REMEDIO PARA EL MAL DE AMOR

Creado el: 2021-05-06 03:19 pm

Lecciones

Queridos amigos este no es un tema trivial, tampoco exclusivamente juvenil ni mucho menos uno sin importancia trascendental; el amor en sus distintas presentaciones mueve a la gente hacia una vida complementada, por lo que al Cielo le interesa que sepamos vivir de a dos.

 

“Compartir la vida con alguien, me acompañarán en esto, es difícil. En una relación de dos todo consiste en como las personas se identifican entre sí pero aún más importante como se diferencian; de hecho la riqueza principal de una relación que logrará hacerse real es la capacidad de sacar el máximo provecho a todo lo que el otro tiene que resulta contrario.

 

Ustedes se quejan con facilidad de aquellos defectos de la pareja que consideran no poseer, pero cuando se trata de un defecto compartido las voces de reclamo cesan o se apagan. Es curioso, a la vez que alguien se compara con su pareja puede entender que también se equivoca, pero no siempre lo hace.

 

Tantas personas se quejan de no tener en su pareja lo que esperan, como tan pocas se preguntan en que son escasas como complemento; sí, imagínate que esto se tratara de lo que esperas que el otro haga por ti, ¿cómo saldría tu examen a los ojos de un compañero?.

 

Entonces la pregunta primordial debería ser, ¿qué estás dispuesto a ofrecer?, ojalá no estes ofreciendo en tus relaciones únicamente lo que te es sencillo o lo que aprendiste de tus padres, ojalá que te estés atreviendo a establecer límites con el mismo ahínco con el que alientas el amor. Con límites me refiero a ser claros en las situaciones que aunque llevaderas representan una agresion íntima de cualquiera de las partes, por ejemplo el irrespeto, la degradación del otro o las reglas obligadas.

 

A cambio te propongo que busques en tus relaciones mucha más claridad sobre ti mismo, con frecuencia veo a la gente nublarse para entender sus relaciones porque solo sabe pensar en el otro, si aprendes a pensar en ti todo será más sencillo. Es decir en el mundo compartido nunca será sano enfocarse en las necesidades ajenas supeditando las propias, al principio puede que parezca funcionar pero a la larga el sacrifico brotará para destrozar lo que se ha tejido sobre engaños. Es que dárselo todo a alguien es un engaño por cuanto la vida no se sostiene así, en la dependencia o el sometimiento.

 

Ahora, atención con el extremo de las relaciones igualitarias, esas donde todo es por mitades exactas, donde los dos se miden esperando mantenerse equitativos y uno detiene el ritmo si siente que está dando más que el otro. Esas relaciones se entorpecen desde el inicio puesto que la cooperación no es una prioridad; dar desinteresadamente en una relación es la prueba de que el sentimiento es genuino. 

 

Entonces cuídate por favor de sentimientos no genuinos, aquellos basados en vacíos o necesidades explícitas como la protección, la supremacía, la adoración; estos son amores magnéticos pero falsos entre dominado y dominante, noble y salvaje, adorado y adorador.

 

Ahora, si con este texto tu conclusión es de fracaso rotundo detente, no es para pensar que todo lo que tienes esta mal, se madura para el amor como se madura para la vida, paso a paso y gracias a la experiencia. Por eso mejor anímate a pensar sobre ese algo en ti que marca cierta tendencia en las relaciones, conociéndote es como mejor puedes descifrar tus vínculos.

 

A cambio de culparte permíteme dejarte la panacea, el remedio para todos los males de amor vividos y por vivir. No me canso de decirlo pero habrá que hacerlo una vez más, un amor propio sano y en constante construcción es el mejor antídoto para los abusos y pesares, la clave con la que te abres progresivamente a relaciones donde el amor va evolucionando de la necesidad al complemento.

 

Es que el amor humano tiene la oportunidad de convertirse en algo sagrado, la unión de dos almas que trascienden juntas, la cuestión es depurarlo primero no solo de los vicios de la vida en común sino enfáticamente de los vicios de cada uno consigo mismo a la hora de esperar que el otro le resuelva la existencia”.

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Olga Castaño

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Comentarios (4)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Adriana C
De las cosas mas retadoras dentro de una relación es definir la identidad propia. Recuerdo que una vez, alguien me preguntó: ¿Quién eres sin tu pareja?

2021-05-06 03:57 pm

Olga Castaño
Que buena pregunta Adri, lo que somos sin nuestra pareja da cuenta de lo mucho, o muy poco, que nos falta para sentirnos completos.

2021-05-06 04:06 pm

Erika Valencia
Me encanta!!! Hace un tiempo, y durante una conversación reflexiva, le dije a mi gran amiga: "Julia, si no nos queremos nosotras mismas, cómo va a poder querernos alguien más?" Siempre lo he pensando e intentado practicar en mi día a día, y este dictado me lo confirma: El amor propio es fundamental e irremplazable, es el origen de lo que podemos dar a los demás.

2021-05-06 04:25 pm

Olga Castaño
¡Así es! De hecho tenemos ejercicios para trabajar en el amor propio, vayan al blog, en la categoría llamada Inspiración los encontrarán.

2021-05-06 04:38 pm

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“Amigos, vengo escuchando esta palabra con insistencia, vamos a hacer algunas aclaraciones encaminadas a evitar al ego convertirse en el pretexto de moda, en ese rincón oscuro que pareciera intocable. Ustedes tienen todo para conquistar esos espacios cualquiera sea el nombre que le quieran asignar. No es que esté mal esperar atención y reconocimiento, de hecho es una necesidad humana que motiva a crecer y a hacer las cosas cada vez mejor, el límite ha de estar en la realidad de lo que se entrega, en aquello que tienes para dar al mundo y te lo guardas porque prefieres recibir. Ahí está mi reparo más importante, si estás enfocado con absoluta atención en recibir primero que en dar algo anda mal.  Hablamos de la vida en general, no de una relación afectiva o el trabajo solamente. De hecho a la vida le gusta ofrecerte los recursos, las oportunidades, la bondad, pero si tu disposición a la vida es siempre demandante tu atención estará centrada en lo que esperas conseguir. La insatisfacción entonces no se hará esperar, tendrás siempre algo que soñar o comparar con otros, algo en lo que te sientes menos favorecido.  Para nosotros el equilibrio verdadero consiste en el progreso de la vida, una vida que crece es una que ofrece a su entorno su propio fruto puesto que ha tomado todo para crearlo. Quien acapara, quien pretende crecer solo para sí mismo está limitando el desarrollo de la vida dentro de sí, una manera directa de estar en contradicción con la natural expansión de la vida. Entonces, obligarse a dar no puede ser la solución, una entrega obligada carece de creación, de bondad; el reto de alguien que tiende a centrarse en sí mismo es encontrar su valía. Una vez alguien descubre su verdadero valor está en sintonía con la fuerza creadora que mueve a entregar sin temor a perder. Ahora, encontrar tu valía no es algo que alguien pueda hacer por ti. El entorno, la familia, ayudan o limitan esa tarea, el hallazgo del propio valor consiste más bien en ponerse a prueba hasta tener que ver en acción ese algo que cada uno de ustedes tiene que los hace fabulosos. Algo por lo general simple, implícito, bello por naturaleza, algo que le dice a los demás que te encuentras conectado con la vida y que aquello que tomas de ellos construye más para devolver al mundo. Si nos estamos entendiendo queridos amigos el ego no es más que una forma de decir “yo quiero lo que otros tienen”. Un punto de comparación que hace el mismo daño que un espejo cuando pones al lado a alguien con una belleza distinta, puede resultar insultante verse diferente a otro si piensas que alguien deliberadamente te quitó la posibilidad de ser o lucir de ese modo, y no te estás dando cuenta de lo singular que eres, del potencial que tienes, de todas las cosas que puedes lograr cuando te abres a tus singularidades y entras abiertamente en el juego de la vida de dar y recibir sin medir milimétricamente lo que te corresponde. En cambio la posibilidad del amor siempre está ahí, comprender con amor esas condiciones que te corresponden para así abrirte a la posibilidad de la verdadera tarea, hay algo realmente importante que viniste a hacer aquí, por los otros y por ti, algo especial que juega un papel en la rueda de la vida y que va a dejarte satisfecho de existir cuando aprendas a valorarlo y a exigir tu propio aprecio”.
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TIEMPO PARA EL ESPÍRITU
Es tiempo de aprender a sentir el espíritu, a saber de él y sacarle más provecho hasta entender que más bien es el propio espíritu quien trata de guiarnos y conseguir una vida cada vez más sana y positiva. Hablamos de la parte de nosotros directamente ligada a la esencia de la vida, al gran espíritu de las cosas, al propio Dios. Darle valor a nuestro espíritu equivale a valorar la vida y conectarse con ella tal como funciona, difícil de comprender, misteriosa y fantástica. Los dejo con la voz del Cielo para que nos oriente sobre la mejor manera de entender y valorar nuestro propio espíritu. “Espíritu es la esencia de las cosas, tu esencia querido amigo siempre prevalece, ya no esperes más que el espíritu sea hacer yoga o rezar, el espíritu más bien es eso que se va de tu cuerpo cuando mueres o ese que llora cuando le fallas. Si deseas sentir a tu espíritu simplemente cierra los ojos y deja de pensar, ese soy yo. Cuando la gente me pide ayuda espiritual me sorprendo porque yo no puedo darles otra que no sea de ese tipo. Si me piden ayuda con su negocio o proyecto todo lo que puedo hacer es guiar a sus espíritus a abrirse a lo correcto, a lo que les corresponde, el resto lo hacen ustedes. Así, cuando una persona está claramente ligada a su espíritu siente con facilidad lo que no le corresponde, por tanto se hace la vida más fácil evitando frustraciones y se enfoca en aquello que resuena en su verdadera satisfacción, no tanto la inmediata o la evidente sino una que perdura y trasciende. Para ligarse, más bien para regresar al espíritu, hay que dejar de pensar con testarudez. A mis ojos ese es el problema de este siglo, gente empecinada en ideas, obsesionada con lo que tiene que ser. Cuídate de ese rasgo por favor, cada vez que te veas repitiendo las mismas ideas o insistiendo en lo que no te pertenece haz una pausa y reflexiona, hay que saber diferenciar testarudez de tenacidad”. Entonces suena extraño ver a la gente diciendo que no tiene tiempo para su espíritu cuando él es justamente la parte sabia y madura que lo guiará a vivir una vida más satisfactoria. Imagina que aprendes a trabajar y estudiar ligado con tu espíritu, sintonizado con la fuerza de la vida para que te muestre como enfrentar los retos y dejar los que no te pertenecen. Ponerle espíritu a cada cosa que vivimos es atraer la sabiduría de algo más grande que nosotros, una voz como la que aquí nos acompaña se sintoniza justamente con esa parte de nosotros que proviene del mismo lugar. No se trata solamente de poder escuchar, el espíritu, esa esencia de lo divino, está presente en nosotros en cada momento, la limitación fundamental proviene del poder que hemos otorgado a las ideas establecidas, es decir esa fe ciega, la letra muerta a la que a veces nos debemos sin ningún sentido.  
¿SÍ TIENES QUIEN TE REGAÑE?
“Si nadie en tu vida tiene la voz para regañarte entonces estás pobre. Quiero que tengas a alguien a quien miras con autoridad y le permites reclamar por tus errores. Ya sé que eres adulto y sabes cuando te equivocas, pero no esperes poder ver tu mundo por completo siempre solo. Las miradas externas, cuando son sabias y albergan afecto, son la luz que te libra de la oscuridad que no sabes que posees. A propósito tengo algunas amigas que no logran ver en que están fallando, son mujeres autónomas que prefieren vivir la vida bajo su propio criterio y consideran que ese es un acierto en sus vidas. Hoy les digo a ellas que replanteen por favor ese principio y se dejen envolver por la manta de quien mayor o más sabio en algún sentido las puede detener y ayudarles a mirar un poco más allá. Esa persona que te regaña no será siempre la misma, de hecho lo normal es que cambie, o que teniendo a alguien especial le des ese permiso a un consejo inesperado sin fijarte tanto de quien proviene. La mirada que acepta un regaño es una mirada abierta y optimista, admiro a la gente que puede ver más allá incluso cuando se está sintiendo mal por sus fallas. Si aún no logras semejante poder practica, aguanta el temblor de la incomodidad y somete tus ojos a la luz para que más allá de la culpa o la vergüenza veas la oportunidad presente en tu error o en tu dificultad. Tener quien te regañe aporta también una figura de autoridad, y que bien te viene respetar a alguien que siendo semejante puedes ver superior al menos en algún sentido. Es difícil que crezcas si no entiendes que hay gente más adelante que tú en algunos elementos vitales. En cambio es fácil avanzar cuando sabes que caminas en medio de muchos caminantes y que cada quien disfruta de riquezas que a veces corresponde compartir. La figura del regañador es más bien la figura del consejero, del mentor. Puede que hoy no esté tan de moda pedir un consejo, o que cueste mucho acudir a un experto, pero ocurre que puedes tener a la mano, en tu lista de contactos, gente que con una llamada y un cafecito ofrecerá ese concepto que tú mismo sabrás cómo convertir en un regalo. Vuelvan a acostumbrarse a los diálogos, a las conversaciones sobre lo personal, no como se hace con frecuencia, para pavonear frases célebres, sino más bien para ser honestos, y para sorprenderse de lo revelador que puede ser abrirse a otra persona. Por supuesto que hablo de conversaciones que rompan modelos, no esas con los de siempre en el lenguaje de siempre. Ahora, ser quien regaña es una tarea tan delicada que mejor debe ocurrir espontáneamente. Si ya te sientes quien siempre regaña algo raro está ocurriendo. Mejor deja que dar consejos y recibirlos sea una experiencia nacida del evento milagroso de una conversación tejida con cuidado y naturalidad. Evita regañar a quien no está buscando cambiar, te sentirás invadiendo un campo minado. Claro que hablamos aquí de regaño como esa apreciación bien intencionada en la que alguien tiene la facultad de mostrarte, sin cantaleta o sermones, algo en lo que hace falta cierto redireccionamiento.  De hecho los mejores regaños (quise llamarlos así por su connotación de incómodos) ocurren sin palabras directas, en medio de una apreciación que se va directo al pecho en torno de algo en lo que seguramente te sientes atascado. Así amigo que disfruta los regaños, vuelve a la autoridad, respétala, y ten mucho cuidado cuando te corresponda serlo. Estamos hablando de esa bella facultad humana de enseñarse los unos a los otros el arte de vivir. Se ha perdido la costumbre y me gustaría verlos tener más charlas espontáneas en las que descubren algo liberador para ustedes mismos o para los demás”.