PASADO PESADO

Creado el: 2021-05-23 08:33 am

Historias

Alina espera el tren, en verdad está escondida pero se dice que cuando el silbato suene va a enderezarse de inmediato. Esa maleta de toda la vida la hace dudar del viaje, ella le pide que se anime pero la maleta no coopera, solo se queda cuadrada, inmóvil, enraizada. 

 

Piensa y repiensa sin progresos, aún no se decide a dejar atrás tanto valor; mientras flota en sus pensamientos se escucha a lo lejos la locomotora rozando los rieles, ha llegado la hora y si no se detiene de dudar va a perder su única opción de viajar hoy.

 

Apoyada en la maleta se levanta para darse cuenta que las correas están atoradas en las raíces espinosas del viejo árbol donde se escondían las dos. Ahí está el motivo de sus dudas, la joven se da cuenta que no logra dejar sus recuerdos, no quiere ir al futuro sin su hermoso pasado pero el pasado es justamente lo que no la está dejando partir hacia el futuro.

 

¿Cómo podría Alina perder sus recuerdos cuando los tiene tan presentes? 

(¿Tienes un consejo para Alina?)

 

Asomada en el umbral intenta revisar con el rabo del ojo la pausa del tren, en la primera ventana que ubica, sin esperarlo, se encuentra su amor de la primaria, viaja allí su viejo amigo, solo y sonriente agitando la mano para saludarla. Alina se debate sin saberlo entre un recuerdo vivo que espera en el tren y los recuerdos aferrados que hicieron raíces en el refugio del árbol.

 

Debe tomar una decisión, ya el maquinista anuncia la partida; hay que saber que este viaje no se hará mañana, si Alina decide regresar a casa con sus recuerdos su esperanza no va a ser intentarlo otra vez sino rendirse para recuperar los recuerdos y adornar los anaqueles con meticulosidad.

 

Fría como nunca antes se vió Alina enfrenta el hecho de abandonar la maleta, a duras penas podrá viajar con su bolsita de mano, documentos y algo de dinero. Corre temblando de afán, no tanto por la prisa de alcanzar el tren sino por la rapidez con la que se observa abandonando su pasado; no sabe si hace lo correcto pero correr es lo único que siente por hacer.

 

Una vez aborda la chica logra distinguir a otros conocidos, gente agradable que viaja en ánimo jocoso, preparados para disfrutar el solo hecho de viajar. No es que se sienta muy cómoda pero Alina quiere dejarse llevar así que se sienta con el grupo mientras a lo lejos se queda la maleta meneándose antes de caer sobre la tierra húmeda.

 

Ya no sabe nuestra viajera si en verdad está dejando su pasado representado en la maleta o más bien está encontrando a su pasado moviéndose a ritmo de viaje para mostrarle su verdadero presente.

 

Las historias tienen magia precisamente por encontrar el momento exacto donde pueden cobrar vida, ellas viajan al futuro capaces de transformarnos si es lo que hace falta. A cambio congelamos los recuerdos en busca de las emociones que causaron en otrora creyendo que logramos protegernos, guardar esa felicidad, tener buenas razones.

 

Échale una mirada a tu maleta, cuánto de ella aún vive y cuánto merece seguir guardado, te sorprenderás de la diferencia encantadora que existe entre los acontecimientos originales y lo que en verdad representan los objetos que tanto cuidas, las memorias que tanto alimentas.

Imagínate sacando del pasado hechos cruciales, viejos acontecimientos que marcaron tu vida, ahora dispuesto a que signifiquen otra cosa o se pierdan poco a poco en el olvido.

 

Alina lo logró, su arrojo está de viaje pero sus cargas no; ya decidida a perder algunas memorias le permite de corazón a la maleta que se desvalije, puede ver en las sombras a sus recuerdos volar y transformarse, y a la maleta despojadarse de reservas para convertirse en la guarida temporal de un astuto ratón.

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Olga Castaño

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Comentarios (9)

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Carol
Que lindo! En teoría diría que para que viajar con maleta si puedo hacerlo con lo que llevo puesto, pero posiblemente llevo a todas partes una cartera con excusas y reproches de repuesto 🤭; mientras dejo en casa un museo de experiencias que algunas veces visitó...

2021-05-23 09:56 am

Olga Castaño
Me encanta lo que escribes ✨, tu confesión es un buen consejo para Alina 😊

2021-05-23 10:03 am

Angélica Idarraga Botero
En este momento de mi proceso, me reflejo en Alina, soltando sin querer soltar, encontrando para desorganizar y dejando para llegar al gran encuentro con quien desde hace tiempo me espera sentado pacientemente para enseñarme lo que puede suceder si dejo de cargar la mente y los aprendido en el pasado. Gracias querido Cielo y querida Olguita por ser guías que hacen de este camino algo encantador🌈♥️

2021-05-23 09:34 pm

Olga Castaño
Al menos Alina no está sola 😊 Dejamos el pasado constantemente hasta convertirlo en un hábito saludable, por lo que se siente raro en principio, luego se va convirtiendo en un poder 💫 Es un gusto acompañarte 😘

2021-05-24 11:52 am

Erika Valencia
Admiro a Alina! Aún sin creer en ella misma, lo logró! Ahora viaja con los recuerdos que realmente necesita y va disfrutando el viaje. Trabajo por ser como Alina, en recordar sólo los detalles que me sean útiles para ir dejando atrás los que me pesan sin sentido. Todo ha sido gracias a ti y El Cielo. ✨🌄

2021-05-24 03:06 pm

Giovanna Bolívar
Me identifico totalmente con Alina, sólo que yo aún no sé cómo deshacerme de mi maleta. Esas raíces tienen imán.

2022-01-18 09:20 am

Olga Castaño
“Giovanna, y amigos, ese imán es el amor por la memoria en el que han caído, como si recordar las cosas en detalle lograra defenderlos. Hay que aprender a olvidar, olvidar es una virtud cuando se confía en que lo importante prevalece”.

2022-01-18 09:44 am

Luz Elena Correa
Es una historia muy especial. Alina necesita y sabe que tiene que seguir adelante, siente en su corazón que cosas maravillosas y hermosas están por venir, sabe que tiene una tarea consigo y con otros. PERO no sabe como hacer el viaje sin dejar la pesada maleta que carga con sus recuerdos y sus apegos, es muy pesada y no puede continuar el viaje con ellas.. Es una dura lucha..... Finalmente consigue dejar esa pesada maleta y avanza tranquila y feliz hacia su nuevo destino, tarda pero ese día lo consigue. Olga, gracias es precioso y me llega al ❤️...

2022-08-28 01:15 pm

Olga Castaño
Mientras narras la historia me haces sentir que sabes de eso que Alina vive. Tarde no es ningún momento para dejar lo que está muerto o amerita una renuncia valiente. En vez de dejarse frenar por el miedo hay que dejarse animar por la ilusión 🍄

2022-08-28 01:58 pm

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Y eso lo entiendo tan bien que le regalo toda mi paciencia. Ahora, si me quedo esperándola se va a perder de la oportunidad de avanzar respecto a ese aprendizaje preciso. Así que mejor la llamo, le demuestro con la realidad que puede hacer las cosas distinto y eso no está mal, que se puede acomodar.Cuando llega a los consultorios yo estoy detrás de ella, estrujándola un poco para que sea amable y se abra. Dado que tiene conversaciones tan eficientes con los médicos, ella no deja espacio para mostrar su sensibilidad o para que el tratante se compadezca de su coraza. Al contrario, lo que suele propiciar es un diálogo puntual y somero que, entenderán, al final aumenta su sinsabor sobre la experiencia.Me queda en definitiva el recurso de las dudas. Dudas gloriosas. Ella se asusta por la posibilidad de un diagnóstico complicado, se frunce, hasta se plantea no continuar con la investigación. Y me reclama cuestionando el para qué la pongo en todo eso.Por eso escribimos su carta, para explicarle que es justamente a través de los procedimientos de diagnóstico y seguimiento como mejor puedo demostrarle que no necesita estar seriamente enferma, solo necesita prestar atención y dar el brazo a torcer sobre la evidencia de que es frágil, que habita un cuerpo lleno de vida fuera de su control, que no es una máquina, que no está aquí para que todo salga bien.Quise llamar este movimiento para ella «la bella oscuridad». No solo porque así lo asimila, como un momento de oscuridad incómoda, sino porque nada hace más hermosa y evidente a la luz tenue y sagrada como la sombra. Quiero que ella tenga la delicadeza de sentirse privilegiada por esta aquí viviendo esta vida de susceptibilidades y altibajos. Quiero incluso que lo pueda disfrutar. ¿De verdad consideran que tiene sentido disfrutar solamente lo que sale bien o lo que luce perfecto a los ojos del anhelo? 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No me interesa tanto que no tenga dudas o que lo acepte con buena voluntad, todo lo que quiero es que deje de sufrir tratando de corregir lo que no necesita ser corregido, que se ahorre trabajo teniendo que perdonar lo que no amerita perdón, que sueñe mejor con una realidad adaptada y comprensiva, que supere al fin esa rigidez de pensamiento donde ella se pone en segundo lugar bajo la convicción de que esa es una estrategia exitosa.Resulta amigos que enfermarse no solo permite recibir lecciones contundentes, a veces enfermarse sirve para domar el carácter, para ganar humildad, o simplemente para recordar que no gobiernan su vida como lo imaginan.Así que la próxima vez que se enfermen, que necesiten aquella almohada o aquel arrullo, tomen aire para suspirar por un aprendizaje implícito que bien pueden recibir con armonía".
EL HOMBRE QUE VIVE EN EL MÁS ALLÁ
Esta es la historia de un hombre a quien conozco aquí y en el más allá puesto que me ha mantenido al tanto de sus correrías en su nuevo domicilio; su dulce esposa y los cuatro hijos aún viven de este lado de la realidad y yo, su hija mayor, mantengo contacto con quien hace veinticuatro años fuera mi padre. Migrante en repetidas ocasiones y viajero de profesión, Arnoldo se dedicó incansable a luchar contra la pobreza en la que nació. Conductor de profesión nada definió mejor a Arnoldo que su carácter, un verdadero cascarrabias, prendía en fuegos ante inconformidades no tan grandes y se mantenía en modo afán tanto como para ostentar el apodo de “sofoco”.Arnoldo fue a la vez un hombre generoso y feliz, amo a sus hijos como a nadie y disfrutó su vida viendo felices a otros a través de una sorpresa o una expresión de cariño. Sin embargo y con los años vino el cúmulo de cosas no resueltas, de pendientes que no se saldan corriendo por ahí; desarrolló Arnoldo un cáncer con el que su vida terminó. El día de su viaje Arnoldo estaba preparado, empacó sus haberes más preciados, su fe y su confianza y partió. Había tenido tiempo para ambientarse, pudo prepararse para la nueva realidad y el día de su partida se sintió uno más del más allá, casi como si supiera lo que vendría había descansado lo suficiente para iniciar su siguiente viaje. Cuando Arnoldo cerró los ojos para siempre encontró una luz sutil en su mirar, el hombre brioso y de ímpetu salvaje se había quedado en casa, dormido sobre un cuerpo sin vida. La nueva realidad le era familiar, sin encontrar conocidos se sentía en casa por el calor abrasador de las fogatas sinceras y por la voz desprevenida de un hombre que lo recibió; era su padre pero él aún no lo sabía, un padre nuevo, uno para estrenar otra vez. El hombre guió a Arnoldo hacia la esperanza a través de caminos florecidos y realidades bien entendidas, con lo que rápidamente Arnoldo comprendió los lamentos de su reciente existir. El viajero notó con gran facilidad que la vida no se vive por ideas y asombrosamente fácil su enfermedad sanó hasta hacerlo sentir libre otra vez. Ya rejuvenecido Arnoldo se encontró de momento a la edad de catorce años; con la lozanía de la juventud pero sin perder la sabiduría que aceleradamente estaba adquiriendo, este viajero ahora sin nombre emprendió su nuevo camino olvidando poco a poco detalles y momentos de su vida familiar y entendiendo sus errores con la amabilidad de quien observa que la flor desfallece pero muchas otras brotarán. En medio de su trasegar desprevenido, bajo un rayo de luz pausada y en medio de un sendero ajustado el muchacho encontró una pequeña ventana, curioso como era echó un vistazo en el que inesperadamente encontró a su familia de antes y astuto nuestro viajero saludó; quien escuchaba el saludo del otro lado era yo. Asistíamos en ese entonces al gimnasio del barrio mi madre, mi hermana y yo. Cerca a la puerta y un poco distraída comencé a sentir una conversación con claridad y para no perder detalles solicité a la entrenadora algo en que apuntar. Ella comedidamente me ofreció un pequeño set de autoadhesivos suponiendo una nota breve, sus ojos se fueron haciendo más grandes viéndome llenarlos hasta las orillas, por lo que decidió ofrecerme su cuaderno privado, absorta por el impulso de alguien de escribir sin detenerse. Había en mis apuntes una breve carta para todos, han pasado muchos años y ahora recuerdo poco de los detalles pero uno que no olvido es ver a mi madre saliendo del gimnasio y escuchar a mi padre decir “Mire a esa negra como se mueve de hermosa”. Las cartas fueron entregadas, las lágrimas derramadas, los mensajes cumplieron su cometido; para unos liberadores para otros de reconciliación, en fin ese día el viajero estaba teniendo una segunda despedida. Con el asomo de aquel joven a sus antiguas verdades terminaba también el deje de recuerdos que aún quedaba en sus bolsillos, así que la próxima vez que conversé con él ya no había nada del Arnoldo conocido. A partir de ese momento el andariego se especializó en un trabajo singular de los muchos que se pueden tener en el más allá; sería herrero de caminos, una tarea de suma importancia por cuanto traza pasos firmes para quienes deciden llegar al otro lado dispuestos a avanzar. Gracias al trabajo del muchacho los caminos se sostienen seguros y sus transeúntes progresan con menos inquietudes, con mucha más firmeza. Tiene finalmente el herrero un trabajo sobre la fe verdadera, la fe esencial de aquello que no puedes comprender pero que sencillamente existe, él ahora da soporte a los pasos que tenemos que dar sobre un aparente vacío, no es que flotes, es que él y otros más construyeron caminos invisibles pero sólidos y verdaderos. Son muchos los empleos y muchas las ayudas que encontrarás cuando llegue tu momento, así que si deseas la ayuda del herrero solo pisa firme y confía, ese muchacho de manos fuertes un día trabajó para sobrevivir y ahora lo hace allá muy lejos para ayudarnos a sentir un tanto más de firmeza en los caminos desconocidos. Eso sí, no lo verás a él, captarás básicamente una esencia de solidez en el ambiente y de repente, si corresponde, agradecerás con un suspiro al viejo Arnoldo que quizá un día conociste.