LA MÁQUINA DE LA FELICIDAD

Creado el: 2024-08-26 07:48 am

Inspiración

“Tenemos para ti un nuevo aparato de vivir, uno donde la cabeza va despejada y la niebla bloqueada. Se trata de la nave en la que mejor avanzarás hacia mí, un medio eficaz de progreso y fortaleza, de libertad y comodidad. Nada mejor que una nave que te diga todo lo que no es importante, todo lo que hay que abandonar, lo ligero que debes viajar. Y es así como te presento mi columpio, el vehículo en la que viajarás a la eternidad.


No es un columpio cualquiera, se trata de uno que puede darte aire entre las piernas, e ideas en el corazón. Y uno también capaz de demostrarte que nunca retrocedes, solo sabes bien cuando esforzarte en dirección hacia ti mismo en vez de esforzarte hacia el mundo.


Ésta nave, impulsada por el atavío 🪶*, no necesita otro motor que la confianza. Si tú te dejas sacudir por la vida pues la nave avanza sola. La única manera entonces de detenerla es poniendo los pies contra la tierra pretendiendo parar a la tierra.


Tal vez no necesites este consejo, pero si pones los pies en la tierra buscando detenerla, lo que vas a detener es tu progreso.


Colúmpiate. Si aparece el mareo ve a decidir que te gusta el baile y arréglatelas para que te agrade. No sé cómo conoces un mundo que no se mueve, dónde lo exploraste, pero este en el que vives hoy es más uno donde no moverse es antinatural, y el intento de parar la realidad tiene como resultado un aumento progresivo de las fuerzas que intentan liberar el movimiento.


Resistirse tumba el pelo. No te recomiendo que sostengas esa resistencia al movimiento porque te enfrentas a la sutil fuerza implacable de la eternidad, el llamado a seguir avanzando en el vaivén de los acontecimientos y los cambios.


Ayer, mientras impulsaba el columpio de mi amigo Severo, pude sentir su intención decidida de detenerlo, y deje de ayudar. No voy a luchar con él, está en su derecho de intentar detener la vida.


De momento, Severo se siente sosegado, goza de la supuesta libertad que ha logrado de hacer las cosas a su ritmo: sin ritmo. Ese frío calculado que él le imprime a su deseo de vivir, si bien le da cierta falsa confianza, lo asoma al abismo de su capricho, al rigor de que nada lo afecte, y así a la tragedia de que nada cambie dentro de sí.


Clara, al contrario, juega con mi balanceo; casi que trata de aprovechar el impulso y volar. A ella le vengo pidiendo que se modere. Es soñadora, ambiciosa, y pretende ir siempre lo más lejos posible. Ella trata de robar el columpio y convertirlo en avión. Ya se ha caído, sin heridas graves ha comprendido que hay un ritmo que mejor puede aprovechar con astucia, y profundizarlo.


Con ella ya vamos logrando que se aplome más en el asiento, que pueda sentir que queremos pasos grandes, no pasos vistosos solamente. Incluso, cuando el balanceo trae calma, reposo, descanso, ella ha aprendido a serenarse y recobrar energía para continuar.


Te quiero balancear, amigo mío. Tengo para ti un movimiento impredecible de tu columpio, solo debes permitir, y tratar de acompasarte con él. Es así como te puedo ayudar, moviéndote a donde descubrirás tu poder y sanarás, hacia donde hay cosas que abandonar o hacia donde encontrarás la nueva virtud que espera por ti. No te afanes, que en ese viaje están tus metas más sinceras. Ellas se van a presentar con la gracia con la que las prendas se elevan con el viento resultante del balanceo, ellas serán el resultado dichoso, armonioso, de un ritmo más ambicioso que busca ir por lo más grande.


A ver si no te suena que hemos creado algo hermoso juntos cuando hemos trabajado en armonía. La armonía entre tú, el dueño de tu vida, y yo, la vida misma, no resulta de una programación eficiente de tu parte, resulta del movimiento integrado de las dos fuerzas que somos juntos si nos respetamos muy bien.


De mi parte te garantizo que respetaré siempre tu voluntad. Tienes derecho a lo que deseas aunque te equivoques. No me entregues la responsabilidad de impedirte un error porque estaría quitándote el poder de la voluntad. A cambio, me respetas si sabes que no obedezco a tus designios, que más bien tengo para ti intereses tan elevados que no puedo llevarte a ellos de manera vertiginosa o agresiva, y por eso vives un vaivén, un ritmo constante y progresista de cambios profundos.


Tú confía en mí, yo siempre confiaré en ti, en tus decisiones y hasta en la resistencia que de vez en cuando veas necesaria ejercer. A cambio, te ofrezco la más decidida fuerza del progreso a tu favor. Es decir, cuenta con que no te voy a permitir escapar del llamado a la grandeza”.


🪶* atavío: para este caso, me gustaría que entiendas atavío como los adornos, expresiones, cargas o entretenimientos en lo que distraes tu esencia y te dices ser otro menos amable, menos sabio, menos bondadoso.

Profile

Olga Castaño

¿Te gustó el contenido de este artículo?
¡Compártelo con tus amigos!

Comentarios (6)

Nos encantaría saber lo que sientes y piensas con este dictado, comparte tus experiencias o preguntas, sugiere nuevos temas.

Paola Alejandra Vasquez
Olga, excelente manera de mostrar como es el viaje de la vida, compartido por la fuerza del Espíritu

2024-08-26 01:05 pm

Olga Castaño
Gracias Paola 💛✨

2024-08-27 11:35 am

Consuelo
Una vez más me convenzo que no estamos solos en este caminar de la vida,que gran regalo tener quien nos haga caer en cuenta.Dios siga bendiciendo su inmenso DON querida mía💌

2024-08-27 07:56 am

Olga Castaño
Gracias querida Consu, que así sea 🙏🏼

2024-08-27 11:36 am

Andrea
Solo puedo decir estoy sin palabras 😶 sentí que sin subirme al vaivén literal tenía náuseas ! Mucho que aprender del camino de nuestra existencia 🪄 Gracias por tu existir 🧡

2024-08-28 09:39 pm

Olga Castaño
"En realidad el dictado está pensado para que puedas sentir el movimiento. Si te mareas es porque te está resultando demasiado tu movimiento actual. Si sientes que te balanceas mientas lees, te encuentras en un momento de sensibilidad, de consciencia. Y si no sientes nada, solo debe prestar un poco más de atención. Así que vuelve en otro momento para ver si no ya no vas a vomitar, jaja"

2024-08-29 09:19 am

Nuevo comentario
Artículos Relacionados
COMO CONSTRUIR ESPACIOS POSITIVOS
Los espacios que componen nuestra vida cotidiana constituyen el entorno inmediato, el que se establece en la memoria y al que en parte nos debemos. La casa y el sitio de trabajo son los lugares donde pasamos la mayor parte de la vida, basta mencionar la cama, el pedacito de mundo donde pasamos alrededor de un tercio de nuestras vidas. Hay espacios que sanan, ¿cierto?, pues que el tuyo sea uno; conságralo, dale y quítale lo que corresponda para convertirlo en tu santuario. Si además deseas que tu lugar sea uno que invite a los seres del Cielo entonces permite que ellos te ayuden a construirlo. ¿Cómo lo harán?, mostrándole a tu intuición lo que tus espacios necesitan.  Manos a la obra Así que comienza por afinar la intuición a la hora de elegir los objetos que componen tus espacios, además de tomar en cuenta que te gusten detente a sentir aquello en lo que el ambiente te puede ayudar. Por ejemplo, si buscas ser más flexible una decoración clásica y elegante no te va a ayudar tanto como una ecléctica, que es aquella en la que se mezclan estilos pero necesariamente tú construyes la armonía. Te puedes sorprender del decorador que llevas dentro, atrévete a explorar colores que no están en tu closet, muebles diferentes a aquellos con los que creciste, estilos que antes mirabas con recelo. Una vez comienzas a darte permiso de crear fluye a tu favor la confianza para darle los toques que van a facilitar esos progresos que seguramente ya estás dando.  Cuídate de los impulsos y favorece las sensaciones. Es diferente elegir rojo para una pared si la idea nace de un momento excitante comparado con elegir de acuerdo a una sensación de necesitar esa fuerza; si la inspiración proviene de lo que ya estás sintiendo vas a replicar lo que ya tienes, si la idea viene ‘del furturo’, es decir de lo que deseas sentir, te estás dejando llamar al estímulo, estás escuchando el susurro. Puede que al final no elijas rojo pero el naranja puede mostrarse como el punto de equilibrio.  Deja ir algunas cosas. Conservamos objetos por si acaso, para cuando pase esto o aquello, incluso sin saber porqué guardas cosas. Mucho de un ambiente balanceado proviene de lo que no salta a la vista, puede que tu espacio luzca fabuloso pero si al abrir los cajones brilla el caos entonces te sentirás como si te cambiaras el pantalón consevando la ropa interior de hace varios días. Lo que guardas retiene, ya sea recuerdos valiosos o cosas fuera de vigencia. Dejar ir implica desprenderse y mirar adelante, todo lo que guardas ha de tener una función concreta, los guardados sin sentido son espacios oscuros que retienen los progresos o a veces símbolos de temor, de apego por un pasado que no volverá, de rechazo al presente.  Construye ambientes vivos. Aquellos lugares donde las cosas cambian contribuyen mucho más a aligerarse y avanzar, incluye plantas, privilegia la luz natural, cambia la posición de los muebles, usa tu arte y renuévalo con el tiempo, en fin permite que el cambio, como en la vida, sea una constante en los espacios que dependen de ti. Que mejor velita al Cielo que los rayos del sol alumbrando la ventana, ningún altar mejor que los lugares limpios; eso sí que la ofrenda esa tú, si te gustan los rituales nada mejor que ofrecer que aquello que haces por tu virtud.  Limpia para sanar. Conscientes o no, limpiamos como símbolo de cambio y no siempre estamos tan dispuestos a cambiar, si un sábado amaneces inspirado corre y aprovecha el impulso, aunque dure poco valdrá la penas aquello que alcanzaste a mover. Para quienes viven en el extremo de limpiar lo que está limpio los invito a retarse con su propio aroma, agarren la camisa que se quitan en la noche y huélanla en una inspiración larga y profunda, aprender a aceptar la huella de imperfección que le damos al mundo puede ser intensamente liberador.  Valora la modestia. No solo lo más caro es precioso, algunos objetos colman más por cuanto nos aportan que por el estatus de su factura, aunque el vendedor piense lo contrario. Claro que mereces lo mejor solo que lo mejor para ti no se mide solo en precio, hay texturas, colores, significados que motivan aunque no sepas de su precio; mejor imagínate espacios llenos de magia que puedes renovar fácilmente ya que no te debes a una inversión.  A veces menos es más. Si aunque te sientes dispuesto no te sintonizas en este momento con objetos o remodelaciones bastará con que mantengas limpio tu espacio de cosas que no usas o de rincones oscuros, hay tiempos en los que no estamos precisamente cambiando, caso en el cual el descanso corresponde a una prioridad.   Objetos claves: la cama, el comedor, el mesón de la cocina. Hablamos de cama más allá del mueble, incluso un colchón en el suelo llega a ser suficiente, mantenlo eso sí agradable en texturas y colores para el descanso, tiéndelo siempre y respétalo como pequeño altar de tu reposo. Justo durante el descanso es cuando los seres del Cielo nos observan y dejan sus mejores pequeños regalos en nuestra mente para que después venga ‘la sospecha’, el chispazo, la intuición. El comedor, el sitio donde tomas los alimentos, es el lugar donde recibes, incluso si no tienes una mesa dale ritualito a la barra o al rincón donde sueles comer, celebra el alimento y de ser posible acompáñalo de una vista agradable, mejor sin el noticiero. Sírvete con la pulcritud y el esmero que añoras, tal como quisieras que otros lo hicieran por ti; para recibir hay que saberse dar. Si el mesón de la cocina es un tablero para crear permítete cada vez más un lienzo en blanco, un espacio de renovación en el que preparas a consciencia, sin rutinas ni tradiciones muertas, verás que un mesón agradable llega a ser algo así como el laboratorio de magia en el que surgen fórmulas personales para la salud y el bienestar. Conozco muchas historias de personas paradas frente a su cocina que captan por primera vez una señal divina, “si te cuidas te cuido”.  Ahora sabes a que se refiere personalizar los espacios, hay un arte de conexión con uno mismo cuando se involcra la consciencia en la estética de los espacios, eso sí una viva que puede estar cambiando y ajustándose no solo a los sueños sino al momento, según la realidad y los recursos, según también los propósitos a los que la vida te invita; no olvides que mereces un lugar de ensueño en el sentido del calor, la comodidad y el bienestar que te puedan proveer.  
ERES MÁS GRANDE QUE LAS CIRCUNSTANCIAS
“Se te olvida que eres más grande que las circunstancias adversas. A cambio de desfallecer o de sentirte agobiado hasta el cansancio con algún movimiento que la vida quiere proponer, me gustaría que te entendieras capaz frente a él, incluso que te sintieras justo a la medida. Cada persona enfrenta retos precisos, por difíciles o grandes que parezcan, los retos no son entes con vida destinados a opacar tu brillo. De hecho, las dificultades son parte de una historia que, como todas, tiene sus matices y espera ser interesante y propiciar movimientos complejos en la vida de sus protagonistas. Pues eso quiero, que aprendas a ser el protagonista valiente y cambiante de tu historia. Nunca los retos serán más grandes que tú. No confundas por favor la sensación de confusión o de agobio con la sensación de incapacidad en la que a veces corres el riesgo de sumirte. Te conocemos muy bien, y solo cuando decides que no puedes es que las cosas dan un giro hacia el fracaso. En cambio puedes, siempre puedes. No siempre sabes cómo, eso quiero que quede claro, y no siempre la solución ocurre de inmediato o de la manera que esperabas que ocurriera. Incluso hay que entender que a veces la única solución ante ciertos retos es aceptar. Revisa si estás dispuesto a aceptar algunos cambios o condiciones no previstas, al tiempo que revisa si tienes recursos creativos para adaptarte a ellas y convertirlas en una nueva versión mejorada de ti mismo. Estoy seguro de que así es, que te puedes sorprender de tu capacidad de construir algo excepcional de cuenta de lo que comenzó como una auténtica incomodidad, o un dolor de cabeza. Aprende por favor a entender el proceso de las cosas. A veces se te olvida que necesitas tiempo para asimilar un reto, o que los retos son parte de la vida. Recuérdalo entonces cuando sientas que no tendrían porque ocurrir cosas fuera de tu agrado. La vida no está hecha para ceñirse según tu agrado, en eso ustedes en general tienen una profunda confusión. La vida más bien es en esencia una experiencia que ustedes no diseñan, pero que espera hacerles sentir que pueden llegar a diseñar. Sigan el juego entonces. Participen por favor de la mirada de la vida, cuando les guiñe el ojo para sacar más de ustedes mismos, no se molesten, no se tomen el trabajo de decirle lo que tiene que hacer. La vida no discute, creo que eso lo han visto, la vida más bien provee, ustedes administren con inteligencia y astucia eso que ella entrega para crear una realidad prometedora para ustedes. Si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada”.
TE QUIERO DE FÁBULA
“Amigo, eres especial en algo en particular, tienes un potencial inconmensurable en aspectos de tu vida que no sabes valorar lo suficiente. Espero que este dictado te ayude a reconocer ese o esos aspectos en los que llegarías a ser de fábula, es decir una lección ambulante sobre una habilidad para vivir en particular. Las habilidades para la vida se desarrollan en virtud de la necesidad de resolver algo, de lograr un cometido. La gente más especial en algo es justamente la que se ha visto retada, que ha tenido que atender esa necesidad y lo ha hecho hasta convertir su recurso en una fuerza poderosa. Hablamos de los talentos que hacen que llegues a ser alguien extraordinario, ejemplo para quienes ven lo que haces ante las dificultades. Como imaginarás no tienes tú las mismas dificultades que tus hermanos, amigos o compañeros, aunque pareciera que muchas veces sí. El reto que supone una situación para ti puede estar retando en modos distintos a los demás, moviendo distintas fibras, alcanzado distintos aspectos de su personalidad. Es por eso que este desarrollo del que quiero hablarte es tan personal, por favor no mires al lado sorprendido de que el otro no entienda o vea lo mismo que tú, ese otro justamente debe estar viendo lo que sus ojos necesitan ver. Desarrollar ese algo especial que te llegará a convertir en un personaje de fábula es más una tarea en la que te identificas contigo mismo, notando algo para lo que eres muy bueno, quizá sorprendente, pero en principio solo lo notas tú. De hecho, si al comienzo de tu grata sorpresa por esa habilidad la compartes para recibir refuerzo, puede ocurrir que no lleguen los elogios esperados, eso es porque tú mismo apenas estás comenzando a saberte extraordinario, y aún no logras mostrárselo a alguien más con convicción. Así que persiste, explora eso de lo que te has tenido que sorprender, poténcialo, en especial frente a los retos. A veces ocurre que no sabes de tus recursos, y te sientes limitado frente a una situación retadora, pues ese es el momento de practicar, recuerda ese poder que tienes en observación y aplícalo, estoy seguro que te verás sorprendido de las posibilidades que te otorga. Al principio no esperes que sea una habilidad dominada, de la que puedas hablar con fluidez o que siquiera alcances a comprender; lo importante no es tenerla clara, importa tenerla fuerte, y verla en acción. Cuando digo tenerla fuerte no es que tenga que ser algo rimbombante, que te lleve al prestigio o al reconocimiento. A veces tendrás que admitir un súperpoder silencioso. Los poderes silentes me encantan, son muy elevados, serenos y discretos, pero insidiosos para afectar a las personas sin que casi se den cuenta. A esos suelen llamarlos magia. Y claro que puedes tener más de uno. No estamos buscando que todos tengan poderes iguales o se encarguen de los mismos asuntos de vivir; ser de fábula es más una invitación a dejar un legado por medio de tus aprendizajes únicos. Por ejemplo, la gente más inspiradora es la que ha vencido algo, y no precisamente porque lo cuenta con gracia, me gusta la gente que no cuenta tanto sus dificultades sino que más bien demuestra por medio de su actuar lo que ha logrado, su capacidad de reponerse e incluso estar orgullosa de lo que ha superado.  Al ser de fábula me ayudarás a convencer a otros de que también lo pueden lograr. Inspirar es una tarea compartida, incluso el sufrimiento inspira, pero mi invitación concreta es a que lo hagas por medio de tus riquezas, de tu legado de grandeza. Para mí, la gente grande es la que ha dado batallas de las que sale triunfante gracias a soluciones reveladoras para sí mismo. Si eres capaz de valorar tus recursos inesperados y convertirlos en facultades extraordinarias entonces eres de fábula, y me acompañas en esta tarea de inspirar grandeza. Así que ¡gracias!”.
EN PAZ CON LA MUERTE
Sentada frente a la ventana mientras llueve me pregunto por qué se asocia a la lluvia con la tristeza cuando ella es justamente la vida cayendo a gotitas. Es lo mismo que sucede con la muerte, entendemos solo el momento previo a partir y por mucho consideramos que es necesariamente tragedia o dolor. Así como gracias a la lluvia prospera la vida es gracias al final de esta existencia que todo vuelve a comenzar. Cuando nos vamos nuestra esencia prevalece, los recuerdos se van y la existencia se renueva, sin embargo hay pendientes que no dejamos aquí. No se quedan en la tierra los deberes con uno mismo, esos defectos que evitamos superar o los fallos que conscientes dejamos de atender; sin rencores ni cuentas de cobro aquello importante que no hicimos aquí habremos de retomarlo en el más allá. Si tu llamado incesante es a liberarte cuenta con que ese llamado no se detendrá después de partir, si en cambio sientes que la vida reclama más de tu responsabilidad allá te verás enfrentándola sobre ti mismo y tus asuntos. El llamado a la humildad es uno bastante común, así como la necesidad de superar la negligencia, la indiferencia o el desprecio; algunos llamados son sencillos como la aceptación y otros más complejos como la comprensión. Tras la muerte también continúa la virtud, esos aprendizajes verdaderos que se graban en el alma y despejan el camino por venir. La memoria deja de funcionar incluso frente al dolor o la tragedia, pues sin importar cómo pereces la muerte misma es un regalo de amor del Cielo en los corazones reconciliados y el comienzo de una nueva realidad que aceleradamente sana dolores y pendientes. Mueres como vives, si vives para el miedo y la confusión es posible que tu partida se parezca a ello, si sabes confiar y apreciar la belleza de lo simple entonces gozarás al descubrir tu nuevo comienzo. No eres solamente ese cuerpo que tienes ahora, ni tus memorias o temores, eres mucho más que actitudes y talentos, que logros o carencias. Al final tú mismo sabrás lo que valió y con ese tesoro arrancarás allá a caminar rumbo al cometido inefable del encuentro con esa parte de uno mismo más pura y elevada. No esperes comprender la muerte, no sabes cómo llegaste igual que no sabes como partirás, mejor párate en la confianza de que siempre se camina en busca del progreso y si has sabido aprender todo lo que vendrá estará iluminado por la luz que has cultivado. Para terminar, sin importar cuanto haces por los otros siempre entra en la ecuación, pues aquello que has hecho por ti cuenta más y primero a la hora de juntar las semillas con las que harás florecer tu siguiente andar. Eso sí, asegúrate de saberte valorar porque esa es allá la carta de presentación. Entonces sigamos aprendiendo juntos para el alma, lo que sucede viviendo y atendiendo el llamado a la virtud. Hay mucho que aprender sobre la muerte porque hay tanto más que aprender sobre la vida y la mejor preparación para el futuro es trabajar en el ahora, en el tuyo particular según tus necesidades y conflictos. Estar en paz con la muerte comienza estando en paz con la propia vida, repara lo que está quebrado, aprende sobre el siguiente paso y avanza, esa es la mejor preparación.   
LAS ALAS SON TUYAS
“Según la representación habitual, nosotros, los seres del cielo, somos humanoides con alas. Pues bien, me gustaría que decidieras que esa imagen te representa más a ti que a mí. Esos personajes alados son más bien ustedes mismos cuando crecen, cuando se elevan o tocan los niveles más altos de la consciencia. Así lucen, hermosos, equilibrados, supremos. Quiero pedirte hoy que aceptes que esas alas sean tuyas. Nosotros de hecho no usamos unas, ni las tenemos, ni tenemos un cuerpo. La verdad sobre nuestras formas es un misterio que mejor debe quedarse así, pero saber que ustedes se pueden elevar, eso sí que nos anima a que se sientan alados. ¿Cómo son tus alas? Si cierras los ojos, te relajas, te das un momento, y las logras sentir, ¿cómo se sienten?, ¿grandes acaso?, ¿pequeñas?, ¿invisibles? No hablamos solo de un ejercicio mental, el ser humano sueña con volar porque eso es natural. Es completamente auténtico el deseo de elevarse a los cielos y sentirse libre, darse vuelo. La fuerza sutil que levanta a un pajarito, esa es una fuerza envidiable. No temas entonces figurarte con alas, para que así logres suponer quién eres cuando te aligeras, cuando tu levedad se convierte en un logro grande y sublime.  Tienes alas cuando controlas tus impulsos y puedes ir más allá de tus emociones inmediatas, cuando tus sueños conservan el sentido de la realidad y sabes volar hacia ellos con fuerza y determinación. Tienes alas cuando, a pesar de las dificultades, te mantienes firme en hacer las cosas para el bien, cuando trasciendes el capricho y asumes el reto de vivir en un mundo cuyas reglas no van a adaptarse siempre para ti. Tienes alas cuando te permites estar más allá de las circunstancias y miras la realidad en perspectiva y sin enojo. También tienes alas cuando entiendes la muerte sin saber mucho de ella, o cuando te levantas en la mañana sin tener grandes objetivos, pero sabiendo que la vida es magia para ti. Quiero que tengas alas también para sentir la nobleza de tu corazón, para abrazar la ajena, incluso para repartirla donde hay pobreza de corazón. Las alas son mucho más que un elemento de transporte, simbolizan la gracia y el despliegue de algo simple pero eficiente. Resulta que tú también puedes ser mucho más simple y eficiente a la hora de dirigirte, puedes aligerarte de cargas emocionales abriéndote a la verdadera naturaleza de la vida, y al aire capaz de sostenerte. Quiero que tengas alas porque cuando te arraigas, echando raíces en creencias y molestias, pesas tanto que no puedes volar. Las alas te ayudarán entonces a recordar que prefieres un andar liviano, ligero, desprendido. Y si en este momento te descubres en una unión rígida o limitante con el suelo, simplemente toca tu espalda. Para qué es todo ese espacio sino para poner unas hermosas alas libres y livianas, poderosas y sublimes. Ahora, por favor no luches con el arraigo, solo libra la batalla con tus ideas. Que sea una batalla dulce eso sí, porque desaprendiendo bonito es como descubrirás más fácil a tus ojos mirar al horizonte, y de a pocos hacia arriba. Sueña alto, que es en esencia soñar con tu bienestar más elevado. Sueña con una vida tranquila, alegre, de integridad, de altibajos muy bien llevados, de aprendizajes, de nobleza, de amor. Tú sueña, los sueños profundos mueven la vida. Así como la sabia mueve la vida dentro de los árboles, los sueños loables circulan dentro de ti, capaces de inundar tu corazón y traspasarlo, causando vida en los brotes maravillosos que son esas alas infinitas de las que hasta ahora te vas haciendo consciente. Por favor no te molestes si no puedes admitir por completo tener unas alas en tu espalda, si no logras verlas o no son tan hermosas como esperas. El simbolismo de las alas, cuando se presenta honesto, te está demostrando la libertad que te permites. Si están pequeñas puede que te limites en la libertad más auténtica y no te estés dando buena cuenta. Si no están, es posible que concibas la libertad como algo fuera de ti, o del futuro, o algo que simplemente aún no has deseado. Si tus alas parecen sucias o están estropeadas es que seguramente has atentado contra tu propia libertad. Libertad hacia ti no es darte derecho a todo lo que deseas. Estamos aquí tratando una libertad interna bastante bien merecida, la de permitirte equivocaciones, la de aceptar que puedes ser realmente muy grande por dentro, la de trabajar por una vida digna y elevada sin temor a las tendencias sociales; incluso hablamos de la libertad de amarte como eres aunque el mundo espere otra cosa para ti. No sé si lo alcanzas a sentir, pero estás recibiendo esta invitación a una libertad colmada de amor, capaz de conducir a la armonía, y también capaz de ayudarte a enfrentar los retos de la vida sin ponerte en desventaja o sufrir innecesariamente. Por eso en definitiva es que quiero que tengas tus alas. Que cuando nos invoques no pienses más que solo nosotros tenemos la gracia o el poder para cambiar las cosas. Hay alas en ti, si hace falta fuerza en el viento entonces te ayudaremos. Ahora, está claro, si tú no las abres el viento solo arruinará tu peinado, no habrá vuelo, no habrá libertad. Abrir las alas se parece mucho a que abras tus brazos, y tu corazón. Cuando haces eso decides que la vida tiene todas las respuestas, así que te lanzas a vivir sin temor de caer. No hay caída donde hay libertad para adecuarse, para fallar, para cerrar ciclos, para entender distinto. Volando, comprenderás, se entiende distinto”.