Creado el: 2026-03-22 10:37 am
Lecciones“Me gusta pensar que este espacio, Dictados del cielo, está dedicado al don de escuchar. Me gusta también que hablemos con constancia de ese tema, que perseveremos en la promesa de una vida diferente y mejor para quien escucha.
Partamos del hecho de que escuchar es realmente difícil. En la naturaleza de estar en función de ti mismo, escuchar te dirige en función de algo o alguien más, de manera que escuchar puede resultar medianamente antinatural.
También ocurre que habitas un mundo ensordecedor, el cual emite ruidos externos a la vez que produce toneladas de información ruidosa para tu mundo interior. Escuchar, en un mundo donde la mayoría tiene algo que decir, es de paso un reto de selección.
Teniendo en cuenta esos dos aspectos, el ego, y el mundo escandaloso en el que viven, adentrémonos en algunos consejos para escuchar mejor, ya sea al otro, a tus necesidades más rezagadas, o a nosotros como representantes de lo divino. Al fin y al cabo escuchar es escuchar. No puedes simplemente escuchar a Dios y no escuchar a tu pareja, o impedir que otros te hablen con honestidad y pretender que la vida te hable obviando tu resistencia.
De hecho, la inspiración de este dictado vino de una amiga, que me pidió tips para escuchar mejor. En agradecimiento utilizaré la historia de cómo ella y yo llegamos aquí, esperando que le sirva de amoroso escarmiento para dejar de pedir algo que ya tiene, y mejor cultive su capacidad de discernir.
Vengo sugiriéndole a mi amiga que haga más preguntas. Y no hace caso. Un ejemplo de que ella escucha y no obedece. Si escuchar es difícil, como lo hablamos al principio, qué diremos de obedecer, ese don sí es antinatural por completo.
El poder de preguntar, el tip de preguntar, es estratégico. Cuando preguntas te dispones, te abres, y declaras no saber. Es decir, te dispones en una postura de aparente inferioridad ante quien responderá. La inferioridad en lo humano es vulnerabilidad, y en general los aterroriza.
Para ayudarla, además de extenderle la invitación a preguntar, yo mismo implanté la pregunta sugerida, esa en la que pidió tips para escuchar mejor lo divino. Tal vez te preguntes si eso es posible, que nosotros te implantemos una idea, ¿de verdad crees que todo lo maravilloso que se te ocurre viene solamente de ti? La inteligencia de la vida circula entre sus cerebros y todos sus otros centros de inteligencia, depositando huevecillos como semillas esperando prosperar. No podemos decir que ustedes son tierra fértil, pero de vez en cuando una inteligencia despejada permite a uno de esos huevecillos eclosionar, producir un destello, e inspirar.
Lo hice, quise sugerirle qué decir, todo para demostrarle que ella sí sabe escuchar, y lo que no puede es respetar. No es que sea una persona irrespetuosa precisamente, hablo de respetar lo simple, pues mi amiga se obliga a creer que ésta comunicación con nosotros, con el mundo de lo divino, tiene que ser algo elaborado y sublime, cuando aquí en el cielo amamos la sencillez, nos regimos por lo espontáneo, somos oportunistas. Claro que de vez en cuando nos pulimos para impresionar un poco, o para causar un impacto emocional que nos abra la puerta de su corazón, pero no siempre, y eso les cuesta aceptarlo.
Es decir, mi amiga me escuchó, solo que no pudo ver esa frase como algo elevado porque, desde su óptica de catedrática ferviente, sonaba simple o carente de sentido.
Si hoy le dices a Adri que genere una pregunta audaz, ella cree que tiene que sonar a Sherlock Holmes. Si a Ivonne le pedimos que reflexione, ella corre a pensar, y se agarra de lo último que sabe como quien sujeta una cuerda salvadora que no debe soltar. Lorena hace lo propio con su abrigo de frases elaboradas, se cubre con ellas escondiendo sus secretos para después querer escuchar una respuesta transformadora.
Como notarás, escuchar ocurre desde el sesgo de tu mirada, así que mi siguiente tip es que madures esa necesidad de devoción por tus ideas o pareceres. Dicho de un modo más cálido, intenta reservar para después eso que opinas en el momento sobre lo que estás escuchando.
Prueba. Notarás que es automático pensar, opinar, susurrar y hasta refunfuñar mientras escuchas. No escuchas simplemente, en silencio de tus ideas, no, te abstraes en un rinconcillo de ti para tener una conversación interna mientras crees seguir escuchando a quien te habla.
La devoción por tus ideas no es algo tan sano. Por favor, cambia de opinión con frecuencia, mantente siempre abierto de pensamiento, comprende de modos nuevos cada vez, así es más fácil escuchar. ¿Qué puede escuchar el viejo que se ha ensordecido en sus propios pensamientos? Pues nada que no sea lo que encaja en su modo de pensar. Lo demás le molesta, es descartable, y punible según la autoridad moral que le otorga la edad.
¿Comienzas a ser esa persona que escucha de manera inflexible y sesgada? Cuidado, no se necesita mucha edad para hacerse terco, o mucha sordera para no poder escuchar. Estar ocupado pensando cómo tienen que ser las cosas te impide escuchar.
Finalmente, para dejarlos descansar, enlistaré algunos tips de esos que los emocionan (pero poco funcionan). Si desean poder aplicarlos con eficiencia les recomiendo repasar esta lectura otro día, y otro más, y cuando estén tercos o en conflicto. Aún mejor, para que funcionen los siguientes consejos, les recomiendo ser más sencillos y sinceros, eso bastará para podernos escuchar, para escuchar mil veces mejor sus necesidades profundas, y para escuchar y respetar a los demás. ¡Ja! Los regañe.
Tip # 1. Escucha las palabras ajenas como si fueran un acertijo para descifrar, así prestarás más atención y por tanto captarás mejor el contenido más profundo.
Tip # 2. No le apliques el tip # 1 a todo. En realidad el primer paso es seleccionar lo que escuchas. Si no filtras lo que escuchas todo tendrá el mismo valor y no sabrás a qué atender.
Tip # 3. Adopta a tu sexto sentido. Se trata de un huérfano abandonado que ha perdido su lugar en el orden de la vida. Devuélvele tu seno arriesgándote a ser diferente en un mundo en el que la razón y los argumentos lo son todo.
Tip # 4. Evita responder a todo, clasificar, ordenar, referenciar o administrar lo que escuchas. El silencio de opinión trae paz, si no te están preguntado, ¿cuál es el afán de opinar?
Tip # 5. El último. Desarrolla la escucha crítica, una habilidad que llega a convertirse en una especie de radar sensitivo capaz de filtrar, desviar o recoger la información con elevado discernimiento.
Posdata: pregunta para mi valiente amiga que hizo la pregunta: ¿en medio de tanto ruido, de tanta información que persigues, de la reafirmación que obtienes, cómo esperas escuchar?”

Olga Castaño
Comentarios (8)
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