EL CADÁVER DE LA FLOR

Creado el: 2021-03-13 08:32 am

Historias

Sentada frente a la mesita de la sala Elena se preparaba para estudiar. Hacía tiempo quería aprender a conjurar la magia discreta y al fin encontró un maestro, un hombre de cien años en el corazón que ha comenzado a escribirle cartas de instrucciones en las que sin reparo le enseña artilugios de la más fina procedencia.

 

Lleva un tiempo leyéndolas, esperando pasos de acción que hasta ahora no se han presentado; su propósito de ponerse al nivel de la gente mágica que ha estado observando viene corriéndose como ella en el sillón cada vez que no logra descifrar el verdadero sentido de las frases.

 

Ordenando poco antes supo que la esperaba una nueva carta en el correo, en cuanto pudo pausarse corrió al sillón para enfrentarla, tomó aire para comenzar y leyó:

 

Señorita Elena, viene practicando debidamente el arte de pensar distinto, por lo que desde ahora deseo presentarle un avance significativo a sus ojos pero simple al corazón, es hora de intervenir la realidad”.

 

No acababa Elena de leer el primer párrafo cuando sintió asfixiarse por los latidos de su corazón, de inmediato comenzó a imaginarse milagros para dejar de cocinar, para aliviar el asma de papá, para librar de la pobreza a sus amigos más queridos.

 

Como si supiera que eso pasaría su guía de cien continuó diciendo:

 

Cuando el corazón se encuentra preparado basta desear, desde la pureza de los deseos diáfanos la realidad se corresponde con el sentir y se mueven juntos al unísono. Esto significa que hay que comenzar por aprender a desear, desea entonces hoy la muerte de una flor”.

 

Su asfixia se convirtió en apnea, en un lapso sin tiempo Elena notó que se trataba de un mundo desconocido, seguramente para comenzar nada que ver con sus ambiciones iniciales, pensó. Como el maestro sabe que muchos se quedan ahí, donde la frustración supera a la comprensión, la alentó a continuación explicándole que después de aprender a desear iba a darse cuenta de sus verdaderos anhelos e incluso iba a poder ayudar.

 

Los pensamientos de Elena merecieron una buena taza caliente, se paró a la cocina y mientras caminaba simplemente apareció en su mente el recuerdo de como siendo niña solía conspirar en sus juegos de te. Junto a su hermana más pequeña se acostaba en el suelo del patio a pensar lo que sería la mañana siguiente en la escuela, y palabras más palabras menos sucedía, al parecer en ese entonces se cumplía su deseo del corazón.

 

Parada frente a la hornilla, mientras su mirada perdida suponía como el agua ganaba calor, comprendió que ya tiene ese poder de desear del que habla el maestro. Claro que no sabría aplicarlo a sus ilusiones de adulta, ni siquiera sabría explicar lo que hacía de niña si alguien se lo preguntaba, pero saberse poseedora de un súper poder escondido bastó para cambiar los males respiratorios por suspiros de ilusión.

 

De regreso a la mesa le faltaron las piernas para sentarse y los dedos para descargar la taza, todos ellos se quedaron apretados terminando de leer la carta en un instante, como si fuera ajena y tuvieran que aprovechar el minuto que su dueño la dejaba al descubierto. Con la última palabra vino un nuevo suspiro esta vez acompañado de un nudo en la garganta, entre dulce por el amor de la esperanza y salado por su grandeza profunda.

 

Ve a la calle, camina, persigue las flores silvestres y elige una para desear su muerte, visítala, grábala en tu mente hasta sentir que llegó su hora y ve a verla el día en que la muerte le corresponda. Todo para que entiendas que si deseas lo que es natural, verdadero, propio de la vida, sabrás aprender a desear lo que de verdad a ella pertenece. Diferenciarás fácilmente el anhelo infundado del progreso de las cosas, dejarás que tu papá cuide su aire como la planta busca el sol para la flor, aprenderás a estimular a tus amigos hacia el progreso conseguido por las propias manos y entrarás en armonía con enseñar el poder en vez de regalarlo. Todo eso porque tú eres luz para guiar no panela para alimentar, a quien corresponde la tarea de ser panela también le llega su explicación”.


Elena solo pudo respirar, que digo, al fin pudo respirar. Quedó atónita, embalsamada, flotaba en el mundo de la fantasía con el deje que ella necesita para que funcione bien. Se distrajo limpiando para ir a dormir, sin ni siquiera pensar en lo que había leído, más bien dibujándolo, suspirándolo. Esa noche como pocas durmió plácida, embelesada.


Al día siguiente, como de costumbre tras levantarse, Elena asomó la cara entre las cortinas para apreciar el día, mientras miraba al horizonte algo resplandeció con amarillos vivos bajo sus ojos, era el cadáver de una flor de salvia en el regazo de la ventana mostrándole lo fácil que es hacer las tareas cuando se corresponden con la magia más sincera.

 

 

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Olga Castaño

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Comentarios (11)

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Juan Gabriel
Desear escuchar... Siento eso como otra clave para que ocurra la magia. Cuando escucho con gusto noto un cambio en mi percepción. La magia tocando la puerta.

2021-03-13 11:56 am

Olga Castaño
Ahora mismo siento que darle tiempo a la magia puede ser una clave, ayúdenme a identificar otras claves queridos aprendices.

2021-03-13 11:56 am

Alexandra
Un dictado lleno de mensajes, conectarse de corazón con el me ayuda a comprender alguna situación por la que estoy pasando.. muy mágico sentir que cada vez que se lee se descubre algo nuevo ...que bonita la magia del cielo ,cada vez me enamoro más de ella ...

2021-03-13 11:56 am

Olga Castaño
Entonces querida hiciste magia con tu lectura.

2021-03-16 11:56 am

Elisa María
Gracias Hada Mayor por los dictado que vienen del cielo. Hay flores que quieren morir y aveces nos resistimos a dejarlas ir, así el camino se vuelve más largo. Sin embargo hay una luz y ahora entiendo que no solo es de esperanza, son los deseos que vienen del corazón y que se alinean con la bondad.

2021-03-13 11:56 am

Olga Castaño
¡Hadita que dicha tenerte por aquí! Sí, muchas flores de nuestra vida se quieren morir, me encanta lo de alinearse con la bondad, incluso aquella más allá de nuestros ojos.

2021-03-13 11:56 am

Angélica Idárraga
Leyendo este hermoso dictado, encuentro que para que la magia suceda basta con los anhelos puros del corazón, esos que tenía Elena y todos nosotros cuando somos niños, en donde vemos la vida con inocencia y profundo amor.

2021-03-15 11:56 am

Carol
Que lindo dictado... en fábula nos muestra que si estamos atentos nuestros deseos se alínean con la perfección de la vida y viceversa... la vida se alínea con la perfección de nuestros deseos!! (así lo entiendo) es un gran reto pero podemos empezar por pasitos de bebé... como todo :)

2021-03-19 11:56 am

Olga Castaño
Me gusta lo de pasitos de bebé, lo sencillo puede sonar fácil pero desaprender es un gran reto para la inteligencia del adulto, así que hay que ir encontrando nuestras propias maneras poco a poco.

2021-03-19 11:56 am

Maria Victoria
LA MAGIA MÁS SINCERA Hermoso

2021-05-05 06:51 am

Olga Castaño
Gracias Victoria 🌷

2021-05-05 07:02 am

Nuevo comentario
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Esta es la historia de un hombre a quien conozco aquí y en el más allá puesto que me ha mantenido al tanto de sus correrías en su nuevo domicilio; su dulce esposa y los cuatro hijos aún viven de este lado de la realidad y yo, su hija mayor, mantengo contacto con quien hace veinticuatro años fuera mi padre. Migrante en repetidas ocasiones y viajero de profesión, Arnoldo se dedicó incansable a luchar contra la pobreza en la que nació. Conductor de profesión nada definió mejor a Arnoldo que su carácter, un verdadero cascarrabias, prendía en fuegos ante inconformidades no tan grandes y se mantenía en modo afán tanto como para ostentar el apodo de “sofoco”.Arnoldo fue a la vez un hombre generoso y feliz, amo a sus hijos como a nadie y disfrutó su vida viendo felices a otros a través de una sorpresa o una expresión de cariño. Sin embargo y con los años vino el cúmulo de cosas no resueltas, de pendientes que no se saldan corriendo por ahí; desarrolló Arnoldo un cáncer con el que su vida terminó. El día de su viaje Arnoldo estaba preparado, empacó sus haberes más preciados, su fe y su confianza y partió. Había tenido tiempo para ambientarse, pudo prepararse para la nueva realidad y el día de su partida se sintió uno más del más allá, casi como si supiera lo que vendría había descansado lo suficiente para iniciar su siguiente viaje. Cuando Arnoldo cerró los ojos para siempre encontró una luz sutil en su mirar, el hombre brioso y de ímpetu salvaje se había quedado en casa, dormido sobre un cuerpo sin vida. 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DEJA DE MEDIRTE
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