ERES MÁS GRANDE QUE LAS CIRCUNSTANCIAS

Creado el: 2024-04-21 08:10 am

Inspiración

“Se te olvida que eres más grande que las circunstancias adversas. A cambio de desfallecer o de sentirte agobiado hasta el cansancio con algún movimiento que la vida quiere proponer, me gustaría que te entendieras capaz frente a él, incluso que te sintieras justo a la medida.

 

Cada persona enfrenta retos precisos, por difíciles o grandes que parezcan, los retos no son entes con vida destinados a opacar tu brillo. De hecho, las dificultades son parte de una historia que, como todas, tiene sus matices y espera ser interesante y propiciar movimientos complejos en la vida de sus protagonistas.

 

Pues eso quiero, que aprendas a ser el protagonista valiente y cambiante de tu historia. Nunca los retos serán más grandes que tú. No confundas por favor la sensación de confusión o de agobio con la sensación de incapacidad en la que a veces corres el riesgo de sumirte. Te conocemos muy bien, y solo cuando decides que no puedes es que las cosas dan un giro hacia el fracaso.

 

En cambio puedes, siempre puedes. No siempre sabes cómo, eso quiero que quede claro, y no siempre la solución ocurre de inmediato o de la manera que esperabas que ocurriera. Incluso hay que entender que a veces la única solución ante ciertos retos es aceptar.

 

Revisa si estás dispuesto a aceptar algunos cambios o condiciones no previstas, al tiempo que revisa si tienes recursos creativos para adaptarte a ellas y convertirlas en una nueva versión mejorada de ti mismo. Estoy seguro de que así es, que te puedes sorprender de tu capacidad de construir algo excepcional de cuenta de lo que comenzó como una auténtica incomodidad, o un dolor de cabeza.

 

Aprende por favor a entender el proceso de las cosas. A veces se te olvida que necesitas tiempo para asimilar un reto, o que los retos son parte de la vida. Recuérdalo entonces cuando sientas que no tendrían porque ocurrir cosas fuera de tu agrado. La vida no está hecha para ceñirse según tu agrado, en eso ustedes en general tienen una profunda confusión. La vida más bien es en esencia una experiencia que ustedes no diseñan, pero que espera hacerles sentir que pueden llegar a diseñar.

 

Sigan el juego entonces. Participen por favor de la mirada de la vida, cuando les guiñe el ojo para sacar más de ustedes mismos, no se molesten, no se tomen el trabajo de decirle lo que tiene que hacer. La vida no discute, creo que eso lo han visto, la vida más bien provee, ustedes administren con inteligencia y astucia eso que ella entrega para crear una realidad prometedora para ustedes.

 

Si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada”.


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Olga Castaño

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Comentarios (8)

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Carol
🥺

2024-04-21 04:29 pm

Olga Castaño
💛

2024-04-22 08:00 am

María Paula
¡Qué belleza, querida Olga! Muchas gracias... como siempre, la inspiración llega justo a tiempo :)

2024-04-21 09:15 pm

Olga Castaño
Qué dicha saberlo, es un placer 😇

2024-04-22 08:01 am

Ayda Mary Portilla Delgado
Uff si se me olvida eso de estar a la altura de las circunstancias 😅 ."puedes siempre puedes no siempre sabes cómo"

2024-04-22 05:12 pm

Olga Castaño
Oye, sí, vale la pena recordar esa frase 😇

2024-04-23 09:11 am

Juan David
Que Grande este dictado.

2024-05-16 02:54 pm

Olga Castaño
Gracias por decirlo 😇

2024-05-21 03:16 pm

Nuevo comentario
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COMO CONSTRUIR ESPACIOS POSITIVOS
Los espacios que componen nuestra vida cotidiana constituyen el entorno inmediato, el que se establece en la memoria y al que en parte nos debemos. La casa y el sitio de trabajo son los lugares donde pasamos la mayor parte de la vida, basta mencionar la cama, el pedacito de mundo donde pasamos alrededor de un tercio de nuestras vidas. Hay espacios que sanan, ¿cierto?, pues que el tuyo sea uno; conságralo, dale y quítale lo que corresponda para convertirlo en tu santuario. Si además deseas que tu lugar sea uno que invite a los seres del Cielo entonces permite que ellos te ayuden a construirlo. ¿Cómo lo harán?, mostrándole a tu intuición lo que tus espacios necesitan.  Manos a la obra Así que comienza por afinar la intuición a la hora de elegir los objetos que componen tus espacios, además de tomar en cuenta que te gusten detente a sentir aquello en lo que el ambiente te puede ayudar. Por ejemplo, si buscas ser más flexible una decoración clásica y elegante no te va a ayudar tanto como una ecléctica, que es aquella en la que se mezclan estilos pero necesariamente tú construyes la armonía. Te puedes sorprender del decorador que llevas dentro, atrévete a explorar colores que no están en tu closet, muebles diferentes a aquellos con los que creciste, estilos que antes mirabas con recelo. Una vez comienzas a darte permiso de crear fluye a tu favor la confianza para darle los toques que van a facilitar esos progresos que seguramente ya estás dando.  Cuídate de los impulsos y favorece las sensaciones. Es diferente elegir rojo para una pared si la idea nace de un momento excitante comparado con elegir de acuerdo a una sensación de necesitar esa fuerza; si la inspiración proviene de lo que ya estás sintiendo vas a replicar lo que ya tienes, si la idea viene ‘del furturo’, es decir de lo que deseas sentir, te estás dejando llamar al estímulo, estás escuchando el susurro. Puede que al final no elijas rojo pero el naranja puede mostrarse como el punto de equilibrio.  Deja ir algunas cosas. Conservamos objetos por si acaso, para cuando pase esto o aquello, incluso sin saber porqué guardas cosas. Mucho de un ambiente balanceado proviene de lo que no salta a la vista, puede que tu espacio luzca fabuloso pero si al abrir los cajones brilla el caos entonces te sentirás como si te cambiaras el pantalón consevando la ropa interior de hace varios días. Lo que guardas retiene, ya sea recuerdos valiosos o cosas fuera de vigencia. Dejar ir implica desprenderse y mirar adelante, todo lo que guardas ha de tener una función concreta, los guardados sin sentido son espacios oscuros que retienen los progresos o a veces símbolos de temor, de apego por un pasado que no volverá, de rechazo al presente.  Construye ambientes vivos. Aquellos lugares donde las cosas cambian contribuyen mucho más a aligerarse y avanzar, incluye plantas, privilegia la luz natural, cambia la posición de los muebles, usa tu arte y renuévalo con el tiempo, en fin permite que el cambio, como en la vida, sea una constante en los espacios que dependen de ti. Que mejor velita al Cielo que los rayos del sol alumbrando la ventana, ningún altar mejor que los lugares limpios; eso sí que la ofrenda esa tú, si te gustan los rituales nada mejor que ofrecer que aquello que haces por tu virtud.  Limpia para sanar. Conscientes o no, limpiamos como símbolo de cambio y no siempre estamos tan dispuestos a cambiar, si un sábado amaneces inspirado corre y aprovecha el impulso, aunque dure poco valdrá la penas aquello que alcanzaste a mover. Para quienes viven en el extremo de limpiar lo que está limpio los invito a retarse con su propio aroma, agarren la camisa que se quitan en la noche y huélanla en una inspiración larga y profunda, aprender a aceptar la huella de imperfección que le damos al mundo puede ser intensamente liberador.  Valora la modestia. No solo lo más caro es precioso, algunos objetos colman más por cuanto nos aportan que por el estatus de su factura, aunque el vendedor piense lo contrario. Claro que mereces lo mejor solo que lo mejor para ti no se mide solo en precio, hay texturas, colores, significados que motivan aunque no sepas de su precio; mejor imagínate espacios llenos de magia que puedes renovar fácilmente ya que no te debes a una inversión.  A veces menos es más. Si aunque te sientes dispuesto no te sintonizas en este momento con objetos o remodelaciones bastará con que mantengas limpio tu espacio de cosas que no usas o de rincones oscuros, hay tiempos en los que no estamos precisamente cambiando, caso en el cual el descanso corresponde a una prioridad.   Objetos claves: la cama, el comedor, el mesón de la cocina. Hablamos de cama más allá del mueble, incluso un colchón en el suelo llega a ser suficiente, mantenlo eso sí agradable en texturas y colores para el descanso, tiéndelo siempre y respétalo como pequeño altar de tu reposo. Justo durante el descanso es cuando los seres del Cielo nos observan y dejan sus mejores pequeños regalos en nuestra mente para que después venga ‘la sospecha’, el chispazo, la intuición. El comedor, el sitio donde tomas los alimentos, es el lugar donde recibes, incluso si no tienes una mesa dale ritualito a la barra o al rincón donde sueles comer, celebra el alimento y de ser posible acompáñalo de una vista agradable, mejor sin el noticiero. Sírvete con la pulcritud y el esmero que añoras, tal como quisieras que otros lo hicieran por ti; para recibir hay que saberse dar. Si el mesón de la cocina es un tablero para crear permítete cada vez más un lienzo en blanco, un espacio de renovación en el que preparas a consciencia, sin rutinas ni tradiciones muertas, verás que un mesón agradable llega a ser algo así como el laboratorio de magia en el que surgen fórmulas personales para la salud y el bienestar. Conozco muchas historias de personas paradas frente a su cocina que captan por primera vez una señal divina, “si te cuidas te cuido”.  Ahora sabes a que se refiere personalizar los espacios, hay un arte de conexión con uno mismo cuando se involcra la consciencia en la estética de los espacios, eso sí una viva que puede estar cambiando y ajustándose no solo a los sueños sino al momento, según la realidad y los recursos, según también los propósitos a los que la vida te invita; no olvides que mereces un lugar de ensueño en el sentido del calor, la comodidad y el bienestar que te puedan proveer.  
ALCANZA TU TOCADO
"Llevas un tocado, o tal vez lo quieras llevar. Es que justo arriba de tu cabeza puede representarse nuestra ubicación. Lo divino amigos, lo etéreo y elevado, puede vivir allí. No solo allí eso sí, podemos estar en cualquier parte de tu cuerpo o de tu espacio, pero allí está bien ser representados porque es bastante bueno que entiendas algo arriba de ti.Muchos ya lo dicen de distintas maneras, hablan de ese punto de energía o de conexión, y quiero que hablemos de él porque te puede ayudar mucho a llevarnos más vivos junto a ti. Me gusta mucho más esa idea que la de vernos como humanoides alados y ponernos a la misma altura y con la misma forma.  Me gusta más que entiendas que estamos por encima, con la habilidad expedita de movernos y tocar los puntos bajos necesarios, que nos posamos en tu corazón cientos de veces y que también podemos habitar tu cerebro.En el orden de la vida, puedes incluso imaginar esas redes eléctricas invisibles que desplazan un tren a toda velocidad o que hacen flotar cosas. Nosotros habitamos fácilmente ese espacio entre tú y el resto del universo infinito. Somos, en un sentido extremadamente literal, tu conexión con lo más profundo y grande que el universo tiene para ti.Así que me gustaría que te hicieras consciente de ello, de ese espacio, de esa zona eleva, del cosquilleo que a veces puedes sentir, de ese aire, de ese espacio sagrado.Así que, si lo más elevado está justo arriba de ti, entonces un tocado es una ofrenda, o una representación que haces de tu encanto para compartirlo conmigo. Y me agrada, qué puedo decir, disfruto que lleves en tu cabeza dicha y amorío por lo celestial.Es que la parte alta de la cabeza es un punto de mucha sensibilidad, una poco comparable con la que ya conoces. Ese punto presenta un sensibilidad única frente al error, al llamado, al coqueteo divino. Por eso no es raro que en un momento inesperado la cabeza te pique curiosamente o sientas cosquilleo, somos nosotros tratando de llamar tu atención sobre una pista puntual según el momento.Así que a veces nos relacionamos en esa zona por medio de tocados, es decir, de elementos intermediarios. Es que es fácil entender que no siempre va a darse esa conexión directamente. Por eso los tocados son útiles, como medios para crecer en este vínculo entrañable y sutil.Entonces, me gustaría que buscaras tu tocado, que lo persiguieras, que lo alcanzaras. ¿Qué lleva tu cabeza ahora justo arriba? Si lo que ves es una paloma u otro animal, entonces estamos construyendo algo muy vivo. Si ves en cambio un adorno sintético, estaremos seguramente lidiando con una relación impostada en este momento.Por ejemplo, mi amiga de la ilustración está persiguiendo algo muy fino. Se trata de una amiga cercana que me tiene en cuenta a menudo, y juntos venimos persiguiendo para ella algo exquisito sobre la delicadeza de sus pensamientos y lo fino que espero que hile a la hora de elegir de qué ocuparse.Los tocados, por supuesto, van cambiando de acuerdo a los progresos, o las demandas del momento. A veces los tocados son aparatosos. Por ejemplo, puede que veas un frutero en tu cabeza. Seguro que pesa, y que lleva vida y jugosidad. Ese sobrepeso colorido está llamándote a dar más vida, a gozar, a balancear tus caderas y a proveer. Si no es a ti a quien hay que dar, entonces tienes un invitación a dar generosamente algo de ti que ya es colorido, abundante y vital, solo que te lo guardas porque aún no has sabido valorar muy bien lo que puede hacer por los demás.Entendamos algo, el tocado es físico, es decir, palpable, o es imaginario. Y en los dos casos puede cumplir perfectamente su función de simbólico. Las personas que necesitan ponerse cosas en la cabeza pueden estar ocupando un vacío, una posible desconexión. Un cabello muy protagónico seguramente es una invitación a sentir más gracia y belleza. Los conflictos con el cabello están enraizados en el reto de encontrar un modo más cómodo de conectarse con lo divino.Y en el mismo sentido, los tocados simbólicos, esos que ves si te concentras, son representativos de lo que ahora me ofreces. Si al percibir te ves ofreciéndome un animal muerto, no te asustes. Tu tocado puede ser una ofrenda, un alimento, y estás conectándote ahora justamente a través de un despojo de la vida para acercarte a mí.Si lo deseas, deja en los comentarios el tocado que ves, te ayudaremos a interpretarlo. Recuerda, no lo saques de tu imaginación idílica, evita elaborarlo, sé espontáneo, lo primero que aparezca, por extraño o incomprensible que te resulte. Es más, si no lo ves, puedo contarte qué es eso que justo ahora me ofreces, o si andas muy ocupado de las partes de abajo y no me ofreces nada en particular.Finalmente, par aclarar, este ejercicio del tocado invita más bien al reconocimiento de una relación sobre la cabeza, no dentro de ella. Si te animas, acepta que existe una especie de convivencia entre los dos arribita de tu cráneo. No solo allí, por supuesto, pero hoy hablamos de esta que me agrada y que remite a un recurso que puede servirte para sentirme y permitirme ayudarte mejor".
EL AMOR EN UN DIBUJO
"Prometimos hablar más del amor. Pues bien, hicimos este dibujo para una pareja cercana, y quiero contarles el detrás de escena, la técnica si se quiere, de lo que ocurre en un mensaje ilustrado.Un dibujo puede ser realista, tratando de imitar la realidad, o representándola de manera fidedigna. En nuestro caso no esperamos ser realistas, esperamos mostrar mejor el mundo invisible a sus ojos , que se percibe más bien con los ojos cerrados, o con la intuición. Mis amigos, la pareja de la que les cuento, está iniciando una nueva etapa de su vida. Esa etapa está llena de retos, de cambios, y como todo, de matices variados. Lo que trato de mostrarles en el dibujo es sobre el futuro que pueden construir apostándole a esos retos y superándolos con esmero y tesón.  Nadie quiere en principio una relación para enfrentar retos, pero si vas a la realidad, para eso son las relaciones, para asumir la vida de a dos, y el amor o las mieles de una relación son el premio.La ilustración que quise para ellos los pone en una disposición casi artística. Si eres bailarín sabrás que esa pose es difícil, que se requiere fuerza y mucha práctica. Pero la gracia de la fortaleza también trae belleza. Ellos dos se verán fortalecidos y entrenados hasta desarrollar una vida tan estética como la sueñan. Tal vez eso quieres para ti, quieres tener una vida muy bella, considera entonces la fortaleza como un pilar para la belleza. Y la fortaleza en una relación consiste en aprender y avanzar, en pararse firme, en sostener al otro de vez en cuando y más que nada en contenerse a sí mismo de los impulsos y los caprichos.Puse a mis bailarines sobre un hogar surrealista, compuesto en una mitad por la fuerza de la naturaleza, y en la otra por la tenacidad del trabajo. Se necesita aprovechar la naturaleza de cada uno para generar recursos que compongan un hogar. El entramado de pilares que hace una vida estable y tranquila no surge de la nada, no ocurre simplemente.Una vida sólida de pareja es el resultante de pilares provenientes de los dos que se combinan, rara vez un 50/50, y más bien una combinación equilibrada de esfuerzos complementarios, incluso contrarios.Entonces veo a las parejas funcionar porque se suman, y pelearse porque esperan que el otro haga lo mismo, que aporte los mismos recursos, que tenga las mismas virtudes, que ofrezca el mismo tipo de esfuerzo.Las parejas que se complementan hacen un juego de equilibrio semejante al de mi dibujo. Alguno de ellos tiene una fuerza que se complementa maravillosamente con la gracia y sutileza del otro. En otros casos el descuidado se acompaña del meticuloso, o la cabeza fría se acompasa con el corazón sensible.No hablo de desbordes. Presta mucha atención. Si tienes un corazón sensible habrás tenido que educar tus emociones para que tu relación de pareja funcione, ¿cierto? Pues así ocurre con cada lado de la fórmula que es la vida en pareja. Si eres el de cabeza fría, matemático, que todo lo calcula, habrás recibido más de una lección de que no todo en la vida funciona así, y tu pareja te habrá demostrado en el camino la fuerza que contiene un corazón generoso y flexible.En general el balance de los contrarios es un balance en dos sentidos. Por un lado, las personas se complementan gracias al aporte del otro en eso que es diferente. Y en una segunda función, los opuestos se educan, se inspiran, se exigen en el sentido más sano posible. Me dirás sobre el dibujo, «ellos no caben en esa casita», y te responderé: no es una casita para caber, es una casita para germinar. Es un nido, una plataforma para volar. Un espacio reducido que los va a obligar a querer ir al mundo con su libertad y expandirse, disfrutar lo glorioso de este mundo infinito.Una casa grande los dejaría encerrados, regocijados en el amor mutuo, alimentándose uno del otro, y aunque eso puede estar bien, no los hace crecer como espero que lo haga el enfrentar el mundo juntos.¿Quién no quiere volar? Y volar de a dos es protección y balance.Siempre que hago estos dictados pienso en quienes no tienen ahora una relación, o la que tienen no es sana. A ustedes amigos quiero inspirarlos siempre a construir las virtudes que los conducirán a una relación que se corresponda con sus caminos, quiero animarlos a vencer algunas creencias nocivas que los tienen atascados, o a vivir con placer la soledad si eso les corresponde.Por ahora ayúdenme a saber si lo que quiero mostrar con el dibujo ha funcionado".
APACIGUAR LA MENTE
“Apaciguar habla de alcanzar paz de a pocos justo donde las cosas han estado turbias o conflictivas. Hablemos de apaciguar esas mentes alborotadas que traen caos y sufrimiento, porque es de ese modo como mejor se puede pensar, pensar bien y pensar más allá, dándose cuenta de lo que sí corresponde en vez de estar tan distraídos en ese ruido a veces incesante en el que se convierten sus pensamientos. Calmar la mente es difícil si justamente tratas de hacerlo a través de pensamientos. Si buscas una respuesta desesperadamente y das vueltas una y mil veces no estás ayudando a calmar la mente para encontrarla. O si te has establecido como tu propio psicoanalista difícilmente entenderás aquello en lo que estás atrapado ya que le pides al artífice del engaño que se ilumine para vencerse a sí mismo cuando en verdad está ocupado sosteniendo su postura. Es que vivir de pensamientos no es algo que les pueda recomendar. Se vive de ideas, mezcladas con sentimientos, sensaciones, acontecimientos, incluso revelaciones, pero solo vivir de ideas es inquietante por decir lo menos. Veamos que tanto estás dedicado a tus ideas y como las estás convirtiendo en tu carcelero. Eres prisionero de tu propio parecer si además de querer expresar tu punto de vista permanentemente te ofuscas cuando no es escuchado o validado. Cambias de parecer sobre algo y te descubres atacando con vehemencia aquello que ayer considerabas la verdad. Te sientes maravillado cuando alguien habla con convencimiento y autoridad sobre algo, tanto como para apropiarte de sus ideas y replicarlas a la primera ocasión. Tienes miedo de no saber, lo sabes porque te cuesta verte ignorante sobre algo, admitiendo tu ignorancia, o avergonzándote de no saber desde antes algo que parecía tan obvio. Te han elogiado por ser inteligente, y con ello has creado un deber de saber, un apetito por ideas y conceptos que alimenten una posible conversación o una futura respuesta salvadora. Consideras definitivamente despierto a quien argumenta y pasmado a quien no habla o evita expone sus ideas. Te parece que reservar tus pensamientos es esconder tu poder. Bueno, podríamos continuar, de hecho te invito a que elabores tus propias descripciones, porque estoy seguro de que has abusado en algún momento del poder del pensamiento. Y eso ocurre gracias a la necesidad humana de aventajarse, la lucha por la vida que salió de los bosques y selvas para vivirse en la jungla del pensamiento donde hay que competir por la supremacía a través del rigor del que parece más vivo. Eres mucho más que pensamientos, solo que aún no conoces todo ese poder más allá de ellos. Ocurre que ese poder reside en la discreción, en la pausa o el silencio, y deviene más entre susurros y modestias que entre concluyentes hallazgos evidentes. Me refiero a que están los pensamientos al alcance inmediato, y más allá de ellos los susurros, las ideas del futuro, las insinuaciones de la vida coqueteando para invitarte a una nueva realidad. La gente suele preguntarme cómo acallar la mente, yo les digo que tomen menos café, que practiquen algún arte, que disfruten la naturaleza. Algunos meditan, beben té de hiervas u oran. Incluso los más activos mentalmente se refugian en juegos, redes sociales, series o música para ocuparse de algo distinto a sus propios pensamientos. Mi llamado, más que acallar la mente, es a aprovechar su poder para avanzar, alejarse al máximo de la desesperación que puede venir tras el desborde de la razón, incluso hasta aprender a evitarla con determinación y disciplina. Que se aloje entonces la idea de que pensar en exceso entorpece. Si ese primer paso es para ti, y lo conquistas, habrás logrado ya algo esencial, despreciar la desesperación y privilegiar la cordura.  No estás desesperado solo cuando te sientes nervioso, si te encuentras hablando sin parar o rumiando pensamientos caóticos comienza a sospechar que la desesperación anda por ahí reprimida queriendo ser superada. De acuerdo a mi sensación de ustedes solo los veo tranquilos con facilidad de cuenta de la satisfacción o del cansancio, y me gustaría mucho que pudieran transformar esa realidad.  Entonces comienza por observar tus posibles momentos de desesperación, acude a ellos con mirada serena, es decir sospechando que no eres tú toda esa desesperación, que sigues estando ahí de otros modos mientras los pensamientos han decidido enloquecer. Si te reconoces al margen de tus propios pensamientos e ideas habrás dado otro paso esencial, el de saber que tu inteligencia vas más allá del triste galope incesante que resuena sin tregua. Que si notas a tu lengua agitada como juguete de cuerda que se ha quedado trabado entiendas que estás atrapado en pensamientos, y que mirándote en silencio, con la debida paciencia, te vas a liberar. No te declares por favor víctima de tus pensamientos, evita asumir, cuando tienes miedo, que esa idea temeraria te posee y tú solo sufres ese ataque externo. Los pensamientos que albergas son permisos que has otorgado, creencias, incluso fuerzas que en algún momento has aceptado. Al contrario de negar lo que piensas admite, acepta que sabiéndote tan inteligente también crees aún en cosas que no corresponden a la realidad que anhelas. A eso se refiere apaciguar la mente, a superar paulatinamente el conflicto entre los pensamientos que te atormentan y la necesidad auténtica de ser libre de ellos y avanzar hacia verdades más creadoras, más formativas. Terminemos con un ejemplo, a Marcela le parece que si no maquina constantemente su futuro, toma medidas y ejecuta acciones, nada ocurrirá. Vive disparada, debo decir, no solo en el sentido de ir acelerada, viviendo en el futuro, sino explotada en su interior, reventada por la ansiedad que a veces no puede notar de querer resolverlo todo. Ella tiene el anhelo fantástico de que un día ese ritmo le traerá la satisfacción que anhela para el resto de sus días.  Creo que Marcela tiene un desfase, vive en una realidad paralela, la creada por sus pensamientos. En ese mundo las cosas se resuelven siempre pensando, solo pensando, no hay más que ello. Es por eso que cuando la realidad la llama, la reta, ella se desgarra, exagera, incluso desfallece ante la fuerza disruptiva de la naturaleza incomprensible de la vida. Se quiebra. Tranquilos, Marcela ya se está dando cuenta de lo triste de ese mundo solitario. Aquí en el Cielo la acompañamos cuando abre sus instintos y se asoma al mundo de la realidad suprema, palpitante, creadora. Claro que se asusta cuando nota lo poco que tiene el control, pero ha fracasado tanto intentando regular la realidad que ya astuta comienza a decidir que no debe esforzarse más. Amigos, apaciguar la mente es una necesidad de inocentes. Acéptate inocente, desconocedor del resto de tus inteligencias, apenas bebé en el desarrollo de tus múltiples posibilidades de pensamiento superior. Eso es mucho más poderoso que intentar calmarse de cuenta de paliativos a los que ya has inventado su trampa respectiva. Apaciguar la mente es también decidir que quieres mucho más que pensamientos repetidos, es caminar de la inocencia a la ambición trascendente, a la dulce sospecha de estarte perdiendo de algo grandioso que estando a tu alcance aún no logras sostener”.
LA FUNCIÓN DE LA TERNURA
“Amigos, gracias por conversar con nosotros sobre la ternura, este tema es especial para porque nos permite mostrarles como son de sabios y aún no lo saben bien. Quiero invitarlos a aceptar esa sabiduría de su corazón que les muestra lo que tienen y lo que es acertado, para así verlos crecer sobre las dificultades y evitarse errores que los ponen a sufrir. La ternura, como bien lo han dicho, consiste en el suavizante de la vida, de cierto modo en el contrario de su rasgo salvaje. Por eso es que la ternura hace crecer, porque lima los impulsos y serena la consciencia. Ahora, que bien nos hace aclarar que no hablamos de las frases cariñosas o del impulso para dar una abrazo apretado, la ternura en su más profundo poder está expresada en la comprensión amorosa de la vida, en especial de las cosas difíciles. Claro que amamos consentir, ya me han visto decirles cosas dulces en sus dictados y darles regaños severos por medio de palabras cariñosas; la vida se trata de querer y en eso seguiremos trabajando bien. A lo que me refiero con la comprensión de la ternura es que hay un sentimiento más profundo, que incluso escapa a las expresiones, que va a ayudarles en todo lo que quieren lograr. Se han visto enfrentando momentos crueles, como una negativa parca a un empleo, una pérdida desgarradora, una frustración que no tuvo la solución que ustedes añoraban. Ante la crueldad solo queda la ternura, el día de la muerte de un ser querido solo la ternura va a colmar de amor a ese ser querido y su partida, sin ella las partidas o las pérdidas semejantes a la muerte son causa de furia y rencor. Otro escenario de la ternura que destaco en especial es el de la educación, quien sabe enseñar con una ternura esencial logra cambios profundos y goza de un arte en su oficio. Es más, quien se enseña a sí mismo con ternura aprende a ser comprensivo con sus errores y efectivo con sus cambios. Entonces, ¿para qué ser duros cuando todo es más simple a través de la ternura?, de hecho la aceptación, que es una habilidad esquiva, fluye con facilidad en corazones que enfrentan las limitaciones por medio del amor esencial por comprender la vida. Así que ternura viene siendo algo así como un corazón más blando, lo blando es flexible, se acomoda a las formas que la realidad impone y hasta aprende a acompasarse para lograr algo más allá de lo que originalmente parecía su deber. En sus corazones encuentro con frecuencia un terrible sentimiento de frustración, en algún aspecto de sus vidas las cosas no salieron como suponían que tenían que ser. Hagamos el ejercicio, apliquen la ternura a ese aspecto álgido, a veces difícil de expresar, en el que se sienten de malas en la vida. Envuelvan en un cálido abrazo eso en lo que ustedes son diferentes y denle tiempo al corazón para moldearse de acuerdo a la verdadera forma de sus talentos.  Cuando la ternura, la mirada amorosa de la propia realidad, alcanza a filtrar los ojos, comienzas a ver distinto y a comprender que la vida es equilibrio entre retos y placeres, recursos y carencias, deberes y haberes. No te acongojes más por tener que trabajar o no poder hacerlo, por tener un amor dañino o por no tener ninguno, hay una razón en cada situación que espera moverte, déjate mover aceptando con ternura el reto que ello implica. Así, cambiar la vida sucede más bien a través de una aceptación inicial que va mostrando a su propio ritmo los pequeños cambios que has de dar para lograr el cometido que sí te corresponda, un amor sano o una soledad bien vivida, triunfos auténticos o modestia poderosa, bienestar que abraza las dificultades, dinero que se corresponde con tu dedicación; en fin una vida en equilibrio real para poder apreciar la coherencia, una vida mucho más fácil de amar”.