio, hasta le han ofrecido ayuda para crear un perfil de su negocio que venga al presente y la refresque.La resistencia de Carmen obedece a la tradición familiar que la sostiene. Que la sostiene a ella, no al concepto del restaurante. Su familia es todo lo que tiene, eso se dice, se dice también que a cambio de lo nuevo alguien debe sostener las tradiciones, y que no hay ninguna necesidad de hacer modificaciones para que un negocio vaya bien. Carmen se repite resonante que basta con hacer las cosas bien.Ayer don Leandro, habitante de la casa de al lado, amigo entrañable de la familia, ofreció a Carmen invertir en el negocio. Ella no puede reconocer que la oferta del hombre busca más bien devolver a sus padres todo el apoyo que recibió en la época en que su vieja tienda fue sometida por el minimercado nuevo de la esquina. A cambio, el vecino solo espera ver prosperar a la joven, verla salir adelante, como él lo hizo, y así poder suspirar.El anhelo de Leandro nace de una serie de televisión que ha disfrutado como niño. En el show, la protagonista se libera de las tradiciones de su villa para romper paradigmas incrustados y dar la sorpresa. La vio ahí, vio a Carmen, sintió que ella haría algo semejante, que sería la inspiración, y que él guardaría con orgullo secreto el placer de haberla impulsado. Después de la propuesta, viendo a mi amiga tan alterada, quise ofrecerle un poco de serenidad y perspectiva, todo iba bien, hasta que se encontró a sí misma distraída con el juguete dejado por una niña en el restaurante, y la repentina sensación de paz la indispuso.Su hermano, quien ahora vive en la ciudad más ambiciosa de la región, también tiene claro que Carmen necesita algo diferente, y aunque él podría resultarle también una amenaza pacifista ella lo va a escuchar, así que él es mi nueva estrategia de rescate. En este momento Carmen se prepara para recibirlo, como ingeniero, el hermano se atreve a reparar algunos daños de la casa donde funciona el restaurante, eso sí, que no impliquen transformaciones evidentes, eso la incomodaría. Mi amiga prepara de paso el caldo favorito del visitante, y espera comentar con él lo indignante de la oferta de Leandro. No sabe ella que a través de su hermano aprovecharé para contarle lo fuera de tiempo que se encuentra, y cómo es que se está resistiendo a un cambio necesario.Que se quede en su vecindario, y en la casa, que siga siendo esquiva a las redes sociales en su nombre si eso desea, pero que haga progresar su negocio, porque es el único recurso que me queda ahora para inducirla a superar su terquedad. Ella está sufriendo, aunque se lo niegue. Se siente sola, abandonada a veces. Trata de salir adelante y ponerse en el ahora, pero se retrae con demasiada frecuencia añorando el pasado.La gente querida se ha ido en busca de cambios. Ella no tiene que irse, pero sí cambiar. No necesito que cambie porque los demás están cambiando. Lo necesito porque el cambio es lo natural, la evolución, el milagro de crear más vida. Y aunque a ella le moleste lo de moda o imitar, este sí es el momento para que se decida emprendedora, se adapte a las maneras actuales y las aproveche en favor de su propia intimidad.Los nuevos platos vendrán como una propuesta indirecta, en la tarde que espero que pase el próximo viernes con su amiga que estudia gastronomía. La estudiante dirá: «¡Carmen! Casi me rajo con una cazuela», y así Carmen tendrá la idea de crear una cazuela de su propia autoría para el restaurante.A las redes sociales espero familiarizarla en asocio con mi amigo de diez años que vende limón mandarino. Cuando lleve su pedido a Carmen, ella le prestará el teléfono y lo vigilará de reojo. Gracias a ese reojo espero que descubra como alguien más puede hablar de ella, y solo tiene que permitir que ese alguien venga y haga su trabajo.Así de terca es, necesita insinuaciones, no tolera lo directo, que nadie le siembre, que nadie le ofrezca, que Leandro ni se atreva a esperar que acepte su oferta. Pasará un tiempo, y ella mejor va a solicitarle un crédito, regida obligatoriamente por sus reglas diseñadas, donde quede clara la dignidad que nunca estuvo en duda, y donde Leandro sienta, según ella, que juega un papel secundario, y que la inspiración ha sido espontánea. Por ahora piensa, querido lector, ¿necesita Carmen tanto merodeo? Es fácil saber que los negocios, como la vida, siguen adaptándose, se transforman. Para Carmen lo difícil no es transformar el negocio, es cambiar ella, y para eso sí que necesita merodeos. No aprende a cambiar fácil, se sostiene de su rigidez llamándola criterio, se aferra a lo conocido convenciéndose de la falsa comodidad. Y yo solo puedo tener paciencia, la dicha de la vida es ofrecer vida, el poder de lo humano es seguir su propia voluntad. A ver si nos encontramos un día, amigo, ya sea para negociar frente a tu voluntad, o para escuchar a la vida, normalmente tú eliges, espero que aprendas a elegir con más astucia"
Y ¿PARA QUÉ CREER?
"No sabes cuando alguien se encuentra en su momento íntimo conmigo. No sabes cómo alguien particularmente se conecta. Puede que sea cocinando, entreteniendo la mente con un juego simple, o caminando por el bosque. Cada quien tiene su modo personal, y este es el de Juan, ir a su terraza temprano en la noche para conversar. Es que su terraza le brinda una vista única de las estrellas, una incluso mejor para él que la del observatorio en el que trabaja.Le gusta más mirar al cielo desde su hogar porque ahí no estudia la física o la astronomía, ahí Juan me habla a mí. Y lo mejor es que me permite responderle. Él me escucha en sus sensaciones, en su suspirar, y en una claridad inesperada que alcanza cada vez que se dispone a sentir el eterno mundo en el que se encuentra.Cuando Juan recuerda las infinitas posibilidades entonces se enchufa a su verdad. Ese ya es un hábito, que siendo para él algo sencillo, para mí es un milagro. Sí, yo también me sorprendo, yo alcanzo la dicha cuando alguien logra encontrar su modo.Los modos cambian, son naturales, espontáneos. No funcionan los modos copiados a menos que los adaptes a tu sentir. Y Juan es genial para inventar sus maneras. Quien juega con su imaginación sobre mí o sobre el mundo espiritual goza de infinitas posibilidades, y eso lo sabemos aprovechar bastante bien.Cuando era pequeño, Juan me dejaba piedritas. Era un juego simbólico en el que se aseguraba de que yo lo persiguiera, «por si me pierde», decía. Claro que yo no necesitaba las piedras, que jamás pierdo a Juan, pero ese juego era una verdadera alegría para mí porque así Juan me tenía presente, confiaba, y hasta se sentía respaldado.Ahora que está casado, que tiene una familia, Juan sube a la terraza para mirarme en el infinito y decirme que está confundido. No usa las palabras, eso me gusta, solo me muestra su cara y me toca en el viento. En cuanto cierra los ojos y se entrega, siente la respuesta, que tampoco son palabras. Le digo a Juan cosas como: suéltalo, o cambia de actitud, o deja de insistir en tal cosa. Incluso a veces me permite insinuarle temas diferentes a los que lo motivaron a subir, pero que son pertinentes, prioritarios. Una noche en particular, Juan vino para quejarse de su hijo pequeño, que estaba rebelde, en casa y en la escuela. Hasta la profesora suponía algunas complacencias innecesarias en casa. Juan subió, como de costumbre, para recibir claridad, pero yo le di un giro a nuestro encuentro de esa noche, y le hice sentir cierto temor en la barriga.En vez de hablarle del niño, le hice caer en cuenta de que su ansiedad estaba regresando, ahora en forma de cierta obsesión por el ejercicio. ¿Que cómo hice eso? Estando ahí parado, con la cabeza hacia atrás, tuvo tremendo calambre en la espalda.Él se ríe cuando pasan esas cosas, sabe bien que ese es nuestro momento, y hasta me mira como si lo hubiera pellizcado. Rápido Juan entendió mi cometido, y de paso admitió que su niño también estaba teniendo asomos de ansiedad que lo conducían a un comportamiento inquietante digno de atención.Esa noche nuestro encuentro duró poco, porque Juan bajó corriendo para aprovechar a su hijo antes de la hora del sueño.Eso me gusta de Juan, utiliza nuestras conversaciones para actuar. Él no corrió a arreglar el mundo del niño, fue a mirar, eso quise, que solo mirara. Ese día nació un hábito en el que padre e hijo se miran en el espejo del otro, a veces contemplan sus diferencias, a veces comparten fracasos como dos niños inocentes que son, aprendiendo del mundo que se mueve dentro de ellos.Ya la profe dejó de hacer llamados, bastó una mirada de Juan cuando llevó a su hijo a la escuela en la siguiente mañana. La mirada de Juan decía: tranquila, estamos trabajando en eso, nos estamos implicando.Creas o no, te acompaño, te enseño, al menos trato, y si me dejas, te guío. Búscame a tu manera, si ya tienes una que crees que funciona, observa si allí me logras sentir. Entonces sabrás que quieres un poco más, y yo también.Nos vemos entonces en tu terraza, en tu ventana, en tu cama, en tu silla favorita, o en tus paseos, donde mejor te sientas dispuesto para mí".
LA HISTORIA DE MI DON
Un mezzanine, el barrio y mi mamá. Mientras escribía sentí ganas de rayar, dejar ir la mano hacia donde ella quisiera. Eran líneas que simulaban caligrafía, luego fueron tomando forma de letras que yo conocía y finalmente fueron palabras. Un Dictado, así comenzó todo.A veces, personas ordinarias vivimos experiencias extraordinarias, ésta es la mía.Una mañana de febrero, del año 2002, escribía para estudiar sobre fisioterapia del adulto mayor. Ocurrió lo que espontáneamente hacemos muchos, rayar para hilvanar pensamientos o reposar la mente, recuerdo haber tenido la intención de ver qué pasaba, la verdad es que nunca hubiera podido imaginar lo que vendría.En mis líneas se formaron letras y grupos de letras, nada conocido ni otra lengua, solo lo que la espontaneidad puede traer, un no sé qué que normalmente desechamos. Por fortuna continué sin expectativa y surgieron palabras al fin con sentido para mí, el nombre de una persona conocida y tras ello frases coherentes y una dulce conversación. Un don se transformaAl comienzo solo podía escuchar a la voz mientras escribía, luego pude hacerle preguntas y tiempo después conversábamos caminando por ahí. Pasaron varios años, escribiendo y hablando a cerca de todo.Vino entonces el estado más bello posible, la gestación, un tiempo en el que las palabras se detuvieron para dar paso a una profunda sensación de bienestar, a un placer indescriptible por el instante mismo y el abrazo de ese alguien dentro de mí. Descubrí, gracias a este período, que hay mucho más que las palabras, existe un estado de gracia y virtud que no se puede explicar. Un don se utilizaCon la llegada de ese hijo llegó también la ineludible realidad. Ahora las enseñanzas de la voz giraban en torno de mi propia virtud, vinieron años difíciles de reflexión y confrontación, sufridos en esencia por cuenta de la resistencia a cambiarlo todo, que era lo que básicamente me pedía.Una vez comprendí el verdadero sentido de las enseñanzas, la virtud en sí misma, comprendí que cambiarlo todo es renovarse, seguir siendo uno mismo pero siempre mejorado. Habiendo entendido esto surgió la tarea de intentar llevar algo de esos aprendizajes a los demás, hasta darme cuenta que la misión solo se completaría si en vez de llevar mis aprendizajes ayudaba a las personas a encontrar los propios, lejos definitivamente de los míos.Esa es la tarea, el cometido de escribir, compartir la historia de mi don como un referente de lo que puede pasar más que como un ejemplo a seguir.No soy la única persona que escucha una voz, o encuentra respuestas en señales sencillas. Aprender a escuchar es tarea de todos, cada vez un poco más, cada día un poco mejor hasta comprender lo que escuchamos y aprender a vivir nuestra mejor vida posible. Creo que eso es alcanzar ese Cielo que conocí durante la gestación y no paro de aprender hasta volverlo a conseguir. A veces lo toco, está allí, solo hay que persistir.Finalmente quiero presentarles a mi buen amigo, la voz que me acompaña, en su versión de la historia de mi don:“Estaba la niña estudiando en casa, yo la venía esperando hace ya tiempo, quería hablar con ella para aclararle muchas cosas y enseñarle a vivir. Por fin me escuchó, se dejó llevar, no se imaginan cuanto me costó. Cuando vio mis letras dejó de insistir y fue justo gracias a eso que me permitió decirle en voz clara y fidedigna que la quería y que le iba a ayudar. Fue maravilloso extender mi mano para entregarle mi amor, pero sobretodo dejarla ir en su imaginación a sentir cosas hermosas por mí. Hoy, después de tantos años, ya no me ve así pero sigue insistiendo en quererme por obligación. La verdad es que no puede resistirse, me he convertido en su gran amigo y estamos juntos hasta en los mejores momentos. Yo le enseño y ella me escucha. A veces aprende y a veces pelea, así vivimos el día y la noche. Solo de vez en cuando somos compañía pero en la mayoría de los casos disfrutamos nuestros días simplemente estando juntos.”