LA SILLA VOLADORA

Creado el: 2020-02-02 09:43 am

Historias

Tenía 15 años recién cumplidos cuando sus piernas se paralizaron. Futbolista y socialmente activo, Jorge Andrés cambió su vida en una sentada.

 

Hace ya 22 años de ese momento difícil, un cambio de vida radical, la apuesta singular de la vida con este muchacho desprevenido.

 

Mejor conocido como Pepe, se ha convertido en leyenda viva para sus amigos y vecinos, veamos por qué.

 

Para comenzar nunca perdió la alegría, algo que no cabe en la mente de muchos. Un día lo vi escribir “No es dar pasos, es dejar huella”, entonces supe que esa alegría no era solo una actitud, venía de él profunda y sincera porque entendió que la nueva condición era su oportunidad para aprender a volar.

 

Pepe sabe volar, como no puede saltar vuela; lo hace cada vez que sortea los obstáculos con destrezas siempre nuevas, con fuerza y cierta gracia. Vuela apoyado en los hombros de sus amigos para ir de viaje y visitar el mar, ha aprendido a despreciar las barreras hasta convertirlas en más encanto para sus dulces ojos.

 

Tras un aterrizaje Pepe encontró a su novia y se la quedó; la bella pepita como mamá Noel a papá Noel, hecha de la misma valentía y arrojo. En esa silla ahora vuelan dos.

 

Con el paso del tiempo nuestro personaje se ha hecho más guapo, más ordenado, más próspero, incluso más exitoso y generoso. Tiene la particular capacidad de tomar un sueño y convertirlo en realidad más allá de su propia expectativa, tanto así que piensa ahora que el Cielo le hecha la mano en todo momento, él no sospecha que trabaja para el Cielo mucho más de lo que puede creer.

 

Entre las tareas que cumple Pepe es un ejemplo. Los ejemplos son verdades que se ven, que van por ahí y hasta el más incauto las puede percibir; sobre esa silla va un ejemplo de resiliencia, la capacidad extraordinaria de convertir las dificultades en oportunidades.

 

En su familia es gelatina que da cuerpo al postre, para los amigos es un hermano, para su novia es un superhéroe, para su equipo de billar es ídolo, para su mamá es el niño Dios.

 

Aún así, la tarea más difícil que tiene Pepito es seguir siendo cada vez mejor y se lo propone; saber buscar su propio progreso y hacerse grande para el mundo, aprender nuevas virtudes y dejar atrás lo que ya no corresponde. Seguir cambiando, mejorando, aprendiendo, esa es la encomienda del Cielo que Pepito lleva para siempre.

 

Profile

Olga Castaño

¿Te gustó el contenido de este artículo?
¡Compártelo con tus amigos!

Comentarios (14)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Gloria Inés Manrique
Me alegro mucho de ver tus progresos, te conocemos de toda la vida,mis hijos también te admiran mucho,sigue adelante

2020-02-02 11:56 am

Óscar Rodríguez
Una gran historia, jugué fútbol con Pepe y aunque ni hemos tenido mucho contacto después de su historia, grandiosa persona, soñador y éxitoso.

2020-02-02 11:56 am

Juan Diego Alvarez
Un orgullo enorme haber podido conocer a Pepe y a su espectacular familia, poder decir que hice parte de un pedacito de tan gran historia de vida y que felizmente en cualquier momento puedo llamarlo amigo. Solo bendiciones para tu vida Pepe, un fuerte abrazo en la distancia.

2020-02-02 11:56 am

Daniel
Siempre un amigo.siempre una persona noble.y siempre bendecido

2020-02-03 11:56 am

Juan Vasquez
Excelentes palabras y cada una más cierta que la anterior. Felicidades.

2020-02-03 11:56 am

Gerardo santibañez
Clara radiografia de pepe un abrazo

2020-02-03 11:56 am

Alejo
Amigo y el gran placer de conocerlo diempre lo e dicho la felicidad q hace sentir el es unica

2020-02-03 11:56 am

Elizabeth López
Primo q lindo mensaje de valentía perseverancia eres un héroe tqmmm

2020-02-03 11:56 am

Yamile mejia
Hermosa descripción, hermosa familia, cada párrafo dice mucho de todos, me lleva a esos días que compartí con udes, no fue casualidad, fue oportunidad, un abrazo para todos,ah! No es posible estar triste en un hogar donde Rita está regalando risas todo el tiempo, creo que aunque Pepe sea el protagonista, la familia es culpable, que Dios los bendiga.

2020-02-05 11:56 am

hector perilla
para mi Pepe no es solo un amigo,es un héroe y un ejemplo a seguir siempre se ve alegre con ganas de comerse el mundo,ojala todo el mundo no vea obstáculos en sus vidas sino oportunidades de seguir adelante ,que Dios te bendiga Pepe y que nos sigas dando grandes enseñanzas,un abrazo

2020-02-03 11:56 am

Ferry Giraldo Franco
Mi viejo querido , eres un personaje ESPLÉNDIDO y sencillamente hermoso, eres mi punto de referencia inmediato y mereces toda mi admiración y respeto. Vuela sin restricciones y sin límites que el mundo está hecho para personas como tú. Eres un GIGANTE.

2020-02-05 11:56 am

Olga Castaño
Gracias a todos por sus palabras, sin duda alguna ustedes son parte de esta historia. El propio Pepe no podría ser tan admirado si no estuviera rodeado por gente maravillosa, abierta al amor y al calor. Gracias profesor Gartner por sus apreciaciones, muy valiosas para el esmero de escribir. Así como Juan Diego son muchas las personas que ahora no están cerca pero cumplieron un papel fundamental en el proceso de Pepe de hacerse fuerte. Querida Yamilet, tienes toda la razón!

2020-02-06 11:56 am

Luis Miguel Alarcon
Que orgullo saber que personas como pepe nos dan un ejemplo de vida, por allá en el año 2006 tuve la oportunidad de graduarme junto a él en el colegio cooperativo y siempre se le recuerda como una persona sonriente y positiva, un fuerte abrazo y que sigas con tu buena actitud.

2020-06-16 11:56 am

Carito Escalante
Me da mucha felicidad verte salir adelante. Aún sin ser muy cercanos siento mucha emoción en mi corazón de verte feliz. Tengo recuerdos en mi mente de un Joven un poco loco y muy alegre... Deseo con todo mi ser que sigas fuerte, valiente, soñador. Hace 8 años salí de mi país, pero verte salir adelante me parece fabuloso, maravilloso, espectacular... Dios te bendiga... un abrazo desde Perú.

2020-08-07 11:56 am

Nuevo comentario
Artículos Relacionados
Y ¿PARA QUÉ CREER?
"No sabes cuando alguien se encuentra en su momento íntimo conmigo. No sabes cómo alguien particularmente se conecta. Puede que sea cocinando, entreteniendo la mente con un juego simple, o caminando por el bosque. Cada quien tiene su modo personal, y este es el de Juan, ir a su terraza temprano en la noche para conversar. Es que su terraza le brinda una vista única de las estrellas, una incluso mejor para él que la del observatorio en el que trabaja.Le gusta más mirar al cielo desde su hogar porque ahí no estudia la física o la astronomía, ahí Juan me habla a mí. Y lo mejor es que yo le respondo. Él me escucha en sus sensaciones, en su suspirar, y en una claridad inesperada que alcanza cada vez que se dispone a sentir el eterno mundo en el que se encuentra.Cuando Juan recuerda las infinitas posibilidades entonces se enchufa a su verdad. Eso ya es un hábito, que siendo para él algo natural, para mí es un milagro. Sí, yo también me sorprendo, yo alcanzo la dicha cuando alguien logra encontrar su modo.Los modos cambian, son naturales, espontáneos. No funcionan los modos copiados a menos que los adaptes a tu sentir. Y Juan es genial para inventar sus maneras.Para algunos de quienes se dicen creyentes, inventar es un irrespeto. Para mí es una oportunidad maravillosa. Quien juega con su imaginación sobre mí o sobre el mundo espiritual, goza de infinitas posibilidades y eso lo sabemos aprovechar bastante bien.Cuando era pequeño, Juan me dejaba piedritas. Era un juego simbólico para él en el que se aseguraba de que yo lo persiguiera, «por si me pierde», decía. Claro que yo no necesitaba las piedras, que jamás pierdo a Juan, pero ese juego era una verdadera alegría para mí porque así Juan me tenía presente, confiaba, y hasta se sentía respaldado.Ahora que está casado, que tiene una familia, Juan sube a la terraza para mirarme en el infinito y decirme que está confundido. No usa las palabras, eso me gusta, solo me muestra su cara y me toca en el viento. En cuanto cierra los ojos y se entrega, siente la respuesta, que tampoco son palabras. Suelo decirle a Juan cosas como suéltalo, o cambia de actitud, o deja de insistir en tal cosa. Incluso a veces me permite insinuarle temas que no lo motivaron a subir, pero que son pertinentes, prioritarios. Una noche en particular, Juan vino para quejarse de su hijo pequeño, que estaba rebelde, y su profesora insinuaba algunas complacencias innecesarias en casa. Juan subió, como de costumbre, para recibir claridad, pero yo le di un giro a nuestro encuentro de esa noche, y le hice sentir cierto temor en la barriga.En vez de hablarle del niño, le hice caer en cuenta de que su ansiedad estaba regresando, ahora en forma de cierta obsesión por el ejercicio. ¿Que cómo hice eso? Estando ahí parado, con la cabeza hacia atrás, tuvo tremendo calambre en la espalda.Él se ríe cuando pasan esas cosas, sabe bien que ese es nuestro momento, y hasta me mira como si lo hubiera pellizcado. Rápido Juan entendió mi cometido, y de paso admitió que su niño también estaba teniendo asomos de ansiedad que lo conducían a un comportamiento inquietante digno de atención.Esa noche nuestro encuentro duró poco, porque Juan bajó corriendo para aprovechar a su hijo antes de la hora del sueño.Eso me gusta de Juan, utiliza nuestras conversaciones para actuar. Él no corrió a arreglar el mundo del niño, fue a mirar, eso quise, que solo mirara. Ese día nació un hábito en el que se miran en el espejo del otro, a veces contemplan sus diferencias, a veces comparten fracasos como dos niños inocentes que son, aprendiendo del mundo que se mueve dentro de ellos.Ya la profe dejó de quejarse, bastó una mirada de Juan cuando dejó a su hijo en la siguiente mañana. La mirada de Juan decía: tranquila, estamos trabajando en eso, nos estamos implicando.Creas o no, te acompaño, te enseño, al menos trato, y si me dejas, te guío. Búscame a tu manera, si ya tienes una que crees que funciona, observa si allí me logras sentir. Entonces sabrás que quieres un poco más, y yo también.Nos vemos entonces en tu terraza, en tu ventana, en tu cama, en tu silla favorita, o en tus paseos, donde mejor te sientas dispuesto para mí".
VIOLETA Y SU PAPÁ
Paseaban despacio por el parque, el aire estaba fresco y las flores bailaban con él. Mientras caminaban Violeta se arrojó en el prado para jugar con la hierba y poco después su padre se puso de rodillas para observar.“Este es el cielo” dijo la niña. Su papá enfático replicó: “No mi niña, el cielo es algo mucho más hermoso, rodeado de paz y felicidad”. A lo que la niña desprevenida respondió, “Tú y yo tenemos eso, somos felices papá”. El papá, esforzándose por pensar su mejor respuesta dijo “Sí, pero existen lugares mucho más hermosos que este”. La pequeña interrumpió “¿Como el lago de la montaña?”Entonces al hombre lo detuvo un suspiro, no tenía argumentos para convencer a su hija de que lo que hasta ahora conocía no era el cielo y pensó que tal vez debía conservar en ella la ilusión. Aun así siguió pensando en una posible explicación, lo que hizo que se preguntara, ahora para sí mismo, ¿Qué es el cielo? ¿Son las nubes y las estrellas? ¿Acaso se trata de un mundo ideal tan solo hipotético? ¿O mejor pensar en algo más cercano?Después de divagar entre pensamientos y sensaciones quiso el dulce padre intentar animar a su hija a creer que ella iba a construir su propio cielo, para lo que desprevenido intentó explicarle cómo es que este mundo que ya tenemos es el cielo en sí mismo según como lo mires.Violeta observaba a su padre, algo confundido inventando una historia que no le salía tan bien, entonces llevó su pequeña mano al brazo vigoroso para invitarlo a recostarse sobre el suelo. Allí quedó tendido papá, sorprendido sintiendo la tierra en el rostro, casi escuchándola; dominado por un golpe de amor de su pequeña y un descubrimiento fascinante… él también sabía sentirse en el cielo.Finalmente la niña no necesitaba una explicación, más bien el padre necesitaba el derecho a pensar que por imperfecto que resulte este mundo también es el cielo, lo tiene todo, aquí también se encuentran los seres más puros y elevados… por estas calles también camina Dios.
LA TRISTE HISTORIA DE VIVI LA MAGA
“Hace algunos años, cuando la magia de Vivi fluía sobre su piel, ella era distinta. Andaba desprevenida en su irreverencia y se dejaba atraer a lo nuevo sin taras. A Vivi le encantaba en particular experimentar, y no estaba pendiente de sus errores o finezas, ella solo se preocupaba por vivir.Me gustó tanto eso de Vivi que la invité a elevar su magia, le di algunas responsabilidades que le sirvieran de escenario para practicar, y la cambié.La hice consciente. Ella estaba bastante dispuesta, pero debo reconocer aquí que hice mucho para que su consciencia fuera latente, despierta, ambiciosa. ¿Y qué pasó? Que ese viaje a la consciencia la puso en sintonía con cosas de trascendencia superior, y la perdí en ese embeleso.Hoy lamento haberle dado tanto. Si hubiera sido más cauteloso tal vez ella no se habría envuelto en ese dolor del que hoy se viste. Si la hubiera educado solo a través del gozo entonces no sería necesario ahora ayudarle a recuperar la esperanza y el gozo sereno.Pero no me arrepiento, el ‘hubiera’ siempre es una figura retórica por supuesto. Dejé que ella se sumiera porque así como le ponía pasión a la ligereza se la iba a poner a la trascendencia. Y yo necesitaba, también lo confieso, darle la lección profunda que ella tanto necesitaba sobre esa idea de corregir el mundo.Así que Vivi se entregó al drama de las circunstancias, se desvió de la tarea y se enfocó en lo imposible, en el dolor, en lo que no se entiende. Quién dijo que trascender es entender, hasta mis mejores aprendices llegan a esa confusión, y por eso es tan importante despejarla.Se distrajo, mi amiga se distrajo. Vivi dejó de ser esa chica espontánea que les conté al comienzo, y se transformó en una persona aguda para ver el error y quedarse atrapada. Quiso incluso dejarme, siendo yo la esencia de su aprendizaje, y trasladarse al envolvente mundo de las comprensiones profundas, tuvieran ellas sentido, o no.Cuando la vi caminar hacia allá, hacia la sordidez del trascendentalismo, la solté. No me vayan a decir que tenía que retenerla. Recuerden por favor, esto siempre se trata de la voluntad, ese es el espacio que no toco, no se atrevan a reclamar. Viéndola ir, eso sí, sentí tremendas ganas de recordarle quién es, pero se fue con tanta fuerza que la sutileza de mis señales no la alcanzaron a atraer. En ese viaje del que Vivi aún no acaba de salir, su magia natural quedó desdibujada, y ella mejor se entregó al poder que le significaba poder descifrar asuntos de gran envergadura.Ahora la magia esencial de mi amiga vive guardada en una especia de esfera diminuta, muy en su centro, casi en su corazón. Está protegida, ustedes no se preocupen, solo que no logro hacer que vea la necesidad de romper la esfera y expandirse.Ella siente incluso esa presión en el pecho. Se siente perdida buscando algo que no sabe qué es, hasta me pide ayuda de rodillas sobre recuperar el sentido. Sin embargo, en medio de ese pedido no suelta ni una letra de ese conocimiento trascendente que la atrapa.La veo hipnotizada, casi drogada. Mi esperanza entonces es que esa fatiga, esas rodillas rotas de cansancio, y ese gesto que ella misma puede ver de insatisfacción, le sumen hasta recuperar la astucia y volver a vivir.¿Serás tú una Vivi, amigo mío?, ¿serás la persona que se dedicó a lo trascendente olvidándose de la realidad de uno u otro modo? No todo es trascender, al menos no a través de la consciencia profunda de las cosas difíciles, y menos a través del dolor o del martirio.Les adelanto, a ustedes que son mis amigos, que Vivi se encuentra en una especia de despertar. Le ha costado, porque recula. Se vuelve a cobijar con las ideas que ha encontrado estos años y la pierdo. Pero cuando se acerca al ahora, a la vida, a la experiencia inmediata, nos abrazamos.No busco que ella, o ustedes si se han perdido, vuelvan a lo que eran antes. Ese viaje tiene un sentido: llevar su magia al siguiente nivel. Solo ¡vuelvan! Háganse el favor de echarse agua en la cara y reaccionar. Si enfrentaron situaciones difíciles, quiebres existenciales, salgan de ellos corriendo una vez fueron superados. No se queden adorándolos, validándolos, casi idolatrándolos.El valor de lo vivido a un nivel profundo no irá a ningún lado. Está más que bien que la memoria se refresque, que puedan darse un nuevo comienzo. Como quien sale de las tinieblas sin vestirse de ellas, y corre a buscar un nuevo vestido que le quede para el futuro, para la recompensa merecida por el viaje valiente a lo profundo.Lávate la cara, córtate el cabello, cambia de casa. Haz algo que represente por favor el retorno a la realidad de lo que eres ahora recombinado, repotenciado. La experiencia que posees no tiene que significar peso, densidad, carga. Al contrario, espero que si has aprendido lo suficiente en tu viaje a lo profundo entonces puedas venir ligero de piernas sabiendo que no hay mucho que vayas a arreglar luchando, o sufriendo.Quiero incluso que te sacudas el polvo, que cambies de ropa, que te veas retornando al gozo ahora con la libertad de saber mucho más a fondo de qué se trata la verdadera esperanza. Creo que estarás de acuerdo en que la esperanza, una vez conoces lo profundo, consiste en ver la verdad a los ojos y no dejarse apabullar.Arreglemos entonces el retorno de Vivi, que ella reciba su ayuda a través del deseo que me gustaría cultivar en todos ustedes de poder ver las cosas más difíciles o inexplicables de la vida y seguir adelante, aprendiendo y a la vez disfrutando. ¿Qué tan difícil puede ser? Se trata de recordar que no vas a lo profundo para repararlo, vas en esencia para respetarlo”.
EL SUEÑO DE PAULA: ESTÁ BIEN PEDIR AYUDA
“Antes del anochecer Paula me pidió pistas, que le ayudáramos a entender, quería guía para su momento confuso. De inmediato respondimos, no puedo desaprovechar un corazón receptivo y una mente abierta, pocas veces la gente suma esos dos esfuerzos con facilidad. Tenemos distintas maneras de responder, a veces se trata de sencillas señales o sensaciones, otras veces hacemos una elaboración detallada de recursos cuando el momento lo amerita, por eso aquí está lo que Paulita presenció, que espero les sirva para entender que no hay caminos fáciles para los ambiciosos de un bienestar verdadero. “Era un recorrido, comencé acompañada por mis amigas y mi hija. Se presentaban obstáculos pero avanzábamos bien, enfrentábamos un camino bastante largo. Más adelante mis padres se unieron. La meta era un lugar muy especial, todos sabíamos que debíamos caminar mucho pero el propósito era claro, yo sabía que había que lograrlo. Después de mucho caminar aparecieron las quejas: ‘¿cómo vamos a llegar allá?’, ‘eso es muy difícil’, ‘allá nunca nadie ha llegado’, ‘eso es imposible’. Llegamos a una zona cercana al objetivo, muchas personas de distintos lugares intentaban llegar al lugar anhelado, todos luchábamos por llegar. Luego pasamos a un lugar complicado, rodeado de animales, abejas en especial. Yo me adentré, ellas estaban alrededor pero yo sabía que no me harían daño. Mis papás también entraron sin embargo para ellos fue muy difícil poder seguir. Entonces quedé sola, empecé a abrir algunas puertas aún en medio de los animales que ya eran menos. La gente que estaba atrás no lograba pasar el tramo difícil. Encontré una puerta que indicaba ser especial, la abrí y lo primero que encontré fue a una mujer vestida de negra, me miraba retadora cuestionándome como era posible que yo lo hubiera conseguido. Ella intentaba evitar que yo encontrara lo que me esperaba. Luego la mujer de negro desapareció, vinieron otras personas muy lindas que me recibieron, también mi familia, mi hija. Nos decían que ese era un logro muy grande, que las personas no llegaban allá. Teníamos un reconocimiento por el logro,las personas que antes intentaron pasar quedaban un poco más atrás. El lugar se cerraba con unas puertas de madera, era hermoso, las personas que estaban en ese lugar tenían otra vida, decían que era otro mundo, que todo se les daba bien, era una especie de mundo paralelo, personas reconocidas incluso familias podían estar allí. Era un momento de plenitud, era claro que era posible, quedé impactada”. Mucho de lo que Paula cuenta es evidente, vivir es un camino que se cursa en familia pero hay un momento de pasos que deben ser tan propios que mejor hacerlos solos. También que para llegar a la plenitud hay que pasar distintos obstáculos, la mayoría propios, tan internos que parecen invencibles. Y que rara vez un privilegio ocurre sin merecimiento, ella enfrentó ese camino porque tenía clara su ambición de una plenitud auténtica, solo por eso lo consiguió, incluso fue capaz de enfrentar a una parte de ella misma representada en la mujer oscura que pretendía descalificar el logro. No te engañes amigo mío pensando que la vida que está afuera, en los demás o en el mundo, es el reto más grande que tienes; vencerte a ti mismo, a tus frustraciones e ideas equivocadas es el camino titánico o no al que te enfrentas para encontrar la plenitud. Quiero aprovechar la experiencia de Paula como una demostración de que eso que estás necesitando saber puede llegar, aquello que va a darte la claridad o la esperanza que hoy necesitas. Solo tienes que abrir tus ojos a una verdad que aún no contemplas, disponerte a entender mejor que la vida no es tan simple de descifrar como para sellar el camino porque te sientes cansado o perdido. A los perdidos de hecho los ayudamos con más facilidad que a los testarudos, el perdido que pide ayuda la encuentra de uno u otro modo, el obstinado que solo quiere decir lo que anhela en vez de buscarlo esta solito resonando en la habitación oscura que es la mente cuando se queda hablando sola, repitiéndose las mismas ideas para siempre”.
DEJA DE MEDIRTE
“Me encuentro a menudo con gente pidiendo ayuda para lograr cosas que no le pertenecen, las anhelan porque alguien más las tiene y parece disfrutarlas o incluso ser feliz gracias a que tiene eso en particular. Debo decirte mi amigo que estás lejos de saber lo que te pertenece cuando anhelas algo solo porque a alguien más le hace bien. Este regaño, mezclado con estímulo, espera demostrarte que tus propias necesidades dependen mucho más de cuanto te reconoces que de cuanto te reconocen.  Han creado un mundo donde el reconocimiento está sobre estimado, conozco bien sus utilidades, los enfoca, los hace crecer, les permite ver lo bueno de ustedes mismos y hasta los alienta a avanzar, pero de ahí a que el reconocimiento sea un objetivo en vez de un medio lo tendríamos que discutir. Puede que simplemente te hayas quedado enganchado al reconocimiento cuando en principio cumplió una función fundamental de sacarte de una mala idea de ti mismo, pero cuidado con haberte quedado en alguna dependencia, en algún pequeño matiz que te sigue haciendo buscar maneras de ser reconocido. ¿Has visto a las mamás dando recompensas a sus hijos tras alimentarse bien?. Entonces imagina que esa recompensa se adelanta, que la mamá da a su hijo una recompensa antes de la comida para motivarlo. Solo por satisfacción el niño ya no va a comer. Algo así ocurre con el reconocimiento, lo conoces por un logro, algo que hizo bien a los demás o que causó sensación; luego irás encontrando los atajos, si te lo permites, a recompensas que vengan fácil, sin el logro. Dejas de crecer tú para dedicarte al placer de ser reconocido. Hablemos entonces de tu propia capacidad de reconocerte, es decir de saber primero lo que sí necesitas para así buscar el resultado que te hace bien. Pregúntate por ejemplo si eso que esperas recibir, amigos, pareja, atención, es lo que necesitas, o la verdadera necesidad subyacente es la de abrirse a la vida, a la gente que no es como esperas. Ese dinero que aseguras te resolverá los problemas que tienes ahora, ¿es algo que necesitas en primer orden?, o primero hay que organizarse y enfocarse en generar más recursos. Sé que están acostumbrados a recibir, que tal vez es el anhelo más frecuente, pero amigos, la vida de los deseos es una rueda, hay que moverla, hay que aportarle fuerza y movimiento para que ella entonces les traiga las gracias que sueñan. ¿Cómo mueves la tuya para que funcione?, ¿o más bien eres de los que se sienta frente a ella esperando que arranque sola porque es lo que mereces?. Ahora, cuando identifiques una verdadera necesidad aférrate a ella, porque una necesidad auténtica trae cifradas sus propias instrucciones. Me refiero a que no tienes una necesidad sin las capacidades para suplirla. Hablemos del progreso por ejemplo, quieres progresar, lo sientes en el corazón, ves a tu estrella caer despacio a tu lado pero no acaba de aterrizar. Permite que ese lento movimiento desglose desafíos y oportunidades. Para despedirme les contaré una historia. Tengo una amiga que quiere progreso, pero ella piensa que quiere dinero. Así que me dice: ¡bueno, muéstrame el camino!, ¡hagámoslo fácil!. Yo la miro, me siento y sonrió, lo último que quiero para ella es dinero vacío, frío, la quiero tan conectada con lo material de la vida, con sus gracias, que espero que se de cuenta ya muy pronto que no estoy esperando a que trabaje por conseguir dinero, que lo que ya estamos haciendo juntos es gozando de la taza nueva, de la pequeña remodelación, del almuerzo sofisticado. Cuando ella acabe de entender que el dinero es un medio, así como el reconocimiento, entonces podré ayudarle a ganar más, por ahora solo haría lo que algunas mamás hacen, comprar el helado antes del almuerzo”.