LOS QUE SANAN

Creado el: 2024-10-05 07:08 am

Lecciones

"Este dictado es una dedicatoria especial a toda la gente que merodea por aquí con el ánimo de ayudar. A ustedes amigos les recordaré una y otra vez que su tarea es siempre primero con ustedes mismos, y en eso estaremos trabajando sin tregua. Sin embargo, haremos un homenaje a los privilegiados llamados a servir a otros de puente hacia el alivio, la liberación, el progreso.


Sanar no es una tarea fácil. Tú mismo lo has notado cuando enfrentas alguna molestia y te ves atado, sin saber cómo resolverla. No es fácil porque a veces sanar algo es el medio esencial a través del cual la vida trata de enseñar algo profundo.


Cometen, entonces, el error de suponer con facilidad que el estado normal del ser humano es la salud perfecta, y eso, lejos de ser real, es un tormento cuando algún síntoma persiste o cuando el cuerpo llama a relaciones más complejas.


Veamos mejor cómo podemos asociarnos, cómo respetar, y a veces entender, la voluntad de la vida manifestada en la salud de alguien. Cómo acercarse al aprendizaje deseado que liberará la tensión entre lo material que es el cuerpo, y lo espiritual que es la tarea.


La tarea de sanar es sobre todo una tarea personal. Es decir, el gran tratante ofrece herramientas, hasta mueve cosas dentro de las personas, pero sanar depende en esencia de quien padece el problema.


Es por eso que procedimientos perfectos a veces causan desenlaces desafortunados. O es así como algunas ambiciones terapéuticas heroicas se quedan en el estoicismo del tratante.


Te corresponde amigo, si eres tratante, ser profundamente respetuoso del proceso ajeno. Se te olvida con frecuencia ese pedacito justamente, que se trata de algo ajeno. Entonces te veo frustrado o angustiado por no obtener los resultados acostumbrados, avergonzado por no hacer lo que otro tratante encontró obvio y exitoso, ofuscado por no proceder con celeridad o no estar seguro.


Si bien la ciencia alcanza ahora certezas comprobables, no existe aún un método que te garantice con absolutez los resultados anhelados. Tampoco existe una intuición a prueba de fallo, ni un ser humano a quien no le corresponda la tarea de fallar de vez en cuando.


Dicho eso, que espero lo apropies con un poco más de facilidad, recuerda que le sirves de puente a alguien más. La sanación misma no eres tú. Ya hemos hablado de la vanidad de quien da (https://www.dictadosdelcielo.com/blog/aprendices/la-vanidad-de-quien-da) y sé que es realmente difícil no caer en ella de uno u otro modo.


Al ayudar a sanar, querido amigo, los medios no deberían ser más importantes que la naturaleza misma de servir. Debo decirles que lamento verlos peleados con un método solo por ideologías, que me entristece que se nieguen nuevos conocimientos por haberse adscrito a una filosofía, o que se abstengan de recursos de cuenta de obedecer a la tendencia.


Un auténtico sanador es ecléctico por naturaleza. Ni desdeña recursos, ni se cierra a nuevas posibilidades. El criterio eso si es el mapa de mis amigos sanadores, un criterio flexible de hecho, y en constante retroalimentación.


Si quieres ser mi aliado para ayudar a sanar, lo cual me haría muy feliz, es indispensable que estés abierto a la parte también retadora de trabajar conectado con nosotros. 


Hace unos días disfrutamos escribiendo un mensaje para una amiga médica. Ella quiere aprender y cuando alguien muestra voluntad yo corro a enseñar. No digo que ella vaya a quedar lista con ese dictado, pero sé que se va a animar a seguir creciendo como tratante, ya veremos cómo garantizamos que el aprendizaje preciso toque a su puerta.


Reza su mensaje:


Querida,


"Hoy sí hablémosle a la bata blanca. El acto médico es bastante propicio para la intervención divina, y si tú me ayudas puedo servir y sanar a través de ti.

Sin más merodeos, te diré lo que es difícil de lograr, para que sepas que lo aprenderás con paciencia y devoción. Paciencia para entender que no siempre sale como esperas. Devoción para entender que a través del error, las pruebas, las devoluciones, es como mejor aprenderás.


Es difícil:

Sentir para el otro cuando yo no estoy interesado en que sientas. Por mucho que lo intentes, o estés involucrada, cuando no es, no es.

Tratar sin corazón. No habrá, desde ahora, caso en el que no te quiera sensible. A veces solo para perdonar, para deje pasar, para ser, te necesito sensible.

Dejar de lado tu conocimiento de la medicina. Utiliza la ciencia, no la discutas, no la niegues, no la excluyas. A veces, la solución inesperada será un medicamento de rutina.

Dominar este arte. Siempre será una ilusión, te sentirás grandiosa algunos días, otros tan solo habrá silencio o vacío. Siempre este arte depende de mí, no de ti…"


Bueno, mejor no les cuento más, el resto del dictado es tan personal como quiero que sea el aprendizaje de cada uno, incluso como tratante.


Ahora, si miramos todo esto a los ojos de quien recibe un tratamiento, quiero que el compromiso esté por sentado. Es obvio que quien te trata no puede darte la salud y el bienestar que tú mismo no trabajas. Sé que hay gente que alivia con su sola presencia, eso lo aprecio y lo reconozco como una ayuda de valor inconmensurable. Pero, ni siquiera estos seres de presencia sublime pueden entrar en ti a cambiar hábitos, mecanismos, patrones. Los cambios a larga han de venir de ti mismo.


Que por medio de la ayuda de estos tratante maravillosos que sueñan con proveerte salud, tú mismo cruces distintos umbrales de aprendizaje.


Entendamos a la salud como una cuestión misteriosa y compleja, dándole el permiso de obrar sobre terrenos austeros que necesitan progreso.


Y siempre entiéndase aliados. Para los tratantes, quien padece es necesariamente un socio; para los tratados, su tratante ha de ser un facilitador al que se le respeta por su formación y su idoneidad.


Conciliemos entonces en este camino de ser más progresistas en la idea de sanar. Sigue habiendo mucho qué descubrir, pero ya se han revelado tantos medios maravillosos que deberían estar más enfocados en adelantarse en su camino espiritual a través de las necesidades manifiestas de su salud.


Para mí, quien busca sanar se ha colgado la mochila y ha emprendido un viaje. Esos son quizá mis mochileros favoritos".

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Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (5)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Consuelo
Hoy tienes una más con mochila colgada .esta lección de hoy me llego al alma como paciente.un abracito querida.

2024-10-07 03:23 pm

Angela Moldón
Como siempre Olguita muy valiosos tus dictados,aportan demasiado y me ayudan a crecer en tantos aspectos de mi vida....un abrazo enorme

2024-10-07 10:04 pm

Olga Castaño
Gracias por reportar tu visita, me encanta que los dictados te hagan bien 💛 ¡abrazos!

2024-10-08 08:07 pm

Adriana C.
Una dosis necesaria de sabiduría también para quienes a veces recetamos remedios para el corazón y las emociones de los demás. Incluso también, para azuzarnos a la sensibilidad de quién a veces necesita sólo ser escuchado. De alguna u otra manera, todos hemos estado siendo tratantes o tratados y cuán distinta puede ser la experiencia en un rol u otro.

2024-10-10 05:11 pm

Olga Castaño
La invitación es a suponer una sola orilla del aprendizaje. Personas aprendiendo juntas sobre su salud, su complejidad. Dar un consejo querida Adri puede ser la manera más efectiva de obligarse a encontrar los propios con aceptación y apertura. Gracias por escribir 🌺

2024-10-17 07:23 am

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EL SANO JUICIO
“Te conozco, sufres en silencio por aquello que los demás señalan en ti. Además, supones algunos señalamientos que jamás han ocurrido, te dices ser menos en algunas cosas, y a veces hasta das por sentado que para el mundo no eres alguien tan digno de aplausos.Pues tengo para decirte que en eso de los señalamientos, los reales y los supuestos, te estás perdiendo del sano juicio, de la sobriedad de valorarte en perspectiva, y de tener más clara tu verdadera apreciación de las cosas importantes.Mejor dicho, sufres por lo que no hay que sufrir puesto que confundes lo que de verdad importa. Por ejemplo, juzgas tu belleza después de ver a alguien que luce hermoso según tú. Miras tu belleza, entonces juzgas, y decides que no tienes tanta belleza como esa persona. Lo mismo pasa si se trata de dinero, de éxito, de inteligencia, o de la que sea que es tu ambición.Hasta ahí nada te daña, claramente existen personas más hermosas que tú, o más exitosas. Lo que está haciendo un daño viejo es lo que haces con esas emociones de inferioridad que surgen cuando miras a tu alrededor. El sano juicio es para eso, para decidir que no eres menos porque esa otra persona tenga más que tú en algún aspecto. Es que no necesitas ser la más hermosa, necesitas ser hermosa para ti, de acuerdo a quien eres, a tus gustos y condiciones particulares. Dicho de otro modo, necesitas ser realista, condescendiente, y aspirar a lo que sí te corresponde a ti, no a lo que le corresponde a los demás.Ten en cuenta cuando sueñas con lo ajeno que alguien más ha soñado lo que tienes, y que mucho de lo que podría anhelarse de ti ni siquiera se nota a simple vista. Entonces, no te confundas más con esas comparaciones y ve por lo tuyo, lo más auténtico, lo que sí te pertenece, y a tu manera.El sano juicio se refiere a una manera más objetiva de mirar lo que te corresponde, e ir tras ello. Compararse sobre las riquezas evidentes es fácil, hacerlo sobre las riquezas invisibles es un arte que requiere despojarse de los juicios primerizos para ir más allá y sentir, liberarse, creer.Sentir, sí, has de sentirte. Si puedes sentir lo que posees tu juicio se despejará, y el juicio ajeno sobre lo que eres será frágil frente a la fortaleza que proviene de la convicción.Liberarte, hacerte consciente de los prejuicios que has recogido sobre lo que significa triunfar o ser feliz, para reunir mejor un sentido propio de la felicidad que se corresponde contigo, con tus rasgos, tus placeres profundos, tus maneras particulares de enfrentar la vida.Creer, creerte, creer en ti, en esa parte que no conoces y que espera para ser desplegada una vez te liberas de los prejuicios y te enamoras del proyecto prometedor que eres cuando te decides auténtica, particular, encantadora.Para hacer un sano juicio es necesario entender lo que captas con aplomo y consistencia. Un juicio rápido y severo es fácil de hacer, es impulsivo, automático. Propónte por tu bien habituarte a pensar con más detenimiento, ese tiempo es una inversión mucho más productiva que aquella de correr a compararte y pasar tiempo sufriendo por lo que no tienes o lo que otros sí.Una búsqueda más favorable de tu propio juicio positivo y fructífero ocurre cuando reemplazas los juicios apresurados que traen dolor o te dañan. Reemplázalos por una observación pausada y profunda. Puede que no logres desenmarañar mucho al comienzo, pero la práctica te afinará el sentido de ti, te guiará, te mostrará lo mucho que es posible descubrir cuando prestas atención.Obsérvate y sé consciente de lo mucho que diriges tu mente en automático a conclusiones que te hacen sentir mal, y mejor aprovecha esos sentidos tan abiertos para comprender lo que es verdaderamente importante, el trasfondo de esa frustración, o de la molestia de quien te juzga mediado por su propia mirada sesgada.No es fácil emprender el sano juicio, pero es astuto y prometedor. Además, es el remedio, el camino para salir del conflicto de los juicios propios y ajenas. Una vez te desacostumbras a ver solo lo inmediato de los juicios vas entendiendo que son casi una expresión emocional, que incipiente manifiesta en verdad una realidad más profunda de quien los emite.No puedes controlar las motivaciones ajenas, pero las tuyas pueden tomar otro curso, moverse, salir y liberarse. Adelante, inténtalo, juzga de manera balanceada tus reacciones ante los juicios propios y ajenos, ese puede ser un excelente ejercicio para empezar".
CUANDO LLEGA EL AMOR
“En su encuentro con lo divino, en su búsqueda personal y la nuestra en el cielo de establecer un vínculo real y duradero, ocurre el momento del amor. Tengo el gusto de presenciar en estos días gente vinculándose con el sagrado sentimiento de sentirse amada por lo divino.Esas personas no están siendo enfáticas o específicas acerca de sus creencias, el nombre que le dan a lo divino, lo que aceptan o rechazan. Más bien se han sabido enfocar en una sensación que seguramente llegó espontánea y la pudieron conservar, sintonizaron esa frecuencia, y les gustó.¿Te gusta el amor? Creo que sí, a la mayoría le gusta el amor. Este amor gratuito que proveemos está siempre disponible, al alcance incluso de almas incautas, ocupadas atendiendo su oscuridad, o perdidas. Para ellos, y para todos, el amor divino es una fuente de alivio disponible y expresa. Si no logras sentirlo es porque ustedes suelen enfocarse presurosos en dominar la situación, y el amor no domina nada. El amor divino es libertad, en todo caso, y en toda situación. No estás sintiendo nuestro amor en este momento para consagrar ya toda tu virtud, tu virtud sigue en camino y hay un amplio trabajo que hacer. Tampoco ocurre que si no puedes sentir ese amor es que algo está fallando dentro de ti, la sensación del amor divino es algo que se establece, es una especie de puente que a veces se deja ver y a veces no.En la vida cotidiana, nuestro amor está en lo sencillo, en la gente sencilla, o en los sentimientos más honestos. En tu corazón, hablando de toda esa fuerza de la vida que habita en tu pecho, la sensación del amor divino florece mejor sobre terreno limpio o despejado. Si estás muy congestionado de sentimientos, intereses o conflictos, puede que te sea difícil conectar con este amor. En cambio, las almas simples, o las mentes ligeras, y tú cuando estás ligero, vuelan a nuestro encuentro cada vez que hay una oportunidad. Si tu alma es complicada, o tu mente carga con el mundo en infinitos detalles, el amor se encuentra más al alcance del despojo, de los momentos de nobleza, de la despreocupación, lejos de la obsesión. Puedes invocar el amor divino, pero no puedes obligarnos a amarte en contra de tu voluntad profunda. Así que reconoce si te encuentras en conflicto o contradicción, ya sea con la naturaleza de la vida, o con los acontecimientos, o con nosotros en lo que crees que es nuestro comportamiento o nuestra voluntad. Esas contradicciones restringen el amor, lo apañan, lo turban. Si bien el amor divino se hace sentir en cierto estado de pureza, su manifestación no es una señal de premio, o su ausencia un castigo. Hemos llenado de amor a alguien en un momento de turbiedad para ayudarle a centrarse, a volver a su nobleza, y eso ocurre gracias a que ese alguien, de algún modo, mantiene el puente creado. ¿Conservas la esperanza? ¿O la esperanza se te escapa fácilmente?La esperanza es el río, sobre el río brilla el puente. La esperanza es tu obra, no cometas el error de delegarme la esperanza a mí. Si tu ánimo desfallece, el primer paso debes darlo tú, no puedo insuflarte vida mientras tú deseas desfallecer, otra vez debo respetar tu voluntad profunda. Que venga el amor ahora, aquí, leyendo esto. Que sientas la desesperanza, la desesperación tal vez, la contradicción, o el conflicto, y que por algún lado de ti brille al mismo tiempo el puente, y que el agua limpia de la esperanza se mueva entre los dedos de tus pies de vez en cuando. Ahí está el amor, lo puedes sentir, ya lo conoces. Una especie de fuerza midiéndose libre entre el vacío y la desilusión.Puedo sentir que quieres dudar, o a veces quieres forzar las cosas. No se trata de obligar el amor, se trata de abrirse a él, de ceder un poco en el ímpetu de dominio, y hasta hacerse un tanto pequeño para que el amor no tenga que luchar contra el engrandecimiento que causa la actitud de batalla. Si en estos días el amor se presenta, atrápalo consciente, cruza el puente. Puede que el puente se extienda, o te eleve. Y aunque sea efímera esa sensación del amor divino, goza. Aunque el puente apenas sea un esbozo, alégrate, la actitud frente a la esperanza lo es todo. Para no dar más vuelas, la esperanza es el portal hacia el amor divino”
CÓMO POTENCIAR TU DON
“Todos ustedes, sin ninguna discriminación, poseen una conexión celestial; de hecho es algo que los compone y no depende de sus ideas si fluye o no, más bien preferimos a quienes viven en su corazón esa conexión aunque sus palabras profesen una u otra decisión. Así que potenciar tu don se refiere a potenciar esa conexión ya existente, un deseo que aparece cada cuanto para recordarte que hay algo grande que espera por ti. Entonces sin reparos o enredos comienza por seguir ese deseo, identifica lo que sientes, cómo lo sientes, dónde y cuándo lo sientes, me refiero a esa conexión que te invita a profundizar, el llamado a algo más allá de tu mirar. Para diferenciar esa llamado de las emociones o impulsos y otros sentires hay que estar atento más bien a lo que sabes que es un poco más elevado, que aparece justamente a aliviar o a orientar una situación, se parece a la voz de la sensatez, al equilibrio de las cosas. No solo se trata de pensarlo, atención que ya vas a comenzar a analizar tus sentires y lo que te estoy pidiendo es precisamente que te quedes filtrando lo que sientes sintiendo. Siente el durante y el después, es decir, cuando tienes una conexión especial o piensas algo revelador sientes en el momento algún alivio o brillantez, y después de la experiencia hay una especie de suspiro, o una sonrisa picaresca de saber que algo extraordinario acaba de suceder. No esperes desde el comienzo dejar claras esas sensaciones o que estén libres de ideas muy propias, lo primero es detectar cómo fluye tu conexión especial, luego se hace el trabajo de despejarla. Si te ayuda darle un nombre o cierta identidad adelante, eso sí, mantente abierto a que esa identidad o nombre cambie con el tiempo y con el conocimiento más profundo. Habiéndote familiarizado por unos días con tu ‘sensación especial’ vas a empezar a notar una especie de invitación particular, por ejemplo al silencio, a la alegria, al estudio, a la calma…No temas seguir esa invitación, ni mucho menos te resistas, tal vez no es lo que tenías en mente estar necesitando pero si algo caracteriza a una conexión superior es que la autoridad debe fluir hacia ti, no serás tú quien la dirija, de hacerlo estaría dejando de ser superior. También quiero que aprendas a respetarla en sus momentos y protagonismo, no vas a poder decidir siempre cuando aparezca o como, ni mucho menos pedirle que haga una u otra cosa, si en algún momento sientes que puedes dirigir lo divino estarás cayendo en una seria distorsión de lo que vives en esa relación. Tampoco trates de complacerte, y sé que esto en particular puede llegar a ser inevitable, al menos en principio, entonces edúcate para ir más allá de tus anhelos inmediatos; lo divino por definición es lo que está más arriba, tan elevado que aún no lo alcanzas, no pretendas entonces tener más claridades que la fuerza superior a la que esperas acceder. Viene así una pregunta común: ¿Cómo puedo diferenciar mis ideas o anhelos de las invitaciones divinas?. Lo primero que tengo que decirte es que tal vez no deseas con suficiente sinceridad esa claridad, sospechas que el Cielo va a decirte cosas que no quieres escuchar o a pedirte más de lo que ahora quieres ofrecer, mira en lo profundo para ver tu verdad, aquí la entendemos, créeme, sabemos cuando alguien aún no puede asimilar una invitación, hagamos juntos eso de ir al ritmo de la verdad que puedes aceptar. Luego, cuando tus anhelos están más cerca de los nuestros acá arriba para ti, la sensación vuelve a ser el punto de partida; cuando logras sentirnos, escucharnos, ver nuestras pistas, lo que sientes es especial, además de un necesario contenido de amor divino ocurre el chispazo, la revelación de una verdad interior abrumadora, reveladora, inspiradora. Si estás preparado cualquier contradicción a tus pensamientos vendrá con amabilidad y persuasión, si te resistes aprenderás a construir una relación con nosotros basada en el conflicto y la lucha de poder. No quiero sonar presumido pero ya te imaginarás quien va a perder en una batalla de ese tipo. Recapitulemos entonces, para potenciar tu don debes comenzar por familiarizarte con tu sensación especial, luego trabajarás dedicado y ambicioso en respetarla y seguirla, para así comenzar a disfrutar de los beneficios de tener a alguien lo suficientemente grande junto a ti que no se detenga con tus equivocaciones ni te asuma caso perdido. Un don utilizado con la sabiduría correcta será la solución para tus problemas más allá de lo que puedas imaginar, cuidarás de ti desde otra mirada y entenderás poco a poco que perteneces a algo que serenamente te invita a crecer sin pausa ni conflicto”.
TIEMPO PARA EL ESPÍRITU
Es tiempo de aprender a sentir el espíritu, a saber de él y sacarle más provecho hasta entender que más bien es el propio espíritu quien trata de guiarnos y conseguir una vida cada vez más sana y positiva. Hablamos de la parte de nosotros directamente ligada a la esencia de la vida, al gran espíritu de las cosas, al propio Dios. Darle valor a nuestro espíritu equivale a valorar la vida y conectarse con ella tal como funciona, difícil de comprender, misteriosa y fantástica. Los dejo con la voz del Cielo para que nos oriente sobre la mejor manera de entender y valorar nuestro propio espíritu. “Espíritu es la esencia de las cosas, tu esencia querido amigo siempre prevalece, ya no esperes más que el espíritu sea hacer yoga o rezar, el espíritu más bien es eso que se va de tu cuerpo cuando mueres o ese que llora cuando le fallas. Si deseas sentir a tu espíritu simplemente cierra los ojos y deja de pensar, ese soy yo. Cuando la gente me pide ayuda espiritual me sorprendo porque yo no puedo darles otra que no sea de ese tipo. Si me piden ayuda con su negocio o proyecto todo lo que puedo hacer es guiar a sus espíritus a abrirse a lo correcto, a lo que les corresponde, el resto lo hacen ustedes. Así, cuando una persona está claramente ligada a su espíritu siente con facilidad lo que no le corresponde, por tanto se hace la vida más fácil evitando frustraciones y se enfoca en aquello que resuena en su verdadera satisfacción, no tanto la inmediata o la evidente sino una que perdura y trasciende. Para ligarse, más bien para regresar al espíritu, hay que dejar de pensar con testarudez. A mis ojos ese es el problema de este siglo, gente empecinada en ideas, obsesionada con lo que tiene que ser. Cuídate de ese rasgo por favor, cada vez que te veas repitiendo las mismas ideas o insistiendo en lo que no te pertenece haz una pausa y reflexiona, hay que saber diferenciar testarudez de tenacidad”. Entonces suena extraño ver a la gente diciendo que no tiene tiempo para su espíritu cuando él es justamente la parte sabia y madura que lo guiará a vivir una vida más satisfactoria. Imagina que aprendes a trabajar y estudiar ligado con tu espíritu, sintonizado con la fuerza de la vida para que te muestre como enfrentar los retos y dejar los que no te pertenecen. Ponerle espíritu a cada cosa que vivimos es atraer la sabiduría de algo más grande que nosotros, una voz como la que aquí nos acompaña se sintoniza justamente con esa parte de nosotros que proviene del mismo lugar. No se trata solamente de poder escuchar, el espíritu, esa esencia de lo divino, está presente en nosotros en cada momento, la limitación fundamental proviene del poder que hemos otorgado a las ideas establecidas, es decir esa fe ciega, la letra muerta a la que a veces nos debemos sin ningún sentido.  
EL DON DE ESCUCHAR
“Me gusta pensar que este espacio, Dictados del cielo, está dedicado al don de escuchar. Me gusta también que hablemos con constancia de ese tema, que perseveremos en la promesa de una vida diferente y mejor para quien escucha. Partamos del hecho de que escuchar es realmente difícil. En la naturaleza de estar en función de ti mismo, escuchar te dirige en función de algo o alguien más, de manera que escuchar puede resultar medianamente antinatural.También ocurre que habitas un mundo ensordecedor, el cual emite ruidos externos a la vez que produce toneladas de información ruidosa para tu mundo interior. Escuchar, en un mundo donde la mayoría tiene algo que decir, es de paso un reto de selección.Teniendo en cuenta esos dos aspectos, el ego, y el mundo escandaloso en el que viven, adentrémonos en algunos consejos para escuchar mejor, ya sea al otro, a tus necesidades más rezagadas, o a nosotros como representantes de lo divino. Al fin y al cabo escuchar es escuchar. No puedes simplemente escuchar a Dios y no escuchar a tu pareja, o impedir que otros te hablen con honestidad y pretender que la vida te hable obviando tu resistencia.De hecho, la inspiración de este dictado vino de una amiga, que me pidió tips para escuchar mejor. En agradecimiento utilizaré la historia de cómo ella y yo llegamos aquí, esperando que le sirva de amoroso escarmiento para dejar de pedir algo que ya tiene, y mejor cultive su capacidad de discernir. Vengo sugiriéndole a mi amiga que haga más preguntas. Y no hace caso. Un ejemplo de que ella escucha y no obedece. Si escuchar es difícil, como lo hablamos al principio, qué diremos de obedecer, ese don sí es antinatural por completo. El poder de preguntar, el tip de preguntar, es estratégico. Cuando preguntas te dispones, te abres, y declaras no saber. Es decir, te dispones en una postura de aparente inferioridad ante quien responderá. La inferioridad en lo humano es vulnerabilidad, y en general los aterroriza.Para ayudarla, además de extenderle la invitación a preguntar, yo mismo implanté la pregunta sugerida, esa en la que pidió tips para escuchar mejor lo divino. Tal vez te preguntes si eso es posible, que nosotros te implantemos una idea, ¿de verdad crees que todo lo maravilloso que se te ocurre viene solamente de ti? La inteligencia de la vida circula entre sus cerebros y todos sus otros centros de inteligencia, depositando huevecillos como semillas esperando prosperar. No podemos decir que ustedes son tierra fértil, pero de vez en cuando una inteligencia despejada permite a uno de esos huevecillos eclosionar, producir un destello, e inspirar.Lo hice, quise sugerirle qué decir, todo para demostrarle que ella sí sabe escuchar, y lo que no puede es respetar. No es que sea una persona irrespetuosa precisamente, hablo de respetar lo simple, pues mi amiga se obliga a creer que ésta comunicación con nosotros, con el mundo de lo divino, tiene que ser algo elaborado y sublime, cuando aquí en el cielo amamos la sencillez, nos regimos por lo espontáneo, somos oportunistas. Claro que de vez en cuando nos pulimos para impresionar un poco, o para causar un impacto emocional que nos abra la puerta de su corazón, pero no siempre, y eso les cuesta aceptarlo.Es decir, mi amiga me escuchó, solo que no pudo ver esa frase como algo elevado porque, desde su óptica de catedrática ferviente, sonaba simple o carente de sentido. Si hoy le dices a Adri que genere una pregunta audaz, ella cree que tiene que sonar a Sherlock Holmes. Si a Ivonne le pedimos que reflexione, ella corre a pensar, y se agarra de lo último que sabe como quien sujeta una cuerda salvadora que no debe soltar. Lorena hace lo propio con su abrigo de frases elaboradas, se cubre con ellas escondiendo sus secretos para después querer escuchar una respuesta transformadora.Como notarás, escuchar ocurre desde el sesgo de tu mirada, así que mi siguiente tip es que madures esa necesidad de devoción por tus ideas o pareceres. Dicho de un modo más cálido, intenta reservar para después eso que opinas en el momento sobre lo que estás escuchando.Prueba. Notarás que es automático pensar, opinar, susurrar y hasta refunfuñar mientras escuchas. No escuchas simplemente, en silencio de tus ideas, no, te abstraes en un rinconcillo de ti para tener una conversación interna mientras crees seguir escuchando a quien te habla.La devoción por tus ideas no es algo tan sano. Por favor, cambia de opinión con frecuencia, mantente siempre abierto de pensamiento, comprende de modos nuevos cada vez, así es más fácil escuchar. ¿Qué puede escuchar el viejo que se ha ensordecido en sus propios pensamientos? Pues nada que no sea lo que encaja en su modo de pensar. Lo demás le molesta, es descartable, y punible según la autoridad moral que le otorga la edad.¿Comienzas a ser esa persona que escucha de manera inflexible y sesgada? Cuidado, no se necesita mucha edad para hacerse terco, o mucha sordera para no poder escuchar. Estar ocupado pensando cómo tienen que ser las cosas te impide escuchar.Finalmente, para dejarlos descansar, enlistaré algunos tips de esos que los emocionan (pero poco funcionan). Si desean poder aplicarlos con eficiencia les recomiendo repasar esta lectura otro día, y otro más, y cuando estén tercos o en conflicto. Aún mejor, para que funcionen los siguientes consejos, les recomiendo ser más sencillos y sinceros, eso bastará para podernos escuchar, para escuchar mil veces mejor sus necesidades profundas, y para escuchar y respetar a los demás. ¡Ja! Los regañe.Tip # 1. Escucha las palabras ajenas como si fueran un acertijo para descifrar, así prestarás más atención y por tanto captarás mejor el contenido más profundo.Tip # 2. No le apliques el tip # 1 a todo. En realidad el primer paso es seleccionar lo que escuchas. Si no filtras lo que escuchas todo tendrá el mismo valor y no sabrás a qué atender.Tip # 3. Adopta a tu sexto sentido. Se trata de un huérfano abandonado que ha perdido su lugar en el orden de la vida. Devuélvele tu seno arriesgándote a ser diferente en un mundo en el que la razón y los argumentos lo son todo.Tip # 4. Evita responder a todo, clasificar, ordenar, referenciar o administrar lo que escuchas. El silencio de opinión trae paz, si no te están preguntado, ¿cuál es el afán de opinar?Tip # 5. El último. Desarrolla la escucha crítica, una habilidad que llega a convertirse en una especie de radar sensitivo capaz de filtrar, desviar o recoger la información con elevado discernimiento.Posdata: pregunta para mi valiente amiga que hizo la pregunta: ¿en medio de tanto ruido, de tanta información que persigues, de la reafirmación que obtienes, cómo esperas escuchar?”