REFUGIADOS EN LA IRA, EL MIEDO O EL DOLOR

Creado el: 2024-11-22 11:19 am

Lecciones

"Tengo muchos amigos ahí, en las sombras de una emoción perdurable. La conocieron, y se quedaron habitándola con familiaridad. Quiero invitar a estos amigos a salir de ella como se deja a la familia, con el amor de ir en busca de la libertad.


La ira hace sentir poder. Si te refugias en la ira posiblemente estás tratando de ser más fuerte, más decidido, de poner límites, de transformar algo que te agobia. Cuidado con confundir ese sentimiento interno en una responsabilidad ajena. «Es que fulano me hace dar rabia», de manera que te dices que la responsabilidad de tu rabia es de fulano y no tuya.


Fulano no vendrá a calmarte, a pedirte perdón o a cambiar para ti. Eso no sucederá, y si ocurre es porque fulano espera someterse a tus deseos, lo cual no debería ser un anhelo tan loable. Fulano seguramente comete errores, o es incluso despreciable en cosas, pero, ¿es fulano responsable de tu ira?


Tu reacción, tu sentimiento interno, tu capacidad de asumir las cosas, es un asunto de tu incumbencia, y de nadie más. Claro que hay gente que puede ayudarte, escucharte, incluso apoyarte o negociar un cambio, pero cómo te sientes frente a algo es un poder únicamente personal.


La ira como escudo es una fachada de fortaleza, si te has quedado a vivir en ella te animo a que sospeches que tienes la inteligencia para aburrirte de ser el bravucón o bravucona que es capaz de poner los puntos sobre las íes en palabras, pero que no toma decisiones que cambien las cosas en verdad.


Tal vez no lo habrás notado, pero tu rostro, refugiado en la sombra de la ira, se ha tornado poco grato, amargo, gris. Tienes esta habilidad de ser fuerte con tus actitudes y palabras, cuando en verdad deseas amor, ternura, comprensión.


Esa fuerza, que hasta ahora parece estar concentrada en la cabeza, en la cara, puede dirigirse un poco hacia abajo para tornarse en fortaleza, en determinación, en esa habilidad a veces escasa para ti de ir al punto y corregirlo por ti mismo.


Créeme, ese cambio es posible. La próxima vez que tu ímpetu salga a demostrarse, observa si eso que tratas de frenar en verdad se frena con tu ira, o si solo ocurre que la ira se vuelve la protagonista y recibes un caramelo en vez de una solución.


Querrás cambiar porque entenderás que donde no hay cambios externos, el cambio eres tú.


El miedo es el refugio de quienes no quieren que nada pase y si lo piensas bien, eso es pedirle a la vida que no suceda, que no cambie, que no deje ver lo que está mal, que no te rete. Y lo sabes, te gustan los retos, y que las cosas salgan bien.


Parecido a la ira, en el miedo hay una oportunidad: reconocer tu valor incluso cuando las cosas no salen como esperas. No es tanto un tema de autoestima como de poner a prueba el propio valor e ir sin discusión a encontrarlo una y otra vez.


¿Qué tiene de malo que tu valor se ponga a prueba? No es nada personal, la vida está haciendo lo que mejor hace, causando más vida. Si te reta, si te cuestiona, si te hace ver algún error o fracaso, la vida no tiene otra intención que moverte hacia adelante, estrujarte, hacerte enderezar y avanzar.


Cuando el miedo aparezca por favor reconoce una prueba, y entra a ella apretando el lapicero, no clavándolo en tu ojo. Pasarás la prueba, de hecho está diseñada para ser superada, y tu esfuerzo más que nada es evitar el saboteo, sobrepasar la duda, enfrentar el deseo insaciable de huir.


Créeme, cuando te detienes te apagas. Cuando avanzas a ver tu valor nuevamente tu brillo consigue nuevos destellos.


Del dolor ya hemos hablado en otros dictados, con él ocurre que ha sido tan vanagloriado que es difícil cuestionarlo. Como refugio el dolor es de lo más cómodo, pero es oscuro y contrario a la vida.


Sé que hay dolores que duran años, o que se meten en las entrañas. Pero nada dura para siempre, excepto porque hagas un esfuerzo en sostener vivo lo que se quiere morir. 


Algunos de tus dolores son zombies. Ellos se quieren quedar atrás y regresar a sus tumbas pero tú los alientas, les inyectas vida de las entrañas que aún no han sido comprometidas, y te desgastas para sostenerlo.


Le entregas la vida al dolor como si fuera una causa elevada, un gran logro espiritual, y no. El dolor no te garantiza una vida de gozo en el cielo, no te garantiza ninguna felicidad, al contrario te va formando cierto impedimento para disfrutar y abrirte a cosas bellas en el futuro que espera por ti.


Terminemos diciendo que no estoy negando las emociones. Ellas son a nuestro gusto las reguladoras de la vida, y nos ayudamos de ellas para despertar cambios, para animar la verdadera transformación.


Les dejo este dictado en especial para que se animen a ser conscientes de su vínculo con las emociones que se convierten en refugio, y más que nada para que se convenzan de que es algo totalmente transformable. 


Si tienen la fuerza para estar aquí, tienen también la fuerza, la nobleza y el decoro para asumir de otro modo la trampa en la que han caído de convertir a las emociones en escudos permanentes o en sombras que los opacan y no producen ninguna solución real. 


El que da el primer paso, ese es el verdadero valiente".

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Olga Castaño

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Comentarios (7)

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Angela Moldón
Olguita,como siempre edificador y muy digno de poner en práctica,gracias por compartir tu don,para mi vida es un motor que me anima y orienta....mil gracias.

2024-11-23 01:24 am

Olga Castaño
Gracias, me alegra muchísimo saber que los dictados te sirven de ayuda. En época de cambios, los descubrimientos sobre uno mismo son un verdadero tesoro ✨

2024-11-23 03:33 pm

Monica
Será que hay miedo en sanar el dolor? Que sigue? Pero si, es verdad; solo evitan la vida y al estar ocupados constantemente, pues al parecer no vemos lo que verdad debemos ver, lo que la vida nos quiere mostrar, el paso que sigue el paso que nos lleva a avanzar.

2024-11-24 02:02 am

Olga Castaño
Sanar el dolor, cuando él se ha convertido en una causa digna, en el foco de la vida, resulta en la amenaza de quedarse vacío, sin abrigo, desnudo ante el mundo sin un asunto al qué entregarse. La buena noticia es que hay tanto que vivir que la mejor estrategia para sanar es saltando a la experiencia, al futuro retador, a los momentos cambiantes. Ese también es un miedo, pero cargado de vida, con adrenalina, con pasión. La idea no es que te lastimes la mano para soltar la maleta, es que vayas a vivir y luego caigas en cuenta que la maleta se quedó.

2024-11-24 08:46 am

Monica Osorio
Que invitación tan hermosa. 🥹

2024-11-24 09:10 am

Ana Salinas
En otro dictado o encuentro, no lo recuerdo muy bien, hablamos de la fuerza de la dulzura, de lo sutil.. a mí me impactó bastante pues la rabia y el dolor son densos pero parece ser lo único que conocemos como refugio. Honestamente antes era más fácil clavarme el lapicero en el ojo y además creer que tenía una buena visión de la situación 😂 Gracias por este excelente recordatorio.

2024-12-06 04:03 pm

Olga Castaño
😂 lo hacemos. Y nos sentimos piratas fabulosos, cuando quedarnos quietos con las emociones puede ser un gran acto de valentía. «Las emociones no toman decisiones» 💪🏻✨

2024-12-09 07:56 am

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MENOS IDEAS, MÁS HUMILDAD
“Cambiemos esto de aferrarse a sus ideas como su manera inmediata de validación, de supervivencia emocional. Las ideas son salvavidas, lo sé, pero imagina que encuentras un día algo de qué aferrarte que te salva, y lo conviertes en tu mundo. Eso es como encontrar un flotador en aguas turbias, y quedarte prendido a él por tanto tiempo que lo conviertes en tu mundo. Ese mundo, claramente pequeño y limitado, no puede conducirte, solo presta el servicio de rescate, y hay que usarlo como medio, no como fin. Me explico. Has construido ideas de salvamento. Creencias que te han validado, que te han dado fortaleza. Has decidido por ejemplo en qué eres bueno, o por dónde deben ir tus esfuerzos, y te quedaste creyendo en esa respuesta puntual durante muchos años, aunque la respuesta quisiera cambiar. Es como si el flotador se pinchara, y perdiera aire de a pocos, o simplemente se fuera degradando con el ambiente, pero tú te dijeras que esa sigue siendo la salvación y que nada te va a sacar de ahí. Hace un tiempo, tal vez desde la niñez o la adolescencia, encontraste salvavidas que de manera aparentemente definitiva te sacaron de una amenaza, de una inseguridad o un peligro. Encontraste así el modo de sentirte fuerte, validado, seguro, y te apegaste a ello. Hoy, ese salvavidas ya viejo, espera ser renovado, reemplazado por otro que obedezca a las necesidades del momento, y tú, sin saberlo, sigues insuflando el viejo flotador para respirar soluciones viejas que solo traen más de algo que ya no es lo que corresponde. Las ideas a las que te aferras, amigo, desean cambiar. Eso es porque tus virtudes desean renovarse, seguir dando frutos, hasta prosperar. Tu apego a lo viejo, a ser sobre una identidad ahora obsoleta, está causando estancamiento, y fracaso. Empieza a oler mal ese empeño por ser la chica juvenil que un día se destacó por sus consejos o palabras exquisitas, o ese joven que triunfó utilizando sus primeros encantos y trata de conservarlos cuando ya lucen postizos y cansados. Debo decirte que te has perdido de cientos de salvavidas nuevos justamente debido al apego que has desarrollado a uno que otro que te trajo dicha o éxito. La dicha, el éxito, son siempre momentáneos. Por favor sé ambicioso y ve por más. Justo en este momento hay nuevos salvavidas tratando de sacarte del atasco, y por ser distintos al de tus afectos solo puedes dejarlos pasar y rechazar el avance natural de la vida. Cuando las cosas salen mal no solo hay que sospechar un cambio venidero, también hay que estar alerta y astuto para detectar los nuevos salvavidas, las maneras como la vida espera sacarte diferente del ahogo del momento. Seguir adorando el viejo flotador de la infancia es entregar tu devoción al pasado, a amenazas que ya no están ahí, o que ya superaste. El valor de tu vida, tu fortaleza o tu éxito, no se definen por las ideas que transportas. Si te estás sintiendo valioso solo por cuenta de lo que dices, de todo lo que puedes controlar, estás perdido. Más bien la autoconfianza que esperas será el resultado de la sana liberación, de saberte capaz de ser sin poner por delante un viejo recurso, una palabra, una defensa. Quien calla, incluso ante sus propios temores, está haciéndose más valiente de lo que puede apreciar. De momento pareciera indiferencia, pero acallar sus arremetidas mentales amigos, sus ideas desesperadas, es el camino para descubrir al desnudo la verdad que subyace a la realidad apremiante. Yo los invito mejor a que aprendan a callar. No importa si es un silencio parcial o momentáneo. Esa conquista, la del silencio, antecede la sabiduría inesperada. En contraste, el ruido de las ideas obsoletas o desesperadas desvía la onda de la confianza y conduce más bien al placer de los placebos, soluciones aparentes que a la larga no cambian nada profundo. Tus dones amigo están ahí, más cerca de lo que parecen. Solo que no estás despejando la niebla fétida de algunas ideas rancias, o no estás permitiendo que lo nuevo te transforme. No necesitas ser consciente o poner en palabras lo que cambia, al contrario, se trata de poder avanzar con auténtica confianza sobre la niebla más fresca y atractiva, sin explicaciones, sin frases célebres, sin pilares mentales que te hagan sentir fuerte de momento, y más bien sobre libertades que te hagan mover ligero, y austero. ¿Es difícil el silencio? Por supuesto, el silencio es el poder de los humildes”.
LA CULPA
“Gracias por preguntar sobre la culpa, gracias por hacerme hablar del mal más antiguo de la humanidad.Se ha confundido la culpa con la reflexión, se ha creído siempre que la culpa es la virtud de la inflexión, incluso se ha pretendido darle tono de bondad. La culpa es un mal implacable que hace que los seres humanos consientan todo en represión a sus errores, que tengan cargas ajenas solo por sentir, que piensen con miedo en lo que está mal.La culpa es más el miedo que las personas tienen a equivocarse, en vez de atreverse a asumir un error o un fracaso prefieren sentirse culpables. Puede entonces que la culpa sea lo contrario de la responsabilidad.Hace un tiempo, en la antigua Grecia, inventaron la más efectiva fórmula para manipular al pueblo: Quitarle toda responsabilidad pero dejarle toda la culpa. Triunfaron. Dejaron en entredicho la voluntad y el poder de cambiar las cosas para detenerse siempre a sentirse mal por lo que pasó. ¡Vaya recurso inhumano!Dejemos entonces que la culpa se vea tal como es, una damita malévola hecha de recuerdos y piedades, todos ellos falsos. Recuerdos no de lo que sucedió sino de lo mal que salió a tu parecer. Piedades no por lo que debería hacerse bien la próxima vez sino por lástima de quien se equivocó. Es un temible juego de molestias en el que siempre se pierde.Si quieres el contrario de la culpa se llama verdad, es la pura bondad, la realidad desnuda que demuestra con frecuencia para qué y cómo se dieron las cosas y entonces el “error” se justifica, hasta ser comprendido como mecanismo natural de la vida, como el maestro de maestros, como la mismísima confianza en la vida ahora devastada por malos entendidos.Una vez un error ha sido cometido una verdad se ha revelado, una vez un error es entendido puedes llegar a la alegría de lo que trae, un regalo inesperado. La sutileza de un hallazgo o la verdad de una piedad auténtica.Sin embargo hay culpas ajenas, no derivadas de los propios errores. Las cargas ajenas aprendidas cuando se comparte el corazón con una mamá o con alguien importante a quien debes querer. Las mujeres en especial viven la culpa como una virtud dolorosa. La culpa no es una virtud, no es un dolor heroico ni un mérito que te llevará al Cielo. La culpa más bien es la regla con que golpearon a algunos para enseñarle a vivir. No la soporto.Lidia con la culpa como abandonando a un hombre despiadado. Sabes que te hace mal y no lo puedes dejar a la primera. Pero persistes convencida de que no es un mal necesario y triunfas cuando, de todo corazón, consigues dar el paso del adiós sin miedo ni designio, todo porque entendiste finalmente que nada de eso era amor de verdad.Practica liberarte de la culpa a través de la sana costumbre de ver y sentir lo que verdaderamente te hace bien, no lo que parece bien o resulta encantador. Verás que muchos de los “hechizos de amor” se desvanecen para dar paso a las más bellas historias, las verdaderas, las simples, las que cautivan el alma a la larga, sin tantas lucecitas.” 
QUIERO QUE TÚ SEAS MI REGALO
“No alcanzo a contar el número de gracias que recibo en un día, en verdad se pasan. La gratitud se desdibujó, ahora es una palabra para repetir de modo que alivia las culpas y obliga a la humildad. Mejor pensemos en la gratitud como un resultado, a veces como un sentimiento, y otras por favor como una distracción. Ya les he dicho en otros momentos que conozco sus necesidades mejor que ustedes mismos, pues recibo del mismo modo el amor y la gratitud que suelen sentir, que lo digan o no cambia poco. Incluso muchos han aprendido a decirlo pero no lo sienten, no reciben esa presión del amor de haber recibido un regalo. Eso es lo que me preocupa de las palabras, se vuelven hábito y luego se queda vivo el hábito pero no la intención, la verdad. Las gracias que más me gustan son sus regalos de bondad, esos pasos de amor en los que se involucran desprevenidos y alcanzan a sentir la belleza de dar y recibir. Si alguien quiere ofrendarnos, darnos alguna devolución (que por supuesto no estamos solicitando), la mejor manera es darse ustedes mismos un regalo de bondad. Sean su propio regalo y ese es el mejor acto de gratitud. Nuestra ofrenda anhelada son ustedes creciendo, despejando su vida de marañas, hablando poco y con sinceridad, transformando sus defectos en virtudes.  Cuando la gente avanza vemos estrellas en la tierra desplegarse, porque avanzar es el mejor pago a eso en lo que de algún modo sintieron nuestra ayuda. No somos lindos porque sí, este trabajo de acompañarlos no es por diversión, la expectativa suprema es verlos avanzar, quien avanza nos agradece. Así que por favor no alivies tus penas agradeciendo, levántate a transformar esa pena, te sentirás mejor y estarás evitando penas futuras. Agradece a tus amigos y familia primero con el amor que sientes dentro de ti, justo antes de expresarlo, sin temor al egoísmo porque eso que ellos inspiran es tu regalo, es un regalo que tienes para ti. Tampoco agradezcas más de la cuenta a quien te sirve o te ayuda, ese alguien se está haciendo rico por dentro con su entrega y con la resonancia de tu amor. Sin ser maleducado recuerda que gracias es muy fácil de decir, hay que lograr darle valor a lo que está ocurriendo, si no la palabra se queda vacía. Reciban entonces la gratitud que sostiene la vida, como ella privilegia las cosas bien hechas, como en sus actos de máxima entrega no se detienen a esperar la gratitud porque han disfrutado tanto dando que sencillamente quedan llenos. La gratitud se parece al amor, es la estela que marca el camino ya recorrido, no la pongas adelante, deja que llegue, abraza la vida con intensidad para que desprevenido un día encuentres atrás el rastro de lo que vivir intensamente un día causó”.
DÓNDE ENCONTRARNOS
“Los seres del Cielo estamos en todo, hablemos de cuatro espacios de menor a mayor en los que nos puedes encontrar. Dejemos algo claro, siempre vamos a preferir la realidad.La devoción Este espacio lo eliges tú, en tus pedidos y angustias, estamos aquí incluso para quienes deciden no creer en lo divino y tras el dolor o el miedo nos evocan. Es un espacio de la mente, un refugio del pensamiento, no necesariamente una conquista del corazón. Muchos amigos nos admiten más bien como una idea fantasiosa y así se relacionan con nosotros, con el Cielo. Aunque estamos ahí este podría ser el espacio más lejano, el austero, el de la desconfianza.Los rituales Siendo sinceros las prácticas que dicen dedicarse a lo divino más bien se han creado para que las personas se dediquen a ellas en su virtud o en su bienestar, eso no me molesta, lo necesitan, y nosotros estamos ahí, pero no es el espacio que se dedica a atender la relación directa con lo divino, la conversación entrañable que deseamos conseguir, esta amistad personal que dejan de vivir.Rescatamos de los rituales que introducen a alguien a escuchar, que lo ponen en contexto y le abren la mente, que ayudan a progresar hacia los hábitos. De hecho algunas personas nos saben sentir y recibir en medio de sus rituales, eso sí si están dispuestas en su corazón a escuchar.Cuanto más personal sea tu ritual, creado por ti, flexible y cambiante, mejor irás encontrando caminos para conectarte y trascenderlos, recuerda que el ritual mismo no constituye una presencia divina, es un medio que eliges para intentar esa comunicación, así que debes explorar distintos medios y ojalá dejarnos mostrarte el que te conviene.Los hábitosHay una gran conquista cuando lo divino comienza a ser parte de tus hábitos, acompañarte en el desayuno o hacer parte de tus decisiones de trabajo se acerca mucho a lo que deseamos lograr en esta armonía con ustedes. Podemos acompañarlos hasta en las actividades más inocuas, pues quien convierte sus hábitos en un momento de conexión está logrando que su vida conquiste espacios sagrados en su propia cotidianidad.Casi todos los días de tu vida desayunarás, si te sabes acompañado y guiado en el desayuno entonces habremos estado juntos una parte importante de tu vida, de tus decisiones al comenzar al día, de tus sensaciones al enfrentar cada mañana.Si deseas que te acompañemos en el desayuno compremos juntos los ingredientes sabiendo lo que te hace bien, dándole color y gracia, frescura y poder. A la hora de preparar recuerda que estás bajo tu cuidado, que la conquista del bienestar es toda tuya, que eso que disfrutarás al comer contiene tu empeño y es tu mérito. Comamos juntos, permíteme sentarme a tu lado y sentir juntos, susurrar soluciones y pensar diferente cada mañana, abrir los ojos y trabajar en tus sueños.No necesitas dos horas para un desayuno así, vas conquistando cada parte hasta que un día tienes un momento simple de conexión en el hábito de prepararte en la mañana, uno simple pero glorioso que será el punto de partida para ir conquistando otros momentos de tu vida.La realidadMi favorito, el que mejor entraña la naturaleza de esta relación, ser parte de tu vida en el sentido más extenso. A veces olvidas que nosotros somos parte de ti, sigues creyendo que tienes rincones que puedes ocultar, evitas ser juzgado o afectado por nosotros en aquello donde tu deseo domina. Tranquilo, no vamos a forzarte a nada, siempre tendrás tu voluntad, estar en tu realidad consiste más bien en que descubres las ventajas que se obtienen de permitirnos entrar en distintos aspectos de tu vida y nos invitas, te haces consciente de nuestra presencia en esferas inesperadas y aparentemente indiferentes a nosotros.La gente que nos ha involucrado en su realidad es la gente que vive con cierta sencillez, que goza de transparencia hacia sí misma. Habrás notado la hermosa sensación de un día desprevenido, donde haces todas tus cosas, incluso corres y sientes estrés, pero nada se queda, solo vas fluyendo y pasas a la siguiente actividad. En ese estado de bajo conflicto mental nos dejas entrar, ayudar en los momentos angustiantes; no necesitamos tu permiso pero sí tu cooperación, no podemos ayudar a calmar a alguien que busca desesperarse más.En medio de dificultades o retos solemos dar muestras de nuestra presencia e incentivar soluciones, de hecho son momentos propicios para conectarse automáticamente, por un instante, y recibir una pista inesperada. Muchos amigos cercanos se esconden tras el peso que tiene para ellos estar ocupados, para nosotros que estés ocupado es una gran oportunidad de obrar a través de ti.No habitamos tus pensamientos, no somos un pensamiento, ese territorio escaso nos limita y además supone que nos controla. Obramos a través de ti, incluso podemos conversar, cuando tu mente está ocupada, en ese momento todo es más fácil porque no tienes tanta oportunidad de debatir. Aprende a recibirnos sin prestar atención, préstanos mejor el corazón. Permítenos conquistar esa mirada o esa voz que se te van, abraza nuestra presencia en el silencio necesario, en la pausa que no sabías conquistar. No esperamos corregirte con un abecé, hay cosas que simplemente pueden fluir a través de ti cuando permites esta conexión, mejor que tengas que sorprenderte de cómo cambias con facilidad en vez de insistir en rituales y súplicas que no alivian la vida que estás llevando, así que te esperamos en la realidad, esa es nuestra cita ideal”.
DEFINE TU DESEO
“Tal vez seas un experto en perdir deseos, pero quiero ayudarte a definirlos mejor de manera que en verdad se hagan realidad. Si sigues estas indicaciones no solo me encargaré yo sino que vamos a lograrlo juntos. 1.     Mejor desea algo que te guste por completo Muchos me dicen “ayúdame con un carro, yo me porto bien”, pero no están dispuestos a gastar en todo lo que implica tener un carro. Nunca se lo compran pero lo siguen deseando y ocupan el lugar de los deseos importantes con uno que no están dispuestos a asumir. 2.     Desea algo sinceroEn principio un deseo es algo que de verdad quisieras tener, cuando a veces eso que pides es más bien el medio que consideras te dará lo que sueñas. Muchos de ustedes desean tranquilidad más que ninguna otra cosa en la vida, pero son insistentes deseando dinero porque dan por sentado que el dinero garantiza la tranquilidad. Sean astutos, aprendan primero la tranquilidad, cuando sean rico verán lo útil que les resulta. 3.     Prioriza los deseos que estén en tus manosAquellos deseos que dependen de otros van a depender por supuesto del deseo de otro, que tu ilusión no se dedique a lo que otro te va a proveer, si es el amor entonces tu deseo es el amor no alguien en particular que te ame. Deseando el amor captarás el amor sin necesidad de depender. 4.     No necesitas tantos detalles al desearLo hemos hablado, si quieres un amor no me des hasta la talla de su pantalón, si quieres trabajar mejor no me digas quien te dará las mejores oportunidades, aquí sabemos muy bien lo que te conviene, debes confiar. 5.     Permite que tu deseo se cumpla paso a pasoMuchos de los que me piden éxito laboral se han decepcionado pensando que no sucedió en el año en el que lo solicitaron, ocurre que me ocupo de todo aquello que les conviene tener para alcanzar su mejor éxito laboral. Si primero hay que corregir el mal genio o la pereza pues el primer año seguro estará enfocado en ese requisito primordial y ello no indica que el deseo no venga en camino. 6.     Asegúrate de no negarte al deseoAlgunos me escriben cartas pidiendo sobre algo y en cuanto sueltan el lapicero buscan lo contrario: “Dios ayúdame a dejar el cigarrillo”, acto seguido encender el tercero del día.Algo similar ocurre con quienes desean superar una emoción o sentimiento, no quieren seguir sintiéndose mal pero alimentan los hábitos y pensamientos que sostienen ese sentimiento, me dejan sin mucho que hacer en ese caso. 7.     Consciencia en el deseoUna que otra vez ese deseo que tienes clavado en el pecho es un trabajo que haremos juntos, hombro a hombro, tú pones un ladrillo y yo pongo el siguiente. Hablamos de los deseos que también son nuestro deseo para ti; entenderás que no utilizamos nuestra alianza solo para el carro o los viajes y en cambio somos los más dichosos a la hora de trabajar por tu bienestar y tu verdadera satisfacción personal. Es ahí cuando yo soy la consciencia en el deseo. Aclaremos en particular eso de tu verdadera satisfacción personal, aunque estés convencido que tu satisfacción vendrá de ciertas metas o deseos que te has propuesto deja siempre abierta la puerta a distintas posibilidades por favor, la vida esta cargada de sorpresas y revelaciones que van a mostrarte lo maravilloso que eres en algo que no hubieras querido calcular.  Así es como sabes que no cambiarías lo que eres ahora por eso que deseabas a los quince años, sospecha entonces que lo mismo puede pasar en el siguiente quinquenio”.