ESTRUJANDO A SOFÍA

Creado el: 2023-10-14 10:29 am

Historias

“¿Será coincidencia que se llame Sofía? Les hablo de una amiga con quien conversamos de vez en cuando en torno de un tema esencial, la resistencia de sus ideas. Ella sabe que necesita dar un paso, pero se devuelve justo cuando ya tiene el talón en el aire. Puede ser porque perdió su pierna, puede ser porque se siente en el aire si no se aferra a lo que piensa, puede ser incluso porque ella no necesita las piernas para avanzar y mejor necesita aprender a desvanecerse toda.

 

Perder una parte es algo realmente difícil de superar, más cuando en ese vacío habitan tantos dolores o pendientes. Por eso quiero hoy invitarla a dejarse estrujar, mi niña no sabe lo que la espera si se suelta y se eleva de ese piso por el que a veces casi arrastra sus pesos. La quiero liviana, deseo que ella tenga más libertad, y no lo logro porque se apega a sus ideas como ladrillos arrojados en un lago para sostenerse en el fondo.

 

Ya me ha dicho muchas veces que se cansa de tanto pensar, pero vuelve a hacerlo como si no conociera otro mundo, y es que tal vez no lo quiere conocer. Querida Sofía, ¿de verdad quieres un nuevo mundo para ti?

 

Como ella tengo otros amigos: Andrea, Carlos, Mauricio. A todos ellos tengo que pedirles permiso para opinar, yo, que soy la voz de la vida, debo según ellos litigar los llamados, casi que arrodillarme para pedirles que progresen.

 

Sé muy bien que ese encierro en sus viejas palabras nació del miedo, de la educación, o del escaso cultivo de su espíritu; pero amigos, es hora de dar un paso evolutivo. La verdad de la vida renace constantemente, ella permite incluso ser reinventada, crear maneras personales de narrarla.

 

Por favor intenta tus propias explicaciones de la vida, y reinvéntales cada tanto. No seas aburrido contando las mismas cosas de hace diez años, actualízate, desvanécete entre hallazgos más esenciales y libérate de los detalles pétreos de los que te anclas solamente para hacerte más lento.

 

Si Sofía se dejara estrujar vería su libertad a unos contados segundo de ella misma. Quiero decir, liberarse no es una cuestión tesuda, de sacrificios, liberarse se trata de dejarse mover. Al contrario, el verdadero esfuerzo es no permitirlo, hay mucho desgaste en sostenerse de lo viejo, en quedarse atrapado por cuenta propia, en apretar las correas que sostienen lo conocido para resistirse a avanzar hacia lo nuevo.

 

Es que otra vez el miedo juega con ustedes, y ustedes participan complacidos. Temen sentir, evitan la adrenalina de la vida, se guardan de cambiar de opinión, de mirada, de estilo. Amigos, déjense estrujar, eso que tratan de preservar es algo que más bien están necesitando perder.

 

Ella perdió su pierna, ya sabe de pérdidas. Esta pérdida a la que la invito es una dulce, que puede además ayudarle a sanar la belleza inesperada que ha traído ese cambio, que puede darle la luz que le ha faltado para identificarse más con su poder y menos con lo que el mundo espera de ella. El mundo espera dos piernas Sofía, enséñale por favor que una sola es suficiente para alguien como tú”.

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Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (2)

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Sofía
Este mensaje me llegó al corazón. Ese testarudo y que se aferra a verdades que no son tan ciertas. Lo viejos caminos se vuelven aburridos y anhelos dejarme llevar a esas nuevas aventuras. Gracias Olga por permitirnos abrir nuevos caminos y por los dictados del cielos acertados.

2023-11-08 11:03 am

Olga Castaño
Sofía, que dicha tenerte por aquí. Es un placer. Que este dictado sea una tarjeta de invitación de conocimiento público que te permita recordar que algo mejor espera por ti 💛✨

2023-11-09 07:14 pm

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PARADIGMAS INCRUSTADOS
“Calcula, querido amigo, todo lo que hace falta para que podamos conversar. Si eres muy racional necesito encontrar los esquivos agujeros de tu ensoñación, si eres artista de corazón debo esperar a que la vida te atraiga lo suficiente para verme en la realidad, si eres esquivo a recibir ayuda hay que lamentarse esperando a que no tengas salida para levantar la mano. En el intento de echarle una mano a Carmen, he procurado todas las medidas. Hace tiempo llegué a decirle en un sueño que soñara con su felicidad, ella sonrió durante la noche, pero al siguiente día la risa era para burlarse de una vida así de ideal. Durante el sueño le propuse que organizara su restaurante para preparar alimentos más sofisticadas, más de moda, la vestí bonita, renové su cabello, hasta adorné con plantas de flores el lugar.Las sopas que Carmen prepara, que son típicas y sabrosas, empiezan a ser aburridas. Como siente desdén por las redes sociales se reúsa a tomar algunas fotos en las que seguro vería lo desabrido de la presentación. Y los amigos que solían visitarla, sus clientes permanentes, han estado viajando para abrirse camino por el mundo. Ellos, cuando regresan, tratan de persuadirla hacia el cambio, hasta le han ofrecido ayuda para crear un perfil de su negocio que venga al presente y la refresque.La resistencia de Carmen obedece a la tradición familiar que la sostiene. Que la sostiene a ella, no al concepto del restaurante. Su familia es todo lo que tiene, eso se dice, se dice también que a cambio de lo nuevo alguien debe sostener las tradiciones, y que no hay ninguna necesidad de hacer modificaciones para que un negocio vaya bien. Carmen se repite resonante que basta con hacer las cosas bien.Ayer don Leandro, habitante de la casa de al lado, amigo entrañable de la familia, ofreció a Carmen invertir en el negocio. Ella no puede reconocer que la oferta del hombre busca más bien devolver a sus padres todo el apoyo que recibió en la época en que su vieja tienda fue sometida por el minimercado nuevo de la esquina. A cambio, el vecino solo espera ver prosperar a la joven, verla salir adelante, como él lo hizo, y así poder suspirar.El anhelo de Leandro nace de una serie de televisión que ha disfrutado como niño. En el show, la protagonista se libera de las tradiciones de su villa para romper paradigmas incrustados y dar la sorpresa. La vio ahí, vio a Carmen, sintió que ella haría algo semejante, que sería la inspiración, y que él guardaría con orgullo secreto el placer de haberla impulsado. Después de la propuesta, viendo a mi amiga tan alterada, quise ofrecerle un poco de serenidad y perspectiva, todo iba bien, hasta que se encontró a sí misma distraída con el juguete dejado por una niña en el restaurante, y la repentina sensación de paz la indispuso.Su hermano, quien ahora vive en la ciudad más ambiciosa de la región, también tiene claro que Carmen necesita algo diferente, y aunque él podría resultarle también una amenaza pacifista ella lo va a escuchar, así que él es mi nueva estrategia de rescate. En este momento Carmen se prepara para recibirlo, como ingeniero, el hermano se atreve a reparar algunos daños de la casa donde funciona el restaurante, eso sí, que no impliquen transformaciones evidentes, eso la incomodaría. Mi amiga prepara de paso el caldo favorito del visitante, y espera comentar con él lo indignante de la oferta de Leandro. No sabe ella que a través de su hermano aprovecharé para contarle lo fuera de tiempo que se encuentra, y cómo es que se está resistiendo a un cambio necesario.Que se quede en su vecindario, y en la casa, que siga siendo esquiva a las redes sociales en su nombre si eso desea, pero que haga progresar su negocio, porque es el único recurso que me queda ahora para inducirla a superar su terquedad. Ella está sufriendo, aunque se lo niegue. Se siente sola, abandonada a veces. Trata de salir adelante y ponerse en el ahora, pero se retrae con demasiada frecuencia añorando el pasado.La gente querida se ha ido en busca de cambios. Ella no tiene que irse, pero sí cambiar. No necesito que cambie porque los demás están cambiando. Lo necesito porque el cambio es lo natural, la evolución, el milagro de crear más vida. Y aunque a ella le moleste lo de moda o imitar, este sí es el momento para que se decida emprendedora, se adapte a las maneras actuales y las aproveche en favor de su propia intimidad.Los nuevos platos vendrán como una propuesta indirecta, en la tarde que espero que pase el próximo viernes con su amiga que estudia gastronomía. La estudiante dirá: «¡Carmen! Casi me rajo con una cazuela», y así Carmen tendrá la idea de crear una cazuela de su propia autoría para el restaurante.A las redes sociales espero familiarizarla en asocio con mi amigo de diez años que vende limón mandarino. Cuando lleve su pedido a Carmen, ella le prestará el teléfono y lo vigilará de reojo. Gracias a ese reojo espero que descubra como alguien más puede hablar de ella, y solo tiene que permitir que ese alguien venga y haga su trabajo.Así de terca es, necesita insinuaciones, no tolera lo directo, que nadie le siembre, que nadie le ofrezca, que Leandro ni se atreva a esperar que acepte su oferta. Pasará un tiempo, y ella mejor va a solicitarle un crédito, regida obligatoriamente por sus reglas diseñadas, donde quede clara la dignidad que nunca estuvo en duda, y donde Leandro sienta, según ella, que juega un papel secundario, y que la inspiración ha sido espontánea. Por ahora piensa, querido lector, ¿necesita Carmen tanto merodeo? Es fácil saber que los negocios, como la vida, siguen adaptándose, se transforman. Para Carmen lo difícil no es transformar el negocio, es cambiar ella, y para eso sí que necesita merodeos. No aprende a cambiar fácil, se sostiene de su rigidez llamándola criterio, se aferra a lo conocido convenciéndose de la falsa comodidad. Y yo solo puedo tener paciencia, la dicha de la vida es ofrecer vida, el poder de lo humano es seguir su propia voluntad. A ver si nos encontramos un día, amigo, ya sea para negociar frente a tu voluntad, o para escuchar a la vida, normalmente tú eliges, espero que aprendas a elegir con más astucia"
Y ¿PARA QUÉ CREER?
"No sabes cuando alguien se encuentra en su momento íntimo conmigo. No sabes cómo alguien particularmente se conecta. Puede que sea cocinando, entreteniendo la mente con un juego simple, o caminando por el bosque. Cada quien tiene su modo personal, y este es el de Juan, ir a su terraza temprano en la noche para conversar. Es que su terraza le brinda una vista única de las estrellas, una incluso mejor para él que la del observatorio en el que trabaja.Le gusta más mirar al cielo desde su hogar porque ahí no estudia la física o la astronomía, ahí Juan me habla a mí. Y lo mejor es que me permite responderle. Él me escucha en sus sensaciones, en su suspirar, y en una claridad inesperada que alcanza cada vez que se dispone a sentir el eterno mundo en el que se encuentra.Cuando Juan recuerda las infinitas posibilidades entonces se enchufa a su verdad. Ese ya es un hábito, que siendo para él algo sencillo, para mí es un milagro. Sí, yo también me sorprendo, yo alcanzo la dicha cuando alguien logra encontrar su modo.Los modos cambian, son naturales, espontáneos. No funcionan los modos copiados a menos que los adaptes a tu sentir. Y Juan es genial para inventar sus maneras. Quien juega con su imaginación sobre mí o sobre el mundo espiritual goza de infinitas posibilidades, y eso lo sabemos aprovechar bastante bien.Cuando era pequeño, Juan me dejaba piedritas. Era un juego simbólico en el que se aseguraba de que yo lo persiguiera, «por si me pierde», decía. Claro que yo no necesitaba las piedras, que jamás pierdo a Juan, pero ese juego era una verdadera alegría para mí porque así Juan me tenía presente, confiaba, y hasta se sentía respaldado.Ahora que está casado, que tiene una familia, Juan sube a la terraza para mirarme en el infinito y decirme que está confundido. No usa las palabras, eso me gusta, solo me muestra su cara y me toca en el viento. En cuanto cierra los ojos y se entrega, siente la respuesta, que tampoco son palabras. Le digo a Juan cosas como: suéltalo, o cambia de actitud, o deja de insistir en tal cosa. Incluso a veces me permite insinuarle temas diferentes a los que lo motivaron a subir, pero que son pertinentes, prioritarios. Una noche en particular, Juan vino para quejarse de su hijo pequeño, que estaba rebelde, en casa y en la escuela. Hasta la profesora suponía algunas complacencias innecesarias en casa. Juan subió, como de costumbre, para recibir claridad, pero yo le di un giro a nuestro encuentro de esa noche, y le hice sentir cierto temor en la barriga.En vez de hablarle del niño, le hice caer en cuenta de que su ansiedad estaba regresando, ahora en forma de cierta obsesión por el ejercicio. ¿Que cómo hice eso? Estando ahí parado, con la cabeza hacia atrás, tuvo tremendo calambre en la espalda.Él se ríe cuando pasan esas cosas, sabe bien que ese es nuestro momento, y hasta me mira como si lo hubiera pellizcado. Rápido Juan entendió mi cometido, y de paso admitió que su niño también estaba teniendo asomos de ansiedad que lo conducían a un comportamiento inquietante digno de atención.Esa noche nuestro encuentro duró poco, porque Juan bajó corriendo para aprovechar a su hijo antes de la hora del sueño.Eso me gusta de Juan, utiliza nuestras conversaciones para actuar. Él no corrió a arreglar el mundo del niño, fue a mirar, eso quise, que solo mirara. Ese día nació un hábito en el que padre e hijo se miran en el espejo del otro, a veces contemplan sus diferencias, a veces comparten fracasos como dos niños inocentes que son, aprendiendo del mundo que se mueve dentro de ellos.Ya la profe dejó de hacer llamados, bastó una mirada de Juan cuando llevó a su hijo a la escuela en la siguiente mañana. La mirada de Juan decía: tranquila, estamos trabajando en eso, nos estamos implicando.Creas o no, te acompaño, te enseño, al menos trato, y si me dejas, te guío. Búscame a tu manera, si ya tienes una que crees que funciona, observa si allí me logras sentir. Entonces sabrás que quieres un poco más, y yo también.Nos vemos entonces en tu terraza, en tu ventana, en tu cama, en tu silla favorita, o en tus paseos, donde mejor te sientas dispuesto para mí".
MI MARIDO ES UN BRUTO
“Esta mujer inteligente de quien les voy a contar se casó enamorada, ilusionada por un compañero que la complementaba maravillosamente. Llevan ya muchos años juntos, han sido años hermosos, con altibajos por supuesto pero marcados por una camaradería personal singular. La cosa es que el esposo ha cambiado, o al menos ha dejado ver mejor su lado menos emprendedor, su lado apático y disuasivo. Las comodidades que la vida ha traído han hecho que él ya no esté en pie de lucha y que más bien se refugie en la determinación de ella que no cesa ni con los años. Mientras ella estudia y sigue aprendiendo de la vida él se viene acostumbrando a excusarse, a evadir incluso las responsabilidades más personales, y como si fuera poco al parecer la inteligencia del cabellero se encuentra en declive. Sí, ella nota que no recuerda cosas importantes, que sus cálculos o análisis no son los de antes, que aquello que él resolvía con maestría ha comenzado a ser su responsabilidad. A su sorpresa el amor de su vida se está haciendo tonto, y la verdad es que se encuentra bastante molesta, justo porque ella se siente creciendo, aprendiendo cosas fabulosas, progresando. Resulta que mi amiga se encuentra en una tarea que me gustaría llamar en este momento aprendizaje adverso, si ella de verdad se siente progresando pues quiero ponerla a prueba. No es que el señor esté cayendo en un deterioro cognitivo, o que ella ahora sea intolerante y despiadada, es que quiero enseñarle a entender a quien no aprende. El esposo, que se siente cómodo, ha dejado de aprender. Quiere descansar, verse satisfecho y con sus metas alcanzadas. Ella por su parte es una inconforme buscadora que prefiere desacomodar ella misma las cosas antes que sentirse pasiva o sin progresos. En ese sentido los dos esposos son contrarios. Para ella progresar es seguir transformando cosas, para él el progreso está representado más bien en molestias mínimas o nulas y placer sin esfuerzo. ¿Quién tiene la razón?, ninguno en particular, son dos enfoques, dos modos de vida igual de auténticos: no causar problemas, o causarlos para progresar.  ¿Qué si yo prefiero alguno de los dos?, pues claro, tengo más que hacer por quienes aprenden y se retan, pero ello no quiere decir que la gente que evita los conflictos o los cambios no tiene también exigencias profundas que no los dejan estar conformes. En cualquiera de los casos los dos habrán de aprender, si aprenden como ella van a ir un paso adelante, y eso a veces es desgaste; si aprenden como él esperarán sentados sobre una piedra a que el camino se forje y habrán desperdiciado la vida que ocurre al forjar por la propia mano. Se los dije, dos estilos, dos modos de enfrentar la vida.  Lo delicado aquí es que ella viene viviendo tan desconectada de su compañero que se siente vacía, sola, y hasta humillada. Les voy a contar mi solución, ella solo tiene que entender, incluso lo que él no puede entender, verlo como un individuo con su propia manera de vivir. Se ha engañado amándolo como un igual y eso ahora evidentemente se derrumba.  Cuidado, se derrumba lo de ser iguales, no el amor. El amor en la gente que ya se ha hecho familia va más allá de los caminos individuales, ella debe recordar que no se casó con una propiedad intelectual, y plantearse una nueva idea de su pareja a partir de lo que él quiere ser ahora. Si mi amiga deja de asumir las carencias de su esposo va a sentir un gran alivio, también le he recomendado que se siente a vivirse ella misma, tiene esta idea de que todo es en pareja y la verdad es que mucho de la madurez que ya van enfrentando corresponde más a la intimidad personal, y ella, estoy seguro, puede respetar eso. Una distancia, una sana, entre las responsabilidades compartidas y las netamente personales le hará bien. Si su compañero descuida su salud o sus finanzas ella solo puede encargarse de la parte en la que él la deje participar, finalmente son de su propiedad, y creo que ese pedacito aún le cuesta verlo. Eso sí, les contaré una infidencia, a las mujeres les es más sencillo seguir aprendiendo, ser luchadoras, a los hombres la vida se les hace excesivamente simple y les cuesta ver más allá. No digo que siempre, no digo todos, lo que digo es sobre su naturaleza y su verdad, que seguro se encuentra en una verdadera transformación. Pero querida, si te tocó un hombre de esos que apenas inicia el camino trascendente solo te queda tener paciencia, comprensión, y llevar tus aprendizajes al siguiente nivel, al respeto por quien no aprende y no quiere aprender. Decides amarlo, respeta eso, solo no esperes que él vuelva a ser otro tú, eso ocurrió para la etapa del enamoramiento, ahora que son una familia solo queda respetar su individualidad. Hazte feliz mejor de tus riquezas y deja de llorar sobre sus pobrezas, sé la luz ahora que tú brillas mas”.
LA TRISTE HISTORIA DE VIVI LA MAGA
“Hace algunos años, cuando la magia de Vivi fluía sobre su piel, ella era distinta. Andaba desprevenida en su irreverencia y se dejaba atraer a lo nuevo sin taras. A Vivi le encantaba en particular experimentar, y no estaba pendiente de sus errores o finezas, ella solo se preocupaba por vivir.Me gustó tanto eso de Vivi que la invité a elevar su magia, le di algunas responsabilidades que le sirvieran de escenario para practicar, y la cambié.La hice consciente. Ella estaba bastante dispuesta, pero debo reconocer aquí que hice mucho para que su consciencia fuera latente, despierta, ambiciosa. ¿Y qué pasó? Que ese viaje a la consciencia la puso en sintonía con cosas de trascendencia superior, y la perdí en ese embeleso.Hoy lamento haberle dado tanto. Si hubiera sido más cauteloso tal vez ella no se habría envuelto en ese dolor del que hoy se viste. Si la hubiera educado solo a través del gozo entonces no sería necesario ahora ayudarle a recuperar la esperanza y el gozo sereno.Pero no me arrepiento, el ‘hubiera’ siempre es una figura retórica por supuesto. Dejé que ella se sumiera porque así como le ponía pasión a la ligereza se la iba a poner a la trascendencia. Y yo necesitaba, también lo confieso, darle la lección profunda que ella tanto necesitaba sobre esa idea de corregir el mundo.Así que Vivi se entregó al drama de las circunstancias, se desvió de la tarea y se enfocó en lo imposible, en el dolor, en lo que no se entiende. Quién dijo que trascender es entender, hasta mis mejores aprendices llegan a esa confusión, y por eso es tan importante despejarla.Se distrajo, mi amiga se distrajo. Vivi dejó de ser esa chica espontánea que les conté al comienzo, y se transformó en una persona aguda para ver el error y quedarse atrapada. Quiso incluso dejarme, siendo yo la esencia de su aprendizaje, y trasladarse al envolvente mundo de las comprensiones profundas, tuvieran ellas sentido, o no.Cuando la vi caminar hacia allá, hacia la sordidez del trascendentalismo, la solté. No me vayan a decir que tenía que retenerla. Recuerden por favor, esto siempre se trata de la voluntad, ese es el espacio que no toco, no se atrevan a reclamar. Viéndola ir, eso sí, sentí tremendas ganas de recordarle quién es, pero se fue con tanta fuerza que la sutileza de mis señales no la alcanzaron a atraer. En ese viaje del que Vivi aún no acaba de salir, su magia natural quedó desdibujada, y ella mejor se entregó al poder que le significaba poder descifrar asuntos de gran envergadura.Ahora la magia esencial de mi amiga vive guardada en una especia de esfera diminuta, muy en su centro, casi en su corazón. Está protegida, ustedes no se preocupen, solo que no logro hacer que vea la necesidad de romper la esfera y expandirse.Ella siente incluso esa presión en el pecho. Se siente perdida buscando algo que no sabe qué es, hasta me pide ayuda de rodillas sobre recuperar el sentido. Sin embargo, en medio de ese pedido no suelta ni una letra de ese conocimiento trascendente que la atrapa.La veo hipnotizada, casi drogada. Mi esperanza entonces es que esa fatiga, esas rodillas rotas de cansancio, y ese gesto que ella misma puede ver de insatisfacción, le sumen hasta recuperar la astucia y volver a vivir.¿Serás tú una Vivi, amigo mío?, ¿serás la persona que se dedicó a lo trascendente olvidándose de la realidad de uno u otro modo? No todo es trascender, al menos no a través de la consciencia profunda de las cosas difíciles, y menos a través del dolor o del martirio.Les adelanto, a ustedes que son mis amigos, que Vivi se encuentra en una especia de despertar. Le ha costado, porque recula. Se vuelve a cobijar con las ideas que ha encontrado estos años y la pierdo. Pero cuando se acerca al ahora, a la vida, a la experiencia inmediata, nos abrazamos.No busco que ella, o ustedes si se han perdido, vuelvan a lo que eran antes. Ese viaje tiene un sentido: llevar su magia al siguiente nivel. Solo ¡vuelvan! Háganse el favor de echarse agua en la cara y reaccionar. Si enfrentaron situaciones difíciles, quiebres existenciales, salgan de ellos corriendo una vez fueron superados. No se queden adorándolos, validándolos, casi idolatrándolos.El valor de lo vivido a un nivel profundo no irá a ningún lado. Está más que bien que la memoria se refresque, que puedan darse un nuevo comienzo. Como quien sale de las tinieblas sin vestirse de ellas, y corre a buscar un nuevo vestido que le quede para el futuro, para la recompensa merecida por el viaje valiente a lo profundo.Lávate la cara, córtate el cabello, cambia de casa. Haz algo que represente por favor el retorno a la realidad de lo que eres ahora recombinado, repotenciado. La experiencia que posees no tiene que significar peso, densidad, carga. Al contrario, espero que si has aprendido lo suficiente en tu viaje a lo profundo entonces puedas venir ligero de piernas sabiendo que no hay mucho que vayas a arreglar luchando, o sufriendo.Quiero incluso que te sacudas el polvo, que cambies de ropa, que te veas retornando al gozo ahora con la libertad de saber mucho más a fondo de qué se trata la verdadera esperanza. Creo que estarás de acuerdo en que la esperanza, una vez conoces lo profundo, consiste en ver la verdad a los ojos y no dejarse apabullar.Arreglemos entonces el retorno de Vivi, que ella reciba su ayuda a través del deseo que me gustaría cultivar en todos ustedes de poder ver las cosas más difíciles o inexplicables de la vida y seguir adelante, aprendiendo y a la vez disfrutando. ¿Qué tan difícil puede ser? Se trata de recordar que no vas a lo profundo para repararlo, vas en esencia para respetarlo”.
LA SILLA VOLADORA
Tenía 15 años recién cumplidos cuando sus piernas se paralizaron. Futbolista y socialmente activo, Jorge Andrés cambió su vida en una sentada. Hace ya 22 años de ese momento difícil, un cambio de vida radical, la apuesta singular de la vida con este muchacho desprevenido. Mejor conocido como Pepe, se ha convertido en leyenda viva para sus amigos y vecinos, veamos por qué. Para comenzar, nunca perdió la alegría, algo que no cabe en la mente de muchos. Un día lo vi escribir “No es dar pasos, es dejar huella”, entonces supe que esa alegría no era solo una actitud, venía de él, profunda y sincera, porque entendió que la nueva condición era su oportunidad para aprender a volar. Pepe sabe volar, como no puede saltar vuela; lo hace cada vez que sortea los obstáculos con destrezas siempre nuevas, con fuerza y cierta gracia. Vuela apoyado en los hombros de sus amigos para ir de viaje y visitar el mar, ha aprendido a despreciar las barreras hasta convertirlas en más encanto para sus dulces ojos. Tras un aterrizaje Pepe encontró a su novia y se la quedó; la bella pepita como mamá Noel a papá Noel, hecha de la misma valentía y arrojo. En esa silla ahora vuelan dos. Con el paso del tiempo nuestro personaje se ha hecho más guapo, más ordenado, más próspero, incluso más exitoso y generoso. Tiene la particular capacidad de tomar un sueño y convertirlo en realidad más allá de su propia expectativa, tanto así que piensa ahora que el Cielo le hecha la mano en todo momento, él no sospecha que trabaja para el Cielo mucho más de lo que puede creer. Entre las tareas que cumple Pepe, es un ejemplo. Los ejemplos son verdades que se ven, que van por ahí y hasta el más incauto las puede percibir; sobre esa silla va un ejemplo de resiliencia, la capacidad extraordinaria de convertir las dificultades en oportunidades. En su familia es gelatina que da cuerpo al postre, para los amigos es un hermano, para su novia es un superhéroe, para su equipo de billar es ídolo, para su mamá es el niño Dios. Aún así, la tarea más difícil que tiene Pepito es seguir siendo cada vez mejor, y se lo propone; saber buscar su propio progreso y hacerse grande para el mundo, aprender nuevas virtudes y dejar atrás lo que ya no corresponde. Seguir cambiando, mejorando, aprendiendo, esa es la encomienda del cielo que Pepito lleva para siempre.