REBELDÍA EN LA CABEZA

Creado el: 2024-06-21 07:07 am

Lecciones

“Mucho cambia la vida cuando logras liberarte de tus propios pensamientos con cierta facilidad. Esta es mi invitación a practicar el maravilloso arte de rebelarte ante tus propios pensamientos. No digo que sea fácil, pero sí que puede ser asombroso y liberador, además de apasionante y astuto.


La mente, amigos, es una suerte de refugio. No daré vueltas sobre los aspectos científicos, sino que más bien los invitaré a darse cuenta que habitan en ella mucho más de lo que son conscientes, y que por tanto deberían anhelar un hábitat limpio, próspero, entretenido, y en expansión.


Al contrario, suelo encontrarlos embelesados en pequeños pensamientos que se repiten. Algo así como que en vez de vivir en un espacio amplio y diverso prefieren habitar un cuarto estrecho y monótono donde cada día se vive la misma historia.


¿Cómo salen de esa habitación? Pues la experiencia es el primer recurso, la vida, que es cambiante ofrece circunstancias nuevas, o nuevas oportunidades de ver distinto, lo que en últimas, para el mundo que es la mente, atiende el mismo objetivo.


Algunos de ustedes han aprendido estrategias fructíferas sobre el modo como deciden salir del encierro, y sé que logran pensar distinto y así expandir el espacio circundante. Otros simplemente se distraen. Es la gente devota de la música para soliviar el aturdimiento, o los apasionados de los juegos mentales para sentir que se ocuparon de otro tema con fervor liberador, y quienes hablan de sus pensamientos como en una especie de recital que solo empalaga lo que el espacio interno ya conoce de memoria.


Tratemos entonces de entender que esos medios, nada despreciables para el entretenimiento, no son rebeldía en la cabeza. Cuando los invito a la rebeldía mental espero verlos retando sus propios muros, rompiendo sus barrotes con facilidad creciente. Y para ello no puedo más que sugerirles desconfianza.


Es que confían ciegamente en sus propios pensamientos, son inocentes pensadores, se afectan demasiado suponiendo que eso a lo que han llegado es una verdad de absoluto valor. Me preguntarás entonces, ¿qué será de mí si no confío en mis propios pensamientos? Pues te digo que quedará el resto de tu ser para resolverlo. Quedarán en principio todos los recursos inesperados de tus inteligencias diversas para resolver nuevos enigmas, es decir, para salir del espacio conocido y expandir la visión de una realidad.


La rebeldía en la cabeza es una invitación a pensar menos y ser más. Observar ya es de hecho una manera de ser más. Se requiere valor y astucia para observar sin afanarse a concluir. Anímate a observar más y concluir menos, tus otras inteligencias estarán atentas a la oportunidad singular de participar cuando te tomas el tiempo de atender pistas y detalles, o el llamado de cada circunstancia.


Veámoslo en acción. Conoces algunos patrones tuyos que se repiten, ya sea de comportamiento o de pensamiento. Y no sales del patrón justamente porque lo atiendes del mismo modo una y otra vez, pues mientras lo haces solo fortaleces esos barrotes que a veces hacen tu vida un tanto aburrida.


Me miras entonces y suspiras. Sueles incluso culparme de que todo sea siempre lo mismo, pues la vida sí que insiste. Qué puedo decirte, la vida debe insistir, no en que padezcas la misma circunstancia, sino en que salgas del encierro y liberes tu potencial a través un reto vital que no se puede evadir.


La rebeldía en la cabeza promete ser una habilidad de la libertad. Si en tu cabeza habita la libertad, ella misma es una fuerza que impulsa la expansión. Y la libertad no es quejarse de la ausencia de libertad, o añorarla con sentimiento. La libertad es una señorona maravillosa que una vez se toma la palabra rompe con su magia limitaciones instauradas tras los años.


Te permites tu propia libertad cuando te afanas menos y observas más. Ante ese viejo patrón, de fracaso o de molestia, tienes la posibilidad de conducirte en automático a esa conclusión que ya es un muro fortalecido, y estrellarte. Si en vez de atacar de prisa te tomas algún tiempo para observar, lo que necesariamente sucederá es que la atención reciba respuesta, nuevas respuestas.


No bastará entonces un solo instante de observación frente a un patrón. Las tareas inevitables son de rigor tareas persistentes, funcionan para aparecer sistemáticamente hasta ser vencidas, y tu tarea consiste especialmente en seguir las pistas que cada repetición pueda traer. Así que si te has esforzado en algunas ocasiones y has descubierto una pieza importante del llamado, no te desanimes si la tarea regresa, solo es que hacen falta más pistas por descubrir hasta que el llamado se revele por completo y te muestre lo que ha venido a transformar de ti.


Eso es entonces la rebeldía en la cabeza, poderse reponer al clamor de la lástima, el miedo o el dolor, y observar para así poder pensar distinto.


Quienes lo han hecho en algún momento me respaldarán al decir que definitivamente funciona. No quiero alardear, pero me rodeo de grandes rebeldes, contradictores de su propios pensamientos, capaces de cambiar de idea de la noche a la mañana y hasta de ver al revés. Una dicha de compañía eso sí, es que me aburro con los amigos que repiten lo mismo una y otra vez, que todo lo resuelven del mismo modo, que alardean únicamente del mismo método que una vez conocieron y tristemente funcionó.


No puedo decirte que ser rebelde ante tus propios pensamientos aburridos o carceleros sea sencillo. No lo es porque se necesita valentía y libertad. Para ser inteligentes más allá de ustedes mismos hace falta siempre romper las propias barreras, y recuerda, eso se logra observando, y después dando permiso de que las demás inteligencias alcen la voz.  


Acabo entonces de decidir que ya lo haces, solo que no supones que esa magia serena acabe siendo el punto de quiebre disponible, capaz de transformar la realidad para ti. Pues ahora sospéchalo, ya que una vez te miras diferente y das permiso a otras partes de ti mismo, lo que ahora es un muro cede paso a un nuevo espacio de ti mismo.


Amigo, tus otras inteligencias esperan por ti, ya no las hagas esperar". 


El ejercicio sugerido con este dictado es que nos cuentes la razón por la que crees que te has hecho devoto o devota de tus pensamientos. A partir de los comentarios iremos agregando pistas aquí, ¡que las disfrutes!


Pista 1: dejar de pensar en exceso implica fuerza en el carácter

Pista 2: está el ego, la pegajosa sustancia en la que suelen quedarse atrapadas las ideas

Pista 3: la calma de la razón alcanza a respetar la suavidad de la intuición  

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Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (13)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Consuelo
Cada dia es un reto porque hay mucho camino por recorrer y descubrir en nuestra mente con Barreras tan fuertes de superar pero no imposibles .

2024-06-21 11:54 am

Andrea
Es de las tareas más difíciles que tengo para este año , la mente toma un poder muy fuerte y aveces le damos más fuerza para que tenga poder sobre nosotros es un trabajo de estar presente a todos esos momentos de ✈️.

2024-06-22 07:51 pm

Olga Castaño
“La fuerza que los pensamientos adquieren es proporcional a la devoción que se tiene de ellas. Si miras bien, niña querida, es posible que tu devoción por las ideas sea más grande de lo que has podido contemplar”.

2024-06-24 09:26 am

Ayda Mary Portilla Delgado
Me recuerdas un viejo mensaje, creo que el tiempo se me ha vuelto cómodo estar en la jaula, hasta le puse adornos, sospecho que mi devoción está en la falsa seguridad que me da y en esa comodidad de no tener que esforzarme mucho, lo contrario implica ser valiente, despejada moverme con facilidad, arriesgarme a los cambios ...a vivir sin moldes tal vez?

2024-06-24 11:33 am

Olga Castaño
“Tienes una pista maravillosa: por comodidad. Pensar y volver a pensar, y sentir que así gobiernas el mundo, es la postura cómoda sobre un trono mental con la que es difícil enfrentarse. En contraste, como lo describes, la libertad es riesgo, y vivir sin moldes es una enorme responsabilidad “

2024-06-24 02:22 pm

Ayda Mary Portilla Delgado
Ahora me hace sentido lo de la rebeldía

2024-06-27 02:48 pm

Ayda Mary Portilla Delgado
Corrijo: No tener que esforzarme mucho...se fue y no supe cómo editarlo🤷

2024-06-24 11:38 am

Olga Castaño
Yo lo arreglo 👍🏼

2024-06-24 02:16 pm

Ana Salinas
El párrafo 8 me llegó mucho. Uno de mis patrones ha sido afanarme en concluir , ya lo he podido ver y vuelvo a caer.. es como si hubiera una creencia en que la voz de mi cabeza realmente supiera de qué va todo. Me gusta la propuesta de ver actuando las otras inteligencias.. en últimas la reacción de concluir afanosamente puede ser un condicionamiento de querer controlar .. ósea del miedo.

2024-06-24 01:43 pm

Olga Castaño
“Claro que sí, un indicador de inteligencia es lo rápida y eficiente que puedes ser para pensar. Pero pasa el tiempo y se van dando cuenta que el más rápido no siempre es el más sabio, o que apresurarse a concluir restringe severamente el panorama real. Invitada querida a saber que cuanta más sabiduría, más pausa”.

2024-06-24 02:27 pm

An Salinas
De acuerdo 100 por 100

2024-06-24 05:10 pm

Adriana C
Me hecho devota de la razón porque me genera credibilidad y confianza ante los demás. Es decir, me ha dado (aunque ya no tanto) seguridad. Otra parte de mí se ha hecho devota a los pensamientos porque en el fondo quiere tener la razón y precisa organizar los argumentos una y otra vez para lograr ese cometido.

2024-06-24 05:41 pm

Olga Castaño
"Y cómo no ser así, si toda la inteligencia que se adula o se idolatra es aquella derivada de la razón, la lógica o el conocimiento. No espero que eso cambie ahora, pero sí que la inteligencia para vivir se destaque tanto y a todo nivel que llegue el día en que los más intuitivos dirijan su mundo con precisión y sabiduría..."

2024-06-24 07:42 pm

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NO PIERDAS EL FOCO
"Si la vida es un viaje, y durante el viaje se te pierde el destino, este dictado es para ti, o mejor dicho, para todos, porque a todos en algún momento se les embolata el verdadero propósito, el lugar de sí mismos al que vienen a caminar. Veo que es fácil para ustedes perderse, y que en gran medida les cuesta reconocer el destino. Entiéndase destino como un lugar a dónde se dirigen de sí mismos. De hecho, no saben con exactitud cuál es ese lugar. Bueno, al menos no lo saben con los ojos muy abiertos y mirando la realidad que los rodea en el momento. Pero cuando miran en perspectiva, cuando se encuentran en la sala de un hospital, o en las sillas congeladas de una sala de velación, lo recuerdan al instante. ¿Qué es lo que vale? Qué es eso que tanto vale de ti, que viniste de viaje por este planeta maravilloso a pulirlo; cuál es esa tara o rival de tu esencia que ha de despojarse de su arraigo para permitirte brillar más. Por ahí es donde verás tu destino, el lugar maravilloso de ti mismo, ese tú más despejado y mejorado que te llevarás cuando regreses a ser solo un espíritu. Esta vida, este viaje, este paseo por aquí, puede ser entretenido, o atraparte en detalles, y es ahí cuando el foco se te embolata. Pierdes el foco de lo que al final importa, de lo trascendente, con lo que te irás, la riqueza que hay que atrapar. Y lo pierdes porque este mundo exige responsabilidades, impone modelos de bienestar, y porque sobrevivir puede llegar a ser tarea suficiente como para ocuparse de engrandecerse a consciencia. Sin embargo, hoy es un buen día para los secretos. Ustedes se encuentran aquí sin otro propósito que lograr algo, aprender algo nuevo, o desaprender algo que no les hace bien. De manera que todo aquello que la vida presenta durante el viaje ocupa un papel estratégico, y no precisamente para hacerles la tarea, sino para inspirarla, propiciarla, y a veces incluso, estrujarla. Hablamos de una tarea trascendente, personal, que puede o no extenderse a los demás. No viniste, como héroe directo y deliberado, a salvar el mundo, a dar sin recibir, o a enseñar sin aprender. Estás aquí para algo de tu propio progreso, y si lo que le brindas al mundo se corresponde, entonces cumples una doble función de ganar y aportar, pero aquello que traerás de vuelta a tu hogar espiritual es en esencia lo que lograste para tu virtud.¿Te hiciste mejor persona? ¿O ya eras tan buena persona que solo tenías que sostener la tarea? Cuidado, la moral de sus días domina diciendo que todos son buenos, que los malos son los que matan y roban. Eso lo aprendieron en historietas de dominio político, en viejas pautas de control social, pero ahora, en la verdad que propicia un mundo más diverso, la maldad es más fácil de apreciar, incluso en ti mismo, en la sencillez de un corazón que tiene lado izquierdo y lado derecho como tiene maldad y bondad al mismo tiempo. Hay algo inevitable, innegociable, que viniste a transformar. El orgullo, la desidia, la terquedad, el narcisismo, la desconfianza, el miedo, la prepotencia, el pesar, el capricho, la dependencia. En fin, viniste a conseguir un destino que no tienes que llevar en el pecho como una palabra o un dije, que más bien es un propósito establecido por la vida que palpita dentro de ti para hacerte evolucionar. Sí, como evolucionan las especies evoluciona el espíritu. Que no se te pierda el foco sobre la evolución del espíritu. Recuerda, es un cambio, no una contención. No tienes un ritual semanal para consagrar tu espíritu a la bondad y la tarea queda chuleada. Más bien demuestras a la vida, todos los días de la semana si tu palpitar se mueve hacia la bondad o la maldad, en los detalles, en tu intención, en la manera en que respondes a las necesidades más apremiantes de tu espíritu de seguir evolucionando. ¿Cómo notas esas necesidades? Pues si las has desconocido, en tu salud. Si tomas tiempo para reflexionar, en tus tareas pendientes que sabes que cambiarán tu vida. Y si tienes tiempo a solas, sano y productivo, en tu encuentro contigo mismo es fácil decidir que es la hora de un paso puntual, te guste o no.Conservar el foco es saber que hay algo grande que espera por ti, que habrá que renunciar a placeres nocivos, a gustos o pasiones, como el mal carácter, el afán, la prepotencia o la comodidad. Que habrá que alimentar la humildad, el regocijo, y sobre todo la valoración exhaustiva y sistemática de lo que vale de verdad, una y otra vez.Si te sirve, vuelve a la silla donde la muerte se respira, o al hospital para recordar sin pensar lo delgado del hilo que sostiene la vida. O mejor, aprende a decidir que cada día es para progresar, y que hacerlo implica abandonar.Acotando esta tarea, el foco se sostiene permaneciendo en el deseo, y la acción, de abandonar. Abandonar viejos patrones, reglas que creíste de piedra, modelos admirados que merecen un batazo, hasta rasgos que un día fueron causa de éxito y ahora apestan a fracaso. Abandonar éxitos conseguidos para ir por más, reconocimientos viejos, estándares viejos de bienestar, ideales adolescentes, taras de la niñez familiar. El foco, amigos, es crecer. Creyeron que ocurría parecido al crecimiento del cuerpo, que tardaba unos años y ya quedabas hecho. Atención, hasta el cuerpo se regenera, se crea una y otra vez, se transforma, se adapta, hasta se puede optimizar según las necesidades evolutivas. Refresca por favor tu idea, repasa la naturaleza permanente del cambio, sacúdete ese prejuicio construido de creer que la vida es estática, que algo es para siempre, que algún día conseguiste una garantía en tu vida y esa garantía no se vence jamás.Vives en la inconsciencia cuando desconoces el cambio. La vida es de cambios, el foco es el cambio, escalofriante, incómodo, a veces placentero, liberador. El cambio que sana, el cambio que te hace trascender o mejorar. Y el cambio que abandona cargas que no pasan los puertos de una nueva esperanza.Me gusta recordarte, para despedirme, que no viajas solo, que este viaje de la vida ofrece recursos, tal vez no los que diseñarías desde el placer mundano, pero sí los indispensables para progresar. Ofrecemos también compañía, presencia, y misterio. La vida nos ha consignado esta tarea de ser presencia para ustedes, de un modo indescifrable preferiblemente, pero de vez en cuando nos sentirás acompañando un progreso, abrazándote en un salto, o empujando tu espalda a ver si la maleta pesa menos y das el siguiente paso. Nosotros, los seres del cielo, no estamos esperando resultados, pero sí que no dejes de cambiar, de progresar, de adaptarte a lo nuevo, y si lo puedes disfrutar pues mejor. Y te guiamos, a veces eres estatua que ni siquiera sonríe, no te mueves, te apegas, pero a veces eres una dulce paloma fácil de cargar. Cuenta con el cambio, con la decadencia de algunas cosas y el progreso de otras inesperadas. Cuenta entonces con que la vida te seguirá retando, necesita que cumplas tu destino, que consigas la meta de este viaje, y qué mejor si la cruzas con una sonrisa de satisfacción. Qué dicha si tu propio velorio es de orgullo por ti, y de satisfacción por la vida que llevaste. O si tus visitas al hospital refrescan la virtud de la confianza, esa mirada en la que refuerzas tu certeza de que algo mucho más grande está ocurriendo por aquí.Tranquilo. No tienes que saber tu destino como punto en el mapa. No le pidas a la IA que te trace el recorrido. A la vida trascendente le gustan los secretos, no colaborarías si supieras la grandeza de la tarea. En vez de soñar con un recorrido sencillo en este viaje mejor imagina una nave salvaje, un recorrido rebelde, giros inesperados. Eso es más realista, y saca mejor lo que tienes para ofrecer.No llores más porque la vida no sea como la quieres, te engañaron, mamá te hizo sentir con su amor que así podía ser. ¿O te engañaste tú mismo? ¡Cuidado! La ruta directa, el tobogán para perder el foco, es el autoengaño. Qué importa si alguien lo inspiró. Aprenderás a mantener el foco, a perseverar en las metas necesarias y en los progresos que engrandecen, justo a través de superar el autoengaño una y otra vez. Conservar el foco es corregir el autoengaño”.
¡QUÉ TOZUDA!
“Terquedad es no querer. Pelea conmigo si quieres, pero no cedes básicamente porque no quieres hacerlo así. No quieres ceder ante esas condiciones o tal invitación. Simplemente no quieres, algo dentro de ti no quiere por completo, todas tus partes no están de acuerdo.Qué tozuda eres cuando esperas cambiar por medio de un cambio de circunstancias solamente. Qué tozuda cuando, en medio de las dificultades, quieres ser la misma de antes, sin cambiar, sin abrirte a los recursos inesperados.Qué tozuda, la más tozuda, cuando insistes en no ser capaz de algo que necesariamente debes hacer. Creo que esta última tozudez es casi un berrinche, un berrinche que le haces a la vida.Claro que no gobiernas tu voluntad al dedal, eso lo sé. Pero no te escudes en eso por favor. También sé que necesitas compasión para tus trastornos y dificultades, pero qué bueno que mientras recibes ese cariño vayas construyendo cambios, todo al mismo tiempo. Querer cambiar es una cosa esquiva, también lo sé. Pensar en cambiar no es tan difícil. Me refiero a que puedes aceptar la necesidad de un cambio, pero emprenderlo, que es cuestión de voluntad, no se te da tan fácil que digamos.Mejor dicho, dices que sí, pero no actúas de acuerdo a ese sí. Tranquila que la incoherencia no es algo que se pueda lograr así no más. No te castigues por ello, no te quejes de ti. Mejor mira esa tozudez extraordinaria de dónde proviene, y a dónde va.En el caso de mi amiga Aurora, el origen de esa terquedad es un miedo terrible a no ser nadie. Por lo tanto, su terquedad apunta a mostrarse sólida y fuerte ante sí misma y los demás para ser alguien.En el caso de Débora, la tozudez es una cosa que se le da con naturalidad, porque ella es difícil de mover, es cómoda, se conforma. Y cuidado con criticar a Débora, si lo piensas bien tú también estás cómodo en una que otra cosa, no la culpes, entiéndela. Esa terquedad se dirige entonces a ponerle la cobija a la hamaca. Es decir, refuerza la idea de una vida cómoda, en balance, no importa lo que de verdad haya que hacer, o lo que ocurre afuera de esa comodidad.Podría dejarte muchos ejemplos más, pero quiero que te esfuerces por encontrar el origen y el destino de tu tozudez. Como un tren sobre sus rieles, la tozudez sostiene algo que supones mueve tu vida. Cuidado, definitivamente te estás engañando. Quieres pensar que ser linda y agradable bastará, ¡qué tozuda!, no te levantes a prosperar y verás como esas facturas se acumulan sobre la mesa.Quieres creer que ser inteligente es suficiente, ¡qué tozuda!, no seas gentil para que tu inteligencia se siga convirtiendo en una verdadera molestia para los demás. Quieres seguir juzgando con dureza los errores ajenos, te veo apretando los dientes, moliéndote por dentro de impotencia por las injusticias o las torpezas ajenas. ¡Qué tozuda!, mira bien, la gente no está fallando para molestarte a ti, sal de ese centro, mira bien, ellos hacen lo que ellos son, cálmate, no vas controlar el mundo, nunca sucederá. Mejor admite que no quieres respetar a quien se equivoca. Nobleza, esa es la magia que libra de la terquedad. Nobleza ante este mundo imperfecto, inexplicable. ¿Dónde ves que la vida está haciendo una encuesta para saber si a ustedes les parece justo o correcto?”.
MENOS IDEAS, MÁS HUMILDAD
“Cambiemos esto de aferrarse a sus ideas como su manera inmediata de validación, de supervivencia emocional. Las ideas son salvavidas, lo sé, pero imagina que encuentras un día algo de qué aferrarte que te salva, y lo conviertes en tu mundo. Eso es como encontrar un flotador en aguas turbias, y quedarte prendido a él por tanto tiempo que lo conviertes en tu mundo. Ese mundo, claramente pequeño y limitado, no puede conducirte, solo presta el servicio de rescate, y hay que usarlo como medio, no como fin. Me explico. Has construido ideas de salvamento. Creencias que te han validado, que te han dado fortaleza. Has decidido por ejemplo en qué eres bueno, o por dónde deben ir tus esfuerzos, y te quedaste creyendo en esa respuesta puntual durante muchos años, aunque la respuesta quisiera cambiar. Es como si el flotador se pinchara, y perdiera aire de a pocos, o simplemente se fuera degradando con el ambiente, pero tú te dijeras que esa sigue siendo la salvación y que nada te va a sacar de ahí. Hace un tiempo, tal vez desde la niñez o la adolescencia, encontraste salvavidas que de manera aparentemente definitiva te sacaron de una amenaza, de una inseguridad o un peligro. Encontraste así el modo de sentirte fuerte, validado, seguro, y te apegaste a ello. Hoy, ese salvavidas ya viejo, espera ser renovado, reemplazado por otro que obedezca a las necesidades del momento, y tú, sin saberlo, sigues insuflando el viejo flotador para respirar soluciones viejas que solo traen más de algo que ya no es lo que corresponde. Las ideas a las que te aferras, amigo, desean cambiar. Eso es porque tus virtudes desean renovarse, seguir dando frutos, hasta prosperar. Tu apego a lo viejo, a ser sobre una identidad ahora obsoleta, está causando estancamiento, y fracaso. Empieza a oler mal ese empeño por ser la chica juvenil que un día se destacó por sus consejos o palabras exquisitas, o ese joven que triunfó utilizando sus primeros encantos y trata de conservarlos cuando ya lucen postizos y cansados. Debo decirte que te has perdido de cientos de salvavidas nuevos justamente debido al apego que has desarrollado a uno que otro que te trajo dicha o éxito. La dicha, el éxito, son siempre momentáneos. Por favor sé ambicioso y ve por más. Justo en este momento hay nuevos salvavidas tratando de sacarte del atasco, y por ser distintos al de tus afectos solo puedes dejarlos pasar y rechazar el avance natural de la vida. Cuando las cosas salen mal no solo hay que sospechar un cambio venidero, también hay que estar alerta y astuto para detectar los nuevos salvavidas, las maneras como la vida espera sacarte diferente del ahogo del momento. Seguir adorando el viejo flotador de la infancia es entregar tu devoción al pasado, a amenazas que ya no están ahí, o que ya superaste. El valor de tu vida, tu fortaleza o tu éxito, no se definen por las ideas que transportas. Si te estás sintiendo valioso solo por cuenta de lo que dices, de todo lo que puedes controlar, estás perdido. Más bien la autoconfianza que esperas será el resultado de la sana liberación, de saberte capaz de ser sin poner por delante un viejo recurso, una palabra, una defensa. Quien calla, incluso ante sus propios temores, está haciéndose más valiente de lo que puede apreciar. De momento pareciera indiferencia, pero acallar sus arremetidas mentales amigos, sus ideas desesperadas, es el camino para descubrir al desnudo la verdad que subyace a la realidad apremiante. Yo los invito mejor a que aprendan a callar. No importa si es un silencio parcial o momentáneo. Esa conquista, la del silencio, antecede la sabiduría inesperada. En contraste, el ruido de las ideas obsoletas o desesperadas desvía la onda de la confianza y conduce más bien al placer de los placebos, soluciones aparentes que a la larga no cambian nada profundo. Tus dones amigo están ahí, más cerca de lo que parecen. Solo que no estás despejando la niebla fétida de algunas ideas rancias, o no estás permitiendo que lo nuevo te transforme. No necesitas ser consciente o poner en palabras lo que cambia, al contrario, se trata de poder avanzar con auténtica confianza sobre la niebla más fresca y atractiva, sin explicaciones, sin frases célebres, sin pilares mentales que te hagan sentir fuerte de momento, y más bien sobre libertades que te hagan mover ligero, y austero. ¿Es difícil el silencio? Por supuesto, el silencio es el poder de los humildes”.
EL AROMA DEL ESPÍRITU
“Permíteme contarle algo a tu nariz, produces un aroma sutil, todos lo producen, uno que cuenta de qué está hecho tu espíritu. Si tienes una barita mágica en tu cuerpo, esa es tu sistema olfativo, un sistema capaz de captar la magia sutil y traducirla en sensaciones profundas. No hablamos justamente de aromas químicos, quiero que sepas que tu olfato, en el sentido más amplio de su poder, puede percibir la magia profunda y convertirla en sensaciones útiles para despertar acontecimientos prometedores. Pasa que te encuentras con alguien en el pasillo de un centro comercial, paran para saludarse y hablan solo del clima, pero una vez avanzas percibes una sensación satisfactoria ligada más a lo que percibiste que a la persona misma; en ese instante la persona no es lo importante, se trata de algo que habita en ella y te interesa. Puede querido amigo que estés captando en ese momento el aroma de su espíritu. Cuidado que no estoy diciendo que ya puedes percibir los espíritus ajenos siempre, no. Es que hay propósito en que percibas algo particular en un momento determinado, no percibes nunca cosas inoficiosas, si estás sensible a la magia espiritual de alguien entonces es que la vida quiere despertar para ti algún cambio favorable, preciso y oportuno, quizá inspirarte justo ahora, o brindar algún tipo de aliento necesario. Cuando tengas esa percepción, de alguien que te deja una sensación especial, suspira. Estás en la posibilidad de respirar una virtud, aprovecha. Lo mejor de todo esto es que no será algo explícito o consciente siempre. A veces solo experimentarás una alegría momentánea, o un aire de bienestar. Es que los espíritus se acompañan, tu espíritu acompaña a otros con similitudes o elementos para compartir, y eso ocurre no siempre entre gente que conoces; puedes experimentar el aroma momentáneo de un espíritu durante un corto viaje en autobús, o en la fila del banco. Así que mejor no trates de ser intencional a la hora de compartir tu espíritu. Primero, no es posible completamente ser consciente de tu espíritu. Ya que se trata de una fuerza oculta a la influencia de tus apreciaciones mentales, no esperes gobernar lo que él entrega o recibe. Sé que tienes buenas intenciones cuando quieres a voluntad entregar algo profundo, pero descuida, la fuerza espiritual no obedece a la intención racional, obedece más bien al llamado de la vida, y lo que ha de entregarse para bien simplemente va a ocurrir. Al contrario, te invito a que seas receptivo cuando inesperadamente captas el aroma de algo sutil. La mayoría de ustedes se incomoda o se fascina cuando percibe un misterio. Mejor déjense llevar a la intención profunda del evento, cuidado con eso de suponer que alguien con quien se sienten conectados profundamente es algo así como un alma gemela. Se trata de un instante, algo simple que espera propiciar un evento mágico dentro de ti, no tanto entre los dos espíritus que se encuentran. Por eso es que esos hallazgos son personales, de hecho, el otro individuo rara vez se percata, o solamente nota tu sorpresa. Percibir es un asunto exclusivo entre la magia y tus sentidos, por eso quiero que aprendas a vivir tu olfato con ambición trascendental, para perseguir talentos espirituales ajenos en los que puedas inspirarte.  Captar el aroma del espíritu debe animarte, cuando ocurra, a confluir en un instante mágico, a recibir, a tomar aire y disfrutar los matices, y sobre todo a pensar en ti. Con frecuencia los veo buscando algo útil que hacer con un evento extraordinario, piensan en arte o en ayudar a alguien más, y yo solo les pido que primero piensen en sus propias necesidades, porque para ello está concebida esta magia, para alimentar sus progresos más profundos. Dar debe más bien ocurrir desde la riqueza que ya has consolidado en ti. Imagina que al fin consigues ese ingreso soñado, y antes de organizarte y consolidar tus financias te dedicas a compartir con otros la dicha de sentirte satisfecho. Estarías entonces disfrutando primero la satisfacción antes que logrando que se fortalezca y perdure.  Eso es lo que espero que haga el alimento espiritual, que de sus frutos, y que siembre para obtener otros más a largo plazo. Hoy hablamos del aroma del espíritu, podemos identificar otras fuentes de alimento más adelante, pero siempre estaré recordándote que no se trata primero de las formas o de los demás. Hazte fuerte en una virtud, en un poder, en un cambio, luego dar simplemente ocurrirá y el gozo entonces será doble y real: el tuyo y el ajeno”.
REFUGIADOS EN LA IRA, EL MIEDO O EL DOLOR
"Tengo muchos amigos ahí, en las sombras de una emoción perdurable. La conocieron, y se quedaron habitándola con familiaridad. Quiero invitar a estos amigos a salir de ella como se deja a la familia de origen, con el amor de ir en busca de la libertad.La ira hace sentir poder. Si te refugias en la ira posiblemente estás tratando de ser más fuerte, más decidido, de poner límites, de transformar algo que te agobia. Cuidado con confundir ese sentimiento interno en una responsabilidad ajena. «Es que fulano me hace dar rabia», de manera que te dices que la responsabilidad de tu rabia es de fulano y no tuya.Fulano no vendrá a calmarte, a pedirte perdón o a cambiar para ti. Eso no sucederá, y si ocurre es porque fulano espera someterse a tus deseos, lo cual no debería ser un anhelo tan loable. Fulano seguramente comete errores, o es incluso despreciable en cosas, pero, ¿es fulano responsable de tu ira?Tu reacción, tu sentimiento interno, tu capacidad de asumir las cosas, es un asunto de tu incumbencia, y de nadie más. Claro que hay gente que puede ayudarte, escucharte, incluso apoyarte o negociar un cambio, pero cómo te sientes frente a algo es un poder únicamente personal.La ira como escudo es una fachada de fortaleza, si te has quedado a vivir en ella te animo a que sospeches que tienes la inteligencia para aburrirte de ser el bravucón o bravucona que es capaz de poner los puntos sobre las íes en palabras, pero que no toma decisiones que cambien las cosas en verdad.Tal vez no lo habrás notado, pero tu rostro, refugiado en la sombra de la ira, se ha tornado poco grato, amargo, gris. Tienes esta habilidad de ser fuerte con tus actitudes y palabras, cuando en verdad deseas amor, ternura, comprensión.Esa fuerza, que hasta ahora parece estar concentrada en la cabeza, en la cara, puede dirigirse un poco hacia abajo para tornarse en fortaleza, en determinación, en esa habilidad a veces escasa para ti de ir al punto y corregirlo por ti mismo.Créeme, ese cambio es posible. La próxima vez que tu ímpetu salga a demostrarse, observa si eso que tratas de frenar en verdad se frena con tu ira, o si solo ocurre que la ira se vuelve la protagonista y recibes un caramelo en vez de una solución.Querrás cambiar porque entenderás que donde no hay cambios externos, el cambio eres tú.El miedo es el refugio de quienes no quieren que nada pase y si lo piensas bien, eso es pedirle a la vida que no suceda, que no cambie, que no deje ver lo que está mal, que no te rete. Y lo sabes, te gustan los retos, y que las cosas salgan bien.Parecido a la ira, en el miedo hay una oportunidad: reconocer tu valor incluso cuando las cosas no salen como esperas. No es tanto un tema de autoestima como de poner a prueba el propio valor e ir sin discusión a encontrarlo una y otra vez.¿Qué tiene de malo que tu valor se ponga a prueba? No es nada personal, la vida está haciendo lo que mejor hace, causando más vida. Si te reta, si te cuestiona, si te hace ver algún error o fracaso, la vida no tiene otra intención que moverte hacia adelante, estrujarte, hacerte enderezar y avanzar.Cuando el miedo aparezca por favor reconoce una prueba, y entra a ella apretando el lapicero, no clavándolo en tu ojo. Pasarás la prueba, de hecho está diseñada para ser superada, y tu esfuerzo más que nada es evitar el saboteo, sobrepasar la duda, enfrentar el deseo insaciable de huir.Créeme, cuando te detienes te apagas. Cuando avanzas a ver tu valor nuevamente tu brillo consigue nuevos destellos.Del dolor ya hemos hablado en otros dictados, con él ocurre que ha sido tan vanagloriado que es difícil cuestionarlo. Como refugio el dolor es de lo más cómodo, pero es oscuro y contrario a la vida.Sé que hay dolores que duran años, o que se meten en las entrañas. Pero nada dura para siempre, excepto porque hagas un esfuerzo en sostener vivo lo que se quiere morir. Algunos de tus dolores son zombies. Ellos se quieren quedar atrás y regresar a sus tumbas pero tú los alientas, les inyectas vida de las entrañas que aún no han sido comprometidas, y te desgastas para sostenerlo.Le entregas la vida al dolor como si fuera una causa elevada, un gran logro espiritual, y no. El dolor no te garantiza una vida de gozo en el cielo, no te garantiza ninguna felicidad, al contrario te va formando cierto impedimento para disfrutar y abrirte a cosas bellas en el futuro que espera por ti.Terminemos diciendo que no estoy negando las emociones. Ellas son a nuestro gusto las reguladoras de la vida, y nos ayudamos de ellas para despertar cambios, para animar la verdadera transformación.Les dejo este dictado en especial para que se animen a ser conscientes de su vínculo con las emociones que se convierten en refugio, y más que nada para que se convenzan de que es algo totalmente transformable. Si tienen la fuerza para estar aquí, tienen también la fuerza, la nobleza y el decoro para asumir de otro modo la trampa en la que han caído de convertir a las emociones en escudos permanentes o en sombras que los opacan y no producen ninguna solución real. El que da el primer paso, ese es el verdadero valiente".