TALENTOS ESPIRITUALES

Creado el: 2020-03-29 09:17 am

Lecciones

Estamos en un momento bastante propicio para desarrollar nuestros talentos espirituales, pues la espiritualidad auténtica es aquella que complementa la vida cotidiana y sirve de herramienta real para enfrentar los retos y avanzar.

 

Aquí, algunos tips para entender mejor lo que significa tener una inclinación auténtica al desarrollo espiritual y las maneras de detectar las capacidades particulares y desarrollarlas.

 

 

Percepción

 

La percepción es una habilidad física que todos poseemos. Con fines trascendentes podemos incluir ahí desde la información proveniente de los sentidos hasta la intuición, pasando por emociones y sensaciones. La interpretación que se hace de ellas es otro talento, es decir aunque tengas una extraordinaria percepción lo que haces con ella no define su calidad ni mucho menos su especialidad. La percepción es en esencia el medio por el cual captas información íntima y profunda.

 

El exceso de percepción de hecho es relativo ya que no tienes una percepción más allá de tus capacidades naturales de administrarla. Tal vez ahora no lo estés haciendo bien pero eso no significa que no lo lograrás cuando entiendas mejor el para qué de tu virtud.

 

Si en cambio crees que nunca percibes nada solo obsérvate soñando, hablando de cosas que no conoces o detectando la humanidad tras ese individuo que acabas de conocer. Algunas personas captan poco en los detalles pero son especialistas en ver la esencia de las cosas cuando hace falta una solución o un buen consejo.

 

 

Inspirar

 

Este talento es natural a la gente simple, el tipo de personas que todos en algún momento necesitamos ser. Gente que no anda atenta a las señales minúsculas o a los llamados ajenos sino siempre enfocados en el ahora. Su sola presencia es una riqueza para quienes necesitan ecuanimidad, la facultad misma del instante bien entendido en la que todo fluye, se soluciona o simplemente se sabe dejar pasar.

 

Desarrollas tu capacidad de inspirar siempre que tienes la mente en paz y haces que fluya la naturalidad. Sé que los más mentales están ahí refunfuñando sobre lo imposible de esta opción, yo les digo que intenten no opinar, esa es la tarea puntual que tienen para desarrollar su paz.

 

Inspira quien está complacido de si mismo y se atreve a dejarse observar del otro libremente.

 

 

La palabra

 

No estamos hablando aquí necesariamente de quienes se dedican a enseñar estos temas o conversan sobre ello, la palabra se refiere a esa respuesta espontánea y auténtica con la que sabemos desempeñarnos gracias no solo a lo que ya hemos aprendido sino a lo que sabemos crear a través de la intuición.


Sé que has tenido que sorprenderte diciendo cosas que no habías pensado antes, de las que te sientes orgulloso a la vez que un poco sorprendido. Allí la intuición tomó la palabra, dejándote ver una espontaneidad que no siempre gozas pero que de verdad es creativa.

 

Desarrollar la palabra comienza justamente por guardarla, saber cuando callar o cuando tus pensamientos no son oportunos de promulgar. Hay que tener mucho tacto para poder callar, luego viene el tacto para elegir qué decir, su momento y su tono.

 

No creo que la palabra llegue a ser un arte terminado, más bien es el reflejo de aquello que vamos aprendiendo en el andar de la existencia, de modo que lo que un día fue verdad hoy es una idea que mañana será reemplazada por un nuevo hallazgo.

 

La palabra en el mejor de los casos es el reflejo de los aprendizajes reales.

 

 

Decoro

 

El arte de la discreción y la presencia a veces relativa llega a ser mucho más importante que otros talentos espirituales por cuanto reversa los posibles errores innecesarios y da tiempo a la sana reflexión derivada de congelar los instantes. A través del decoro la dignidad prevalece y se detienen los juicios capaces de destruir o retrasar.

 

En armonía con la palabra, el decoro permite a los incautos abstenerse de reacciones inesperadas y guardar discreción y a los más aguerridos atraerse a la prudencia, tan necesaria cuando se piensa que todo se tiene que decir.

 

El decoro se desarrolla liberándose en vez de absteniéndose. Hacerse libre de juicios y prejuicios es el ejercicio necesario, una vez se supera la necesidad de expresar todo lo que se piensa el decoro comienza a asentarse como un traje de luces en medio de la oscuridad. Si bien no es una virtud fácil de alcanzar el esfuerzo es poco frente a los beneficios de tener una fuente propia y directa de paz.

 

 

Austeridad

 

En un mundo colmado de información pareciera que todo se tiene que saber; hay que saber ser un personaje público, hablar de tal o cual manera, explicar todos los fenómenos o tener siempre una respuesta apropiada.

 

Viviendo así, qué queda para el diálogo interno si no es una conclusión apresurada que cierra toda inquietud, un afán innecesario y limitante por terminar todos los temas evitando profundizar.

 

La austeridad es ese talento de navegar entre inespecifididades, en el océano de verdades que no siempre cobra forma o se definen, presenciando corrientes con vida propia que fluyen hasta ellas mismas encontrar su rumbo.

 

Desarrolla tu propia austeridad para encontrar ese bálsamo al exceso de pensamientos, por medio de entender tu saludable incapacidad de resolverlo todo y ordenar al mundo en las ideas.

 

Que el mundo sea un océano a tus pies y no una caverna en tu cabeza.

 

Por favor diseña tus propios ejercicios, retos de liberación que despertarán paulatinamente tus talentos espirituales y darán alivio a los padeceres de tu existir. Si deseas apoyo solo escríbenos, este tiempo de buscar los propios caminos no se debe desperdiciar.

 

 

 

Profile

Olga Castaño

¿Te gustó el contenido de este artículo?
¡Compártelo con tus amigos!

Comentarios (4)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Jose Luis Bociga
Me gusto mucho este artículo. Gracias,

2020-04-07 11:56 am

Olga Castaño
Gracias a ti José Luis, veo que lo puedes aprovechar muy bien.

2020-04-07 11:56 am

Carol
Inspirar... Admiro esa virtud... Que bien me viene practicar la austeridad 🤭

2021-06-01 06:26 pm

Olga Castaño
La austeridad de razonamientos te viene ‘divinamente’ 😉

2021-06-01 08:18 pm

Nuevo comentario
Artículos Relacionados
¿SÍ TIENES QUIEN TE REGAÑE?
“Si nadie en tu vida tiene la voz para regañarte entonces estás pobre. Quiero que tengas a alguien a quien miras con autoridad y le permites reclamar por tus errores. Ya sé que eres adulto y sabes cuando te equivocas, pero no esperes poder ver tu mundo por completo siempre solo. Las miradas externas, cuando son sabias y albergan afecto, son la luz que te libra de la oscuridad que no sabes que posees. A propósito tengo algunas amigas que no logran ver en que están fallando, son mujeres autónomas que prefieren vivir la vida bajo su propio criterio y consideran que ese es un acierto en sus vidas. Hoy les digo a ellas que replanteen por favor ese principio y se dejen envolver por la manta de quien mayor o más sabio en algún sentido las puede detener y ayudarles a mirar un poco más allá. Esa persona que te regaña no será siempre la misma, de hecho lo normal es que cambie, o que teniendo a alguien especial le des ese permiso a un consejo inesperado sin fijarte tanto de quien proviene. La mirada que acepta un regaño es una mirada abierta y optimista, admiro a la gente que puede ver más allá incluso cuando se está sintiendo mal por sus fallas. Si aún no logras semejante poder practica, aguanta el temblor de la incomodidad y somete tus ojos a la luz para que más allá de la culpa o la vergüenza veas la oportunidad presente en tu error o en tu dificultad. Tener quien te regañe aporta también una figura de autoridad, y que bien te viene respetar a alguien que siendo semejante puedes ver superior al menos en algún sentido. Es difícil que crezcas si no entiendes que hay gente más adelante que tú en algunos elementos vitales. En cambio es fácil avanzar cuando sabes que caminas en medio de muchos caminantes y que cada quien disfruta de riquezas que a veces corresponde compartir. La figura del regañador es más bien la figura del consejero, del mentor. Puede que hoy no esté tan de moda pedir un consejo, o que cueste mucho acudir a un experto, pero ocurre que puedes tener a la mano, en tu lista de contactos, gente que con una llamada y un cafecito ofrecerá ese concepto que tú mismo sabrás cómo convertir en un regalo. Vuelvan a acostumbrarse a los diálogos, a las conversaciones sobre lo personal, no como se hace con frecuencia, para pavonear frases célebres, sino más bien para ser honestos, y para sorprenderse de lo revelador que puede ser abrirse a otra persona. Por supuesto que hablo de conversaciones que rompan modelos, no esas con los de siempre en el lenguaje de siempre. Ahora, ser quien regaña es una tarea tan delicada que mejor debe ocurrir espontáneamente. Si ya te sientes quien siempre regaña algo raro está ocurriendo. Mejor deja que dar consejos y recibirlos sea una experiencia nacida del evento milagroso de una conversación tejida con cuidado y naturalidad. Evita regañar a quien no está buscando cambiar, te sentirás invadiendo un campo minado. Claro que hablamos aquí de regaño como esa apreciación bien intencionada en la que alguien tiene la facultad de mostrarte, sin cantaleta o sermones, algo en lo que hace falta cierto redireccionamiento.  De hecho los mejores regaños (quise llamarlos así por su connotación de incómodos) ocurren sin palabras directas, en medio de una apreciación que se va directo al pecho en torno de algo en lo que seguramente te sientes atascado. Así amigo que disfruta los regaños, vuelve a la autoridad, respétala, y ten mucho cuidado cuando te corresponda serlo. Estamos hablando de esa bella facultad humana de enseñarse los unos a los otros el arte de vivir. Se ha perdido la costumbre y me gustaría verlos tener más charlas espontáneas en las que descubren algo liberador para ustedes mismos o para los demás”. 
ALGO PARA ABANDONAR
”Amigos, con frecuencia los veo tratando de dejar algo o a alguien y se sienten impedidos, como si ustedes mismos no tuvieran la solución guardada bajo las cuerdas que los limitan. Quiero contarles lo fácil que es e invitarlos a que lo logremos juntos, ya verán que solo se trata de buen amor, iremos entendiendo por qué. Cuando te quieres poquito todo es más difícil, tienes miedo de abandonar algunos placeres inmediatos porque se te hace que la vida va a ser peor y eso te envuelve en círculos viciosos que te impiden avanzar, ¿acaso la vida se hizo para sufrir?. Sufres cuando compensas el dolor o la insatisfacción con pasteles o comidas que no te hacen bien, sufres al pensar que debes soportar a alguien que te maltrata porque eso te hace mejor persona, sufres al asumir que nada va a cambiar y te debes resignar. Vamos a despejar un poco ese miedo que tienes al cambio, ¿acaso del otro lado asustan?. Siempre, lo que está esperando para ti es mejor, me refiero a que siempre adelante está una nueva libertad y maneras de hacerte más grande, no te las puedes perder. Entiendo que no te hace bien pelear con nadie, estamos casi de acuerdo, pero imagina quien serías si rompieras esos vínculos viciados que sostienes, no me refiero a quien serías para esa otra persona, lo que digo es: quién serías para ti. Sentirte orgulloso de los límites que sabes crear alimenta relaciones positivas y construye caminos para arreglar conflictos hasta de décadas, entonces no te detengas a enfocarte en el otro, arregla tu parte que ahí estaré yo para ayudarte. Me piden ayuda constantemente con cosas por las que sufren pero a la vez están alimentando el sufrimiento, no solo me confundo sobre el verdadero deseo sino que me pregunto como los podré ayudar si para dejar de sufrir lo que quieren es corregir a los demás. Entiéndelo, no puedo ayudarte a ti a cambiar a los demás si no me pides primero ayuda para cambiarte a ti, es el orden lógico de las cosas en el que tú eres tu primera responsabilidad. Deja entonces de lamentarte por lo que los demás te hacen, hay algo incorrecto que arreglar primero y es los permisos que tú otorgas, una vez arregles eso voy a ayudarte a frenar la fuerza de tu sufrimiento; cuando vives relaciones dañinas todo se enfoca en el daño y ese es un error, el foco debe estar precisamente en el beneficio de abandonarlo. Es decir, quiero que dejes algo que te hace mal para irnos hacia algo que te hace un bien que aún no conoces, dejar ese alimento en particular te está costando justamente porque piensas en la molestia de abandonarlo, si te enfocas en los beneficios evidentes de no comerlo vas a dejar de comerlo con alegría. Deja de pelear con la mamá con la alegría de sentirte bien y poderla mirar con una sonrisa, deja de fumar cosas raras porque sientes la dicha de una aire limpio dentro de ti, en fin procura soñar con lo bien que estarás mejor que pensar en el horror de levantarte y perder lo que ahora es una pequeña ilusión de felicidad. La verdadera felicidad mi buen amigo se parece más a la libertad de avanzar siempre en busca de lo mejor según la situación y el momento, una felicidad duradera y real se compone más bien de adaptación, renovación e ilusión por nuevas conquistas. No quieras más quedarte pegado a lo viejo cuando evidentemente te está haciendo daño, ya verás que cuidarte tú mismo del mal es la mejor estrategia para conseguir ese mundo que esperas que alguien más te dé”.  
LOS QUE SANAN
"Este dictado es una dedicatoria especial a toda la gente que merodea por aquí con el ánimo de ayudar. A ustedes amigos les recordaré una y otra vez que su tarea es siempre primero con ustedes mismos, y en eso estaremos trabajando sin tregua. Sin embargo, haremos un homenaje a los privilegiados llamados a servir a otros de puente hacia el alivio, la liberación, el progreso.Sanar no es una tarea fácil. Tú mismo lo has notado cuando enfrentas alguna molestia y te ves atado, sin saber cómo resolverla. No es fácil porque a veces sanar algo es el medio esencial a través del cual la vida trata de enseñar algo profundo.Cometen, entonces, el error de suponer con facilidad que el estado normal del ser humano es la salud perfecta, y eso, lejos de ser real, es un tormento cuando algún síntoma persiste o cuando el cuerpo llama a relaciones más complejas.Veamos mejor cómo podemos asociarnos, cómo respetar, y a veces entender, la voluntad de la vida manifestada en la salud de alguien. Cómo acercarse al aprendizaje deseado que liberará la tensión entre lo material que es el cuerpo, y lo espiritual que es la tarea.La tarea de sanar es sobre todo una tarea personal. Es decir, el gran tratante ofrece herramientas, hasta mueve cosas dentro de las personas, pero sanar depende en esencia de quien padece el problema.Es por eso que procedimientos perfectos a veces causan desenlaces desafortunados. O es así como algunas ambiciones terapéuticas heroicas se quedan en el estoicismo del tratante.Te corresponde amigo, si eres tratante, ser profundamente respetuoso del proceso ajeno. Se te olvida con frecuencia ese pedacito justamente, que se trata de algo ajeno. Entonces te veo frustrado o angustiado por no obtener los resultados acostumbrados, avergonzado por no hacer lo que otro tratante encontró obvio y exitoso, ofuscado por no proceder con celeridad o no estar seguro.Si bien la ciencia alcanza ahora certezas comprobables, no existe aún un método que te garantice con absolutez los resultados anhelados. Tampoco existe una intuición a prueba de fallo, ni un ser humano a quien no le corresponda la tarea de fallar de vez en cuando.Dicho eso, que espero lo apropies con un poco más de facilidad, recuerda que le sirves de puente a alguien más. La sanación misma no eres tú. Ya hemos hablado de la vanidad de quien da (https://www.dictadosdelcielo.com/blog/aprendices/la-vanidad-de-quien-da) y sé que es realmente difícil no caer en ella de uno u otro modo.Al ayudar a sanar, querido amigo, los medios no deberían ser más importantes que la naturaleza misma de servir. Debo decirles que lamento verlos peleados con un método solo por ideologías, que me entristece que se nieguen nuevos conocimientos por haberse adscrito a una filosofía, o que se abstengan de recursos de cuenta de obedecer a la tendencia.Un auténtico sanador es ecléctico por naturaleza. Ni desdeña recursos, ni se cierra a nuevas posibilidades. El criterio eso si es el mapa de mis amigos sanadores, un criterio flexible de hecho, y en constante retroalimentación.Si quieres ser mi aliado para ayudar a sanar, lo cual me haría muy feliz, es indispensable que estés abierto a la parte también retadora de trabajar conectado con nosotros. Hace unos días disfrutamos escribiendo un mensaje para una amiga médica. Ella quiere aprender y cuando alguien muestra voluntad yo corro a enseñar. No digo que ella vaya a quedar lista con ese dictado, pero sé que se va a animar a seguir creciendo como tratante, ya veremos cómo garantizamos que el aprendizaje preciso toque a su puerta.Reza su mensaje:Querida,"Hoy sí hablémosle a la bata blanca. El acto médico es bastante propicio para la intervención divina, y si tú me ayudas puedo servir y sanar a través de ti.Sin más merodeos, te diré lo que es difícil de lograr, para que sepas que lo aprenderás con paciencia y devoción. Paciencia para entender que no siempre sale como esperas. Devoción para entender que a través del error, las pruebas, las devoluciones, es como mejor aprenderás.Es difícil:Sentir para el otro cuando yo no estoy interesado en que sientas. Por mucho que lo intentes, o estés involucrada, cuando no es, no es.Tratar sin corazón. No habrá, desde ahora, caso en el que no te quiera sensible. A veces solo para perdonar, para deje pasar, para ser, te necesito sensible.Dejar de lado tu conocimiento de la medicina. Utiliza la ciencia, no la discutas, no la niegues, no la excluyas. A veces, la solución inesperada será un medicamento de rutina.Dominar este arte. Siempre será una ilusión, te sentirás grandiosa algunos días, otros tan solo habrá silencio o vacío. Siempre este arte depende de mí, no de ti…"Bueno, mejor no les cuento más, el resto del dictado es tan personal como quiero que sea el aprendizaje de cada uno, incluso como tratante.Ahora, si miramos todo esto a los ojos de quien recibe un tratamiento, quiero que el compromiso esté por sentado. Es obvio que quien te trata no puede darte la salud y el bienestar que tú mismo no trabajas. Sé que hay gente que alivia con su sola presencia, eso lo aprecio y lo reconozco como una ayuda de valor inconmensurable. Pero, ni siquiera estos seres de presencia sublime pueden entrar en ti a cambiar hábitos, mecanismos, patrones. Los cambios a larga han de venir de ti mismo.Que por medio de la ayuda de estos tratante maravillosos que sueñan con proveerte salud, tú mismo cruces distintos umbrales de aprendizaje.Entendamos a la salud como una cuestión misteriosa y compleja, dándole el permiso de obrar sobre terrenos austeros que necesitan progreso.Y siempre entiéndase aliados. Para los tratantes, quien padece es necesariamente un socio; para los tratados, su tratante ha de ser un facilitador al que se le respeta por su formación y su idoneidad.Conciliemos entonces en este camino de ser más progresistas en la idea de sanar. Sigue habiendo mucho qué descubrir, pero ya se han revelado tantos medios maravillosos que deberían estar más enfocados en adelantarse en su camino espiritual a través de las necesidades manifiestas de su salud.Para mí, quien busca sanar se ha colgado la mochila y ha emprendido un viaje. Esos son quizá mis mochileros favoritos".
MAMÁ, TAMBIÉN LE PERTENEZCO A LA VIDA
“Mamita, soy en esencia un ser libre, provengo de la libertad, del albedrío que creciente me irá mostrando el camino. Tu papel es crucial, pero no te adueñes de mi vida por favor, no esperes corregir el mundo para mí, ni esperes que yo corresponda a lo que deseas, esta vez te pediré que me regreses mi libertad, es un derecho que los dos tenemos; disfruta la tuya, recuerda que tú también eres un ser libre. Quiero que esto que haces por mí sea un placer para los dos, que tu vida se engrandezca por esta tarea maravillosa de acompañarme, pero que yo no sea lo único en tu vida. Quiero que tengas una vida, que te regocijes con frecuencia de tu mundo secreto y tus placeres personales. No tengo yo que estar en todo, no debo. No quiero ser tu planeta y tu universo, no puedo; si me conviertes en ello perderé mi propio planeta en construcción, uno que necesariamente será distinto al tuyo. Cuando las cosas se pongan difíciles para mí recuerda compartirme tu poder, no me entregues pesar por favor. Tu pesar me hace sentir pesar por mí, me pone en situación de víctima, me quita poder. Si en cambio me regalas tu fuerza, tus talentos, tu inspiración, juntos superamos los retos que la vida ha creado justamente para mí. A veces ni siquiera yo mismo lo sé pero esos retos son precisos; esa enfermedad, esa dificultad académica, mi personalidad, mis tendencias, todo ello es mi historia en construcción, así que recuerda por favor, tú no eres la escritora de mi historia. Vienes jugando un papel importante, casi definitivo, pero ahora que voy creciendo hacia mi independencia espero que puedas comprender que no me debes entender por completo, que no vas a sentirte satisfecha como antes de mis gracias de niño, y que me gustarán cientos de cosas que a ti ni siquiera te parecen apropiadas. Todo ello mamita ocurre para que podamos recordar que no nos pertenecemos, no eres mía, no tengo porque abusar de tu entrega o descargar en ti las tareas más incómodas que con gusto has llevado por años. Llegó la hora de asumir que la vida no es placentera en todo y eso solo lo lograré si me permites incomodarme, sentirme insatisfecho, molestarme con las responsabilidades y deberes de la vida cotidiana. Además mamá, para qué tanto esfuerzo por regirme la vida, eso de cierta manera ya ocurrió, ya llegó dentro de mí, impreso con tinta indeleble, lo que eres. Sucedió mientras estaba pequeño, viéndote, sintiendo tus verdades, aceptándote. Ahora tratas de decirme muchas cosas que no necesitan palabras, mejor hablemos también de ti, muéstrame cómo logras esa felicidad que esperas provocarme, déjame ver lo auténtica que eres, cómo pones límites, como eres libre. Tranquila, siempre serás mi inspiración. No es algo que yo pueda decidir, es más bien algo que sé que ocurrirá, tu tinta está en mi corazón, a veces siento que respiro como tú. De cierta manera mamá eres inevitablemente inolvidable, aunque me aparte de ti o no te piense estás impresa de modos casi biológicos. Así que descuida, estarás presente siempre. Por eso por favor ruego hoy por mi libertad, quiero que me liberes mamá, quiero que sepas que lo haré bien, seguiré mi camino, cometeré mis errores necesarios, me defenderé del mundo que a mí me corresponda defenderme, y crearé así el mío, uno auténtico, del que seguro a la larga estarás orgullosa. Te propongo un pacto, cada vez que te lamentes por lo que me falta o no hago bien recuerda que estoy creando mi mundo. Ya sabes, cuando los niños aprenden a pintar primero arman un desastre, no quieras una gran obra antes de que yo aprenda a manejar el pincel. Así es la vida, hay que equivocarse, y hay que respetar las equivocaciones necesarias, las del camino, las de las lecciones que me enseñarán a saber de mis límites y posibilidades. Déjame ser mamá, tal vez te enseñaron a ser mamá así, y es obvio que tú sabes y yo no. Pero ocurre que la vida sí sabe lo que necesito, ella es exacta, y está eligiendo para mí justamente las experiencias y desmanes que me llevarán a conocerme mejor y a ver yo mismo la necesidad de corregirme. Si tú eres quien me corrige siempre yo no voy a desarrollar la habilidad necesaria de hacerlo por mí mismo. No me regules el mundo, por favor no lo tiñas del color que a ti te gusta, puede que mis colores aún no tengan gracia o carezcan de sentido, pero recuerda, estoy aprendiendo a ser libre, y la libertad mamá consiste primero en sentir el peso de todo lo que ella implica, si me dices cómo hacerlo, si me reparas el mundo, si embelleces mis errores, jamás aprenderé a ser libre de verdad”.
"YO MANDO AQUÍ"
“Eso me dicen ustedes, de distintas maneras, desde agresivos hasta insidiosos. Y yo, que soy la vida, la voz de lo supremo, jamás diría: yo mando aquí.Crees que mandas en la vida que te rodea, esperas que las cosas sean como estás convencido que tienen que ser, y solo puedo decirte querido amigo que te equivocas profundamente.No te equivocas porque la vida no puede ser lo que tú quieres, te equivocas esperando que lo que el mundo te ofrece corresponda a tu deseo.Entonces encuentro padres enojados conmigo porque su hijo tuvo un accidente, o gente comprando motos para darme toda la responsabilidad sobre su bienestar. Gente rezando y empatando, pidiendo sentada sin agarrar el mazo, o llevándole los exámenes al médico para recibir una receta que no los involucre.Te encuentro a ti enojada conmigo porque tu pareja hace o deja de hacer, cantándome la tabla sobre cómo debería hacer que pasen las cosas para ti, y hasta amenazándome con cosas que harás si no te hago caso.Podemos hablar entonces de que ni tú ni yo mandamos aquí. Tú no mandas aquí porque no puedes decirme lo que tengo que hacer contigo. En realidad no rijo tu vida tanto como imaginas, esa es una creencia cultivada por la idea de «dejar todo en manos de Dios», como si existiera algún deseo de alguien por aquí de vivir tu vida o de moverla como marioneta. Tampoco mandas aquí porque esperas tener bajo control lo que sucede y así no funciona la realidad. Al contrario la realidad está viva y cambiante, te retará de uno u otro modo, y rara vez te complacerá.¿Qué los ha hecho pensar que el Cielo es un estado de complacencia y satisfacción perpetua? Estén donde estén, ya sea en el mundo que ahora habitan, o en el mundo celestial, la cosa es trabajando, logrando méritos, sudando la camiseta.Yo no mando porque me tiene totalmente sin cuidado mandar. Qué aburrido sería dirigirlos a todos, diseñar sus vidas, repartir regalos a diestra y siniestra. Muchos me imaginan en una especie de centro de control enviando gracia y reparos, castigos y premios. Ja, no pueden estar más lejos de lo que en verdad sucede.Aquí la tarea es mucho más divertida, casi interesante. Sucede que nos preocupamos mucho más por el profundo movimiento de la vida, y en ese propósito lo que esperamos en esencia de ustedes es que hagan parte de la evolución. Esa cantidad de detalles que me cuentan, la lista de pedidos que me dejan en sus tableros, no puedo tomarme el tiempo de acatarla. Estoy seriamente ocupado, lo estamos todos aquí, moviendo cosas sumamente profundas como las verdades esenciales, la virtud, el progreso.Deja de sufrir entonces asegurando que algún día te voy a dar la dichosa lotería que te dices merecer. Deja por favor de esperar que, con el mismo metabolismo y la misma dieta, un día tu cuerpo reciba el milagro celestial de ir adelgazando por obra y gracia del favor divino.No quiero ser rudo, al contrario, me gusta la gente realista que se dice a la cara la verdad, que no se engaña. El autoengaño amigos es la principal barrera que ustedes imponen a la verdadera ayuda divina. Nos gustan mejor cosas como:  «ayúdame con esto… guíame… corrígeme… enséñame…». Hasta lo de «dame una señal» es algo que puedo aprovechar si de verdad estás receptivo. Pero las innecesarias listas de pedidos, los condicionamientos, o las órdenes, hacen que veamos tus ojos grises y nublados, incapaces de ver la realidad.Ahora, esa ceguera voluntariosa no es impedimento para quererles ayudar. Lo que en la práctica sucede todos los días es que si estás enceguecido por tus maneras es realmente difícil que puedas aceptar la ayuda a nuestro modo, con nuestra propuesta para ti. En cambio, si bajo ese manto en tu mirada hay al menos un poco de humildad o regocijo, en ese caso nosotros sabremos aprovechar esa chispa para encender la luz.Así pues que no convences un día a la vida de que te complazca. Si tienes en tu memoria un pedido que tras un tiempo determinado fue satisfecho, puedo asegurarte que algo tuviste que hacer, algún cambio o alguna buena actitud tuviste que haber presentado, ya sea consciente o no. Y eso al final fue lo que resultó. No lo fue, créeme por favor, que al fin compraste la vela indicada, o que diste el diezmo correcto. Los negocios directos con nosotros los seres del Cielo están fuera de tu comprensión. Así que si deseas recibir nuestra ayuda recuerda, ni tú ni yo mandamos aquí “.