LA LUZ QUE TE CUBRE

Creado el: 2024-09-29 09:27 am

Lecciones

"Hay una luz tratando de abrigarte. Hace tiempo esa luz trata de ponerle calor y verdad a tus días, pero tú, amigo mío, la rechazas sin saberlo. Esa luz, personal, íntima, sagrada, no está ahí para complacerte, y esa es quizá la parte más difícil de recibirla. Esa luz es entonces un reto en sí mismo.


Una luz que invita a renunciar a una conducta es una luz retadora. Ni qué decir de la luz que trata de detenerte. Pues voy a recomendarte que seas más astuto y sospeches que si una fuerza de la vida, silenciosa y precisa, trata de redirigirte o alertarte, le hagas un poco más de caso.


El ímpetu por complacerse, por estar satisfechos rápidamente, los lleva a tomar decisiones que no calculan los beneficios a largo plazo. Es así como los veo con frecuencia eligiendo el camino más corto, el plato más atractivo.


Resulta que la luz a veces ilumina rincones austeros, descuidados, o poco valorados. No viven ustedes en una sociedad que valore mucho el bienestar en la vejez, o que alabe el amor honesto y la verdad de las cosas. Más bien han recibido muchos estímulos para parecer fabulosos, exitosos y felices aunque no lo sean en verdad. Y ya sabemos todos que la felicidad es exigente en extremo, si no es real, ni dura, ni llena.


Quiero que sepan respetar su luz. A veces la luz los invita a madurar, y ustedes la detienen porque desean seguir siendo juveniles, entusiastas, no se quieren aburrir. Por supuesto están atendiendo el prejuicio de que la madurez es triste, que si la piel se arruga, la vida aburre. 


Les contaré un secreto en este dictado: la vida se compone más de experiencia que de gracia. La gracia de la diversión, del entusiasmo o la alegría, es el complemento más bien de algo sustancial que cubre los días y el fondo del corazón. La experiencia en cambio, administrada con atención y ambición de cosas plenas, consigue algo a prueba de falta de alegría: plenitud.


Es como una barriga llena de satisfacción de ustedes mismos. ¿No quieren una vejez con hambre, o sí? Hablo de que una juventud enfoca únicamente en la alegría y satisfacción inmediatas difícilmente construye una madurez rica en el gusto de ustedes mismos. 


En la medida en que una persona entiende su plenitud la sigue llenando satisfactoriamente. Sospecha, amigo, que no te da plenitud vivir un día agobiante y una noche de placer para compensar. Entre sumas y restas sales perdiendo, eso es definitivo. Al contrario, quien se anima a descubrir, a permitir que la luz le ilumine sus mejores rincones, se aventura en la búsqueda más complaciente, la de llenar espacios descuidados de armonía y placer profundo y duradero.


«¿Eso cómo se hace?», me suelen preguntar. Pues esta vez les dejaré lo que espero que sea un decálogo de satisfacción profunda. Si bien no confío mucho en las listas, tal vez la puedas leer con la astucia de no chulear, de no dar nada por sentado, de ir al placer de explorarla valiente para ver qué tan vacío se encuentra ese rincón. Y volver. Hoy céntrate en un par de elementos, luego ven por más, no todo a la vez, mejor donde la luz ponga su rayo este día.


  1. Para ir a lo profundo es mejor no tener prisa, la prisa confunde y entorpece.
  2. Evita vivir en función de hacer sentir bien a los demás. Es mejor que ellos se inspiren en ti, no que dependan.
  3. Descubre satisfacciones discretas, íntimas, que no necesiten de nadie más, de espacios o momentos. A veces un talento es el descubrimiento más revelador para alimentar la plenitud.
  4. Trabaja en equilibrio con lo que eres. No puede el trabajo ser un sacrificio, un alimento para el ego, o una mentirilla para ganar dinero. Trabaja logrando que ese espacio se parezca a tu esencia.
  5. Ten ambiciones que cubran distintos niveles de ti mismo. Si tus ambiciones materiales no están ligadas de algún modo a tu nivel trascendente entonces duda. Nota: no cuenta dar como trascender.
  6. Acaba tu día sonriendo por el pequeño paso que pudiste descubrir en medio de las actividades de rigor. Encuentra algo que aprendiste, algo que cambió, o algo que ayudó a sanar.
  7. Perdona. Al incauto, al torpe, al malintencionado. Distingue cuánto de eso es personal y cuánto en verdad es solo la historia de su propio vacío.
  8. Abraza. Para que un abrazo suceda sincero hay que tener vínculos estrechos, que superan defectos y conflictos. 
  9. Ten una caja de tesoros invisible, llena de riquezas intangibles, con un poder que no se pueda contener. El amor fraterno, tu bondad, las buenas historias, las batallas triunfales, son cosas que pueden hacer estallar esa caja imaginaria.
  10. Duda de ti siempre para aprender. No te desgastes dudando de lo que no vas a cambiar. Duda, eso sí, de lo que no está trayendo una riqueza para el cofre de los tesoros invisibles.


Invitados entonces a elegir uno de los consejos, profundizar, vivirlo. Te adelanto trabajo, no elijas el que te hace sentir glorioso de inmediato, sé astuto y elige el que la luz discreta trata de iluminar, que puede ser precisamente el que más necesita trabajo consciente 😉".

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Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (4)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Adriana C
Me súper encanta este Dictado! Precisamente porque va al corazón, a lo esencial de lo que tanto nos han insistido: que la luz de la verdad está adentro y se siente. Nos cautivamos muy fácilmente con el exterior y la fachada de tantas recetas que nos muestran sobre la magia y lo espiritual siendo ajenas muchas veces a nuestro corazón genuino. Cómo nos miman!!!!! El decálogo es algo increíble y retador.

2024-09-29 10:10 am

Olga Castaño
Adri, le sacarás provecho decenas de veces a este dictado si lo deseas. Ve despacio eso sí, imagínate entendiendo despacio para darle tiempo al corazón de asomarse un poco más 😉

2024-10-05 06:48 am

Ayda Mary Portilla Delgado
Que lindo dictado, me trajo calorcito al corazón, que difícil me parece deshacer lo aparente que tanto me distrae y estimula, cuanto hay de bondadoso para mi misma en aprender a ir un paso más allá y abrazar lo real y duradero.

2024-10-04 09:02 am

Olga Castaño
"Me ilusiona tu ilusión, me da la esperanza de verte caminando hacia tu luz con la alegría que solo el reencuentro contigo misma ha de traer"

2024-10-05 06:46 am

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NO PIERDAS EL FOCO
"Si la vida es un viaje, y durante el viaje se te pierde el destino, este dictado es para ti, o mejor dicho, para todos, porque a todos en algún momento se les embolata el verdadero propósito, el lugar de sí mismos al que vienen a caminar. Veo que es fácil para ustedes perderse, y que en gran medida les cuesta reconocer el destino. Entiéndase destino como un lugar a dónde se dirigen de sí mismos. De hecho, no saben con exactitud cuál es ese lugar. Bueno, al menos no lo saben con los ojos muy abiertos y mirando la realidad que los rodea en el momento. Pero cuando miran en perspectiva, cuando se encuentran en la sala de un hospital, o en las sillas congeladas de una sala de velación, lo recuerdan al instante. ¿Qué es lo que vale? Qué es eso que tanto vale de ti, que viniste de viaje por este planeta maravilloso a pulirlo; cuál es esa tara o rival de tu esencia que ha de despojarse de su arraigo para permitirte brillar más. Por ahí es donde verás tu destino, el lugar maravilloso de ti mismo, ese tú más despejado y mejorado que te llevarás cuando regreses a ser solo un espíritu. Esta vida, este viaje, este paseo por aquí, puede ser entretenido, o atraparte en detalles, y es ahí cuando el foco se te embolata. Pierdes el foco de lo que al final importa, de lo trascendente, con lo que te irás, la riqueza que hay que atrapar. Y lo pierdes porque este mundo exige responsabilidades, impone modelos de bienestar, y porque sobrevivir puede llegar a ser tarea suficiente como para ocuparse de engrandecerse a consciencia. Sin embargo, hoy es un buen día para los secretos. Ustedes se encuentran aquí sin otro propósito que lograr algo, aprender algo nuevo, o desaprender algo que no les hace bien. De manera que todo aquello que la vida presenta durante el viaje ocupa un papel estratégico, y no precisamente para hacerles la tarea, sino para inspirarla, propiciarla, y a veces incluso, estrujarla. Hablamos de una tarea trascendente, personal, que puede o no extenderse a los demás. No viniste, como héroe directo y deliberado, a salvar el mundo, a dar sin recibir, o a enseñar sin aprender. Estás aquí para algo de tu propio progreso, y si lo que le brindas al mundo se corresponde, entonces cumples una doble función de ganar y aportar, pero aquello que traerás de vuelta a tu hogar espiritual es en esencia lo que lograste para tu virtud.¿Te hiciste mejor persona? ¿O ya eras tan buena persona que solo tenías que sostener la tarea? Cuidado, la moral de sus días domina diciendo que todos son buenos, que los malos son los que matan y roban. Eso lo aprendieron en historietas de dominio político, en viejas pautas de control social, pero ahora, en la verdad que propicia un mundo más diverso, la maldad es más fácil de apreciar, incluso en ti mismo, en la sencillez de un corazón que tiene lado izquierdo y lado derecho como tiene maldad y bondad al mismo tiempo. Hay algo inevitable, innegociable, que viniste a transformar. El orgullo, la desidia, la terquedad, el narcisismo, la desconfianza, el miedo, la prepotencia, el pesar, el capricho, la dependencia. En fin, viniste a conseguir un destino que no tienes que llevar en el pecho como una palabra o un dije, que más bien es un propósito establecido por la vida que palpita dentro de ti para hacerte evolucionar. Sí, como evolucionan las especies evoluciona el espíritu. Que no se te pierda el foco sobre la evolución del espíritu. Recuerda, es un cambio, no una contención. No tienes un ritual semanal para consagrar tu espíritu a la bondad y la tarea queda chuleada. Más bien demuestras a la vida, todos los días de la semana si tu palpitar se mueve hacia la bondad o la maldad, en los detalles, en tu intención, en la manera en que respondes a las necesidades más apremiantes de tu espíritu de seguir evolucionando. ¿Cómo notas esas necesidades? Pues si las has desconocido, en tu salud. Si tomas tiempo para reflexionar, en tus tareas pendientes que sabes que cambiarán tu vida. Y si tienes tiempo a solas, sano y productivo, en tu encuentro contigo mismo es fácil decidir que es la hora de un paso puntual, te guste o no.Conservar el foco es saber que hay algo grande que espera por ti, que habrá que renunciar a placeres nocivos, a gustos o pasiones, como el mal carácter, el afán, la prepotencia o la comodidad. Que habrá que alimentar la humildad, el regocijo, y sobre todo la valoración exhaustiva y sistemática de lo que vale de verdad, una y otra vez.Si te sirve, vuelve a la silla donde la muerte se respira, o al hospital para recordar sin pensar lo delgado del hilo que sostiene la vida. O mejor, aprende a decidir que cada día es para progresar, y que hacerlo implica abandonar.Acotando esta tarea, el foco se sostiene permaneciendo en el deseo, y la acción, de abandonar. Abandonar viejos patrones, reglas que creíste de piedra, modelos admirados que merecen un batazo, hasta rasgos que un día fueron causa de éxito y ahora apestan a fracaso. Abandonar éxitos conseguidos para ir por más, reconocimientos viejos, estándares viejos de bienestar, ideales adolescentes, taras de la niñez familiar. El foco, amigos, es crecer. Creyeron que ocurría parecido al crecimiento del cuerpo, que tardaba unos años y ya quedabas hecho. Atención, hasta el cuerpo se regenera, se crea una y otra vez, se transforma, se adapta, hasta se puede optimizar según las necesidades evolutivas. Refresca por favor tu idea, repasa la naturaleza permanente del cambio, sacúdete ese prejuicio construido de creer que la vida es estática, que algo es para siempre, que algún día conseguiste una garantía en tu vida y esa garantía no se vence jamás.Vives en la inconsciencia cuando desconoces el cambio. La vida es de cambios, el foco es el cambio, escalofriante, incómodo, a veces placentero, liberador. El cambio que sana, el cambio que te hace trascender o mejorar. Y el cambio que abandona cargas que no pasan los puertos de una nueva esperanza.Me gusta recordarte, para despedirme, que no viajas solo, que este viaje de la vida ofrece recursos, tal vez no los que diseñarías desde el placer mundano, pero sí los indispensables para progresar. Ofrecemos también compañía, presencia, y misterio. La vida nos ha consignado esta tarea de ser presencia para ustedes, de un modo indescifrable preferiblemente, pero de vez en cuando nos sentirás acompañando un progreso, abrazándote en un salto, o empujando tu espalda a ver si la maleta pesa menos y das el siguiente paso. Nosotros, los seres del cielo, no estamos esperando resultados, pero sí que no dejes de cambiar, de progresar, de adaptarte a lo nuevo, y si lo puedes disfrutar pues mejor. Y te guiamos, a veces eres estatua que ni siquiera sonríe, no te mueves, te apegas, pero a veces eres una dulce paloma fácil de cargar. Cuenta con el cambio, con la decadencia de algunas cosas y el progreso de otras inesperadas. Cuenta entonces con que la vida te seguirá retando, necesita que cumplas tu destino, que consigas la meta de este viaje, y qué mejor si la cruzas con una sonrisa de satisfacción. Qué dicha si tu propio velorio es de orgullo por ti, y de satisfacción por la vida que llevaste. O si tus visitas al hospital refrescan la virtud de la confianza, esa mirada en la que refuerzas tu certeza de que algo mucho más grande está ocurriendo por aquí.Tranquilo. No tienes que saber tu destino como punto en el mapa. No le pidas a la IA que te trace el recorrido. A la vida trascendente le gustan los secretos, no colaborarías si supieras la grandeza de la tarea. En vez de soñar con un recorrido sencillo en este viaje mejor imagina una nave salvaje, un recorrido rebelde, giros inesperados. Eso es más realista, y saca mejor lo que tienes para ofrecer.No llores más porque la vida no sea como la quieres, te engañaron, mamá te hizo sentir con su amor que así podía ser. ¿O te engañaste tú mismo? ¡Cuidado! La ruta directa, el tobogán para perder el foco, es el autoengaño. Qué importa si alguien lo inspiró. Aprenderás a mantener el foco, a perseverar en las metas necesarias y en los progresos que engrandecen, justo a través de superar el autoengaño una y otra vez. Conservar el foco es corregir el autoengaño”.
NO SÉ SI DEJARTE UNA PLUMA
“Vengo llamando a Luz hace algún tiempo. Cuando la llamo ella rompe en alegría y corre a encontrarme en lo que conoce; los animales que le agrandan, las señales, los signos; claves que escucha por ahí y le gusta asociarlas conmigo. Luz, mi niña, soy mucho más de lo que entiendes, no me busques solo en lo que ves, búscame también en tu corazón. No me pienses solo en lo que entiendes, déjame ser un enigma, un misterio, ahí seremos mejores amigos que si me intentas descifrar. Escucharás cientos de cosas sobre mí, que soy así o asá, que tengo esto o que me gusta aquello, que me pongas una vela o que digas tales palabras. ¿Y qué tal si de repente deseo hablarte al oído?, pues corres el peligro de estar ocupada diciéndome cómo comunicarnos. Si los dos levantamos nuestra línea de comunicación al mismo tiempo por favor ten la astucia de callar. Déjame hablar, no siempre hablo, no siempre es posible, entonces aprovecha como a un milagro esos eventos en los que puedes identificar mi susurro, mi caricia, mi amor exclusivo para ti. Además, de qué te preocupas, tenemos todo el tiempo para los dos, nadie puede estar en medio de este vínculo invisible, nadie puede venir a decirnos cómo acercarnos o en qué invertir nuestro tiempo juntos. Te he dejado algunas plumas, porque sé que alertan tus ojos y disponen tu corazón, pero ya no sé si dejarte otra pluma. Visitaste el manual de significados ajenos y eso cambia el efecto que deseaba para ti. Yo quería algo más íntimo entre los dos, que sintieras la pista y fueras de inmediato al siguiente paso. Lo que hizo el dichoso manual fue llevarte a consagrar a la propia pluma. Amiga, la pluma no soy yo, no es mía de hecho, no tengo plumas ni mucho menos alas, no las necesito. Soy algo muy distinto a lo que a veces alcanzas a imaginar, así que permíteme por favor decirte con claridad que no espero que me sigas reconociendo en las partes de ave que alguna vez anhelaste con ilusión infantil. Desde ahora quiero que escuches las señales inesperadas, que aprendas a sentirme incluso a través de los medios que aún no has considerado. Déjame sorprenderte, probarte, enseñarte a ser más astuta, más alerta para mí. Por supuesto que amo la espontaneidad, y me gusta cambiar de opinión. No esperes entonces que la experiencia que un día coincidió con lo que dicen por ahí se convierta en una verdad terminada, escrita en roca, definitiva. Qué aburrido sería vivir de una sola verdad para siempre, en serio eso no me agrada. Ten la bondad de no quedar triste por ceder en el tema de las plumas. Más bien debes estar orgullosa de ti, si podemos ya prescindir de esas señales primerizas es porque vas estando más cerca de mí, y podemos avanzar hacia una comunicación más profunda. De tal manera que si un día, sin esperarlo, entra por la ventana de tu carro en movimiento una pluma persiguiendo tu corazón, tú ya puedas entender que no soy yo acechándote para enamorarte, eso ya está hecho, que es más bien un pajarito con excelente puntería que he enviado a dirigirte una de sus partes con el fin de llamar tu atención sobre algo en particular. Prefiero que sea así, encuentros desprevenidos, descargados de intenciones o deseos. Que nuestra comunicación evolucione, que yo no signifique siempre lo mismo para ti, y que si hemos de volver a algo viejo sea para renovarlo, para hacernos el guiño de amigos con historia que empiezan a tejer sus propios misterios”.PD: si tienes una experiencia semejante por favor compártela en los comentarios, este juego de señales entre ustedes y nosotros no es solo un tema para principiantes 😉 
¿PARA QUÉ TANTAS IDEAS?
“No estás aquí para vivir de ideas, mucho menos para ser devoto de algunas que definitivamente te están haciendo daño. Hablemos hoy de la necesaria higiene mental que debes convertir en costumbre. Recibes ideas en todo momento, en la televisión, las redes sociales y en el trabajo; en tus lecturas o búsquedas, de tus amigos y familia. Lo que otros aprueban o elogian es información, las luchas ajenas y los malestares son también información que tal vez no sabes muy bien cómo estás asimilando.  Piensa, toda esa información puede llegar a ser aprendizaje que no estás filtrando, aceptas elementos que solo están causando ruido o contradicción, y peor, una parte de esa información comienza a ceñir tu comportamiento, tus ideas de ti mismo, tu libertad.  Prefiero que desconfíes, que sepas usar siempre cierto discernimiento, uno que sin ser infalible te va a ayudar a estar atento, a definir algunos criterios de lo que en verdad te hace bien y sí debes obtener por medio de esa información que no cesará. Es increíble el poder que tiene, sin importar la edad, lo que la madre o el padre de alguien consigue cuando opina. Ustedes, hijos de alguien, son susceptibles en mayor o menor medida a lo que esa persona tan importante opina, juzga o critica. Ahora, si miramos más allá, no es información solamente la verbal o la visual, la que está en pantallas o la que es explícita. Hay un susurro residente en la actitud, cargado de información, al que puedes estar más atento de lo que piensas. Los padres son un gran ejemplo, ese pequeño pero intenso dolor en el corazón cuando ellos desaprueban algo sin decir una palabra. Pero hay más, sucede parecido con la aprobación social o la admiración, necesariamente responderás a ello, es bueno que fortalezcas tu capacidad de ser consciente de si esa aprobación que copias es justamente la que estás deseando conquistar. Entonces información, a la hora de causar efectos en ti, es una amplia variedad de estímulos que te mueven. Habrás notado que conoces a alguien y rápidamente empiezas a utilizar algunas palabras de su léxico, o que la gente o la información que te identifica comienza a contarte tu verdad. Estás frente a esa necesidad tan humana de sentirse replicados, cuidado entonces con que esa réplica no sea suplantación o engaño. No digo que el mundo trata de engañarte, es más, en el mundo también están las respuestas a tus necesidades más profundas. Esto se trata de qué haces con toda esa información creciente, cómo la filtras, cuánto evitas el exceso. Sin desprecios o posturas radicales por favor, pues estarías yendo a otra orilla de la fascinación por la información que es la de aferrarse a una idea radical. Mejor se trata de alcanzar cierto balance que se compone más bien de una sana indiferencia ante las cosas que seguramente seguirán ahí pero que entiendes que no te deben movilizar. Hay que prestar atención a lo que recibes amigo, no necesitas rechazar o pelear con quien te ofrece información que no es para ti, basta con que estés tan claro de tus búsquedas que las ajenas no te movilicen, que puedas incluso discernir su momento del tuyo y aprender a conciliar cuando haga falta. Están en un mundo donde las ideas se convierten en guerras y agravios severos, no caigas en ese juego aunque parezca a pequeña escala.  Quisiera verlos encontrar sus verdades en la fluidez de vivirlas, de probar con sentido común eso que les causa curiosidad o atracción. Ser conscientes de recibir puede ser un buen comienzo, la manera como alguien conocido vive su divorcio no tiene que ser un referente necesario para el tuyo si lo vivieras. Puedes ir más allá de la comparación inmediata y mejor entender que cuando tengas que enfrentar algo tus propios recursos habrán de brotar para guiarte y ser mucho más tú. A eso se refiere esta invitación, a que filtrar la información que recibes sea un recurso para ser mucho más tú. Me refiero a un algo de ti siempre capaz de progresar, un potencial por descubrir; no eres una persona que un día quedó terminada, sigues aprendiendo, progresando, aferrarse a ideas lamentablemente es una manera eficiente de quedarse anclado en vez de seguir progresando. ¿Quieres establecer tu propia higiene mental?, comienza por observar, observa siempre lo que ocurre en ti cuando miras las pantallas, cuando escuchas a mamá o a tus ídolos. Puede sorprenderte encontrando ídolos en amigos o vecinos, en famosos o gente que te molesta.  Tejes historias constantemente sobre la información que recibes, escucha tus historias con atención, esas opiniones espontáneas frente a esta u otra persona, ese es un buen lugar para identificar la información que estás recibiendo y cuestionarla. Sin juicios pregúntate si esa idea en particular viene a transformar algo que te corresponde. Las causas generales están bien, son necesarias, pero rara vez van a alentar tus progresos personales si no se rodean de elementos íntimos que las fecunden. La próxima vez que quieras adherirte a una causa presta mucha atención a qué tanto de tu intimidad está movilizando, y alíate críticamente a esa movilización para evitar ser presa de un movimiento general que seguramente llegará a ser distinto al tuyo en algún momento del proceso. Discernimiento, esa es la invitación”.
MADURAR ES BUENA IDEA
“¿Piensas en algún momento acerca de cuánto has madurado? Si tienes trece años, puedo verte más enfocado en maravillarte por lo grande que te has hecho o lo superior que te vas sintiendo frente a tus hermanos o amigos de menor edad. Si tienes veinte años es fácil que creas que ya eres un adulto, que ya sabes cómo son las cosas. Y si tienes cuarenta entonces definitivamente ya eres maduro, quién te lo va discutir. Pues resulta, amigos de todas las edades, que vistos desde aquí pareciera que no entienden muy bien lo que madurar significa. Pocos sospechan, por ejemplo, que pueden seguir madurando hasta la vejez avanzada, o que mucha gente mayor de sesenta no se ha dado a la tarea de madurar aunque las canas y las arrugas digan que sí.Entre los indicadores de madurez favoritos para nosotros está la educación de las emociones que cada uno se brinda, que comienza por aprender a hacerse consciente de ellas, a reconocerlas, y pasa por admitir y enfrentar el hecho de que hay que madurarlas. Si te escuchas en un momento difícil, o amenazante, en una dicha momentánea o en una discusión acalorada, podrás tener una idea de cuánto le has invertido a la madurez de tus emociones. Atención, no te enfoques en la reacción de los demás, en los detonantes, o en tu actitud solamente. Enfrenta eso que sientes dentro de ti, lo que realmente sientes y a veces no te puedes reconocer.Muchos hombres, por ejemplo, sienten miedo o indiferencia, ambos llamados emocionales que administran retrayéndose de una situación o exigencia. En compensación se ponen por encima con su fuerza o su sobriedad aparente, y lo que en verdad está ocurriendo, los veo en su sentir interno, es que no quieren estar ahí porque no quieren enfrentar una responsabilidad emocional, o esa responsabilidad los aterroriza.Otras personas, en especial las chicas, tienen tanta sensibilidad al dolor que conducen allí mucho de lo que puede sentirse de mejor modo. Una ofensa, un agravio, un abandono, terminan propiedad del dolor como si otras emociones no tuvieran mucha participación o pudieran ser útiles para el movimiento que la vida espera conseguir.Emociones internas educadas son señal de madurez, emociones negadas o encubiertas, que pueden hacerte lucir radiante y controlado, conducen algo dentro que no viene nada bien.Rodolfo es gerente, su carrera se encuentra en crecimiento, y cada cierto tiempo conquista el mundo, eso dice su sensación en el pecho. Ahora, el mismo Rodolfo, cada cierto tiempo, colapsa de impaciencia, y hace lo que podemos llamar un berrinche, se desborda de capricho, da órdenes por doquier, domina a quien no necesita dominar, grita, enloquece.Tiene que haber educado mi amigo las emociones que pueden hacerlo funcionar como gerente, pero cómo es que eso no aplica cuando se encuentra en la finca con los niños durante el fin de semana, o cuando las secretarias se desconcentran y cometen un error.Eso es madurez, educar tus emociones para ti, para todo tú, no para segmentos o esferas de ti. Decirse maduro es lo sencillo, obligarse a madurar es lo difícil, puedes fingir, impresionar, pero esto se trata de ser. Porque si no eres entonces algo se descuadra tarde o temprano.La joven que es brillante en sus estudios pero en pareja es un caos de dependencia y melindres. El anciano que, escudado en su edad, manipula emocionalmente a hijos y nietos para que las cosas sean tal cual su manera o preferencia. El señor de cuarenta o cincuenta años que teniendo una relación estable y valiosa juega a ser el joven brioso que se satisface como mejor le place. La señora que se dilapida frente a la familia para validarse a partir de su sufrimiento, el amigo que se recuerda el miedo para no estar desprevenido por mucho que le convenga superarlo, la señorita que hace propaganda en favor de la absoluta independiencia cuando en verdad daría la vida por una relación compasiva y protectora.Lamento verlos defendiendo ahora al inmaduro, en los gobiernos, en los ídolos, en los grupos sociales. Como si la madurez hubiera perdido un lugar entre ustedes, o nunca hubiera tenido uno muy elevado.Amigo, si enfrentas la tarea de madurar entonces el aumento de la longevidad al fin será en verdad útil para la humanidad. Cuánta sabiduría puede albergar un centenario si se ha ocupado de madurar. Madurar es aprender del entorno, adaptarse, y sobre todo seguir aprendiendo de ti mismo. Dominar tus reacciones cada vez un poco más, entender tus posibilidades y también tus diferencias frente a quienes te rodean. Entender el cambio constante, hasta disfrutar ser otra persona en cada etapa de tu vida; no te debes al joven de trece, no triunfas en la adultez como lo hiciste en la adolescencia, ni sientes el amor a los noventa como lo hiciste a los veintiocho.Mira a tu alrededor, esa persona que conoces desde siempre, ¿es la misma con el paso del tiempo? Si es exacta algo terrible ha ocurrido, no se ha permitido el cambio que es natural y deseable. Esperas de tu pareja o tu familia más cercana que siga proveyendo el soporte emocional ofrecido en algún momento de tu vida, que lo bueno no se vaya a ningún lado, pero cambiarán, y tú cambiarás. El cambio, que es el mejor amigo de la madurez, puede ofrecerte todo para educar tus emociones, trascender la necesidad de complacerte, de responder a lo inmediato o aparente. Resulta amigos que no hay madurez si se complacen en todo, incluso en lo que daña, y son deliberadamente indiferentes a ese daño. «De malas el resto», creo que eso no es madurez. Gobernar la vida de otros, tampoco. Cobrar lo que das, menos. Por eso nos gusta invitarlos a la madurez, porque es la manera como mejor se manifiesta la evolución humana en ese breve suspiro que es la vida en la tierra. Madurar no te hace aburrido, tranquilo; te hace generoso, independiente, inteligente en un sentido amplio y vital, libre.Invitados a madurar, comenzando por reconocer las emociones más inmaduras, ahí nos encontrarás ayudándote a ver lo terrible de vivir así, o lo que puedes lograr cuando lo superas”.
APRENDE CÓMO VOLAR SOBRE UNA MOSCA
“Tengo un reto, una tarea para ti amigo que te la pasas dándole vueltas a lo que quieres arreglar sin ir directo a la verdad, aprende por favor a moverte como lo hacen las moscas. No son erráticas, ni mucho menos divagan, tienen claro a donde van pero refuerzan su camino encontrando la verdad de poco en poco. Figúrate siendo el piloto de la mosca, ella sin voluntad y tú dirigiéndola con tu decisión asertiva. Preferirías, y me lo pides con frecuencia, ir directo a la verdad de lo que quieres conseguir, al objetivo sin dar vuelta alguna, cuando necesitas hacer un recorrido más que específico, y a veces amplío, para llegar preparado a ese objetivo que ves como algo simplemente para tomar. Vuelas constantemente como mosca, pero estás luchando con eso, no quieres ser mosca, quieres ser águila rapaz que va por su objetivo con determinación salvaje. Te cuento mi amigo que incluso las águilas merodean, hay información, caminos que se recorren más fácil cuando te das el tiempo para prepararte. Ahora, por favor no prefieras volar sobre un águila o un cóndor, déjate llevar por la mosca. Ella tendrá siempre la facultad de recordarte que eres pequeño frente a una realidad que no alcanzas a dimensionar por completo, frente a elementos que no estás contemplando simplemente porque no los puedes percibir. Hay cosas en la vida mucho más allá de tu apreciación que determinan ese camino, deja ya de pelear con la vida por ponerte taras, más bien es la manera como trabajamos en ti los recursos que necesariamente conducirán a un objetivo de fondo, no solo a alcanzar la meta por satisfacción. Recuerda por favor, la vida tiene sorpresas para ti, no solo hablo de los retos inesperados, también estan esperando por ti las habilidades o comprensiones que aún no añoras pero que van a liberar tu vuelo. No hace falta que aspires a dejar de volar sobre una mosca, no te pelees con la condición errática de lo humano; mejor deja que dar vueltas, seguir etapas, sea la reconciliación que tanto bien te hace con respetar lo complejo de la vida y dejar ya de esperar que la vida se comporte como una lista de tareas simples por chequear. Muchas de las metas que te propones no se llevarán a cabo como lo planeaste, eso es porque hay mejores metas o mejores maneras de lograrlo. Tampoco tendrás que saber dirigir diferente tu vuelo, la fuerza de la vida siempre encontrará la manera de retarte para que habiendo avanzado en tus vuelos recibas el siguiente regalo, de comprensión o de renuncia.  Claro que no tiene que gustarte esto que digo, te invito a fallar, a volar sobre una mosca, pero si lo miras a fondo estarás entendiendo que se trata en parte de darnos a nosotros permiso de guiar a la mosca y que tú solo te dejes llevar. Esa es la manera como mejor podemos entrar en tu vida, guiando los acontecimientos uno tras otro, poniendo las oportunidades y las condiciones para que encuentres lo que no sabías buscar. Comprende mi amigo, no estamos en la tarea de complacerte para comenzar, más bien estamos ahí para que las complacencias lleguen como consecuencia de un logro supremo; así, más que placeres inmediatos buscamos que consigas metas que transforman tu vida en muchos sentidos a la vez. Es decir, amamos que los regalos tengan muchas dimensiones”.