LOS QUE SANAN

Creado el: 2024-10-05 07:08 am

Lecciones

"Este dictado es una dedicatoria especial a toda la gente que merodea por aquí con el ánimo de ayudar. A ustedes amigos les recordaré una y otra vez que su tarea es siempre primero con ustedes mismos, y en eso estaremos trabajando sin tregua. Sin embargo, haremos un homenaje a los privilegiados llamados a servir a otros de puente hacia el alivio, la liberación, el progreso.


Sanar no es una tarea fácil. Tú mismo lo has notado cuando enfrentas alguna molestia y te ves atado, sin saber cómo resolverla. No es fácil porque a veces sanar algo es el medio esencial a través del cual la vida trata de enseñar algo profundo.


Cometen, entonces, el error de suponer con facilidad que el estado normal del ser humano es la salud perfecta, y eso, lejos de ser real, es un tormento cuando algún síntoma persiste o cuando el cuerpo llama a relaciones más complejas.


Veamos mejor cómo podemos asociarnos, cómo respetar, y a veces entender, la voluntad de la vida manifestada en la salud de alguien. Cómo acercarse al aprendizaje deseado que liberará la tensión entre lo material que es el cuerpo, y lo espiritual que es la tarea.


La tarea de sanar es sobre todo una tarea personal. Es decir, el gran tratante ofrece herramientas, hasta mueve cosas dentro de las personas, pero sanar depende en esencia de quien padece el problema.


Es por eso que procedimientos perfectos a veces causan desenlaces desafortunados. O es así como algunas ambiciones terapéuticas heroicas se quedan en el estoicismo del tratante.


Te corresponde amigo, si eres tratante, ser profundamente respetuoso del proceso ajeno. Se te olvida con frecuencia ese pedacito justamente, que se trata de algo ajeno. Entonces te veo frustrado o angustiado por no obtener los resultados acostumbrados, avergonzado por no hacer lo que otro tratante encontró obvio y exitoso, ofuscado por no proceder con celeridad o no estar seguro.


Si bien la ciencia alcanza ahora certezas comprobables, no existe aún un método que te garantice con absolutez los resultados anhelados. Tampoco existe una intuición a prueba de fallo, ni un ser humano a quien no le corresponda la tarea de fallar de vez en cuando.


Dicho eso, que espero lo apropies con un poco más de facilidad, recuerda que le sirves de puente a alguien más. La sanación misma no eres tú. Ya hemos hablado de la vanidad de quien da (https://www.dictadosdelcielo.com/blog/aprendices/la-vanidad-de-quien-da) y sé que es realmente difícil no caer en ella de uno u otro modo.


Al ayudar a sanar, querido amigo, los medios no deberían ser más importantes que la naturaleza misma de servir. Debo decirles que lamento verlos peleados con un método solo por ideologías, que me entristece que se nieguen nuevos conocimientos por haberse adscrito a una filosofía, o que se abstengan de recursos de cuenta de obedecer a la tendencia.


Un auténtico sanador es ecléctico por naturaleza. Ni desdeña recursos, ni se cierra a nuevas posibilidades. El criterio eso si es el mapa de mis amigos sanadores, un criterio flexible de hecho, y en constante retroalimentación.


Si quieres ser mi aliado para ayudar a sanar, lo cual me haría muy feliz, es indispensable que estés abierto a la parte también retadora de trabajar conectado con nosotros. 


Hace unos días disfrutamos escribiendo un mensaje para una amiga médica. Ella quiere aprender y cuando alguien muestra voluntad yo corro a enseñar. No digo que ella vaya a quedar lista con ese dictado, pero sé que se va a animar a seguir creciendo como tratante, ya veremos cómo garantizamos que el aprendizaje preciso toque a su puerta.


Reza su mensaje:


Querida,


"Hoy sí hablémosle a la bata blanca. El acto médico es bastante propicio para la intervención divina, y si tú me ayudas puedo servir y sanar a través de ti.

Sin más merodeos, te diré lo que es difícil de lograr, para que sepas que lo aprenderás con paciencia y devoción. Paciencia para entender que no siempre sale como esperas. Devoción para entender que a través del error, las pruebas, las devoluciones, es como mejor aprenderás.


Es difícil:

Sentir para el otro cuando yo no estoy interesado en que sientas. Por mucho que lo intentes, o estés involucrada, cuando no es, no es.

Tratar sin corazón. No habrá, desde ahora, caso en el que no te quiera sensible. A veces solo para perdonar, para deje pasar, para ser, te necesito sensible.

Dejar de lado tu conocimiento de la medicina. Utiliza la ciencia, no la discutas, no la niegues, no la excluyas. A veces, la solución inesperada será un medicamento de rutina.

Dominar este arte. Siempre será una ilusión, te sentirás grandiosa algunos días, otros tan solo habrá silencio o vacío. Siempre este arte depende de mí, no de ti…"


Bueno, mejor no les cuento más, el resto del dictado es tan personal como quiero que sea el aprendizaje de cada uno, incluso como tratante.


Ahora, si miramos todo esto a los ojos de quien recibe un tratamiento, quiero que el compromiso esté por sentado. Es obvio que quien te trata no puede darte la salud y el bienestar que tú mismo no trabajas. Sé que hay gente que alivia con su sola presencia, eso lo aprecio y lo reconozco como una ayuda de valor inconmensurable. Pero, ni siquiera estos seres de presencia sublime pueden entrar en ti a cambiar hábitos, mecanismos, patrones. Los cambios a larga han de venir de ti mismo.


Que por medio de la ayuda de estos tratante maravillosos que sueñan con proveerte salud, tú mismo cruces distintos umbrales de aprendizaje.


Entendamos a la salud como una cuestión misteriosa y compleja, dándole el permiso de obrar sobre terrenos austeros que necesitan progreso.


Y siempre entiéndase aliados. Para los tratantes, quien padece es necesariamente un socio; para los tratados, su tratante ha de ser un facilitador al que se le respeta por su formación y su idoneidad.


Conciliemos entonces en este camino de ser más progresistas en la idea de sanar. Sigue habiendo mucho qué descubrir, pero ya se han revelado tantos medios maravillosos que deberían estar más enfocados en adelantarse en su camino espiritual a través de las necesidades manifiestas de su salud.


Para mí, quien busca sanar se ha colgado la mochila y ha emprendido un viaje. Esos son quizá mis mochileros favoritos".

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Olga Castaño

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Comentarios (5)

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Consuelo
Hoy tienes una más con mochila colgada .esta lección de hoy me llego al alma como paciente.un abracito querida.

2024-10-07 03:23 pm

Angela Moldón
Como siempre Olguita muy valiosos tus dictados,aportan demasiado y me ayudan a crecer en tantos aspectos de mi vida....un abrazo enorme

2024-10-07 10:04 pm

Olga Castaño
Gracias por reportar tu visita, me encanta que los dictados te hagan bien 💛 ¡abrazos!

2024-10-08 08:07 pm

Adriana C.
Una dosis necesaria de sabiduría también para quienes a veces recetamos remedios para el corazón y las emociones de los demás. Incluso también, para azuzarnos a la sensibilidad de quién a veces necesita sólo ser escuchado. De alguna u otra manera, todos hemos estado siendo tratantes o tratados y cuán distinta puede ser la experiencia en un rol u otro.

2024-10-10 05:11 pm

Olga Castaño
La invitación es a suponer una sola orilla del aprendizaje. Personas aprendiendo juntas sobre su salud, su complejidad. Dar un consejo querida Adri puede ser la manera más efectiva de obligarse a encontrar los propios con aceptación y apertura. Gracias por escribir 🌺

2024-10-17 07:23 am

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NO SÉ SI DEJARTE UNA PLUMA
“Vengo llamando a Luz hace algún tiempo. Cuando la llamo ella rompe en alegría y corre a encontrarme en lo que conoce; los animales que le agrandan, las señales, los signos; claves que escucha por ahí y le gusta asociarlas conmigo. Luz, mi niña, soy mucho más de lo que entiendes, no me busques solo en lo que ves, búscame también en tu corazón. No me pienses solo en lo que entiendes, déjame ser un enigma, un misterio, ahí seremos mejores amigos que si me intentas descifrar. Escucharás cientos de cosas sobre mí, que soy así o asá, que tengo esto o que me gusta aquello, que me pongas una vela o que digas tales palabras. ¿Y qué tal si de repente deseo hablarte al oído?, pues corres el peligro de estar ocupada diciéndome cómo comunicarnos. Si los dos levantamos nuestra línea de comunicación al mismo tiempo por favor ten la astucia de callar. Déjame hablar, no siempre hablo, no siempre es posible, entonces aprovecha como a un milagro esos eventos en los que puedes identificar mi susurro, mi caricia, mi amor exclusivo para ti. Además, de qué te preocupas, tenemos todo el tiempo para los dos, nadie puede estar en medio de este vínculo invisible, nadie puede venir a decirnos cómo acercarnos o en qué invertir nuestro tiempo juntos. Te he dejado algunas plumas, porque sé que alertan tus ojos y disponen tu corazón, pero ya no sé si dejarte otra pluma. Visitaste el manual de significados ajenos y eso cambia el efecto que deseaba para ti. Yo quería algo más íntimo entre los dos, que sintieras la pista y fueras de inmediato al siguiente paso. Lo que hizo el dichoso manual fue llevarte a consagrar a la propia pluma. Amiga, la pluma no soy yo, no es mía de hecho, no tengo plumas ni mucho menos alas, no las necesito. Soy algo muy distinto a lo que a veces alcanzas a imaginar, así que permíteme por favor decirte con claridad que no espero que me sigas reconociendo en las partes de ave que alguna vez anhelaste con ilusión infantil. Desde ahora quiero que escuches las señales inesperadas, que aprendas a sentirme incluso a través de los medios que aún no has considerado. Déjame sorprenderte, probarte, enseñarte a ser más astuta, más alerta para mí. Por supuesto que amo la espontaneidad, y me gusta cambiar de opinión. No esperes entonces que la experiencia que un día coincidió con lo que dicen por ahí se convierta en una verdad terminada, escrita en roca, definitiva. Qué aburrido sería vivir de una sola verdad para siempre, en serio eso no me agrada. Ten la bondad de no quedar triste por ceder en el tema de las plumas. Más bien debes estar orgullosa de ti, si podemos ya prescindir de esas señales primerizas es porque vas estando más cerca de mí, y podemos avanzar hacia una comunicación más profunda. De tal manera que si un día, sin esperarlo, entra por la ventana de tu carro en movimiento una pluma persiguiendo tu corazón, tú ya puedas entender que no soy yo acechándote para enamorarte, eso ya está hecho, que es más bien un pajarito con excelente puntería que he enviado a dirigirte una de sus partes con el fin de llamar tu atención sobre algo en particular. Prefiero que sea así, encuentros desprevenidos, descargados de intenciones o deseos. Que nuestra comunicación evolucione, que yo no signifique siempre lo mismo para ti, y que si hemos de volver a algo viejo sea para renovarlo, para hacernos el guiño de amigos con historia que empiezan a tejer sus propios misterios”.PD: si tienes una experiencia semejante por favor compártela en los comentarios, este juego de señales entre ustedes y nosotros no es solo un tema para principiantes 😉 
REMEDIO PARA EL MAL DE AMOR
Queridos amigos este no es un tema trivial, tampoco exclusivamente juvenil ni mucho menos uno sin importancia trascendental; el amor en sus distintas presentaciones mueve a la gente hacia una vida complementada, por lo que al Cielo le interesa que sepamos vivir de a dos. “Compartir la vida con alguien, me acompañarán en esto, es difícil. En una relación de dos todo consiste en como las personas se identifican entre sí pero aún más importante como se diferencian; de hecho la riqueza principal de una relación que logrará hacerse real es la capacidad de sacar el máximo provecho a todo lo que el otro tiene que resulta contrario. Ustedes se quejan con facilidad de aquellos defectos de la pareja que consideran no poseer, pero cuando se trata de un defecto compartido las voces de reclamo cesan o se apagan. Es curioso, a la vez que alguien se compara con su pareja puede entender que también se equivoca, pero no siempre lo hace. Tantas personas se quejan de no tener en su pareja lo que esperan, como tan pocas se preguntan en que son escasas como complemento; sí, imagínate que esto se tratara de lo que esperas que el otro haga por ti, ¿cómo saldría tu examen a los ojos de un compañero?. Entonces la pregunta primordial debería ser, ¿qué estás dispuesto a ofrecer?, ojalá no estes ofreciendo en tus relaciones únicamente lo que te es sencillo o lo que aprendiste de tus padres, ojalá que te estés atreviendo a establecer límites con el mismo ahínco con el que alientas el amor. Con límites me refiero a ser claros en las situaciones que aunque llevaderas representan una agresion íntima de cualquiera de las partes, por ejemplo el irrespeto, la degradación del otro o las reglas obligadas. A cambio te propongo que busques en tus relaciones mucha más claridad sobre ti mismo, con frecuencia veo a la gente nublarse para entender sus relaciones porque solo sabe pensar en el otro, si aprendes a pensar en ti todo será más sencillo. Es decir en el mundo compartido nunca será sano enfocarse en las necesidades ajenas supeditando las propias, al principio puede que parezca funcionar pero a la larga el sacrifico brotará para destrozar lo que se ha tejido sobre engaños. Es que dárselo todo a alguien es un engaño por cuanto la vida no se sostiene así, en la dependencia o el sometimiento. Ahora, atención con el extremo de las relaciones igualitarias, esas donde todo es por mitades exactas, donde los dos se miden esperando mantenerse equitativos y uno detiene el ritmo si siente que está dando más que el otro. Esas relaciones se entorpecen desde el inicio puesto que la cooperación no es una prioridad; dar desinteresadamente en una relación es la prueba de que el sentimiento es genuino.  Entonces cuídate por favor de sentimientos no genuinos, aquellos basados en vacíos o necesidades explícitas como la protección, la supremacía, la adoración; estos son amores magnéticos pero falsos entre dominado y dominante, noble y salvaje, adorado y adorador. Ahora, si con este texto tu conclusión es de fracaso rotundo detente, no es para pensar que todo lo que tienes esta mal, se madura para el amor como se madura para la vida, paso a paso y gracias a la experiencia. Por eso mejor anímate a pensar sobre ese algo en ti que marca cierta tendencia en las relaciones, conociéndote es como mejor puedes descifrar tus vínculos. A cambio de culparte permíteme dejarte la panacea, el remedio para todos los males de amor vividos y por vivir. No me canso de decirlo pero habrá que hacerlo una vez más, un amor propio sano y en constante construcción es el mejor antídoto para los abusos y pesares, la clave con la que te abres progresivamente a relaciones donde el amor va evolucionando de la necesidad al complemento. Es que el amor humano tiene la oportunidad de convertirse en algo sagrado, la unión de dos almas que trascienden juntas, la cuestión es depurarlo primero no solo de los vicios de la vida en común sino enfáticamente de los vicios de cada uno consigo mismo a la hora de esperar que el otro le resuelva la existencia”.
LA INOCENCIA DE OCULTARSE LA VERDAD
“Hay verdades difíciles a las que has decidido mejor negarte. Hablemos hoy de esas verdades cubiertas en las que crees que has tomado las medidas apropiadas: un dolor, un defecto, un miedo, un error; una posibilidad, la diferencia, los cambios; en general hablamos de negarse a lo que ya se demuestra que es verdad.La gente suele quejarse de algo que no le fluye, o que se da con mucha dificultad. Y yo los miro sabiendo que son ellos mismos quienes construyen el bloqueo, pero no tengo manera de mostrárselos porque han decidido no verlo, que es diferente a no poderlo ver. Es decir, una verdad que te niegas es una barrera que pones a avanzar, tú esperas continuar como si esa negación o evasión no tuviera consecuencias, cuando en verdad es como construir un muro a los lados y esperar tener toda la perspectiva.Muchas personas viviendo sobre mentiras entiende que esa es su realidad, otras que también han acomodado las verdades al menos entienden que se irán moviendo e incluso consideran que llegarán a participar. Esta es la diferencia entre admitir la verdad y creerse las propias mentiras, una diferencia que define si podemos ayudarles o no, quien decide que tiene la razón aún sospechando que no nos está rechazando definitivamente.Si Carlos me pregunta sobre su vida yo corro feliz a responder, él siempre sabe qué preguntar. Ahora, sé bien que no me quiere escuchar, solo se quiere escuchar en la resonancia de sus pensamientos extensos, entonces prefiero que se vea haciendo eco de sus anhelos y conflictos. Eso es lo que pasa con quienes no le dan permiso a la vida de ser, se quedan atrapados complaciéndose en su propia música, perdiéndose de la creatividad infinita de la vida.A Camila le respondo cuando me habla entre verdades y complacencias, no la engaño, solo estoy dejando que ella tenga que ver lo que piensa en mi voz. Le muestro entonces con facilidad, en acciones y suspiros, que mucho de lo que desea que se cumpla no es su deseo principal.Decirse la verdad amigos tiene que ver con entender que seguirán descubriendo para siempre sus verdades, y que eso lejos de ser escabroso es apasionante y juvenil. Alguien que se atreve a redefinir sus verdades cotidianamente siente que está vivo, se sorprende y por supuesto avanza con maravillosa fluidez. Si estás en los que retienen la vida y se amarran a sus ideas sabrás que eso se siente rígido, la vida es más pesada, y ahí no podemos ayudar muy bien.Afortunadamente existen distintas maneras de pensar en una misma persona, si te ubicas en esa rigidez estoy seguro de que tendrás algunos espacios de ti donde eres abierto, donde nos dejas guiarte, mejor dicho donde permites que la vida lleve la bandera. Por eso este llamado obedece más a conquistar gradualmente distintos modos de ti mismo donde por razones de fuerza te viste aferrado a una manera de pensar, ahora que buscas caminos y eres más astuto vas sabiendo que recrearte, abrirte, es mejor que estar anclado.Cuando las cosas se ponen difíciles es cuando seguramente más te aferras, pues resulta que esos también son los momentos más propicios para soltar. Supon que en adelante te atreves a enfrentar las verdades como lleguen en vez de esconderte o correr a los viejos conceptos conocidos. Imagínate valiente parado sin moverte, sin construir paredes, sintiendo el aire de lo nuevo y respirándolo en vez de ahogarte.Al instante en que alguien valiente da el primer paso nosotros estamos ahí respirando con él, podemos ayudarles a asimilar esas verdades incómodas o difíciles de aceptar, solo hay que dar este paso de valor, sostenerse de la vida, no del miedo, y con el impulso del miedo animarse a mirar, a recibir, a temblar.Cuando te decides a confiar en que cada cosa llega para darte más vida entiendes que no se trata tanto de aceptar como de sentir curiosidad. Investiga con inquietud y disfrute lo que está llegando, no lo definas para empezar, no saques una lista de condiciones que nadie está escuchando. La vida, y nosotros trabajamos para ella, no hace caso de lo que le señalas, no se ofusca con tu desesperación. La vida es una gran nave que se mueve por sí misma, y como sabes que no la vas a dirigir entonces aprendes mejor a entender una parte de su curso y su razón.Vivir abiertos a la verdad es una especie de desnudez. Implica desconocimiento, naturalidad, incluso cierto desparpajo. La ropa es un recurso para protegerse más que para engañarse, si bien estás vestido no debes olvidar que existes desnudo, y del mismo modo las verdades, aunque a veces vestidas, siguen siendo lo que son en su esencia verdadera”.
CÓMO TE RELACIONAS CON EL CIELO
“Hoy tenemos un ejercicio que va a ayudarte a reconocer como funciona por estos días tu relación con el Cielo. Aquí en el Cielo somos tus amigos, de modo que decidimos representarnos en un amigo, nosotros podemos tomar la forma que tu mente mejor asimile, así que vamos a ver a un muchacho en la figura de lo sagrado. Puedes pensar en él como una realidad, deja que tenga los rasgos que a ti broten, tal vez una barba o pies enormes, un vestido elegante o quizá una figura femenina. Dale vida a tu amigo entendiendo que a la mente hay que ayudarle a relacionarse con nosotros como seres vivos. En las ilustraciones al final del dictado tratamos de mostrarte distintas posibilidades que no son excluyentes entre sí, es decir encontrarás sensaciones en varias de ellas que incluso se contradicen; eso es porque a veces piensas en nosotros con profundo amor y otras, bueno, no tanto. Hay dos maneras de mirar las imágenes, una te mostrará cómo te vemos nosotros aquí, la otra está indicando cómo nos ves a nosotros. Para usar la mirada del Cielo obsérvate en la figura de la chica, es como te vemos según tu actitud o pensamiento; para ver lo que haces con tu relación divina mira al joven, la posición en que lo pones, el lugar que le das. Ocurre con frecuencia que cuando vuelves a la imagen significa otra cosa, no te molestes con eso, al contrario disfrútalo, esa es la magia de como cambia la mirada según las circunstancias y principalmente según tu sentimiento hacia nosotros. Ya sabes, el amor no se obliga, sé sincero, no inhibas tus molestias o finjas sentirte siempre complacido, aquí administramos de maravilla esas emociones para mostrarte más de ti, por nosotros no hay problema. También quiero que hagas interpretaciones completamente subjetivas de esas imágenes, lo que significa para tu hermano o tu amigo no tiene que ser común a lo que tú sientes; si las imágenes están funcionando bien verás que se trata de un juego, de un coqueteo íntimo donde todo lo que importa es el mensaje, el hallazgo para el corazón que debes entender. Por favor cuídate de interpretaciones innecesarias, dale prelación al sentir, a las sensaciones, a la inspiración que pueda producir tu relación con el Cielo, para nosotros todo se facilita cuando empezamos a ser reales para ustedes. Llevamos tanto tiempo siendo sobre todo imaginarios que mejor si nos damos de una vez permiso de una relación personal, íntima como ninguna otra, real. Entonces juega, apóyate en nosotros para descifrar tu mensaje, verás que es sencillo aceptar lo que fluye y lo que no. Después, sin temor a estar enloqueciendo, permite que estemos en tu vida de maneras más vivas; amamos ver a la gente concentrada en su trabajo o a los niños despertar ese amor infinito. Además somos los primeros en la confusión y el tormento solo para acompañarlos y esperar a que puedan escuchar. Llegó la hora de vivir juntos sin tantos conceptos o palabras y más bien comenzar a ser parte de una sensación definitiva, la sensación del amor divino”.
CUANDO ALGO SE ROMPE
"Me gusta que las cosas se rompan. Rara vez algo se rompe antes de tiempo. Pocas veces algo roto conduce solamente a lamentos o pérdidas. Me refiero a romper una relación, romper un vínculo, romper un proceso, o romper un sueño.En la manera de vivir actual, casi todo es desechable, desdeñable, y me gusta pensar que eso trae ligereza, y que le enseña a la gente a valorar lo efímero. Sin embargo, se rompen también las alianzas, las lealtades y los saberes, y esa parte no me gusta tanto como la anterior.Tengo muchos amigos que ahora mismo están rompiendo un afecto, ya sea porque están en el final de una relación, porque su trabajo ya no significa lo mismo, o porque tienen nuevos sueños que desplazan lo que en otro momento era su ilusión.Cambiar está bien, dejar que se rompa lo que ya necesita romperse, también, romper aquello que necesita primero darlo todo, eso no. Ya lo hablamos en el dictado anterior, qué mejor que llevar las tareas a cabalidad, hasta extraer de ellas todo lo que puedan aportar aunque sea inesperado. Pero tenemos entonces esta faceta contraria, la de no lograr desapegarse de las cosas, las personas, los procesos, las experiencias.Comencemos por las adicciones, que son la fiel muestra de no poder dejar algo que hace daño, y vayamos de una vez a esa materia inconsistente que es el apego, que termina dejándote pegado donde no deberías estar más. El apego es precisamente inconsistente porque no posee una fuerza en sí mismo, sino que te sostiene en algo o con alguien con base en las emociones que un día experimentaste.Es así como, aunque esas emociones ya no estén, o tengas que engañarte mucho para experimentarlas, te quedas por el recuerdo, por el anhelo, o por la negación de que ese algo que sentiste ya no existe más. Por eso me gusta que las cosas se rompan. Se trata de una manera contundente y evidente de invitarte a finalizar algo. La necesidad de abandonar algunas cosas suele confundirse o juzgarse como traición, inestabilidad, deslealtad, o falta de esfuerzo. Sin embargo, no siempre es así, hay que saber romper algunas cosas aunque la sensación de anhelo o de añoranza permanezca por ahí. Hace poco Carolina tuvo que romper una alianza que significaba mucho para ella. Su grupo de amigas del colegio, con quienes compartió por años momentos maravillosos, se venía convirtiendo en un nacedero de conflictos y pullas. Las tensiones de la edad, sumadas a los cambios en la vida familiar de las amigas, trajo el lamentable desenlace de que cada una sin excepción se volcará en el grupo para desahogarse de un modo nocivo y perturbador.Ella no sabía lo que tenía que hacer. Se preguntó muchas veces si era indiferencia lo que sentía, y por eso se quedaba en el grupo. Un par de ocasiones el tono de la discusión se puso tan fuerte que Carolina terminó en el patíbulo castigada por su vida cómoda y ordenada. Estaba tan sorprendida que ni siquiera se defendió, respiró un poco de la culpa que le querían imprimir, y calló.Fue la tarde antes de la última reunión cuando, conversando con su amigo del trabajo, Carolina se dio cuenta que estaba envuelta en un ambiente enfermizo del que debía salir. Afortunadamente tuvo claro que no se trataba de salir de la amistad, de romper el vínculo, se trataba más bien de ir a otro espacio por un tiempo para ser ella, y que así las chicas, unidas en el mismo melodrama, pudieran tener su grupo de represión sin el ofuscamiento de un cisne blanco en medio de la sala. No fue fácil para Carolina. Al día siguiente, sin entender muy bien lo que estaba sucediendo, avisó a las amigas que no iría a la reunión de ese jueves. No hubo explicaciones, ni reclamos. El silencio con su peso rompió las teclas del teléfono, y las lágrimas lograron circular.Carolina sentía entre libertad y dolor. No sabía qué pensar, mucho menos qué sentir. Algo sí le hacía saber que estaba bien ser ella, en sus maneras, aliviando la pena con la libertad de no cargar con tragedias ajenas de una manera improductiva y dañina.Tuvo de momento el impulso de ocupar ese espacio de los jueves con una rutina de ejercicio, o con algunas citas médicas pendientes, pero pronto cayó en cuenta que llevaba mucho sin tiempo para ella, para su ocio y sus lecturas. Lo que vino después, ya lo podrás imaginar. La gente dice cosas, lanza indirectas, trata de lastimar para dar a probar su propio dolor. No fue fácil ese día, pero para Carolina los días venideros trajeron una dulce sorpresa.  Cada cierto tiempo se dio que una de las amigas, de manera individual, la invitaba a un café para conversar íntima y honestamente. Entre ellas, las amigas del grupo, era un secreto, y Carolina disfrutó mucho saber que el verdadero vínculo se había renovado, casi purificado.Por supuesto que a veces extraña el tumulto, la euforia, la sinrazón de cinco mujeres diciendo cosas al mismo tiempo, pero sabe que ahora ese montón de dolor y confusión no está tomando un curso a favor de nadie, y que es mejor salir para así tal vez abrir la compuerta a través de la cual se movilice toda esa carga emocional mal entregada.Lo que se rompió, en esencia, fue la mirada temerosa que Carolina acostumbraba a tener de las rupturas. El grupo no se rompió, necesitaba una limpieza, y ella les dejó ese regalo de despedida. Ahora, cuando las chicas se reúnen, hacen bromas un poco más saludables acerca de su drama, y se exigen comentar cosas diferentes, como el partido de fútbol o la nueva estrella de las redes sociales. Han despersonalizado sus problemas, lo cual me resulta profundamente admirable, para eso se rompen las cosas, para despersonalizarlas. Si se está rompiendo un vínculo, si ves la necesidad de romper algo y no lo logras, recuérdate que no tiene que ser una tragedia esa ruptura. Bien entendidos, los rompimientos son pasos adelante, no caídas a un agujero oscuro. No salgas castigándote, o castigando a nadie, no dejes que los errores cometidos sean la causa del rompimiento, es mejor que rompas motivado por la ilusión de algo nuevo, un nuevo destino, una nueva morada de la realidad, o una nueva libertad.A cambio de los rompimientos, la vida suele proponer renovación, y la pérdida se hace llevadera y hasta saludable si la enfocas en ser más tú, mejor tú. Por ejemplo, si pierdes peso en estos días, que no sea una pérdida validada por el sacrificio o el dolor, sino una que te traiga ligereza, libertad, armonía. Luego cuídate de recuperar ese peso de otras maneras. Veo a muchos amigos, y en especial a amigas, romper relaciones dañinas para ir después al mismo patrón de relacionamiento, diciéndose sin mirar la realidad que esta vez va a ser diferente. Si quieres cambios, si tienes ambiciones, permite que algo se rompa dentro de ti cuando se rompe afuera. Si no es así, solo estás tratando de darle forma a un mundo nuevo apegado al mundo de lo viejo y conocido".