NO TE CONOCES

Creado el: 2025-06-15 02:22 pm

Inspiración

"Me gusta recordarte que no te conoces, que sigue habiendo mucho de ti por descubrir, sin importar tu edad o el esfuerzo que has hecho por conocerte. Y atención que no es un mensaje para hacerte sentir que fallas, al contrario es uno para pedirte que te ilusiones con todo lo que hay para descubrir de ti mismo.


Sé que te gusta descubrir el mundo, eso hacen por ejemplo los viajes, te hacen sentir pasión por revelar rincones inexplorados, o mecas de la cultura humana. Sin embargo, el mundo que eres dentro de ti no alcanza a causar tal pasión, y eso es porque nadie en verdad lo ha visto, y tú ni siquiera lo puedes imaginar.


Supón un mundo totalmente desconocido, del que ni siquiera hay referencia, creo que pocos pondrían sus esfuerzos en descubrirlo. El mundo desconocido que eres debe interesarte a ti, y aunque se parezca al mundo que observas con los ojos cerrados, explorarlo te conducirá a descubrir nuevas luces, espacios reveladores de la expansión de tu mundo interior.


Quiero invitarte a explorar tu mundo desconocido porque en él habitan las soluciones a tus incomodidades o problemas. Mi amiga Patricia viene recibiendo tratamiento psiquiátrico hace varios años, ella se encuentra fácilmente triste o confundida. El tratamiento la regula, pero no parece ayudarle a superar sus emociones. Yo quisiera que ella tuviera el valor de viajar a sus territorios internos desconocidos, en vez de tener tanto miedo de hacerlo. Allá, si se decide a viajar, encontrará la raíz de sus miedos, y de paso la solución para asumirlos.


Nadie puede hacer el viaje por ella, ni su psiquiatra la puede acompañar. Es que Patricia se refugió en uno de esos espacios oscuros de su mundo, ya que se sintió sin fuerzas para avanzar se acomodó a esa incomodidad y se permitió definirse ahí. No es que nadie la pueda ayudar. Es que en el mundo interno hay cerrojos, los impuestos por la voluntad.


Puede alguien quererte ayudar. De hecho, existen personas que pueden ver tu verdad interior y ayudarte a recorrerla, pero no hay tal poder que permita a esas personas llevarte en brazos y expandir tu mundo, pues es un mundo exclusivo donde nadie debe poder caminar.


La brújula con la que puedes recorrer tu mundo es la voluntad. Ese mundo no es precisamente oscuro, aclaremos eso. Lo que ves con los ojos cerrados es de momento la ausencia de imagen. Se despejan las imágenes de la realidad que te rodea, y estás en solitario. A veces, afortunadamente para muchos, las imágenes internas son fulgurantes, hay luces, siluetas, incluso historias. En otros casos, aún más afortunadamente, hay un vacío inexplorado por admitir, un mundo infinito que necesita atención y apertura para ser recorrido.


Cada vez que cierres los ojos me gustaría que dieras por sentado un mundo al que no has viajado, uno desconocido, inexplorado. A veces lograrás dar unos pasos, otras sentirás ese mundo, es decir, sin explorar mucho, las sensaciones de ese mundo vendrán a ti, a tu realidad actual.


Mi amiga Laura, la de los sueños, viaja allá con mucha facilidad. Ella me insiste que le explique, pregunta por qué sus sueños no son más explícitos o fáciles de descifrar. No sabe la riqueza que habita en esos mundos que se presentan complejos. Ella  tiene ventana directa al abismo de sus propias profundidades, no debería escatimar a la hora de explorar, o simplemente de presenciar.


Cuál es el afán de descifrar el mundo interno. Ese mundo no está ahí caótico esperando que vayas con tu mente a descifrarlo. Ese mundo más bien es un territorio etéreo, inconsciente y abundante, fuente de grandes recursos que aún no se han explotado, de misterios, de revelaciones. Para ser más claros, ese es el mundo de tu futuro espiritual.


El futuro, estarás de acuerdo, no está escrito, no es un libreto ni mucho menos. Estás aquí, ahora, tratando de sobrevivir a algunas cosas, y de vivir conscientemente otras. En ese mundo de lo espiritual habitan soluciones para todo, no porque allá si seas rico y aquí no, sino porque avanzando en la incertidumbre de quién eres es que mejor descubres tu verdadero potencial.


Quedarte, en cambio, en la identidad actual, sin sospechar más de ti, es decidir que ya eres lo que eres y tienes lo que tienes. No discutamos por favor qué es lo que espera por ti, esa pregunta se resuelve mejor mirando tu realidad actual, ahí está el llamado, el requerimiento, el siguiente paso. Mejor hablemos de lo que aún no se presenta, un paso más grande, más profundo, algo así como tu siguiente escalón espiritual.


En el mundo de los ojos cerrados puede llegar a verse ese escalón. ¿No crees que hay progresos en distintas escalas? En lo cotidiano demueles tareas pequeñas que constituyen la fuerza de un paso cada vez. A nivel espiritual, avanzas en escalones, verdaderos retos trascendentes que no sabes estar cursando.


Los retos trascendentales de los que hablo suelen estar ligados a superar un rasgo humano, rasgos tales como el orgullo, la inconsciencia, la negligencia, la soberbia, la pereza. Dicho en positivo, los progresos espirituales son pasos de enriquecimiento, de virtud, que enaltecen ese espíritu en construcción (todos los espíritus se encuentran en construcción) a través de una tarea esencial a la vez.


No es que necesites saber el tuyo de manera explícita. Es más, tu progreso espiritual, el escalón espiritual que tratas de subir actualmente, está mejor cuidado lejos de tu racionalidad. Las personas que identifican su escalón se ven en un doble objetivo de vivir consciente una tarea que es más bien inconsciente para el propio bien.


Lo que sí creo yo que necesitas aprender a saber, a través del hábito y la repetición, es que tienes un mundo gigante esperando por ti. Esa comprensión es el alivio al vacío que tanto los ataca de sentirse sin sentido. Caminan en un mundo que consideran ciego, cuando en verdad se trata de uno invisible, que sanamente se mantiene encriptado para que no puedas abusar de lo que atisbas. 


Aún así, ese mundo invisible es uno de riquezas inexploradas, eso te lo puedo asegurar, en ese futuro espiritual residen los recursos que están destinados a ti, y que ni siquiera puedes soñar.


Mi consejo es que vayas por el mundo tratando de sentir ese infinito invisible que te envuelve. Sospechando que aún te pierdes de mucho por estar tan enfocado en esta realidad como la única posibilidad. Si te dijera que eres mejor en ese espacio sideral, ¿me creerías?


Eres mejor en el mundo de los ojos cerrados porque no dimensionas la realidad a partir de las secuencias de sucesos o de los prejuicios, sino que eres más expansivo, más abierto, más comprensivo, y logras entendimientos más profundos. En él, el nivel de importancia de las cosas es más preciso, y el enfoque mucho más sereno, menos obstinado.


Trata por favor de habitar un poco más el mundo de los ojos cerrados. Ese silencio te hace bastante bien, ese aplomo de no tenerlo todo claro, o de dejar de repetir esos principios obstinados bajo los que consideras que tienes vivir. Cuando tenerlo todo claro es un alivio, recuerda que sigue existiendo un mundo que no conoces, y aprende a enamorarte más bien de lo infinitamente desconocido, de la sana incertidumbre que implica la vida, del abrigo del deber ser improvisado, creativo.


Espero que este dictado le sea útil en especial a mis amigas extraracionales, convencidas de que llevan el mundo en la cabeza. Ellas, inocentemente, creen que el mundo es lo que ellas piensan. En cambio, el mundo complejo e invisible sigue moviéndose con ellas adentro, y mientras se asfixian en el casco de sus ideas, la vida sigue evolucionando.


No quiero verlos más resonando en un mundo pequeño y obstinado. Quiero que empiecen a sospechar, cada vez con más frecuencia, que el mundo que espera por cada uno de ustedes es infinito, absoluto, creativo, impredecible, y allí es donde se van a divertir.


Les deseo muchos éxitos con sus asomos al mundo de los ojos cerrados. Si entran para gobernarlo sentirán el aturdimiento. Si entran para respetarlo y sentirse perdidos respirarán la libertad".

Profile

Olga Castaño

¿Te gustó el contenido de este artículo?
¡Compártelo con tus amigos!

Comentarios (4)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Consuelo
Quiero adentrarme en el mundo de los ojos cerrados y explorar las maravillas. siempre recuerdo a mi padre él en sus ultimos años hablaba con los ojos cerrados y decía no se imaginan la paz que siento cuando cierro mis ojos solo él sabía porqué. Querida este mensaje es una luz a seguir, mil gracias por enseñarnos tanto. 👍👌

2025-06-15 11:50 pm

Olga Castaño
Con mucho cariño Consu, me alegra que te animes a disfrutar tu mundo con los ojos cerrados, entre menos ruido más paz. Y gracias por la historia sobre el abuelo, hermosa ✨

2025-06-16 07:40 am

Adriana C.
¡Siempre seremos aprendices! Hay tanto por explorar y conocer. Todo confluye hacia la voluntad, la determinación, hacia querer hacer las cosas.

2025-06-18 02:36 pm

Olga Castaño
Tanto es así, que todo confluye a querer hacerlo, que nos lo van a resaltar en el siguiente dictado 😇

2025-06-28 08:01 am

Nuevo comentario
Artículos Relacionados
APACIGUAR LA MENTE
“Apaciguar habla de alcanzar paz de a pocos justo donde las cosas han estado turbias o conflictivas. Hablemos de apaciguar esas mentes alborotadas que traen caos y sufrimiento, porque es de ese modo como mejor se puede pensar, pensar bien y pensar más allá, dándose cuenta de lo que sí corresponde en vez de estar tan distraídos en ese ruido a veces incesante en el que se convierten sus pensamientos. Calmar la mente es difícil si justamente tratas de hacerlo a través de pensamientos. Si buscas una respuesta desesperadamente y das vueltas una y mil veces no estás ayudando a calmar la mente para encontrarla. O si te has establecido como tu propio psicoanalista difícilmente entenderás aquello en lo que estás atrapado ya que le pides al artífice del engaño que se ilumine para vencerse a sí mismo cuando en verdad está ocupado sosteniendo su postura. Es que vivir de pensamientos no es algo que les pueda recomendar. Se vive de ideas, mezcladas con sentimientos, sensaciones, acontecimientos, incluso revelaciones, pero solo vivir de ideas es inquietante por decir lo menos. Veamos que tanto estás dedicado a tus ideas y como las estás convirtiendo en tu carcelero. Eres prisionero de tu propio parecer si además de querer expresar tu punto de vista permanentemente te ofuscas cuando no es escuchado o validado. Cambias de parecer sobre algo y te descubres atacando con vehemencia aquello que ayer considerabas la verdad. Te sientes maravillado cuando alguien habla con convencimiento y autoridad sobre algo, tanto como para apropiarte de sus ideas y replicarlas a la primera ocasión. Tienes miedo de no saber, lo sabes porque te cuesta verte ignorante sobre algo, admitiendo tu ignorancia, o avergonzándote de no saber desde antes algo que parecía tan obvio. Te han elogiado por ser inteligente, y con ello has creado un deber de saber, un apetito por ideas y conceptos que alimenten una posible conversación o una futura respuesta salvadora. Consideras definitivamente despierto a quien argumenta y pasmado a quien no habla o evita expone sus ideas. Te parece que reservar tus pensamientos es esconder tu poder. Bueno, podríamos continuar, de hecho te invito a que elabores tus propias descripciones, porque estoy seguro de que has abusado en algún momento del poder del pensamiento. Y eso ocurre gracias a la necesidad humana de aventajarse, la lucha por la vida que salió de los bosques y selvas para vivirse en la jungla del pensamiento donde hay que competir por la supremacía a través del rigor del que parece más vivo. Eres mucho más que pensamientos, solo que aún no conoces todo ese poder más allá de ellos. Ocurre que ese poder reside en la discreción, en la pausa o el silencio, y deviene más entre susurros y modestias que entre concluyentes hallazgos evidentes. Me refiero a que están los pensamientos al alcance inmediato, y más allá de ellos los susurros, las ideas del futuro, las insinuaciones de la vida coqueteando para invitarte a una nueva realidad. La gente suele preguntarme cómo acallar la mente, yo les digo que tomen menos café, que practiquen algún arte, que disfruten la naturaleza. Algunos meditan, beben té de hiervas u oran. Incluso los más activos mentalmente se refugian en juegos, redes sociales, series o música para ocuparse de algo distinto a sus propios pensamientos. Mi llamado, más que acallar la mente, es a aprovechar su poder para avanzar, alejarse al máximo de la desesperación que puede venir tras el desborde de la razón, incluso hasta aprender a evitarla con determinación y disciplina. Que se aloje entonces la idea de que pensar en exceso entorpece. Si ese primer paso es para ti, y lo conquistas, habrás logrado ya algo esencial, despreciar la desesperación y privilegiar la cordura.  No estás desesperado solo cuando te sientes nervioso, si te encuentras hablando sin parar o rumiando pensamientos caóticos comienza a sospechar que la desesperación anda por ahí reprimida queriendo ser superada. De acuerdo a mi sensación de ustedes solo los veo tranquilos con facilidad de cuenta de la satisfacción o del cansancio, y me gustaría mucho que pudieran transformar esa realidad.  Entonces comienza por observar tus posibles momentos de desesperación, acude a ellos con mirada serena, es decir sospechando que no eres tú toda esa desesperación, que sigues estando ahí de otros modos mientras los pensamientos han decidido enloquecer. Si te reconoces al margen de tus propios pensamientos e ideas habrás dado otro paso esencial, el de saber que tu inteligencia vas más allá del triste galope incesante que resuena sin tregua. Que si notas a tu lengua agitada como juguete de cuerda que se ha quedado trabado entiendas que estás atrapado en pensamientos, y que mirándote en silencio, con la debida paciencia, te vas a liberar. No te declares por favor víctima de tus pensamientos, evita asumir, cuando tienes miedo, que esa idea temeraria te posee y tú solo sufres ese ataque externo. Los pensamientos que albergas son permisos que has otorgado, creencias, incluso fuerzas que en algún momento has aceptado. Al contrario de negar lo que piensas admite, acepta que sabiéndote tan inteligente también crees aún en cosas que no corresponden a la realidad que anhelas. A eso se refiere apaciguar la mente, a superar paulatinamente el conflicto entre los pensamientos que te atormentan y la necesidad auténtica de ser libre de ellos y avanzar hacia verdades más creadoras, más formativas. Terminemos con un ejemplo, a Marcela le parece que si no maquina constantemente su futuro, toma medidas y ejecuta acciones, nada ocurrirá. Vive disparada, debo decir, no solo en el sentido de ir acelerada, viviendo en el futuro, sino explotada en su interior, reventada por la ansiedad que a veces no puede notar de querer resolverlo todo. Ella tiene el anhelo fantástico de que un día ese ritmo le traerá la satisfacción que anhela para el resto de sus días.  Creo que Marcela tiene un desfase, vive en una realidad paralela, la creada por sus pensamientos. En ese mundo las cosas se resuelven siempre pensando, solo pensando, no hay más que ello. Es por eso que cuando la realidad la llama, la reta, ella se desgarra, exagera, incluso desfallece ante la fuerza disruptiva de la naturaleza incomprensible de la vida. Se quiebra. Tranquilos, Marcela ya se está dando cuenta de lo triste de ese mundo solitario. Aquí en el Cielo la acompañamos cuando abre sus instintos y se asoma al mundo de la realidad suprema, palpitante, creadora. Claro que se asusta cuando nota lo poco que tiene el control, pero ha fracasado tanto intentando regular la realidad que ya astuta comienza a decidir que no debe esforzarse más. Amigos, apaciguar la mente es una necesidad de inocentes. Acéptate inocente, desconocedor del resto de tus inteligencias, apenas bebé en el desarrollo de tus múltiples posibilidades de pensamiento superior. Eso es mucho más poderoso que intentar calmarse de cuenta de paliativos a los que ya has inventado su trampa respectiva. Apaciguar la mente es también decidir que quieres mucho más que pensamientos repetidos, es caminar de la inocencia a la ambición trascendente, a la dulce sospecha de estarte perdiendo de algo grandioso que estando a tu alcance aún no logras sostener”.
HOMENAJE A JAFET
"Hoy les contaré a ustedes, y a Jafet, su historia vista desde los ojos del cielo, de la fuerza de la vida capa de apreciar lo bello, lo elevado.Hablamos de un enfermero líder, en el hospital este hombre se encarga de labores variadas, y de la vida de la gente. Mis amigos del área de la salud son mis aliados, mucho más allá de lo que ellos mismos suelen admitir. Tienen trabajos difíciles, de demasiada responsabilidad, y de gran envergadura.Si caminas por un hospital tranquilamente, podrás sentir la vocación palpitando en sus corazones. Claro que son seres humanos, que se enojan, que a veces reniegan de la tarea, que se sienten mal retribuidos o cansados. Algunos de hecho renuncian, y se dedican a otras cosas menos exigentes, más tranquilas.Pues bien, este homenaje a Jafet espera recordar el valor de la vida, y de quienes la cuidan con el amor que solo las madres y los buenos padres pueden tener.Jafet se viste de blanco, camina corto, se mueve rápido. Es astuto, sagaz, despierto. Busca lo mejor para las personas incluso más allá de las limitaciones severas del sistema, y se ha hecho un héroe para muchos pacientes gracias a su actitud vital y generosa.Él se concentra en su tarea, y puede a la vez disfrutarla y gozar con sus amigos del trabajo. Jafet camina por los pasillos y transmite orden. Él sabe regar a su paso una especie de disciplina, de agrado, de ilusión. Logra incluso hacerle sentir a las familias, y al paciente, que todo va a estar bien pase lo que pase.Hace unos días mi amigo Jorge se hospedó por tres semanas en el hospital donde Jafet trabaja. ¡Qué servicio! Si un día tuviera que hospitalizarme lo haría allí, eso sí, donde esté Jafet.Quiero que Jafet me ayude a lograr lo que parece imposible, quiero que me mire sin dirigirme los ojos y me haga sentir fortaleza y bienestar. Quiero que me sonría, y si corresponde me lance una mirada para decirme que me vigila, y que yo también hago parte de las circunstancias y de las soluciones. Jafet cambió la historia que Jorge y su familia vivieron. Él hizo que fuera una dé matices variados. Pudiendo ser un tremendo dolor, vacío, desamparo, él hizo que pudieran contar cada día lo difícil y lo bueno a la vez. Que la gente se enterara de que la generosidad sigue viva, y que la salud de este país tiene esperanza y belleza. Muchos de los familiares de Jorge decían: «es que Jafet es nuestro ángel», y vaya que me gusta ese título. La gente se la pasa persiguiendo ángeles en vez de serlo, yo espero que el ejemplo de mi amigo Jafet sea uno digno de imitar, de respetar, al menos de admirar.Gracias amigo por ayudar a tantas personas, por proteger la vida de Jorge y de cientos más, por hacer que las historias cambien de tristes a inspiradoras, por conservar el equilibrio, la delicadeza y la fuerza al mismo tiempo.Decirte gratitud no tiene gracia".
ABRIRSE A LA VIDA
“¿Cuántos esfuerzos has hecho para evitar el curso natural de la vida?. Ocurre que puedes estar viviendo más en función de detener la vida que de aliarte con ella; en un intento de crear una vida propia a tu manera, según tus placeres y expectativas, puedes estarte quedando sin un mundo real y aprendiendo a vivir en una burbuja de ideales que nunca se van a realizar. Te has hecho una idea de la vida, esa idea está compuesta de lo que tu familia creía mientras crecías en ella, de lo que tus amigos de la adolescencia soñaban en ese entonces, de lo que veías en la televisión, de lo que lograba la gente de tu edad. Ahora, hay cierto momento donde corresponde darse cuenta que es lo que a ti te corresponde creer, ya sea por breve tiempo, ya sea porque se va consolidando como una verdad. Y luego hay que ser capaz de volver a cambiar de opinión, la gente que se alberga bajo una idea de cómo la vida tiene que ser y evita vivir esta causando una especie de invernadero propio en el que solo crece eso que un día cultivó y espera que le dé frutos prósperos y diversos sin haber seguido cultivando. Encerrarse en ese pequeño espacio del propio mundo es morir lentamente en cuanto a que significa perderse de la vida. Muchos de ustedes están haciendo grandes esfuerzos por evitar ser retados, ya sea en sus ideas, en su comodidad o en sus principios; vienen incluso engañándose sobre ser felices para sostener una idea que les resta el miedo o les hace sentir seguridad. Abrirse a la vida consiste en entrar en su flujo, semejante a entrar en el río turbulento en vez de quedarse a la orilla mirándolo causar movimientos no anhelados. A pesar de sentir el revuelo de las incomodidades y los cambios el río conduce a la riqueza de tus propios recursos, a la sorpresa certera de cuanto puedes solucionar si mejor te unes al flujo, a la armonía que vendrá después de sortear ágilmente los obstáculos para así disfrutar por un tiempo las aguas calmas que después naturalmente volverán a moverse en remolinos. Vivir la vida es justamente abrirse a los cambios y dificultades intentando descifrar su flujo, cuando ustedes comprenden de qué se trata la tarea, cuál es la habilidad que requiere, la renuncia, el cambio, solo fluyen como si fueran parte del propio flujo, como si fueran parte de la magia de la vida. Adaptarse es la mejor manera de crecer, quedarse relegado para inventar un código propio de vivir es intentar corregir la fuerza misteriosa de la vida, una pretensión que solo puede ser humana y espero que la puedan empezar a reconsiderar”.
EN PAZ CON LA MUERTE
Sentada frente a la ventana mientras llueve me pregunto por qué se asocia a la lluvia con la tristeza cuando ella es justamente la vida cayendo a gotitas. Es lo mismo que sucede con la muerte, entendemos solo el momento previo a partir y por mucho consideramos que es necesariamente tragedia o dolor. Así como gracias a la lluvia prospera la vida es gracias al final de esta existencia que todo vuelve a comenzar. Cuando nos vamos nuestra esencia prevalece, los recuerdos se van y la existencia se renueva, sin embargo hay pendientes que no dejamos aquí. No se quedan en la tierra los deberes con uno mismo, esos defectos que evitamos superar o los fallos que conscientes dejamos de atender; sin rencores ni cuentas de cobro aquello importante que no hicimos aquí habremos de retomarlo en el más allá. Si tu llamado incesante es a liberarte cuenta con que ese llamado no se detendrá después de partir, si en cambio sientes que la vida reclama más de tu responsabilidad allá te verás enfrentándola sobre ti mismo y tus asuntos. El llamado a la humildad es uno bastante común, así como la necesidad de superar la negligencia, la indiferencia o el desprecio; algunos llamados son sencillos como la aceptación y otros más complejos como la comprensión. Tras la muerte también continúa la virtud, esos aprendizajes verdaderos que se graban en el alma y despejan el camino por venir. La memoria deja de funcionar incluso frente al dolor o la tragedia, pues sin importar cómo pereces la muerte misma es un regalo de amor del Cielo en los corazones reconciliados y el comienzo de una nueva realidad que aceleradamente sana dolores y pendientes. Mueres como vives, si vives para el miedo y la confusión es posible que tu partida se parezca a ello, si sabes confiar y apreciar la belleza de lo simple entonces gozarás al descubrir tu nuevo comienzo. No eres solamente ese cuerpo que tienes ahora, ni tus memorias o temores, eres mucho más que actitudes y talentos, que logros o carencias. Al final tú mismo sabrás lo que valió y con ese tesoro arrancarás allá a caminar rumbo al cometido inefable del encuentro con esa parte de uno mismo más pura y elevada. No esperes comprender la muerte, no sabes cómo llegaste igual que no sabes como partirás, mejor párate en la confianza de que siempre se camina en busca del progreso y si has sabido aprender todo lo que vendrá estará iluminado por la luz que has cultivado. Para terminar, sin importar cuanto haces por los otros siempre entra en la ecuación, pues aquello que has hecho por ti cuenta más y primero a la hora de juntar las semillas con las que harás florecer tu siguiente andar. Eso sí, asegúrate de saberte valorar porque esa es allá la carta de presentación. Entonces sigamos aprendiendo juntos para el alma, lo que sucede viviendo y atendiendo el llamado a la virtud. Hay mucho que aprender sobre la muerte porque hay tanto más que aprender sobre la vida y la mejor preparación para el futuro es trabajar en el ahora, en el tuyo particular según tus necesidades y conflictos. Estar en paz con la muerte comienza estando en paz con la propia vida, repara lo que está quebrado, aprende sobre el siguiente paso y avanza, esa es la mejor preparación.   
COMO CONSTRUIR ESPACIOS POSITIVOS
Los espacios que componen nuestra vida cotidiana constituyen el entorno inmediato, el que se establece en la memoria y al que en parte nos debemos. La casa y el sitio de trabajo son los lugares donde pasamos la mayor parte de la vida, basta mencionar la cama, el pedacito de mundo donde pasamos alrededor de un tercio de nuestras vidas. Hay espacios que sanan, ¿cierto?, pues que el tuyo sea uno; conságralo, dale y quítale lo que corresponda para convertirlo en tu santuario. Si además deseas que tu lugar sea uno que invite a los seres del Cielo entonces permite que ellos te ayuden a construirlo. ¿Cómo lo harán?, mostrándole a tu intuición lo que tus espacios necesitan.  Manos a la obra Así que comienza por afinar la intuición a la hora de elegir los objetos que componen tus espacios, además de tomar en cuenta que te gusten detente a sentir aquello en lo que el ambiente te puede ayudar. Por ejemplo, si buscas ser más flexible una decoración clásica y elegante no te va a ayudar tanto como una ecléctica, que es aquella en la que se mezclan estilos pero necesariamente tú construyes la armonía. Te puedes sorprender del decorador que llevas dentro, atrévete a explorar colores que no están en tu closet, muebles diferentes a aquellos con los que creciste, estilos que antes mirabas con recelo. Una vez comienzas a darte permiso de crear fluye a tu favor la confianza para darle los toques que van a facilitar esos progresos que seguramente ya estás dando.  Cuídate de los impulsos y favorece las sensaciones. Es diferente elegir rojo para una pared si la idea nace de un momento excitante comparado con elegir de acuerdo a una sensación de necesitar esa fuerza; si la inspiración proviene de lo que ya estás sintiendo vas a replicar lo que ya tienes, si la idea viene ‘del furturo’, es decir de lo que deseas sentir, te estás dejando llamar al estímulo, estás escuchando el susurro. Puede que al final no elijas rojo pero el naranja puede mostrarse como el punto de equilibrio.  Deja ir algunas cosas. Conservamos objetos por si acaso, para cuando pase esto o aquello, incluso sin saber porqué guardas cosas. Mucho de un ambiente balanceado proviene de lo que no salta a la vista, puede que tu espacio luzca fabuloso pero si al abrir los cajones brilla el caos entonces te sentirás como si te cambiaras el pantalón consevando la ropa interior de hace varios días. Lo que guardas retiene, ya sea recuerdos valiosos o cosas fuera de vigencia. Dejar ir implica desprenderse y mirar adelante, todo lo que guardas ha de tener una función concreta, los guardados sin sentido son espacios oscuros que retienen los progresos o a veces símbolos de temor, de apego por un pasado que no volverá, de rechazo al presente.  Construye ambientes vivos. Aquellos lugares donde las cosas cambian contribuyen mucho más a aligerarse y avanzar, incluye plantas, privilegia la luz natural, cambia la posición de los muebles, usa tu arte y renuévalo con el tiempo, en fin permite que el cambio, como en la vida, sea una constante en los espacios que dependen de ti. Que mejor velita al Cielo que los rayos del sol alumbrando la ventana, ningún altar mejor que los lugares limpios; eso sí que la ofrenda esa tú, si te gustan los rituales nada mejor que ofrecer que aquello que haces por tu virtud.  Limpia para sanar. Conscientes o no, limpiamos como símbolo de cambio y no siempre estamos tan dispuestos a cambiar, si un sábado amaneces inspirado corre y aprovecha el impulso, aunque dure poco valdrá la penas aquello que alcanzaste a mover. Para quienes viven en el extremo de limpiar lo que está limpio los invito a retarse con su propio aroma, agarren la camisa que se quitan en la noche y huélanla en una inspiración larga y profunda, aprender a aceptar la huella de imperfección que le damos al mundo puede ser intensamente liberador.  Valora la modestia. No solo lo más caro es precioso, algunos objetos colman más por cuanto nos aportan que por el estatus de su factura, aunque el vendedor piense lo contrario. Claro que mereces lo mejor solo que lo mejor para ti no se mide solo en precio, hay texturas, colores, significados que motivan aunque no sepas de su precio; mejor imagínate espacios llenos de magia que puedes renovar fácilmente ya que no te debes a una inversión.  A veces menos es más. Si aunque te sientes dispuesto no te sintonizas en este momento con objetos o remodelaciones bastará con que mantengas limpio tu espacio de cosas que no usas o de rincones oscuros, hay tiempos en los que no estamos precisamente cambiando, caso en el cual el descanso corresponde a una prioridad.   Objetos claves: la cama, el comedor, el mesón de la cocina. Hablamos de cama más allá del mueble, incluso un colchón en el suelo llega a ser suficiente, mantenlo eso sí agradable en texturas y colores para el descanso, tiéndelo siempre y respétalo como pequeño altar de tu reposo. Justo durante el descanso es cuando los seres del Cielo nos observan y dejan sus mejores pequeños regalos en nuestra mente para que después venga ‘la sospecha’, el chispazo, la intuición. El comedor, el sitio donde tomas los alimentos, es el lugar donde recibes, incluso si no tienes una mesa dale ritualito a la barra o al rincón donde sueles comer, celebra el alimento y de ser posible acompáñalo de una vista agradable, mejor sin el noticiero. Sírvete con la pulcritud y el esmero que añoras, tal como quisieras que otros lo hicieran por ti; para recibir hay que saberse dar. Si el mesón de la cocina es un tablero para crear permítete cada vez más un lienzo en blanco, un espacio de renovación en el que preparas a consciencia, sin rutinas ni tradiciones muertas, verás que un mesón agradable llega a ser algo así como el laboratorio de magia en el que surgen fórmulas personales para la salud y el bienestar. Conozco muchas historias de personas paradas frente a su cocina que captan por primera vez una señal divina, “si te cuidas te cuido”.  Ahora sabes a que se refiere personalizar los espacios, hay un arte de conexión con uno mismo cuando se involcra la consciencia en la estética de los espacios, eso sí una viva que puede estar cambiando y ajustándose no solo a los sueños sino al momento, según la realidad y los recursos, según también los propósitos a los que la vida te invita; no olvides que mereces un lugar de ensueño en el sentido del calor, la comodidad y el bienestar que te puedan proveer.