LA SILLA VOLADORA

Creado el: 2020-02-02 09:43 am

Historias

Tenía 15 años recién cumplidos cuando sus piernas se paralizaron. Futbolista y socialmente activo, Jorge Andrés cambió su vida en una sentada.

 

Hace ya 22 años de ese momento difícil, un cambio de vida radical, la apuesta singular de la vida con este muchacho desprevenido.

 

Mejor conocido como Pepe, se ha convertido en leyenda viva para sus amigos y vecinos, veamos por qué.

 

Para comenzar, nunca perdió la alegría, algo que no cabe en la mente de muchos. Un día lo vi escribir “No es dar pasos, es dejar huella”, entonces supe que esa alegría no era solo una actitud, venía de él, profunda y sincera, porque entendió que la nueva condición era su oportunidad para aprender a volar.

 

Pepe sabe volar, como no puede saltar vuela; lo hace cada vez que sortea los obstáculos con destrezas siempre nuevas, con fuerza y cierta gracia. Vuela apoyado en los hombros de sus amigos para ir de viaje y visitar el mar, ha aprendido a despreciar las barreras hasta convertirlas en más encanto para sus dulces ojos.

 

Tras un aterrizaje Pepe encontró a su novia y se la quedó; la bella pepita como mamá Noel a papá Noel, hecha de la misma valentía y arrojo. En esa silla ahora vuelan dos.

 

Con el paso del tiempo nuestro personaje se ha hecho más guapo, más ordenado, más próspero, incluso más exitoso y generoso. Tiene la particular capacidad de tomar un sueño y convertirlo en realidad más allá de su propia expectativa, tanto así que piensa ahora que el Cielo le hecha la mano en todo momento, él no sospecha que trabaja para el Cielo mucho más de lo que puede creer.

 

Entre las tareas que cumple Pepe, es un ejemplo. Los ejemplos son verdades que se ven, que van por ahí y hasta el más incauto las puede percibir; sobre esa silla va un ejemplo de resiliencia, la capacidad extraordinaria de convertir las dificultades en oportunidades.

 

En su familia es gelatina que da cuerpo al postre, para los amigos es un hermano, para su novia es un superhéroe, para su equipo de billar es ídolo, para su mamá es el niño Dios.

 

Aún así, la tarea más difícil que tiene Pepito es seguir siendo cada vez mejor, y se lo propone; saber buscar su propio progreso y hacerse grande para el mundo, aprender nuevas virtudes y dejar atrás lo que ya no corresponde. Seguir cambiando, mejorando, aprendiendo, esa es la encomienda del cielo que Pepito lleva para siempre.

 

Profile

Olga Castaño

Comparte, la magia se transmite uno a uno

Comentarios (14)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Gloria Inés Manrique
Me alegro mucho de ver tus progresos, te conocemos de toda la vida,mis hijos también te admiran mucho,sigue adelante

2020-02-02 11:56 am

Óscar Rodríguez
Una gran historia, jugué fútbol con Pepe y aunque ni hemos tenido mucho contacto después de su historia, grandiosa persona, soñador y éxitoso.

2020-02-02 11:56 am

Juan Diego Alvarez
Un orgullo enorme haber podido conocer a Pepe y a su espectacular familia, poder decir que hice parte de un pedacito de tan gran historia de vida y que felizmente en cualquier momento puedo llamarlo amigo. Solo bendiciones para tu vida Pepe, un fuerte abrazo en la distancia.

2020-02-02 11:56 am

Daniel
Siempre un amigo.siempre una persona noble.y siempre bendecido

2020-02-03 11:56 am

Juan Vasquez
Excelentes palabras y cada una más cierta que la anterior. Felicidades.

2020-02-03 11:56 am

Gerardo santibañez
Clara radiografia de pepe un abrazo

2020-02-03 11:56 am

Alejo
Amigo y el gran placer de conocerlo diempre lo e dicho la felicidad q hace sentir el es unica

2020-02-03 11:56 am

Elizabeth López
Primo q lindo mensaje de valentía perseverancia eres un héroe tqmmm

2020-02-03 11:56 am

Yamile mejia
Hermosa descripción, hermosa familia, cada párrafo dice mucho de todos, me lleva a esos días que compartí con udes, no fue casualidad, fue oportunidad, un abrazo para todos,ah! No es posible estar triste en un hogar donde Rita está regalando risas todo el tiempo, creo que aunque Pepe sea el protagonista, la familia es culpable, que Dios los bendiga.

2020-02-05 11:56 am

hector perilla
para mi Pepe no es solo un amigo,es un héroe y un ejemplo a seguir siempre se ve alegre con ganas de comerse el mundo,ojala todo el mundo no vea obstáculos en sus vidas sino oportunidades de seguir adelante ,que Dios te bendiga Pepe y que nos sigas dando grandes enseñanzas,un abrazo

2020-02-03 11:56 am

Ferry Giraldo Franco
Mi viejo querido , eres un personaje ESPLÉNDIDO y sencillamente hermoso, eres mi punto de referencia inmediato y mereces toda mi admiración y respeto. Vuela sin restricciones y sin límites que el mundo está hecho para personas como tú. Eres un GIGANTE.

2020-02-05 11:56 am

Olga Castaño
Gracias a todos por sus palabras, sin duda alguna ustedes son parte de esta historia. El propio Pepe no podría ser tan admirado si no estuviera rodeado por gente maravillosa, abierta al amor y al calor. Gracias profesor Gartner por sus apreciaciones, muy valiosas para el esmero de escribir. Así como Juan Diego son muchas las personas que ahora no están cerca pero cumplieron un papel fundamental en el proceso de Pepe de hacerse fuerte. Querida Yamilet, tienes toda la razón!

2020-02-06 11:56 am

Luis Miguel Alarcon
Que orgullo saber que personas como pepe nos dan un ejemplo de vida, por allá en el año 2006 tuve la oportunidad de graduarme junto a él en el colegio cooperativo y siempre se le recuerda como una persona sonriente y positiva, un fuerte abrazo y que sigas con tu buena actitud.

2020-06-16 11:56 am

Carito Escalante
Me da mucha felicidad verte salir adelante. Aún sin ser muy cercanos siento mucha emoción en mi corazón de verte feliz. Tengo recuerdos en mi mente de un Joven un poco loco y muy alegre... Deseo con todo mi ser que sigas fuerte, valiente, soñador. Hace 8 años salí de mi país, pero verte salir adelante me parece fabuloso, maravilloso, espectacular... Dios te bendiga... un abrazo desde Perú.

2020-08-07 11:56 am

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"Juzgar tiene más que ver con lo que sientes que con lo que piensas. Juzgas duramente aquello que lastima tus susceptibilidades, y puedes dejar pasar de largo más fácilmente lo que no lastima tus heridas. Es que juzgar no es solo lo que dices, juzgar también es eso que sientes sobre los demás, una especie de juicio implícito que obedece por supuesto a lo que has vivido, tolerado, amado o despreciado. La gente delicada trata de juzgar lo menos, y aun así sus sentimientos necesitan aflorar. Tengo una amiga que se esmera por ser correcta, veraz, neutral, y en general le funciona. Pero ella es otra cuando el tema en cuestión es la injusticia. Mi amiga fue criada por una madre rigurosa, que dirigió su vida y la de sus hermanos a través de una especie de ley. 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"No sabes cuando alguien se encuentra en su momento íntimo conmigo. No sabes cómo alguien particularmente se conecta. Puede que sea cocinando, entreteniendo la mente con un juego simple, o caminando por el bosque. Cada quien tiene su modo personal, y este es el de Juan, ir a su terraza temprano en la noche para conversar. Es que su terraza le brinda una vista única de las estrellas, una incluso mejor para él que la del observatorio en el que trabaja.Le gusta más mirar al cielo desde su hogar porque ahí no estudia la física o la astronomía, ahí Juan me habla a mí. Y lo mejor es que me permite responderle. Él me escucha en sus sensaciones, en su suspirar, y en una claridad inesperada que alcanza cada vez que se dispone a sentir el eterno mundo en el que se encuentra.Cuando Juan recuerda las infinitas posibilidades entonces se enchufa a su verdad. Ese ya es un hábito, que siendo para él algo sencillo, para mí es un milagro. Sí, yo también me sorprendo, yo alcanzo la dicha cuando alguien logra encontrar su modo.Los modos cambian, son naturales, espontáneos. No funcionan los modos copiados a menos que los adaptes a tu sentir. Y Juan es genial para inventar sus maneras. Quien juega con su imaginación sobre mí o sobre el mundo espiritual goza de infinitas posibilidades, y eso lo sabemos aprovechar bastante bien.Cuando era pequeño, Juan me dejaba piedritas. Era un juego simbólico en el que se aseguraba de que yo lo persiguiera, «por si me pierde», decía. Claro que yo no necesitaba las piedras, que jamás pierdo a Juan, pero ese juego era una verdadera alegría para mí porque así Juan me tenía presente, confiaba, y hasta se sentía respaldado.Ahora que está casado, que tiene una familia, Juan sube a la terraza para mirarme en el infinito y decirme que está confundido. No usa las palabras, eso me gusta, solo me muestra su cara y me toca en el viento. En cuanto cierra los ojos y se entrega, siente la respuesta, que tampoco son palabras. Le digo a Juan cosas como: suéltalo, o cambia de actitud, o deja de insistir en tal cosa. Incluso a veces me permite insinuarle temas diferentes a los que lo motivaron a subir, pero que son pertinentes, prioritarios. Una noche en particular, Juan vino para quejarse de su hijo pequeño, que estaba rebelde, en casa y en la escuela. Hasta la profesora suponía algunas complacencias innecesarias en casa. Juan subió, como de costumbre, para recibir claridad, pero yo le di un giro a nuestro encuentro de esa noche, y le hice sentir cierto temor en la barriga.En vez de hablarle del niño, le hice caer en cuenta de que su ansiedad estaba regresando, ahora en forma de cierta obsesión por el ejercicio. ¿Que cómo hice eso? Estando ahí parado, con la cabeza hacia atrás, tuvo tremendo calambre en la espalda.Él se ríe cuando pasan esas cosas, sabe bien que ese es nuestro momento, y hasta me mira como si lo hubiera pellizcado. Rápido Juan entendió mi cometido, y de paso admitió que su niño también estaba teniendo asomos de ansiedad que lo conducían a un comportamiento inquietante digno de atención.Esa noche nuestro encuentro duró poco, porque Juan bajó corriendo para aprovechar a su hijo antes de la hora del sueño.Eso me gusta de Juan, utiliza nuestras conversaciones para actuar. Él no corrió a arreglar el mundo del niño, fue a mirar, eso quise, que solo mirara. Ese día nació un hábito en el que padre e hijo se miran en el espejo del otro, a veces contemplan sus diferencias, a veces comparten fracasos como dos niños inocentes que son, aprendiendo del mundo que se mueve dentro de ellos.Ya la profe dejó de hacer llamados, bastó una mirada de Juan cuando llevó a su hijo a la escuela en la siguiente mañana. La mirada de Juan decía: tranquila, estamos trabajando en eso, nos estamos implicando.Creas o no, te acompaño, te enseño, al menos trato, y si me dejas, te guío. Búscame a tu manera, si ya tienes una que crees que funciona, observa si allí me logras sentir. Entonces sabrás que quieres un poco más, y yo también.Nos vemos entonces en tu terraza, en tu ventana, en tu cama, en tu silla favorita, o en tus paseos, donde mejor te sientas dispuesto para mí".
MENSAJES SIN PALABRAS: UN DIBUJO PARA MARY
“Te resguardas, te ocultas, llegas incluso a molestarte con la luz. Esta historia va a ayudarte a saber que no siempre es algo intencional y que si te abres a la luz por mucho que ciegue es allí donde mejor crecerán las flores. Mi amiga Mary pidió una ilustración que le ayudara a aprender a aterrizar su propia sabiduría. Ella viene recibiendo luz, inspiración, cuotas preciosas, pero siente que esas manifestaciones se le escapan, que no logra darles forma o atenderlas a tiempo. Su respuesta es la ilustración que acompaña este dictado, que ella amablemente permitió compartir. Te propongo el ejercicio de interpretar el dibujo de Mary, velo haciendo mientras lees, pues al final esta la respuesta. En esta ocasión amigo quiero invitarte especialmente a sentir el dibujo, mucho más allá de los aspectos técnicos deseo que lo aprovechemos para aprender a comunicarnos de una manera distinta, que aprendamos a encontrarnos en distintos espacios y a través de diferentes partes de tu inteligencia. Por eso es que mejor juguemos con la imagen, que cuando veas una luego de este ejercicio tengas elementos para captar su mensaje íntimo sin necesidad de entrar en conflicto con algunas ideas generales que aparecerán. ¿Qué sientes con la ilustración?. Enfócate por favor en tus sensaciones más íntimas, querrás leer a Mary o adivinar ciertos rasgos de su personalidad, sin embargo intenta centrarte en el propósito mismo, el mensaje de ahora sin sesgos o patrones.Puede que haya algún detalle particular del dibujo que llama tu atención, no te respondas de inmediato, siente ese detalle y permite que hasta una frase venga espontánea. Ejemplo: Juanita se encuentra absorta en la sombrilla, le produce fascinación, y me dice que la sombrilla es clara y hermosa. No necesariamente tendrá sentido el comentario de Juanita para ti, pero lo tiene para ella y eso es todo lo que quiero que aprendas a lograr cuando sientas nuestros mensajes sin palabras, que sigas tus propias pistas para permitir despacio que se vayan mostrando los elementos centrales en una correlación impensada entre lo íntimo y en este caso la ilustración. Lo contrario de eso es correr a dar explicaciones a lo que llame tu atención, cuando te veas en esa situación mejor quita la mirada y refréscala en otro tema. Educa a tu intuición forzando de cierto modo el silencio de tus ideas. Ocurre que puedes decirte no cuando te pongas parlanchín sobre una apreciación y volver así a la espontaneidad de los chispazos maravillosos. Podríamos decir que la intuición sorprende fácil, y esa es la inteligencia que quiero que pongas en acción. Sorprenderte de lo que encuentras es una prueba válida de que habla la intuición, hasta te preguntarás por qué no se te había ocurrido antes, en el camino de lo nuevo la intuición es una guía fabulosa. A Rita le ocurre que cuando ve la ilustración toma la postura de Mary en el dibujo y replica su gesto, ella no lo planeó, más bien fue su manera de reaccionar ante la sintonía que sintió. Ahora, por algo lo hizo, Rita expresa mucho con su cuerpo, y su cuerpo le cuenta bastante sobre lo que ella debe procesar. Es como si acomodándose así supiera lo que ocurre y la respuesta de cómo solucionarlo, cómo actuar en consecuencia. ¿Lo ves?, no hay que pensar, que afán cuando esa información del dibujo no está en tu mente, la vas a buscar en el momento. Ahora, no desconozcamos a la curiosidad, en ella hay riqueza, aprovéchala abriendo más los ojos en actitud de captar, evita jugar al detective siguiendo pistas coherentes o dando rienda suelta a la lógica, no se trata de en un ejercicio de análisis, este es más un acto creativo. Y hablando de curiosidad les contaré mi versión, lo que quise que Mary sintiera. La invito a ella a compartir sus impresiones iniciales para que juntos le mostremos a los amigos lectores que se trata mucho del momento, de lo que temes, de lo que tienes en la cabeza. Quiero decirle a Mary que cuenta conmigo, yo, en la estrella, estoy para ella siempre, nunca la he dejado. Tampoco dejo de enviarle ayuda y mensajes, solo que una vez hace tiempo me puso una barrera, confundió sus experiencias conmigo y me cubrió. Por fortuna esa barrera viene deteriorándose, así que le dije: ayúdame a dejar la sombra. Espero de hecho que la dejemos juntos, la siento tímida, esperando certezas. Yo le tengo mucha paciencia y espero que sienta en el dibujo que esta etapa la hace lucir hermosa. No tengo prisa de enviarle toneladas de información o que todo sea destello, me interesa más que nada darle la opción de que se embellezca saliendo de la sombra, que se fortalezca en el proceso.Cuéntame por favor, ¿puedes sentir mi mensaje en el dibujo?, ¿crees que se cumplió el cometido?, ¿qué elementos centrales encuentras que no he mencionado aún?. ¡Ayúdame por favor a convencer a Mary de mi amor!”.  
INTERLUDIO
“Interludio significa pausa, intermedio. En el arte, el espacio entre dos actos. En la vida, el espacio entre una revolución mental y otra, ojalá. Quiero que sepan que ya lo hacen, pero vale la pena ser cada vez más conscientes de él, y hasta propiciarlo. Ya hacen pausas mentales, ya tienen interludios maravillosos.Cuando la vida está agitada, pausar es estratégico. Cuando la vida está tranquila, educar esas pausas es astuto y prometedor. Si sabes parar, callar, sabes quién eres más allá del escándalo de ideas que a veces te ensordece.En la tarde de ayer visité a mi amiga en la vereda. Ella busca una vida tranquila, eligió el campo por ese motivo. Ahora, los perros de su vecino no entienden esa necesidad, ellos corren en manada, ladran en jolgorios interminables, y hacen daños en su jardín sin siquiera darse cuenta.Qué confusión tiene mi amiga. Cree necesitar silencio de parte del entorno, cuando necesita en verdad silencio interior. No he logrado convencerla de buscar más armonía interna, y sigue citando a su vecino para exigirle encerrar a las mascotas.Ayer, mientras disfrutaba la merienda en el corredor, persuadí a uno de los perros a acercarse para llevarle un mensaje. El perrito, según ella el del ruido más molesto, vino tranquilo, y se recostó cerca de su zapato. Ella sonrió, solo se había quitado uno, y el perro terminó usándolo de almohadilla. No lo quería dañar, quería decirle: te acepto, te reconozco, somos diferentes, no estás obligada a quererme; solo entiende mi naturaleza, estoy seguro de poderte agradar. El mensaje claramente era sobre el silencio interno, no sobre el canino.Ella tuvo que sonreír, pues aunque alistó los músculos para patear el suelo y asustarlo, la pierna desobediente más bien perdió el zapato que quedaba calzado para terminar acariciando el pequeño lomo peludo. Su sonrisa era poco armónica, se imaginarán, esa sonrisa de quien desprecia y ama al mismo tiempo.Así los veo relacionándose con el silencio. Lo aman y al mismo tiempo se sienten nerviosos. Para colmo está fuera de moda. La gente rara o poco sociable ama el silencio, dicen ustedes.Resulta que Merlin es un cachorro, de esos con cara de viejo. Esos dos se harán amigos de a pocos. Me gustaría decir que lo mismo pasará con el silencio, pero a mi amiga le molesta no pensar. En eso tengo mucha paciencia. Y Merlin me ayudará, él la va a distraer cuando ronde la casa, la sacará de sus ideas de vez en cuando, y le recordará que se puede ser amigo de lo que no es agradable en principio.No es tan difícil el interludio. El vacío de la mente es un espacio altamente productivo que promete despejar, traer posterior claridad. Pero requiere paciencia. A mis amigos dominantes no les gusta la paciencia, la desprecian. Esos son quienes más dificultades tienen para propiciar una pausa en su mente, un silencio. Y no es porque no puedan, es porque no quieren en verdad.Si al contrario eres de los que ya trabaja en su silencio, por favor hazlo progresar. No bastan treinta minutos sobre tu cojín de meditación si ese tema resonante que te martilla la cabeza no se mueve hacer rato. Ahora el silencio debe progresar hacia un destino puntual, silenciar la repetición para escuchar la respuesta, la pista, el siguiente paso. En el caso de esta vecina quejumbrosa mi recurso es el pacto que tengo con Merlin, permíteme establecer un recurso especial para ti. De hecho, puede que lleve algún tiempo intentando persuadirte, facilitarte las cosas, y no lo notas porque buscas algo contundente. Siempre recuerda, estoy en lo más simple, ahí me encontrarás. Ah, y en lo espontáneo u oportunista, eso también me gusta.La próxima vez que quieras pedirme paz en tu mente, por favor revisa si en verdad te agrada lo que implica, y piensa en tu posible Merlin, en tu recurso, el de ahora, el fácil o el obvio. De hecho, intenta tú mismo tener tu Merlin. No un perro, un recordatorio. Un lienzo en blanco puede ser tu Merlin, por ejemplo, o quizá una libreta abierta con un lápiz en medio, de pronto un tapete de yoga desplegado, o una cama vestida de blanco esperando tu descanso. Lo que sea que simbolice o te recuerde el interludio que estás necesitando.Solo tienes que querer, de verdad desear ese silencio. Es tan simple que desespera, pero existe, está ahí, como una fuerza misteriosa capaz de liberarte, de darte contención, esperanza.Reconoce que no quieres, que rara vez quieres, o que aunque quieras no te tomas el trabajo de parar.Cierra los ojos, pero respetuosamente. Cierra los ojos y al tiempo cierra la boca. Enmudece, respeta.El silencio, amigo, es de la gente respetuosa, reino de la voluntad, esquivo a los soberbios, amigo de los nobles, tranquilo como una flor blanca, vacío como el frío. Y no te tiene que gustar”.