MADURAR ES BUENA IDEA

Creado el: 2026-04-16 11:58 am

Lecciones

“¿Piensas en algún momento acerca de cuánto has madurado? 


Si tienes trece años, puedo verte más enfocado en maravillarte por lo grande que te has hecho o lo superior que te vas sintiendo frente a tus hermanos o amigos de menor edad. Si tienes veinte años es fácil que creas que ya eres un adulto, que ya sabes cómo son las cosas. Y si tienes cuarenta entonces definitivamente ya eres maduro, quién te lo va discutir. 


Pues resulta, amigos de todas las edades, que vistos desde aquí pareciera que no entienden muy bien lo que madurar significa. Pocos sospechan, por ejemplo, que pueden seguir madurando hasta la vejez avanzada, o que mucha gente mayor de sesenta no se ha dado a la tarea de madurar aunque las canas y las arrugas digan que sí.


Entre los indicadores de madurez favoritos para nosotros está la educación de las emociones que cada uno se brinda, que comienza por aprender a hacerse consciente de ellas, a reconocerlas, y pasa por admitir y enfrentar el hecho de que hay que madurarlas. 


Si te escuchas en un momento difícil, o amenazante, en una dicha momentánea o en una discusión acalorada, podrás tener una idea de cuánto le has invertido a la madurez de tus emociones. Atención, no te enfoques en la reacción de los demás, en los detonantes, o en tu actitud solamente. Enfrenta eso que sientes dentro de ti, lo que realmente sientes y a veces no te puedes reconocer.


Muchos hombres, por ejemplo, sienten miedo o indiferencia, ambos llamados emocionales que administran retrayéndose de una situación o exigencia. En compensación se ponen por encima con su fuerza o su sobriedad aparente, y lo que en verdad está ocurriendo, los veo en su sentir interno, es que no quieren estar ahí porque no quieren enfrentar una responsabilidad emocional, o esa responsabilidad los aterroriza.


Otras personas, en especial las chicas, tienen tanta sensibilidad al dolor que conducen allí mucho de lo que puede sentirse de mejor modo. Una ofensa, un agravio, un abandono, terminan propiedad del dolor como si otras emociones no tuvieran mucha participación o pudieran ser útiles para el movimiento que la vida espera conseguir.


Emociones internas educadas son señal de madurez, emociones negadas o encubiertas, que pueden hacerte lucir radiante y controlado, conducen algo dentro que no viene nada bien.


Rodolfo es gerente, su carrera se encuentra en crecimiento, y cada cierto tiempo conquista el mundo, eso dice su sensación en el pecho. Ahora, el mismo Rodolfo, cada cierto tiempo, colapsa de impaciencia, y hace lo que podemos llamar un berrinche, se desborda de capricho, da órdenes por doquier, domina a quien no necesita dominar, grita, enloquece.


Tiene que haber educado mi amigo las emociones que pueden hacerlo funcionar como gerente, pero cómo es que eso no aplica cuando se encuentra en la finca con los niños durante el fin de semana, o cuando las secretarias se desconcentran y cometen un error.


Eso es madurez, educar tus emociones para ti, para todo tú, no para segmentos o esferas de ti. Decirse maduro es lo sencillo, obligarse a madurar es lo difícil, puedes fingir, impresionar, pero esto se trata de ser. Porque si no eres entonces algo se descuadra tarde o temprano.


La joven que es brillante en sus estudios pero en pareja es un caos de dependencia y melindres. El anciano que, escudado en su edad, manipula emocionalmente a hijos y nietos para que las cosas sean tal cual su manera o preferencia. El señor de cuarenta o cincuenta años que teniendo una relación estable y valiosa juega a ser el joven brioso que se satisface como mejor le place. La señora que se dilapida frente a la familia para validarse a partir de su sufrimiento, el amigo que se recuerda el miedo para no estar desprevenido por mucho que le convenga superarlo, la señorita que hace propaganda en favor de la absoluta independiencia cuando en verdad daría la vida por una relación compasiva y protectora.


Lamento verlos defendiendo ahora al inmaduro, en los gobiernos, en los ídolos, en los grupos sociales. Como si la madurez hubiera perdido un lugar entre ustedes, o nunca hubiera tenido uno muy elevado.


Amigo, si enfrentas la tarea de madurar entonces el aumento de la longevidad al fin será en verdad útil para la humanidad. Cuánta sabiduría puede albergar un centenario si se ha ocupado de madurar. Madurar es aprender del entorno, adaptarse, y sobre todo seguir aprendiendo de ti mismo. Dominar tus reacciones cada vez un poco más, entender tus posibilidades y también tus diferencias frente a quienes te rodean. Entender el cambio constante, hasta disfrutar ser otra persona en cada etapa de tu vida; no te debes al joven de trece, no triunfas en la adultez como lo hiciste en la adolescencia, ni sientes el amor a los noventa como lo hiciste a los veintiocho.


Mira a tu alrededor, esa persona que conoces desde siempre, ¿es la misma con el paso del tiempo? Si es exacta algo terrible ha ocurrido, no se ha permitido el cambio que es natural y deseable. Esperas de tu pareja o tu familia más cercana que siga proveyendo el soporte emocional ofrecido en algún momento de tu vida, que lo bueno no se vaya a ningún lado, pero cambiarán, y tú cambiarás. 


El cambio, que es el mejor amigo de la madurez, puede ofrecerte todo para educar tus emociones, trascender la necesidad de complacerte, de responder a lo inmediato o aparente. Resulta amigos que no hay madurez si se complacen en todo, incluso en lo que daña, y son deliberadamente indiferentes a ese daño. «De malas el resto», creo que eso no es madurez. Gobernar la vida de otros, tampoco. Cobrar lo que das, menos. 


Por eso nos gusta invitarlos a la madurez, porque es la manera como mejor se manifiesta la evolución humana en ese breve suspiro que es la vida en la tierra. Madurar no te hace aburrido, tranquilo; te hace generoso, independiente, inteligente en un sentido amplio y vital, libre.


Invitados a madurar, comenzando por reconocer las emociones más inmaduras, ahí nos encontrarás ayudándote a ver lo terrible de vivir así, o lo que puedes lograr cuando lo superas”.

Profile

Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (1)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Diana Cortes M
Definitivamente varios puntos de los que me aplica perfectamente , tengo por ahora 3 importantes: 1 Madurar significa hacerme responsable de las emociones en todas las áreas de mi vida ( sobre todo cuando algo me duele , cuando tengo miedo , cuando me estreso ) 2. Sentir profundo no es inmadurez quedarme hay si ….. soy una persona que siento mucho las emociones pero mi reto es que no todo lo que siento necesita quedarse viviendo intensamente. 3. Madurar es soltar la necesidad de que otros me sostengan. Está parte es una muy importante por parte del proceso que llevo porque esperaba a que otros me sostengan, mi reto es conocerme y sostenerme.

2026-04-16 07:09 pm

Nuevo comentario
Artículos Relacionados
REFUGIADOS EN LA IRA, EL MIEDO O EL DOLOR
"Tengo muchos amigos ahí, en las sombras de una emoción perdurable. La conocieron, y se quedaron habitándola con familiaridad. Quiero invitar a estos amigos a salir de ella como se deja a la familia de origen, con el amor de ir en busca de la libertad.La ira hace sentir poder. Si te refugias en la ira posiblemente estás tratando de ser más fuerte, más decidido, de poner límites, de transformar algo que te agobia. Cuidado con confundir ese sentimiento interno en una responsabilidad ajena. «Es que fulano me hace dar rabia», de manera que te dices que la responsabilidad de tu rabia es de fulano y no tuya.Fulano no vendrá a calmarte, a pedirte perdón o a cambiar para ti. Eso no sucederá, y si ocurre es porque fulano espera someterse a tus deseos, lo cual no debería ser un anhelo tan loable. Fulano seguramente comete errores, o es incluso despreciable en cosas, pero, ¿es fulano responsable de tu ira?Tu reacción, tu sentimiento interno, tu capacidad de asumir las cosas, es un asunto de tu incumbencia, y de nadie más. Claro que hay gente que puede ayudarte, escucharte, incluso apoyarte o negociar un cambio, pero cómo te sientes frente a algo es un poder únicamente personal.La ira como escudo es una fachada de fortaleza, si te has quedado a vivir en ella te animo a que sospeches que tienes la inteligencia para aburrirte de ser el bravucón o bravucona que es capaz de poner los puntos sobre las íes en palabras, pero que no toma decisiones que cambien las cosas en verdad.Tal vez no lo habrás notado, pero tu rostro, refugiado en la sombra de la ira, se ha tornado poco grato, amargo, gris. Tienes esta habilidad de ser fuerte con tus actitudes y palabras, cuando en verdad deseas amor, ternura, comprensión.Esa fuerza, que hasta ahora parece estar concentrada en la cabeza, en la cara, puede dirigirse un poco hacia abajo para tornarse en fortaleza, en determinación, en esa habilidad a veces escasa para ti de ir al punto y corregirlo por ti mismo.Créeme, ese cambio es posible. La próxima vez que tu ímpetu salga a demostrarse, observa si eso que tratas de frenar en verdad se frena con tu ira, o si solo ocurre que la ira se vuelve la protagonista y recibes un caramelo en vez de una solución.Querrás cambiar porque entenderás que donde no hay cambios externos, el cambio eres tú.El miedo es el refugio de quienes no quieren que nada pase y si lo piensas bien, eso es pedirle a la vida que no suceda, que no cambie, que no deje ver lo que está mal, que no te rete. Y lo sabes, te gustan los retos, y que las cosas salgan bien.Parecido a la ira, en el miedo hay una oportunidad: reconocer tu valor incluso cuando las cosas no salen como esperas. No es tanto un tema de autoestima como de poner a prueba el propio valor e ir sin discusión a encontrarlo una y otra vez.¿Qué tiene de malo que tu valor se ponga a prueba? No es nada personal, la vida está haciendo lo que mejor hace, causando más vida. Si te reta, si te cuestiona, si te hace ver algún error o fracaso, la vida no tiene otra intención que moverte hacia adelante, estrujarte, hacerte enderezar y avanzar.Cuando el miedo aparezca por favor reconoce una prueba, y entra a ella apretando el lapicero, no clavándolo en tu ojo. Pasarás la prueba, de hecho está diseñada para ser superada, y tu esfuerzo más que nada es evitar el saboteo, sobrepasar la duda, enfrentar el deseo insaciable de huir.Créeme, cuando te detienes te apagas. Cuando avanzas a ver tu valor nuevamente tu brillo consigue nuevos destellos.Del dolor ya hemos hablado en otros dictados, con él ocurre que ha sido tan vanagloriado que es difícil cuestionarlo. Como refugio el dolor es de lo más cómodo, pero es oscuro y contrario a la vida.Sé que hay dolores que duran años, o que se meten en las entrañas. Pero nada dura para siempre, excepto porque hagas un esfuerzo en sostener vivo lo que se quiere morir. Algunos de tus dolores son zombies. Ellos se quieren quedar atrás y regresar a sus tumbas pero tú los alientas, les inyectas vida de las entrañas que aún no han sido comprometidas, y te desgastas para sostenerlo.Le entregas la vida al dolor como si fuera una causa elevada, un gran logro espiritual, y no. El dolor no te garantiza una vida de gozo en el cielo, no te garantiza ninguna felicidad, al contrario te va formando cierto impedimento para disfrutar y abrirte a cosas bellas en el futuro que espera por ti.Terminemos diciendo que no estoy negando las emociones. Ellas son a nuestro gusto las reguladoras de la vida, y nos ayudamos de ellas para despertar cambios, para animar la verdadera transformación.Les dejo este dictado en especial para que se animen a ser conscientes de su vínculo con las emociones que se convierten en refugio, y más que nada para que se convenzan de que es algo totalmente transformable. Si tienen la fuerza para estar aquí, tienen también la fuerza, la nobleza y el decoro para asumir de otro modo la trampa en la que han caído de convertir a las emociones en escudos permanentes o en sombras que los opacan y no producen ninguna solución real. El que da el primer paso, ese es el verdadero valiente".
NO SÉ SI DEJARTE UNA PLUMA
“Vengo llamando a Luz hace algún tiempo. Cuando la llamo ella rompe en alegría y corre a encontrarme en lo que conoce; los animales que le agrandan, las señales, los signos; claves que escucha por ahí y le gusta asociarlas conmigo. Luz, mi niña, soy mucho más de lo que entiendes, no me busques solo en lo que ves, búscame también en tu corazón. No me pienses solo en lo que entiendes, déjame ser un enigma, un misterio, ahí seremos mejores amigos que si me intentas descifrar. Escucharás cientos de cosas sobre mí, que soy así o asá, que tengo esto o que me gusta aquello, que me pongas una vela o que digas tales palabras. ¿Y qué tal si de repente deseo hablarte al oído?, pues corres el peligro de estar ocupada diciéndome cómo comunicarnos. Si los dos levantamos nuestra línea de comunicación al mismo tiempo por favor ten la astucia de callar. Déjame hablar, no siempre hablo, no siempre es posible, entonces aprovecha como a un milagro esos eventos en los que puedes identificar mi susurro, mi caricia, mi amor exclusivo para ti. Además, de qué te preocupas, tenemos todo el tiempo para los dos, nadie puede estar en medio de este vínculo invisible, nadie puede venir a decirnos cómo acercarnos o en qué invertir nuestro tiempo juntos. Te he dejado algunas plumas, porque sé que alertan tus ojos y disponen tu corazón, pero ya no sé si dejarte otra pluma. Visitaste el manual de significados ajenos y eso cambia el efecto que deseaba para ti. Yo quería algo más íntimo entre los dos, que sintieras la pista y fueras de inmediato al siguiente paso. Lo que hizo el dichoso manual fue llevarte a consagrar a la propia pluma. Amiga, la pluma no soy yo, no es mía de hecho, no tengo plumas ni mucho menos alas, no las necesito. Soy algo muy distinto a lo que a veces alcanzas a imaginar, así que permíteme por favor decirte con claridad que no espero que me sigas reconociendo en las partes de ave que alguna vez anhelaste con ilusión infantil. Desde ahora quiero que escuches las señales inesperadas, que aprendas a sentirme incluso a través de los medios que aún no has considerado. Déjame sorprenderte, probarte, enseñarte a ser más astuta, más alerta para mí. Por supuesto que amo la espontaneidad, y me gusta cambiar de opinión. No esperes entonces que la experiencia que un día coincidió con lo que dicen por ahí se convierta en una verdad terminada, escrita en roca, definitiva. Qué aburrido sería vivir de una sola verdad para siempre, en serio eso no me agrada. Ten la bondad de no quedar triste por ceder en el tema de las plumas. Más bien debes estar orgullosa de ti, si podemos ya prescindir de esas señales primerizas es porque vas estando más cerca de mí, y podemos avanzar hacia una comunicación más profunda. De tal manera que si un día, sin esperarlo, entra por la ventana de tu carro en movimiento una pluma persiguiendo tu corazón, tú ya puedas entender que no soy yo acechándote para enamorarte, eso ya está hecho, que es más bien un pajarito con excelente puntería que he enviado a dirigirte una de sus partes con el fin de llamar tu atención sobre algo en particular. Prefiero que sea así, encuentros desprevenidos, descargados de intenciones o deseos. Que nuestra comunicación evolucione, que yo no signifique siempre lo mismo para ti, y que si hemos de volver a algo viejo sea para renovarlo, para hacernos el guiño de amigos con historia que empiezan a tejer sus propios misterios”.PD: si tienes una experiencia semejante por favor compártela en los comentarios, este juego de señales entre ustedes y nosotros no es solo un tema para principiantes 😉 
MEZQUINDAD HUMANA TESORO DIVINO
“Qué difícil es comprender la mezquindad, se las voy a explicar sencillamente y ustedes por favor no saquen conclusiones que no estén en el marco de todo lo que una persona es por completo, pues la mezquindad aislada asusta y despierta desprecio, pero amigos, la mezquindad es parte de las conquistas que emprenderán en medio del camino a la virtud. El bien y el mal no son algo simple, no pretendo enseñarles a diferenciarlos ahora, solo recuerden esto, el camino al bien es largo y exigente, el camino de retroceso es fácil y abrupto, les permite acceder a algunos de sus anhelos de manera inmediata pero se quedan anclados a las consecuencias por tiempos indefinidos. Sé que la invitación al bien va estando clara, es una realidad de la vida que se ha ido perfeccionando y ahora la humanidad medianamente entiende que no está bien hacer el mal. Ahora, cuánto de ustedes en su corazón entiende eso, vamos a tratar de verlo con la siguiente idea. Imagina que eres una semilla de naranja, una fresquita y recién caída de la fruta que alguien saborea con entusiasmo. Buscarás pronto la tierra para germinar y protegerte y así cumplir tu propósito, pero vaya si las cosas están difíciles, la tierra se ha cubierto de una extraña capa, el suelo ya no es blando y no puedes buscar por ti mismo el camino de vuelta a tu naranjo. La vida para muchas personas es la búsqueda del naranjo, volver al origen para germinar, tener el abrigo para sentirse bien y así poder cumplir el cometido. No poder germinar se ha convertido en un motivo de infelicidad, una cuestión de insatisfacción personal de no ser aquello para lo que sienten que están hechos. Quiero que sepan que muchos de ustedes no tienen como cometido volver al naranjo aunque provengan de él, y ese conflicto de no saber a donde ir se está convirtiendo en una pelea con la vida. Así, quienes tienen dinero buscan propósito, quienes carecen de lo básico buscan alivio y quienes están en medio padecen de una especie de conflicto existencial de luchar por su bienestar contra algo que pareciera impedirlo. No estamos hablando de clases sociales, me refiero a las metas humanas esenciales, los recursos para la vida que logran hacerlos sentir que están germinando. Una semilla de naranja germina en verdad de distintas maneras, como alguien lo haría si supiera que no tiene que anclarse a unos ideales determinados para lograrlo, más bien se trata de dejar que el verdadero camino se muestre y así encontrar la plenitud descubriéndolo.  Si empieza a quedar claro la mezquindad se refiere a una pelea con la vida por no ser la gran cosas que esperan, un ideal que ustedes mismos se trazaron sin darse cuenta de las implicaciones de aferrarse a unas ideas que no se cumplirán. La gente que mejor vive, en quien menos avanza la mezquindad, es la gente que se adapta sin cesar ajustando sus planes y enfocando sus esfuerzos en la oportunidad real de germinar, no en la oportunidad ideal. Al final, aceptando el misterio de la vida, la oportunidad real es la ideal, la que logra hacer brotar de la semilla de naranja una nueva variedad, más fuerte, adaptada, creciente. Sufren por su mezquindad, por su pelea con la vida, aquellos a quienes las oportunidades reales no logran satisfacer. Sufren porque inocentemente creen poder cambiar ese camino con su determinación por el conflicto, sufren también porque están esperando que un día la vida les otorgue la razón. Eso sería algo así como un pulso entre la fuerza transformadora de la vida y una pequeña semilla de naranja insistiendo en regresar a su naranjo, más o menos así es lo inocente de la lucha o al contrario la intensidad, el desgaste que puede llegar a tener una semilla, una persona, para finalmente adaptarse y germinar. Mezquindad es pelear con la vida para decirle como tienen que ser las cosas según tú, adivina cuanto la vida se ajustará a tu parecer”.
EL DON DE ESCUCHAR
“Me gusta pensar que este espacio, Dictados del cielo, está dedicado al don de escuchar. Me gusta también que hablemos con constancia de ese tema, que perseveremos en la promesa de una vida diferente y mejor para quien escucha. Partamos del hecho de que escuchar es realmente difícil. En la naturaleza de estar en función de ti mismo, escuchar te dirige en función de algo o alguien más, de manera que escuchar puede resultar medianamente antinatural.También ocurre que habitas un mundo ensordecedor, el cual emite ruidos externos a la vez que produce toneladas de información ruidosa para tu mundo interior. Escuchar, en un mundo donde la mayoría tiene algo que decir, es de paso un reto de selección.Teniendo en cuenta esos dos aspectos, el ego, y el mundo escandaloso en el que viven, adentrémonos en algunos consejos para escuchar mejor, ya sea al otro, a tus necesidades más rezagadas, o a nosotros como representantes de lo divino. Al fin y al cabo escuchar es escuchar. No puedes simplemente escuchar a Dios y no escuchar a tu pareja, o impedir que otros te hablen con honestidad y pretender que la vida te hable obviando tu resistencia.De hecho, la inspiración de este dictado vino de una amiga, que me pidió tips para escuchar mejor. En agradecimiento utilizaré la historia de cómo ella y yo llegamos aquí, esperando que le sirva de amoroso escarmiento para dejar de pedir algo que ya tiene, y mejor cultive su capacidad de discernir. Vengo sugiriéndole a mi amiga que haga más preguntas. Y no hace caso. Un ejemplo de que ella escucha y no obedece. Si escuchar es difícil, como lo hablamos al principio, qué diremos de obedecer, ese don sí es antinatural por completo. El poder de preguntar, el tip de preguntar, es estratégico. Cuando preguntas te dispones, te abres, y declaras no saber. Es decir, te dispones en una postura de aparente inferioridad ante quien responderá. La inferioridad en lo humano es vulnerabilidad, y en general los aterroriza.Para ayudarla, además de extenderle la invitación a preguntar, yo mismo implanté la pregunta sugerida, esa en la que pidió tips para escuchar mejor lo divino. Tal vez te preguntes si eso es posible, que nosotros te implantemos una idea, ¿de verdad crees que todo lo maravilloso que se te ocurre viene solamente de ti? La inteligencia de la vida circula entre sus cerebros y todos sus otros centros de inteligencia, depositando huevecillos como semillas esperando prosperar. No podemos decir que ustedes son tierra fértil, pero de vez en cuando una inteligencia despejada permite a uno de esos huevecillos eclosionar, producir un destello, e inspirar.Lo hice, quise sugerirle qué decir, todo para demostrarle que ella sí sabe escuchar, y lo que no puede es respetar. No es que sea una persona irrespetuosa precisamente, hablo de respetar lo simple, pues mi amiga se obliga a creer que ésta comunicación con nosotros, con el mundo de lo divino, tiene que ser algo elaborado y sublime, cuando aquí en el cielo amamos la sencillez, nos regimos por lo espontáneo, somos oportunistas. Claro que de vez en cuando nos pulimos para impresionar un poco, o para causar un impacto emocional que nos abra la puerta de su corazón, pero no siempre, y eso les cuesta aceptarlo.Es decir, mi amiga me escuchó, solo que no pudo ver esa frase como algo elevado porque, desde su óptica de catedrática ferviente, sonaba simple o carente de sentido. Si hoy le dices a Adri que genere una pregunta audaz, ella cree que tiene que sonar a Sherlock Holmes. Si a Ivonne le pedimos que reflexione, ella corre a pensar, y se agarra de lo último que sabe como quien sujeta una cuerda salvadora que no debe soltar. Lorena hace lo propio con su abrigo de frases elaboradas, se cubre con ellas escondiendo sus secretos para después querer escuchar una respuesta transformadora.Como notarás, escuchar ocurre desde el sesgo de tu mirada, así que mi siguiente tip es que madures esa necesidad de devoción por tus ideas o pareceres. Dicho de un modo más cálido, intenta reservar para después eso que opinas en el momento sobre lo que estás escuchando.Prueba. Notarás que es automático pensar, opinar, susurrar y hasta refunfuñar mientras escuchas. No escuchas simplemente, en silencio de tus ideas, no, te abstraes en un rinconcillo de ti para tener una conversación interna mientras crees seguir escuchando a quien te habla.La devoción por tus ideas no es algo tan sano. Por favor, cambia de opinión con frecuencia, mantente siempre abierto de pensamiento, comprende de modos nuevos cada vez, así es más fácil escuchar. ¿Qué puede escuchar el viejo que se ha ensordecido en sus propios pensamientos? Pues nada que no sea lo que encaja en su modo de pensar. Lo demás le molesta, es descartable, y punible según la autoridad moral que le otorga la edad.¿Comienzas a ser esa persona que escucha de manera inflexible y sesgada? Cuidado, no se necesita mucha edad para hacerse terco, o mucha sordera para no poder escuchar. Estar ocupado pensando cómo tienen que ser las cosas te impide escuchar.Finalmente, para dejarlos descansar, enlistaré algunos tips de esos que los emocionan (pero poco funcionan). Si desean poder aplicarlos con eficiencia les recomiendo repasar esta lectura otro día, y otro más, y cuando estén tercos o en conflicto. Aún mejor, para que funcionen los siguientes consejos, les recomiendo ser más sencillos y sinceros, eso bastará para podernos escuchar, para escuchar mil veces mejor sus necesidades profundas, y para escuchar y respetar a los demás. ¡Ja! Los regañe.Tip # 1. Escucha las palabras ajenas como si fueran un acertijo para descifrar, así prestarás más atención y por tanto captarás mejor el contenido más profundo.Tip # 2. No le apliques el tip # 1 a todo. En realidad el primer paso es seleccionar lo que escuchas. Si no filtras lo que escuchas todo tendrá el mismo valor y no sabrás a qué atender.Tip # 3. Adopta a tu sexto sentido. Se trata de un huérfano abandonado que ha perdido su lugar en el orden de la vida. Devuélvele tu seno arriesgándote a ser diferente en un mundo en el que la razón y los argumentos lo son todo.Tip # 4. Evita responder a todo, clasificar, ordenar, referenciar o administrar lo que escuchas. El silencio de opinión trae paz, si no te están preguntado, ¿cuál es el afán de opinar?Tip # 5. El último. Desarrolla la escucha crítica, una habilidad que llega a convertirse en una especie de radar sensitivo capaz de filtrar, desviar o recoger la información con elevado discernimiento.Posdata: pregunta para mi valiente amiga que hizo la pregunta: ¿en medio de tanto ruido, de tanta información que persigues, de la reafirmación que obtienes, cómo esperas escuchar?” 
LA VIDA DE A DOS
"Cuántas personas sufriendo por la vida en pareja. Creo que ese es un tema que debemos conversar con más frecuencia, pues para nosotros es una gran oportunidad de enseñarles a vivir.Es que suelen depositar en su pareja toda clase de expectativa emocional. Desean que su compañero o compañera sea la solución a su bienestar, y el motivo de su satisfacción. Y yo solo puedo decir que una relación es más verdadera cuanto más independiente es a nivel emocional.No entendamos independencia emocional como indolencia, desinterés, falta de solidaridad, egoísmo. La independencia a la que me refiero tiene que ver con que entiendes que el otro no es el primer responsable de tu bienestar, que esa tarea te corresponde a ti, y la pareja ayudará seguramente, pero según sus posibilidades y necesidades, no según tus necesidades y requerimientos.Entiendo que si una vez esa persona fue pilar emocional, si te ayudó a lidiar con algo difícil, te consoló, te ayudó a levantar, te exaltó, entonces te haces una idea de que esa persona es proveedora. Pero, ¡cuidado!, es muy fácil quedarse asumiendo eso. Si un día las flores, los chocolates, el helado inesperado, fueron la ilusión que le estaba faltando a tu vida, no puedes quedarte con la idea de que esa persona es la solución que tanto esperabas. Más bien hay que entender que a veces la gente regala momentos significativos, pero nunca para asumir la responsabilidad de garantizarlos según un futuro requerimiento.El amor, cuanto más espontáneo, más mágico. En cambio, esperar, ya sea a cambio de algo que haces, o esperar porque asumes que te corresponde recibir, es una especie de reto que propones a la otra persona para ver cómo responde y si va a seguir mereciendo lo que tienes para ofrecer.No tejas una pelea sin ganadores de cuenta de tus expectativas. Más bien cuestiona lo que de verdad sucede contigo. Puedo verte desdeñando tus posibilidades para preferir las soluciones ajenas. Y claro que lo entiendo, nunca el placer de recibir de otro se compara con lograrlo por los propios medios. Recibir es calor, es regalo, es bendición.Sin embargo te digo, no puedes depender emocionalmente de otras personas tanto como para despreciar los propios esfuerzos por sentirte bien, no si lo que quieres es ser alguien adorable e inspirador para alguien más.A largo plazo, es mucho más fácil sentirte bien contigo mismo a través de lo que has hecho por cuenta propia. Esas conversaciones internas que te dejan bien parado, las metas que te has propuesto y ahora son un triunfo tuyo y de nadie más, las cosas que has resuelto con generosidad por ti, el autocuidado en general, el buen trato a ti mismo. Todas ellas, y otras más, medidas que te hacen sentir bien contigo y con la vida, recomponerte, apreciarte.Ni qué decir si hablamos de los caminos profundos, del trayecto espiritual que cada uno viene recorriendo a través de los tiempos. Ahí sí que te recomiendo que sospeches lo separadas que dos personas llegan a estar. A pesar de entenderse uno solo de vez en cuando, una pareja no recorre el mismo camino en lo que a su ser se refiere. Sí hay un viaje que hacen juntos, en el que se encuentran en asuntos sustanciales de la vida, pero siempre sigue dominando algo que es individual, un trasegar único de esa alma, su transformación esencial. Y claro que la pareja es una parte transformadora, pero no es el alma. No puede otra persona ser el alma de alguien, si eso estás sintiendo por favor preocúpate, pues puede que estés olvidando el valor de tu esencia y te descartes a ti de una manera poco cortés.Es que si esperas que alguien haga tu recorrido vital por ti entonces ese progreso no será tuyo, y el vacío que creías cubierto volverá. Hay que saber que no se trata ahora de identificarse solo en el mundo. Si ya caminas de a dos, lo que más conviene es entender la diferencia entre esos caminos, en especial la diferencia profunda, aquello que de verdad se dirige a destinos diferentes.Puedes saber esa diferencia a través del llamado que cada uno parece obedecer. De hecho, suelen aliarse en la vida de pareja personas que van hacia destinos opuestos en algún sentido. Una mujer que necesita aprender humildad se enamora de ese hombre comprensivo y gentil que le ayuda a recordar la generosidad de la sencillez. Él por su parte aprende con ella a poner límites y a darle fiereza a sus derechos.Los hombres sedientos de adulación se unen a personas que corresponden a su necesidad de atención, y a cambio esas personas reciben gratificación y son exaltadas por su servicio; gente que espera ser sostenida por una fuerza, protegida por un respaldo.El impetuoso y el relajado, el perezoso y el compulsivo, el inocente y el astuto, el racional y el intuitivo, el perseverante y el polifacético. En fin, alianzas increíbles ligadas por un sentido casi opuesto de sus caminos, que seguramente algunos de mis lectores ya han reconocido como un factor que produce también algunas decepciones: «¿porqué no es como yo?»La vida de a dos requiere entonces un poco de consciencia si deseas mantener el equilibrio, en especial consciencia de ti mismo. Cada vez que se te olvide que son diferentes, que tiene caminos espirituales distintos, ocurrirá que te diluyes en quejas, reclamos, expectativas, decepciones.La alianza, en cambio, que suelo admirar entre dos personas que se unen para vivir, es la del respeto de lo esencial, del derecho a sentir diferente, de la libertad respetuosa de ser. Si quieres quedarte con algo para indagar después de este dictado, te sugiero pensar en qué tan respetuoso eres del ser que duerme al otro lado de la cama, o qué tanto has establecido respeto por tu ser como una tarea fundamental para lograr una relación balanceada".