LA MADUREZ ES MI ALIADA

Creado el: 2025-09-05 12:58 pm

Lecciones

“Si la madurez es la sabiduría que viene con la experiencia, y yo soy la voz de la vida que trata de llevarla adelante siempre, entonces ella y yo somos de cierto modo la misma cosa.


Una persona madura en la medida en que aprovecha sus experiencias para ajustar su comportamiento, su pensamiento, y entonces sus decisiones. Eso no solo sucede a través de la razón, también hay ajustes que son emocionales, o adaptativos, como cuando aprendes a no tomar demasiado café porque te pone nervioso, usaste la experimentación sin pensar demasiado.


Así mismo es como ocurren otros aprendizajes más grandes que constituyen la madurez, eso sí, solo vivir no es madurar, si no aprendes, ya sea instintiva o conscientemente, no habrá tal madurez. Tengo amigos a quienes el café en exceso los pone nerviosos, y prefieren decir que están estresados por el trabajo, o que necesitan el café para poder estar despiertos; ellos no aprenden porque no desean ese aprendizaje sobre el café, o sobre ellos mismos. 


Lo bueno para muchos es que ser inmaduros es un derecho. Aquí nos ocupa de momento el derecho a madurar, que me gustaría que entendieran como un deber glorioso, el deber de respetar la vida y enaltecerla. La gente madura se rige más por el bien que algo le hace, y menos por el placer inmediato o por su parecer. A muchas personas les gusta mucho comer, y no quieren tomarse la molestia de saber qué de lo que comen les hace bien y qué no. Otra vez están en su derecho, y hacerse el bien no las tiene tan preocupadas.


¿Ven por qué la madurez es mi aliada? Si no maduran no los puedo cuidar. Maduren en el amor, en las finanzas, en los hábitos. ¿Cómo es que andan tan embelesados prologando la adolescencia? Se quieren dar gusto al máximo, quieren conservar la juventud a todo costo, y hasta esperan que la inmadurez los haga lucir mejor, ¡vaya si me la ponen difícil!


Esta tarde espero decirte que no tengas miedo de la madurez. No será aburrida, no si sigues creciendo y aprendiendo. Tampoco es tan terrible la vejez, se trata de la etapa de mayor lucidez de la consciencia si has llegado a ella claro de quien eres y de lo que te hace bien. La plenitud verdadera ocurre de hecho en la madurez, no puedes tener mucha experiencia de vida a los veinte años, no puedes decirte ya tan maduro como puedes llegar a ser a los cuarenta, no esperes decirle a alguien que ha vivido más que tú cómo tienen que ser las cosas. En la madurez verdadera se encadenan los acontecimientos de la vida, singulares, propositivos, dados para algo que específicamente has necesitado. De ese modo, si te encuentras con alguien de tu edad, verás que esa persona puede haber madurado más que tú en algunos aspectos, y ese es uno de los poderes maravillosos de la madurez, que te hace más tú, mejor tú, más sabio, y eso no indica que no tengas mucho más que aprender.


Si va quedando claro, la madurez entraña aprendizajes presentes y futuros, no solo pasados. Qué limitados los veo cuando esperan aprender de un momento doloroso de la vida y ya quedar maduros para siempre. La vida sigue rodando, como la tierra girando. No hay un día idéntico al otro, ni en el cielo incluso. La sabiduría de la madurez será reconocida por ti mismo cuanto más te sientas consciente de todo lo que no tienes cómo saber, de todo lo que puede cambiar para ti, para ser mejor, hasta nuevo.


Y en el entorno de las finanzas, como el amor, madurar es necesitar menos, y aprovechar más; poseer lo valioso, lo vigente, no lo convencional por obligación; hacerse tan feliz de ser que poseer, ya sea atención o pertenencias, sea un gusto preciso enfocado más en seguir avanzando que en saciarse para siempre.


El espíritu que crece nunca se sacia. El inmaduro se dice saciado cuando cumple un objetivo. De pronto podemos acordar que la vida es una meta móvil, tú avanzas y ella tiene un nuevo premio de montaña para ti. Disfruta entonces lo que ahora te sacia, siéntete maduro con toda libertad en cosas que has experimentado conscientemente, y así mismo sé consciente de que incluso en eso que ahora te sientes maduro hay kilómetros por delante para seguir aprendiendo.


Acostúmbrate a frases como: «yo antes pensaba…», «la vida me ha enseñado…», «yo era de tal modo…» Eso es humildad, y también es madurez, quien no necesita estar quedando bien ya puede empezar a sentir que está madurando 😉”

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Olga Castaño

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Comentarios (5)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Consuelo
Conciente de que cada día que pasa es un regalo y poder ver con retrovisor lo vivido para ir mejorando la película es una riqueza grande para agradecer los an̈os acumulados y que los venideros sean mejores.

2025-09-06 08:37 am

Carol
Yo he aprendido que parte de la madurez puede ser aprender a soltar cosas con las que nos identificamos. Es una parte importante del proceso de conocernos saber que nos gusta, cómo nos gusta y que no, pero no aferrarse a ello, no ser inflexible porque entonces nuestra evolución se detiene

2025-09-06 03:00 pm

Olga Castaño
“Justamente ese es un elemento central de la madurez, no regirse tanto por el placer, sin desconocerlo. No todo tiene que gustar, a veces lo que hace bien no es agradable en principio, y el bien mayor, el resultado, introduce de a pocos la asociación de esa conducta con el placer. La madurez se trata también de educarse a sí mismos”

2025-09-08 10:49 am

Ana Patricia Salinas
Me di cuenta que en mi había madurez en estos días cuando a pesar del cansancio pude ver más allá de las narices y reaccionar de una forma amable ante cierta dificultad donde aparentemente había una injusticia. Realmente con la madurez cambia el significado de lo hechos pues una va priorizando lo importante .

2025-09-09 08:31 am

Olga Castaño
Qué buen ejemplo, la madurez permite ver más allá, de nuestras propias emociones, o de las circunstancias aparentes. Gracias otra vez.

2025-09-09 09:35 am

Nuevo comentario
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¿PARA QUÉ TANTAS IDEAS?
“No estás aquí para vivir de ideas, mucho menos para ser devoto de algunas que definitivamente te están haciendo daño. Hablemos hoy de la necesaria higiene mental que debes convertir en costumbre. Recibes ideas en todo momento, en la televisión, las redes sociales y en el trabajo; en tus lecturas o búsquedas, de tus amigos y familia. Lo que otros aprueban o elogian es información, las luchas ajenas y los malestares son también información que tal vez no sabes muy bien cómo estás asimilando.  Piensa, toda esa información puede llegar a ser aprendizaje que no estás filtrando, aceptas elementos que solo están causando ruido o contradicción, y peor, una parte de esa información comienza a ceñir tu comportamiento, tus ideas de ti mismo, tu libertad.  Prefiero que desconfíes, que sepas usar siempre cierto discernimiento, uno que sin ser infalible te va a ayudar a estar atento, a definir algunos criterios de lo que en verdad te hace bien y sí debes obtener por medio de esa información que no cesará. Es increíble el poder que tiene, sin importar la edad, lo que la madre o el padre de alguien consigue cuando opina. Ustedes, hijos de alguien, son susceptibles en mayor o menor medida a lo que esa persona tan importante opina, juzga o critica. Ahora, si miramos más allá, no es información solamente la verbal o la visual, la que está en pantallas o la que es explícita. Hay un susurro residente en la actitud, cargado de información, al que puedes estar más atento de lo que piensas. Los padres son un gran ejemplo, ese pequeño pero intenso dolor en el corazón cuando ellos desaprueban algo sin decir una palabra. Pero hay más, sucede parecido con la aprobación social o la admiración, necesariamente responderás a ello, es bueno que fortalezcas tu capacidad de ser consciente de si esa aprobación que copias es justamente la que estás deseando conquistar. Entonces información, a la hora de causar efectos en ti, es una amplia variedad de estímulos que te mueven. 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Mejor se trata de alcanzar cierto balance que se compone más bien de una sana indiferencia ante las cosas que seguramente seguirán ahí pero que entiendes que no te deben movilizar. Hay que prestar atención a lo que recibes amigo, no necesitas rechazar o pelear con quien te ofrece información que no es para ti, basta con que estés tan claro de tus búsquedas que las ajenas no te movilicen, que puedas incluso discernir su momento del tuyo y aprender a conciliar cuando haga falta. Están en un mundo donde las ideas se convierten en guerras y agravios severos, no caigas en ese juego aunque parezca a pequeña escala.  Quisiera verlos encontrar sus verdades en la fluidez de vivirlas, de probar con sentido común eso que les causa curiosidad o atracción. Ser conscientes de recibir puede ser un buen comienzo, la manera como alguien conocido vive su divorcio no tiene que ser un referente necesario para el tuyo si lo vivieras. 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Puede sorprenderte encontrando ídolos en amigos o vecinos, en famosos o gente que te molesta.  Tejes historias constantemente sobre la información que recibes, escucha tus historias con atención, esas opiniones espontáneas frente a esta u otra persona, ese es un buen lugar para identificar la información que estás recibiendo y cuestionarla. Sin juicios pregúntate si esa idea en particular viene a transformar algo que te corresponde. Las causas generales están bien, son necesarias, pero rara vez van a alentar tus progresos personales si no se rodean de elementos íntimos que las fecunden. La próxima vez que quieras adherirte a una causa presta mucha atención a qué tanto de tu intimidad está movilizando, y alíate críticamente a esa movilización para evitar ser presa de un movimiento general que seguramente llegará a ser distinto al tuyo en algún momento del proceso. Discernimiento, esa es la invitación”.
ADIÓS 2025
Tengo una tía que vive en Toronto, en medio de ventiscas de nieve y frío congelado. Ella, para quien hice este dibujo, me recuerda que la vida que vivimos cuenta nuestra historia más que las palabras, las publicaciones, o lo que opinan los demás. Diría que este 2025 fue el año en el que muchas cosas se pusieron en su lugar, y las necesidades más profundas y honestas trataron de revelarse con fuerza contundente. Aún así, seguimos aprendiendo, algunos de nosotros no logramos obedecer a esa necesidad, respetarla, o darle sentido por completo. Y el camino continúa, el 2026 promete concretar algunas de esas revelaciones, y propiciar movimientos que consoliden conquistas, sobre todo las profundas, esas de las que pocos se enterarán pero que cambiarán nuestras vidas verdaderamente. Es que compartimos aprendizajes, no los puntuales, los íntimos, pero sí cierto movimiento colectivo en el que pareciera que todo confabula para demostrarnos que lo que vale sigue siendo lo verdadero, y que las apariencias solo están conduciendo al autoengaño. En general, esa es la lección de este tiempo. Las apariencias derrumbándose para que la verdad pueda salir a la luz y gobernar. No es una tragedia. Si bien es un cambio conflictivo, para el que no estamos del todo preparados, es una medida de gobierno, de prosperidad, de transparencia.Tratemos de entender mejor, a los ojos del cielo, lo que trata de moverse para muchos de nosotros, quienes aprendemos juntos, aquí y en muchos otros espacios de nuestras vidas.“Como el invierno transforma la vida, la verdad cruda y transparente enfría el ego y confronta. Las estaciones son claras en eso, si entiendes tus estaciones, tus cambios, ciertas épocas o momentos, entonces es más fácil acompasarse con esos cambios. Si al contrario vives tu verdad interna como se vive en el trópico, en medio de un clima cómodo y gentil, con cambios de menor envergadura, puedes confundirte. Observa tu clima interno, en qué andas en estos días de festividades o descanso, de trabajo o de soledad. Puede que no sea muy claro, y sobre eso yace la verdad interna, sobre la posibilidad de salir a tu propia luz con tu permiso, o de quedar opacado bajo un vidrio nublado porque a la vez hace frío y calor. Ustedes son de ciclos, acéptense de ciclos, amigos míos, de estaciones. Entiendan que no todo es como dice el mundo que tiene que ser, no en lo íntimo. Esta época puede ser de regocijo incluso para el más fiestero, si su momento es de regocijo. Hasta el más familiar puede estar necesitando en estos días retraerse un poco y disfrutar el silencio. En fin, las estaciones internas son momentos únicos que no tienen porque acompasarse con los movimientos familiares o sociales siempre. De eso se trata aprender a revelar la verdad interna, a permitirla, a lidiar con ella. No es algo tan difícil de sentir, lo difícil, puedo verlo, es validarla cuando las demandas del mundo, o de la satisfacción inmediata, apremian para vivir en torno de una verdad públicamente aceptable.Cuidado, no es una invitación a la rebelión, a disociar, a abandonar a la familia o a los amigos. Es una invitación a reconocer las enormes y profundas diferencias que tienes con el mundo que te rodea, con lo que él impone, incluso con quien eras hace unos meses, o unos días, por qué no.Tampoco es una invitación a hacer lo que te dé la gana. Ya he visto como algunos amigos me leen y encuentran la excusa perfecta para evadir algo, una situación, o una realidad. No saques de aquí frases aisladas, convenientes, ajustadas. Ve por el llamado incómodo, huye del autoengaño.Vivir en la verdad profunda de lo que eres, reconocerte cambiante, abrirte, de eso se trata esta despedida del 2025. Un año al que seguro agradecerás cientos de oportunidades, de regalos, pero que es uno más en el calendario porque vendrán más cambios, más oportunidades, y no tienes porqué dejar de crecer.No te apegues, no de declares de ti una verdad única, o rígida. Atrévete a sentir que puedes estar en armonía con el cambio tanto como con tus anhelos. Deja eso de enfocarte en lo que sueñas y desdeñar los retos que traen la transformación. Esa es la fuente implícita de infelicidad más común. Los veo atormentándose porque sus sueños no se cumplen, sin estar atentos al cambio que ya la vida les está sugiriendo para lograr lo que sea que les hace bien. El 2026 será mi aliado, en especial de quienes ya comienzan a abrirse a su propia verdad más profunda y honesta. Y si te encuentras en el grupo de quienes aun rechazan su verdad, tranquilo, las oportunidades continúan. Me gustaría eso sí verte sufrir un poco menos, que te acomodes, que cedas, la terquedad es un yugo que aprieta cuanto más te resistes. Libérate de expectativas tan rígidas y ve mejor por lo que la vida ya sabe que te conviene, incluyendo pasos que no te satisfacen, que no quieres. Qué importa si quieres o no, es lo que te conviene, hazlo y ya, no te compliques la vida, ver por lo grande”
NO PIERDAS EL FOCO
"Si la vida es un viaje, y durante el viaje se te pierde el destino, este dictado es para ti, o mejor dicho, para todos, porque a todos en algún momento se les embolata el verdadero propósito, el lugar de sí mismos al que vienen a caminar. Veo que es fácil para ustedes perderse, y que en gran medida les cuesta reconocer el destino. Entiéndase destino como un lugar a dónde se dirigen de sí mismos. De hecho, no saben con exactitud cuál es ese lugar. Bueno, al menos no lo saben con los ojos muy abiertos y mirando la realidad que los rodea en el momento. Pero cuando miran en perspectiva, cuando se encuentran en la sala de un hospital, o en las sillas congeladas de una sala de velación, lo recuerdan al instante. ¿Qué es lo que vale? Qué es eso que tanto vale de ti, que viniste de viaje por este planeta maravilloso a pulirlo; cuál es esa tara o rival de tu esencia que ha de despojarse de su arraigo para permitirte brillar más. Por ahí es donde verás tu destino, el lugar maravilloso de ti mismo, ese tú más despejado y mejorado que te llevarás cuando regreses a ser solo un espíritu. Esta vida, este viaje, este paseo por aquí, puede ser entretenido, o atraparte en detalles, y es ahí cuando el foco se te embolata. Pierdes el foco de lo que al final importa, de lo trascendente, con lo que te irás, la riqueza que hay que atrapar. Y lo pierdes porque este mundo exige responsabilidades, impone modelos de bienestar, y porque sobrevivir puede llegar a ser tarea suficiente como para ocuparse de engrandecerse a consciencia. Sin embargo, hoy es un buen día para los secretos. Ustedes se encuentran aquí sin otro propósito que lograr algo, aprender algo nuevo, o desaprender algo que no les hace bien. De manera que todo aquello que la vida presenta durante el viaje ocupa un papel estratégico, y no precisamente para hacerles la tarea, sino para inspirarla, propiciarla, y a veces incluso, estrujarla. Hablamos de una tarea trascendente, personal, que puede o no extenderse a los demás. No viniste, como héroe directo y deliberado, a salvar el mundo, a dar sin recibir, o a enseñar sin aprender. Estás aquí para algo de tu propio progreso, y si lo que le brindas al mundo se corresponde, entonces cumples una doble función de ganar y aportar, pero aquello que traerás de vuelta a tu hogar espiritual es en esencia lo que lograste para tu virtud.¿Te hiciste mejor persona? ¿O ya eras tan buena persona que solo tenías que sostener la tarea? Cuidado, la moral de sus días domina diciendo que todos son buenos, que los malos son los que matan y roban. Eso lo aprendieron en historietas de dominio político, en viejas pautas de control social, pero ahora, en la verdad que propicia un mundo más diverso, la maldad es más fácil de apreciar, incluso en ti mismo, en la sencillez de un corazón que tiene lado izquierdo y lado derecho como tiene maldad y bondad al mismo tiempo. Hay algo inevitable, innegociable, que viniste a transformar. El orgullo, la desidia, la terquedad, el narcisismo, la desconfianza, el miedo, la prepotencia, el pesar, el capricho, la dependencia. En fin, viniste a conseguir un destino que no tienes que llevar en el pecho como una palabra o un dije, que más bien es un propósito establecido por la vida que palpita dentro de ti para hacerte evolucionar. Sí, como evolucionan las especies evoluciona el espíritu. Que no se te pierda el foco sobre la evolución del espíritu. Recuerda, es un cambio, no una contención. No tienes un ritual semanal para consagrar tu espíritu a la bondad y la tarea queda chuleada. Más bien demuestras a la vida, todos los días de la semana si tu palpitar se mueve hacia la bondad o la maldad, en los detalles, en tu intención, en la manera en que respondes a las necesidades más apremiantes de tu espíritu de seguir evolucionando. ¿Cómo notas esas necesidades? Pues si las has desconocido, en tu salud. Si tomas tiempo para reflexionar, en tus tareas pendientes que sabes que cambiarán tu vida. Y si tienes tiempo a solas, sano y productivo, en tu encuentro contigo mismo es fácil decidir que es la hora de un paso puntual, te guste o no.Conservar el foco es saber que hay algo grande que espera por ti, que habrá que renunciar a placeres nocivos, a gustos o pasiones, como el mal carácter, el afán, la prepotencia o la comodidad. Que habrá que alimentar la humildad, el regocijo, y sobre todo la valoración exhaustiva y sistemática de lo que vale de verdad, una y otra vez.Si te sirve, vuelve a la silla donde la muerte se respira, o al hospital para recordar sin pensar lo delgado del hilo que sostiene la vida. O mejor, aprende a decidir que cada día es para progresar, y que hacerlo implica abandonar.Acotando esta tarea, el foco se sostiene permaneciendo en el deseo, y la acción, de abandonar. Abandonar viejos patrones, reglas que creíste de piedra, modelos admirados que merecen un batazo, hasta rasgos que un día fueron causa de éxito y ahora apestan a fracaso. Abandonar éxitos conseguidos para ir por más, reconocimientos viejos, estándares viejos de bienestar, ideales adolescentes, taras de la niñez familiar. El foco, amigos, es crecer. Creyeron que ocurría parecido al crecimiento del cuerpo, que tardaba unos años y ya quedabas hecho. Atención, hasta el cuerpo se regenera, se crea una y otra vez, se transforma, se adapta, hasta se puede optimizar según las necesidades evolutivas. Refresca por favor tu idea, repasa la naturaleza permanente del cambio, sacúdete ese prejuicio construido de creer que la vida es estática, que algo es para siempre, que algún día conseguiste una garantía en tu vida y esa garantía no se vence jamás.Vives en la inconsciencia cuando desconoces el cambio. La vida es de cambios, el foco es el cambio, escalofriante, incómodo, a veces placentero, liberador. El cambio que sana, el cambio que te hace trascender o mejorar. Y el cambio que abandona cargas que no pasan los puertos de una nueva esperanza.Me gusta recordarte, para despedirme, que no viajas solo, que este viaje de la vida ofrece recursos, tal vez no los que diseñarías desde el placer mundano, pero sí los indispensables para progresar. Ofrecemos también compañía, presencia, y misterio. La vida nos ha consignado esta tarea de ser presencia para ustedes, de un modo indescifrable preferiblemente, pero de vez en cuando nos sentirás acompañando un progreso, abrazándote en un salto, o empujando tu espalda a ver si la maleta pesa menos y das el siguiente paso. Nosotros, los seres del cielo, no estamos esperando resultados, pero sí que no dejes de cambiar, de progresar, de adaptarte a lo nuevo, y si lo puedes disfrutar pues mejor. Y te guiamos, a veces eres estatua que ni siquiera sonríe, no te mueves, te apegas, pero a veces eres una dulce paloma fácil de cargar. Cuenta con el cambio, con la decadencia de algunas cosas y el progreso de otras inesperadas. Cuenta entonces con que la vida te seguirá retando, necesita que cumplas tu destino, que consigas la meta de este viaje, y qué mejor si la cruzas con una sonrisa de satisfacción. Qué dicha si tu propio velorio es de orgullo por ti, y de satisfacción por la vida que llevaste. O si tus visitas al hospital refrescan la virtud de la confianza, esa mirada en la que refuerzas tu certeza de que algo mucho más grande está ocurriendo por aquí.Tranquilo. No tienes que saber tu destino como punto en el mapa. No le pidas a la IA que te trace el recorrido. A la vida trascendente le gustan los secretos, no colaborarías si supieras la grandeza de la tarea. En vez de soñar con un recorrido sencillo en este viaje mejor imagina una nave salvaje, un recorrido rebelde, giros inesperados. Eso es más realista, y saca mejor lo que tienes para ofrecer.No llores más porque la vida no sea como la quieres, te engañaron, mamá te hizo sentir con su amor que así podía ser. ¿O te engañaste tú mismo? ¡Cuidado! La ruta directa, el tobogán para perder el foco, es el autoengaño. Qué importa si alguien lo inspiró. Aprenderás a mantener el foco, a perseverar en las metas necesarias y en los progresos que engrandecen, justo a través de superar el autoengaño una y otra vez. Conservar el foco es corregir el autoengaño”.
¿SÍ TIENES QUIEN TE REGAÑE?
“Si nadie en tu vida tiene la voz para regañarte entonces estás pobre. Quiero que tengas a alguien a quien miras con autoridad y le permites reclamar por tus errores. Ya sé que eres adulto y sabes cuándo te equivocas, pero no esperes poder ver tu mundo por completo siempre solo. Las miradas externas, cuando son sabias y albergan afecto, son la luz que te libra de la oscuridad que no sabes que posees. A propósito, tengo algunas amigas que no logran ver en qué están fallando, son mujeres autónomas que prefieren vivir la vida bajo su propio criterio y consideran que ese es un acierto en sus vidas. Hoy les digo a ellas que replanteen por favor ese principio y se dejen envolver por la manta de quien mayor o más sabio en algún sentido las puede detener y ayudarles a mirar un poco más allá.La mirada que acepta un regaño es una mirada abierta y optimista, admiro a la gente que puede ver más allá incluso cuando se está sintiendo mal por sus fallas. Si aún no logras semejante poder, practica, aguanta el temblor de la incomodidad, y somete tus ojos a la luz de esa verdad inesperada, de manera que más allá de la culpa o la vergüenza puedas ver la oportunidad presente en tu error o en tu dificultad. Tener quien te regañe aporta también una figura de autoridad, y qué bien te viene respetar a alguien que siendo semejante puedes ver como superior al menos en algún sentido. Es difícil que crezcas si no entiendes que hay gente más adelante que tú en algunos elementos vitales. En cambio, es fácil avanzar cuando sabes que caminas en medio de muchos caminantes, y que cada quien disfruta de riquezas que a veces corresponde compartir. La figura de quien regaña es más bien la figura del consejero, del mentor. Puede que hoy no esté tan de moda pedir un consejo, o que cueste mucho acudir a un experto, pero ocurre que puedes tener a la mano, en tu lista de contactos, gente que con una llamada o un cafecito te ofrecerá ese punto de vista que tú mismo sabrás convertir en un regalo. Vuelvan a acostumbrarse a los diálogos, a las conversaciones sobre lo personal, no como se hace con frecuencia, para pavonear frases célebres, sino más bien para ser honestos, y para sorprenderse de lo revelador que puede ser abrirse a otra persona. Por supuesto que hablo de conversaciones que rompan modelos, no esas con los de siempre en el lenguaje de siempre. Ahora, ser quien regaña es una tarea tan delicada que mejor debe ocurrir espontáneamente. Si ya te sientes quien siempre regaña algo raro está ocurriendo. Mejor deja que dar consejos y recibirlos sea una experiencia nacida del evento milagroso de una conversación tejida con cuidado y naturalidad. Evita regañar a quien no está buscando cambiar, te sentirás invadiendo un campo minado. Claro que hablamos aquí de regaño como esa apreciación bien intencionada en la que alguien tiene la facultad de mostrarte, sin cantaleta o sermones, algo en lo que hace falta cierto redireccionamiento. De hecho, los mejores regaños (quise llamarlos así por su connotación de incómodos) ocurren sin palabras directas, en medio de una apreciación que se va directo al pecho en torno de algo en lo que seguramente te sientes atascado. Así amigo que disfruta los regaños, vuelve a la autoridad, respétala, y ten mucho cuidado cuando te corresponda serlo. Estamos hablando de esa bella facultad humana de enseñarse unos a otros el arte de vivir. Se ha perdido la costumbre y me gustaría verlos tener más charlas espontáneas en las que descubren algo liberador para ustedes mismos o para los demás”. 
INTUICIÓN: INTELIGENCIA SUPERIOR
“Resulta que mucho de lo que haces o vives está regido por la intuición, así que aprender de ella es aprovechar una inteligencia siempre disponible y creciente que va a mostrarte caminos y a enseñarte a crecer. Recibes un llamado constante a transformarte positivamente, que no cambies en nada es más bien resultado de un esfuerzo que seguro te deja agotado. Cambiar es parte de la esencia de vivir, consiste en adaptarse y desarrollar recursos para enfrentar mejor la vida tal como se te presenta. Pensar entonces que espiritualidad es solamente paz y amor es retraerse de la realidad para crear una propia que difícilmente prevalecerá.  Así que gozas de inteligencia espiritual con el propósito de adaptarte a distintos retos con todo lo que eres, no solamente en lo evidente. Eso por supuesto trae progresos, encausa la plenitud y llega a potenciar tu capacidad de crear. En general la intuición es la inteligencia que te eleva. Está ahí entonces ese primer papel de la intuición, el de resolver situaciones y crear posibilidades; lo contrario, lo que bloquea esa inteligencia, es la intención de recurrir solo a lo ya conocido, a lo comprobado, a lo familiar. El miedo y la desconfianza logran apagar a la intuición. Podemos citar un segundo papel asombroso de la intuición, decirte que no. Puede que te escuches diciendo que nunca lo hace, pero si observas notarás que sucede, que aunque parece efímera la sensación de “no lo hagas” está ahí, y lo que ha venido pasando es que te familiarizaste con ignorarla de inmediato. Esta capacidad es asombrosa porque hace de la intuición una cuidadora, un respaldo, protección. Hay algo de ti que sabe lo que te conviene o lo que no ha de ser, sé que has soñado con algo así, que te ahorre problemas o tiempo malgastado, pues ahí la tienes, la vamos a potenciar. Un tercer papel de la intuición es el de enseñarte a crear. Ser un creador amigo es tener una inteligencia a disposición que siempre va a ofrecerte alternativas, que puede ver las situaciones desde perspectivas impensadas, que crea soluciones prósperas y profundas a los asuntos más pequeños. Puedes ser un creador, de hecho a veces lo haces, imagina que expandes esa inteligencia a esferas en las que tu mundo infinito se encuentra ahora limitado. Me gusta decir que esta inteligencia es la puerta a la verdadera libertad. Entender que la intuición es una inteligencia superior va a librarte de batallas innecesarias. La terquedad va a decirte que tú ya sabes que hacer o que esto ya está definido y que no tiene otra lectura. La ilusión de tenerlo todo bajo control te dirá que no tienes porqué andar haciendo pruebas o aprendiendo nuevas habilidades en todo momento. Y el miedo amigo va a decirte que esto es demasiado raro para ser cierto o para estar a tu alcance. Suponer algo superior los suele asustar, lo sé, pero ese es justamente el comienzo, enfrentar en la práctica que algo superior está ahí disponible, fuera de su control pero dispuesto a crear con ustedes. Tal vez no haga falta decirlo pero el primero requisito de la intuición es la humildad. Puedo recomendarte que no te midas con ella, no la retes ni la agobies; no va a estar respondiendo todas tus preguntas ni resolviendo curiosidades, no puede obedecerte ni complacer tus anhelos, si de verdad la puedes aceptar como superior entonces entenderás que no se trata de que tú la dirijas sino que al fin te dejes dirigir, creo que esa es la cuestión. Puede que estés más convencido de lo que piensas de que tu inteligencia superior reside en el raciocinio, y que sigas peleando por esa supremacía sin darte cuenta. En realidad la intuición lleva la ventaja, no necesita debatir o razonar para saber a donde ir, qué bien le haría algo así a tu vida, una mano que te ayude, una voz sabia que te diga que no o te guíe, una autoridad que te rete. Hasta eso llega la intuición cuando prima el respeto, puede llegar a corregir aquellos defectos que no creías tener. Entonces comprendamos una cosa, tratándose de un misterio profundo no hará mucho bien llenarse de teorías o afirmaciones sobre la intuición; al contrario ella es más grande si en vez de intentar descifrarla te esfuerzas por tratar de sentirla. Una vez la aprendes a sentir esa conexión crece por sí misma, todo porque va siendo demasiado evidente a tus inteligencias conocidas, a tus viejos principios, que algo grande te acompaña y se dispone, entonces la sana astucia te guiará a obedecer, a crear”.