NO PIERDAS EL FOCO

Creado el: 2026-01-25 09:20 am

Lecciones

"Si la vida es un viaje, y durante el viaje se te pierde el destino, este dictado es para ti, o mejor dicho, para todos, porque a todos en algún momento se les embolata el verdadero propósito, el lugar de sí mismos al que vienen a caminar. 


Veo que es fácil para ustedes perderse, y que en gran medida les cuesta reconocer el destino. Entiéndase destino como un lugar a dónde se dirigen de sí mismos. De hecho, no saben con exactitud cuál es ese lugar. Bueno, al menos no lo saben con los ojos muy abiertos y mirando la realidad que los rodea en el momento. Pero cuando miran en perspectiva, cuando se encuentran en la sala de un hospital, o en las sillas congeladas de una sala de velación, lo recuerdan al instante. 


¿Qué es lo que vale? Qué es eso que tanto vale de ti, que viniste de viaje por este planeta maravilloso a pulirlo; cuál es esa tara o rival de tu esencia que ha de despojarse de su arraigo para permitirte brillar más. Por ahí es donde verás tu destino, el lugar maravilloso de ti mismo, ese tú más despejado y mejorado que te llevarás cuando regreses a ser solo un espíritu. 


Esta vida, este viaje, este paseo por aquí, puede ser entretenido, o atraparte en detalles, y es ahí cuando el foco se te embolata. Pierdes el foco de lo que al final importa, de lo trascendente, con lo que te irás, la riqueza que hay que atrapar. Y lo pierdes porque este mundo exige responsabilidades, impone modelos de bienestar, y porque sobrevivir puede llegar a ser tarea suficiente como para ocuparse de engrandecerse a consciencia. 


Sin embargo, hoy es un buen día para los secretos. Ustedes se encuentran aquí sin otro propósito que lograr algo, aprender algo nuevo, o desaprender algo que no les hace bien. De manera que todo aquello que la vida presenta durante el viaje ocupa un papel estratégico, y no precisamente para hacerles la tarea, sino para inspirarla, propiciarla, y a veces incluso, estrujarla. 


Hablamos de una tarea trascendente, personal, que puede o no extenderse a los demás. No viniste, como héroe directo y deliberado, a salvar el mundo, a dar sin recibir, o a enseñar sin aprender. Estás aquí para algo de tu propio progreso, y si lo que le brindas al mundo se corresponde, entonces cumples una doble función de ganar y aportar, pero aquello que traerás de vuelta a tu hogar espiritual es en esencia lo que lograste para tu virtud.


¿Te hiciste mejor persona? ¿O ya eras tan buena persona que solo tenías que sostener la tarea? Cuidado, la moral de sus días domina diciendo que todos son buenos, que los malos son los que matan y roban. Eso lo aprendieron en historietas de dominio político, en viejas pautas de control social, pero ahora, en la verdad que propicia un mundo más diverso, la maldad es más fácil de apreciar, incluso en ti mismo, en la sencillez de un corazón que tiene lado izquierdo y lado derecho como tiene maldad y bondad al mismo tiempo. 


Hay algo inevitable, innegociable, que viniste a transformar. El orgullo, la desidia, la terquedad, el narcisismo, la desconfianza, el miedo, la prepotencia, el pesar, el capricho, la dependencia. En fin, viniste a conseguir un destino que no tienes que llevar en el pecho como una palabra o un dije, que más bien es un propósito establecido por la vida que palpita dentro de ti para hacerte evolucionar. Sí, como evolucionan las especies evoluciona el espíritu. 


Que no se te pierda el foco sobre la evolución del espíritu. Recuerda, es un cambio, no una contención. No tienes un ritual semanal para consagrar tu espíritu a la bondad y la tarea queda chuleada. Más bien demuestras a la vida, todos los días de la semana si tu palpitar se mueve hacia la bondad o la maldad, en los detalles, en tu intención, en la manera en que respondes a las necesidades más apremiantes de tu espíritu de seguir evolucionando. 


¿Cómo notas esas necesidades? Pues si las has desconocido, en tu salud. Si tomas tiempo para reflexionar, en tus tareas pendientes que sabes que cambiarán tu vida. Y si tienes tiempo a solas, sano y productivo, en tu encuentro contigo mismo es fácil decidir que es la hora de un paso puntual, te guste o no.


Conservar el foco es saber que hay algo grande que espera por ti, que habrá que renunciar a placeres nocivos, a gustos o pasiones, como el mal carácter, el afán, la prepotencia o la comodidad. Que habrá que alimentar la humildad, el regocijo, y sobre todo la valoración exhaustiva y sistemática de lo que vale de verdad, una y otra vez.


Si te sirve, vuelve a la silla donde la muerte se respira, o al hospital para recordar sin pensar lo delgado del hilo que sostiene la vida. O mejor, aprende a decidir que cada día es para progresar, y que hacerlo implica abandonar.


Acotando esta tarea, el foco se sostiene permaneciendo en el deseo, y la acción, de abandonar. Abandonar viejos patrones, reglas que creíste de piedra, modelos admirados que merecen un batazo, hasta rasgos que un día fueron causa de éxito y ahora apestan a fracaso. Abandonar éxitos conseguidos para ir por más, reconocimientos viejos, estándares viejos de bienestar, ideales adolescentes, taras de la niñez familiar. 


El foco, amigos, es crecer. Creyeron que ocurría parecido al crecimiento del cuerpo, que tardaba unos años y ya quedabas hecho. Atención, hasta el cuerpo se regenera, se crea una y otra vez, se transforma, se adapta, hasta se puede optimizar según las necesidades evolutivas. Refresca por favor tu idea, repasa la naturaleza permanente del cambio, sacúdete ese prejuicio construido de creer que la vida es estática, que algo es para siempre, que algún día conseguiste una garantía en tu vida y esa garantía no se vence jamás.


Vives en la inconsciencia cuando desconoces el cambio. La vida es de cambios, el foco es el cambio, escalofriante, incómodo, a veces placentero, liberador. El cambio que sana, el cambio que te hace trascender o mejorar. Y el cambio que abandona cargas que no pasan los puertos de una nueva esperanza.


Me gusta recordarte, para despedirme, que no viajas solo, que este viaje de la vida ofrece recursos, tal vez no los que diseñarías desde el placer mundano, pero sí los indispensables para progresar. Ofrecemos también compañía, presencia, y misterio. La vida nos ha consignado esta tarea de ser presencia para ustedes, de un modo indescifrable preferiblemente, pero de vez en cuando nos sentirás acompañando un progreso, abrazándote en un salto, o empujando tu espalda a ver si la maleta pesa menos y das el siguiente paso. 


Nosotros, los seres del cielo, no estamos esperando resultados, pero sí que no dejes de cambiar, de progresar, de adaptarte a lo nuevo, y si lo puedes disfrutar pues mejor. Y te guiamos, a veces eres estatua que ni siquiera sonríe, no te mueves, te apegas, pero a veces eres una dulce paloma fácil de cargar. 


Cuenta con el cambio, con la decadencia de algunas cosas y el progreso de otras inesperadas. Cuenta entonces con que la vida te seguirá retando, necesita que cumplas tu destino, que consigas la meta de este viaje, y qué mejor si la cruzas con una sonrisa de satisfacción. Qué dicha si tu propio velorio es de orgullo por ti, y de satisfacción por la vida que llevaste. O si tus visitas al hospital refrescan la virtud de la confianza, esa mirada en la que refuerzas tu certeza de que algo mucho más grande está ocurriendo por aquí.


Tranquilo. No tienes que saber tu destino como punto en el mapa. No le pidas a la IA que te trace el recorrido. A la vida trascendente le gustan los secretos, no colaborarías si supieras la grandeza de la tarea. En vez de soñar con un recorrido sencillo en este viaje mejor imagina una nave salvaje, un recorrido rebelde, giros inesperados. Eso es más realista, y saca mejor lo que tienes para ofrecer.


No llores más porque la vida no sea como la quieres, te engañaron, mamá te hizo sentir con su amor que así podía ser. ¿O te engañaste tú mismo? ¡Cuidado! La ruta directa, el tobogán para perder el foco, es el autoengaño. Qué importa si alguien lo inspiró. Aprenderás a mantener el foco, a perseverar en las metas necesarias y en los progresos que engrandecen, justo a través de superar el autoengaño una y otra vez. 


Conservar el foco es corregir el autoengaño”.

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Olga Castaño

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Comentarios (10)

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Ayda Mary Portilla Delgado
Uff qué dictado, muchas pistas para aprender a enfocarnos, que fácil es distraerse y luego no tan fácil volver a poner atención en lo trascendente, aprender a cambiar y despojarnos sin drama de lo inútil... ajustar la brújula interior... me llama la atención la metáfora del navegante, pilotear en el mar parece temerario, hay que leer las estrellas, usar el viento y las olas a tu favor para alcanzar ese destino misterioso, una quisiera ir en jet 🤩jejeje

2026-01-25 08:46 pm

Olga Castaño
😁 en jet, y ojalá automatizado. Concuerdo contigo Mary, muchas pistas, de esos dictados para volver después por algún insumo útil, en medio del viaje, frente a una circunstancia que aparenta no ser trascendente y solo necesita una nueva mirada, aclarar el foco, reconocer la oportunidad profunda.

2026-01-26 10:26 am

Laura Molina
Qué dictado tan espectacular para recordar que, a lo largo de la vida, vivimos experiencias que nos permiten evolucionar constantemente. Cada uno vino con un propósito único. No hay que perderse en lo exterior, porque uno puede quedar atrapado en la materia, en lo superficial, en situaciones dolorosas, y dejar pasar la oportunidad de vivir el viaje con momentos llenos de plenitud, agradecimiento y la belleza de dar. También, me gusta pensar que los miedos se convierten en gasolina para aprender a confiar y dar muchos pasos de fe, para mirar hacia adentro e identificar nuestra oscuridad y así darle más luz. Para mí, el amor siempre nos salva en los momentos difíciles. Es clave para sobrellevar cualquier situación y poder ver el ¿para qué? de lo que vivimos.

2026-01-26 01:58 pm

Olga Castaño
Gracias Laura preciosa. Agradezco en especial que entiendas que trascender, y la plenitud, están ligados a superar el dolor, el miedo, y continuar. Pues qué fácil puede ser excusarnos en el sufrimiento para no trascender.

2026-01-27 11:56 am

Consuelo
La vida es un regalo pero descifrar el manual se necesita concentración y decisión y aceptar que tenemos ayuda para subir muchos peldaños ligeros de equipaje y poder llegar a la cima a recibir el trofeo. Gracias querida por los empujoncitos que nos ayuda a despertar y seguir en la lucha para entender mejor la realidad de nuestro existir.

2026-01-26 03:53 pm

Olga Castaño
Con mucho cariño, siempre lista, dichosa de ofrecerle a esta gente linda que viene por aquí los mensajes del cielo que esperan ayudarnos a avanzar 💛✨

2026-01-27 11:59 am

Andrea Roldán
Que dictado más sin palabras pero con muchas emociones !!! Y puedo decir me engañe yo misma por siempre pretender trazar la ruta perfecta , con todo alineado , sin dolor , con silencio, con sentimientos no expresados pero todos guardados. Desde que me conozco el miedo más grande es la muerte de las personas que amo y por supuesto la mía por eso creo que este es el proceso de muerte más profundo que la vida me ha dado dejar todo lo que funcionó perfecto para un renacer y hoy que lo leo puedo entender que el reto está en superar el MIEDO a todo y el trabajo en aceptar la muerte y el duelo que con ella llega.

2026-01-27 11:48 am

Olga Castaño
🥹🥹😇🥰 ¿Así o más valiente? me siento muy orgullosa de ti, soy testigo de lo duro que has vivido, de tu temor y tu ofuscamiento. Y leerte así me conmueve, vas para delante, valiente sobre la verdad cruel y dominante de la vida.Te mereces sentirte más que bien al fin 💫

2026-01-27 12:03 pm

Ana Patricia Salinas
El cambio es inevitable incluso en la manera de ver las cosas. Desde muy joven la muerte me sacudió y evitaba ir a los cementerios para evitar sentir un dolor que me desgarraba. Hoy aun hay nostalgia pero la muerte es mi amiga y ha vuelto a mi puerta varias veces para recordarme que las preocupaciones y tomar tan en serio lo que esta en constante cambio no me sirve, a recordarme que lo que importa es el día de hoy y que puedo renacer cada mañana

2026-01-28 08:35 am

Olga Castaño
La muerte, querida Ana Patricia, es más sólida que la vida, más permanente, incluso más apta para recordarnos lo que vale. Y si entendemos que muerte es renovación entonces la muerte termina siendo, con el tiempo y la experiencia, una aliada, la maestra para vivir a profundidad.

2026-02-04 08:13 am

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¿CUÁNTO PIENSAS EN LA VIDA AJENA?
“Tal vez más de lo que puedas reconocer, por eso hicimos este dictado, para que entiendas porqué te interesa tanto y como evitar los excesos e intromisiones. La vida, ajena, es fácil de decir, es asunto de los demás, pero pensar en ellos es una de las maneras más inmediatas de aprender a vivir y de ahí nace su verdadera importancia. Ahora, cuando tu mirada es de juicio, o de imitación, corres el peligro de perderte del verdadero propósito de observar. Observas a la gente para aprender, para encontrar soluciones a tus necesidades o para inspirarte, y aún así no te quedas solamente con las observaciones en torno de tus respuestas sino que captas a los demás desde tu propia experiencia, te comparas. Compararse significa en este caso medirse las soluciones o problemas ajenos y decidir cómo te calzan, para después obtener una conclusión. Lo que haces con esa conclusión es a lo que quiero que prestes mucha atención, pues se trata de una semilla o de un veneno. Por ejemplo, si tienes esa opinión personal de que la gente dañina es despreciable deduces que despreciarla es parte de corregir el problema; así, cuando te enfrentas a un daño cercano, íntimo, y te fuerzas a despreciar pero no resulta, caes en concluir que ese daño no tiene solución. Hablamos de parejas, de padres e hijos, de las relaciones laborales, gente a la que en principio no deseas renunciar o despreciar, gente con la que seguramente compartirás algunos años de tu vida. Cuanto cambia el panorama cuando lo que juzgas habita cerca en el corazón, quien hace daño en un noticiero es un dañino fácil de despreciar, quien lo hace al otro lado de la cama o del escritorio es alguien con quien discernir y actuar puede ser un verdadero reto.  La invitación no es a dejar de fijarse en la vida de los demás, de hecho lo seguirás haciendo instintivamente. Lo que trato de decir es que es liberador aprender a ser consciente de lo que haces con lo que observas, o de lo que dejas de hacer. Hemos hablado de la importancia de los límites, recuerda, incluso en el amor conserva la distancia; solo que a veces no lo deseas aunque lo sepas conveniente, y esperas que el otro al que aprecias entre en tu mundo en total armonía cuando eso mi amigo nunca va a ocurrir tal como supones que es el mundo para ti.  No esperes más que tu lealtad se traduzca en un mundo leal, o que la gratitud o la generosidad que te caracterizan hagan eco en quienes amas solo porque has decidido acogerlos en tu mundo; esta verdad sobre lo que los otros son en su esencia no cambia porque los incluyas en tu vida, la gente sigue siendo lo que es y tú más bien debes ser inspiración para causar la semilla. En cambio te enfocas en crear armonías obligadas, en atender detalles desesperados que reinventen el mundo propio más allá de la verdad esencial y te quemas, causas veneno que tú mismo ingieres porque sacrificas la verdad de cuenta del inmediato placer que produce idealizar. Hablamos amigos de sentir con valentía la verdad y poder convivir con ella o de llenarse de fantasías para padecer las agonías del veneno invisible del deseo no cumplido. Quiero que la próxima vez que observes a alguien y saltes a las conclusiones pienses en tomarte los instantes para hacer semilla, no veneno. No esperes más que el mundo sea como tú, no quieras más controlar el comportamiento o el deseo de quienes hacen parte de tu vida, esa conducta además de alejar tu bienestar está redundando en empeorar los daños ajenos, pues además del daño original tu cometido de redirigirlo lo vuelve una mentira, hay que pensar otra vez la próxima vez que quieras juzgar”.
TIEMPO PARA EL ESPÍRITU
Es tiempo de aprender a sentir el espíritu, a saber de él y sacarle más provecho hasta entender que más bien es el propio espíritu quien trata de guiarnos y conseguir una vida cada vez más sana y positiva. Hablamos de la parte de nosotros directamente ligada a la esencia de la vida, al gran espíritu de las cosas, al propio Dios. Darle valor a nuestro espíritu equivale a valorar la vida y conectarse con ella tal como funciona, difícil de comprender, misteriosa y fantástica. Los dejo con la voz del Cielo para que nos oriente sobre la mejor manera de entender y valorar nuestro propio espíritu. “Espíritu es la esencia de las cosas, tu esencia querido amigo siempre prevalece, ya no esperes más que el espíritu sea hacer yoga o rezar, el espíritu más bien es eso que se va de tu cuerpo cuando mueres o ese que llora cuando le fallas. Si deseas sentir a tu espíritu simplemente cierra los ojos y deja de pensar, ese soy yo. Cuando la gente me pide ayuda espiritual me sorprendo porque yo no puedo darles otra que no sea de ese tipo. Si me piden ayuda con su negocio o proyecto todo lo que puedo hacer es guiar a sus espíritus a abrirse a lo correcto, a lo que les corresponde, el resto lo hacen ustedes. Así, cuando una persona está claramente ligada a su espíritu siente con facilidad lo que no le corresponde, por tanto se hace la vida más fácil evitando frustraciones y se enfoca en aquello que resuena en su verdadera satisfacción, no tanto la inmediata o la evidente sino una que perdura y trasciende. Para ligarse, más bien para regresar al espíritu, hay que dejar de pensar con testarudez. A mis ojos ese es el problema de este siglo, gente empecinada en ideas, obsesionada con lo que tiene que ser. Cuídate de ese rasgo por favor, cada vez que te veas repitiendo las mismas ideas o insistiendo en lo que no te pertenece haz una pausa y reflexiona, hay que saber diferenciar testarudez de tenacidad”. Entonces suena extraño ver a la gente diciendo que no tiene tiempo para su espíritu cuando él es justamente la parte sabia y madura que lo guiará a vivir una vida más satisfactoria. Imagina que aprendes a trabajar y estudiar ligado con tu espíritu, sintonizado con la fuerza de la vida para que te muestre como enfrentar los retos y dejar los que no te pertenecen. Ponerle espíritu a cada cosa que vivimos es atraer la sabiduría de algo más grande que nosotros, una voz como la que aquí nos acompaña se sintoniza justamente con esa parte de nosotros que proviene del mismo lugar. No se trata solamente de poder escuchar, el espíritu, esa esencia de lo divino, está presente en nosotros en cada momento, la limitación fundamental proviene del poder que hemos otorgado a las ideas establecidas, es decir esa fe ciega, la letra muerta a la que a veces nos debemos sin ningún sentido.  
EL SANO JUICIO
“Te conozco, sufres en silencio por aquello que los demás señalan en ti. Además, supones algunos señalamientos que jamás han ocurrido, te dices ser menos en algunas cosas, y a veces hasta das por sentado que para el mundo no eres alguien tan digno de aplausos.Pues tengo para decirte que en eso de los señalamientos, los reales y los supuestos, te estás perdiendo del sano juicio, de la sobriedad de valorarte en perspectiva, y de tener más clara tu verdadera apreciación de las cosas importantes.Mejor dicho, sufres por lo que no hay que sufrir puesto que confundes lo que de verdad importa. Por ejemplo, juzgas tu belleza después de ver a alguien que luce hermoso según tú. Miras tu belleza, entonces juzgas, y decides que no tienes tanta belleza como esa persona. Lo mismo pasa si se trata de dinero, de éxito, de inteligencia, o de la que sea que es tu ambición.Hasta ahí nada te daña, claramente existen personas más hermosas que tú, o más exitosas. Lo que está haciendo un daño viejo es lo que haces con esas emociones de inferioridad que surgen cuando miras a tu alrededor. El sano juicio es para eso, para decidir que no eres menos porque esa otra persona tenga más que tú en algún aspecto. Es que no necesitas ser la más hermosa, necesitas ser hermosa para ti, de acuerdo a quien eres, a tus gustos y condiciones particulares. Dicho de otro modo, necesitas ser realista, condescendiente, y aspirar a lo que sí te corresponde a ti, no a lo que le corresponde a los demás.Ten en cuenta cuando sueñas con lo ajeno que alguien más ha soñado lo que tienes, y que mucho de lo que podría anhelarse de ti ni siquiera se nota a simple vista. Entonces, no te confundas más con esas comparaciones y ve por lo tuyo, lo más auténtico, lo que sí te pertenece, y a tu manera.El sano juicio se refiere a una manera más objetiva de mirar lo que te corresponde, e ir tras ello. Compararse sobre las riquezas evidentes es fácil, hacerlo sobre las riquezas invisibles es un arte que requiere despojarse de los juicios primerizos para ir más allá y sentir, liberarse, creer.Sentir, sí, has de sentirte. Si puedes sentir lo que posees tu juicio se despejará, y el juicio ajeno sobre lo que eres será frágil frente a la fortaleza que proviene de la convicción.Liberarte, hacerte consciente de los prejuicios que has recogido sobre lo que significa triunfar o ser feliz, para reunir mejor un sentido propio de la felicidad que se corresponde contigo, con tus rasgos, tus placeres profundos, tus maneras particulares de enfrentar la vida.Creer, creerte, creer en ti, en esa parte que no conoces y que espera para ser desplegada una vez te liberas de los prejuicios y te enamoras del proyecto prometedor que eres cuando te decides auténtica, particular, encantadora.Para hacer un sano juicio es necesario entender lo que captas con aplomo y consistencia. Un juicio rápido y severo es fácil de hacer, es impulsivo, automático. Propónte por tu bien habituarte a pensar con más detenimiento, ese tiempo es una inversión mucho más productiva que aquella de correr a compararte y pasar tiempo sufriendo por lo que no tienes o lo que otros sí.Una búsqueda más favorable de tu propio juicio positivo y fructífero ocurre cuando reemplazas los juicios apresurados que traen dolor o te dañan. Reemplázalos por una observación pausada y profunda. Puede que no logres desenmarañar mucho al comienzo, pero la práctica te afinará el sentido de ti, te guiará, te mostrará lo mucho que es posible descubrir cuando prestas atención.Obsérvate y sé consciente de lo mucho que diriges tu mente en automático a conclusiones que te hacen sentir mal, y mejor aprovecha esos sentidos tan abiertos para comprender lo que es verdaderamente importante, el trasfondo de esa frustración, o de la molestia de quien te juzga mediado por su propia mirada sesgada.No es fácil emprender el sano juicio, pero es astuto y prometedor. Además, es el remedio, el camino para salir del conflicto de los juicios propios y ajenas. Una vez te desacostumbras a ver solo lo inmediato de los juicios vas entendiendo que son casi una expresión emocional, que incipiente manifiesta en verdad una realidad más profunda de quien los emite.No puedes controlar las motivaciones ajenas, pero las tuyas pueden tomar otro curso, moverse, salir y liberarse. Adelante, inténtalo, juzga de manera balanceada tus reacciones ante los juicios propios y ajenos, ese puede ser un excelente ejercicio para empezar".
LOS ERRORES DEL PASADO
“Los veo enredados resolviendo en sus ideas los eventos que ya deberían quedar atrás. La vida amigos encuentra maneras de poner en el presente lo que hay que resolver, esta es una invitación entonces a refrescar la mirada, a superar en el ahora y con nuevas capacidades eso que alguna vez no salió bien. Mi amiga Andrea sigue atada a errores de su juventud, y aunque trata de seguir adelante no sabe cuanto está obedeciendo a las culpas y las consecuencias de lo que una vez ella protagonizó. Este dictado no es para absolverlos, o para darles la sensación de que no hay nada por hacer, al contrario lo que espero es que puedan verse sanando sus propios errores a través de nuevas actuaciones, de un despliegue de ustedes mismos renovado donde resuene el poder que alguna vez faltó para hacerlo mejor. Sé que volver al pasado es apasionante, más que nada para la comprensión. La comprensión produce perdón y perdonar es un comienzo fundamental. Ahora, me parece que quedan con ganas de poder hacer algo, de reparar, de transformar una realidad. A eso me refiero cuando les digo que la vida encuentra maneras de traer al ahora la oportunidad de transformar eso que quedó dañado; es que los errores tienen una función formativa, cambian a las personas, o al menos les dan una oportunidad concreta de cambiar. Si sigues mirando entonces tus errores del pasado sin haber hecho algunos cambios tal vez eso explique la incomodidad que aún persiste sobre lo ocurrido. Podrás notar en cambio que algunos hechos contundentes, dolorosos o vergonzosos, han sido superados gracias precisamente a algún tipo de reparación de tu parte. Aclaremos, no se va a presentar una opción calcada, es decir no te verás en la misma situación otra vez, pero sí vas a verte teniendo que usar ese poder que no tuviste en el pasado. Es ahí cuando decides abrir el corazón y enfocarte en cambiar antes que nada, el perdón y la paz vendrán detrás como premios a un cambio verdadero. Es lo que ahora trato de hacer con Andrea, que ella entienda que en el ahora reparará esos eventos de su juventud. La veo compensando a su familia, incluso dándoles lo que no están necesitando, los mira a través del velo oscuro de la responsabilidad no asumida y entonces llora en sus adentros los hechos pasados de los que no se puede desprender. El tiempo ha hecho lo suyo, la familia al contrario ha superado mucho de lo que fue tormentoso, y tienen una nueva idea de Laura a pesar de que ella se sigue viendo como la jovencita que se equivocó. Esa mirada le impide ver lo que de verdad necesitan de ella, y la encuentran tan desesperada por complacer que hasta se aprovechan sin querer de sus inocentes intenciones.  ¿Como sabrá Andrea lo que de verdad necesitan de ella?. Para comenzar cada uno está necesitando algo distinto. Su presencia, su atención, su respeto, su autoridad; ya ella sabrá sentirlo, porque sé que cada uno se lo muestra con sus ojos, con sus dificultades, con su apetito de recibirla. Al contrario esos espacios de sus vidas donde no la reciben, donde no resuenan con ella, están saciados y espero que Andrea pueda respetarlos. Insisto, la tarea es esforzarse por ver con claridad el ahora, no esforzarse por corregir el pasado, y así mejor corregir lo que quede por corregir. Si miras claramente en los eventos actuales, en lo que incluso personas desconocidas demandan de ti, verás que tienes la oportunidad a la mano de resolver lo que antes ocurrió. Si la dedicación de Andrea fue su principal falta entonces ahora seguro la vida le exige mucha dedicación en distintos ámbitos de su vida, mucha tolerancia, incluso devoción. Si antes la rigieron los placeres o los impulsos, ahora se está viendo retada por controlarse y asimilar sus necesidades desde una perspectiva de equilibrio. Entonces, en vez de darle vueltas amigo a lo que antes ocurrió, trabaja en observar cómo la vida lo replantea ahora para ti.  Ustedes suelen pensar que los eventos se comportan fieles a la cronología, y para la vida mejor ocurre que se trata de un ritmo, más parecido al palpitar del corazón que a una línea recta donde los acontecimientos van en fila. Vivir se trata mucho de un bombeo, de subidas y bajadas, del balance entre fuerza y soltura, entre ruido y silencio, entre perdón y transformación.  Por favor acompásate, da la vuelta, deja de mirar hacia atrás estático y suplicante, más bien siente el llamado, la oportunidad de virar para aprender a reparar hoy en vez de lamentar o compensar lo que no requiere compensación”.
NO SÉ SI DEJARTE UNA PLUMA
“Vengo llamando a Luz hace algún tiempo. Cuando la llamo ella rompe en alegría y corre a encontrarme en lo que conoce; los animales que le agrandan, las señales, los signos; claves que escucha por ahí y le gusta asociarlas conmigo. Luz, mi niña, soy mucho más de lo que entiendes, no me busques solo en lo que ves, búscame también en tu corazón. No me pienses solo en lo que entiendes, déjame ser un enigma, un misterio, ahí seremos mejores amigos que si me intentas descifrar. Escucharás cientos de cosas sobre mí, que soy así o asá, que tengo esto o que me gusta aquello, que me pongas una vela o que digas tales palabras. ¿Y qué tal si de repente deseo hablarte al oído?, pues corres el peligro de estar ocupada diciéndome cómo comunicarnos. Si los dos levantamos nuestra línea de comunicación al mismo tiempo por favor ten la astucia de callar. Déjame hablar, no siempre hablo, no siempre es posible, entonces aprovecha como a un milagro esos eventos en los que puedes identificar mi susurro, mi caricia, mi amor exclusivo para ti. Además, de qué te preocupas, tenemos todo el tiempo para los dos, nadie puede estar en medio de este vínculo invisible, nadie puede venir a decirnos cómo acercarnos o en qué invertir nuestro tiempo juntos. Te he dejado algunas plumas, porque sé que alertan tus ojos y disponen tu corazón, pero ya no sé si dejarte otra pluma. Visitaste el manual de significados ajenos y eso cambia el efecto que deseaba para ti. Yo quería algo más íntimo entre los dos, que sintieras la pista y fueras de inmediato al siguiente paso. Lo que hizo el dichoso manual fue llevarte a consagrar a la propia pluma. Amiga, la pluma no soy yo, no es mía de hecho, no tengo plumas ni mucho menos alas, no las necesito. Soy algo muy distinto a lo que a veces alcanzas a imaginar, así que permíteme por favor decirte con claridad que no espero que me sigas reconociendo en las partes de ave que alguna vez anhelaste con ilusión infantil. Desde ahora quiero que escuches las señales inesperadas, que aprendas a sentirme incluso a través de los medios que aún no has considerado. Déjame sorprenderte, probarte, enseñarte a ser más astuta, más alerta para mí. Por supuesto que amo la espontaneidad, y me gusta cambiar de opinión. No esperes entonces que la experiencia que un día coincidió con lo que dicen por ahí se convierta en una verdad terminada, escrita en roca, definitiva. Qué aburrido sería vivir de una sola verdad para siempre, en serio eso no me agrada. Ten la bondad de no quedar triste por ceder en el tema de las plumas. Más bien debes estar orgullosa de ti, si podemos ya prescindir de esas señales primerizas es porque vas estando más cerca de mí, y podemos avanzar hacia una comunicación más profunda. De tal manera que si un día, sin esperarlo, entra por la ventana de tu carro en movimiento una pluma persiguiendo tu corazón, tú ya puedas entender que no soy yo acechándote para enamorarte, eso ya está hecho, que es más bien un pajarito con excelente puntería que he enviado a dirigirte una de sus partes con el fin de llamar tu atención sobre algo en particular. Prefiero que sea así, encuentros desprevenidos, descargados de intenciones o deseos. Que nuestra comunicación evolucione, que yo no signifique siempre lo mismo para ti, y que si hemos de volver a algo viejo sea para renovarlo, para hacernos el guiño de amigos con historia que empiezan a tejer sus propios misterios”.PD: si tienes una experiencia semejante por favor compártela en los comentarios, este juego de señales entre ustedes y nosotros no es solo un tema para principiantes 😉